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Un cuadro un poquito mentiroso

Un cuadro un poquito mentiroso

Un cuadro un poquito mentiroso

Un cuadro un poquito mentiroso

Nota publicada en el año 2001 en la revista de la filial Mar del Plata del Circulo de Oficiales 


Agrego parcialmente un conocido cuadro que en cada artículo histórico referente a la Fiebre Amarilla, ha sido reproducido hasta resultarnos familiar La imagen elaborada por el famoso pintor uruguayo Juan Manuel Blanes, fue exhibida en el teatro Colón de Buenos Aires el 8 de diciembre del mismo año 1871, bajo el título de “Episodio de la Fiebre Amarilla”, Todavía frescos los horrorosos recuerdos que dejara la enfermedad, el cuadro sacudió a la ciudad, ya que el pintor reflejó una escena en una miserable pieza de un conventillo, donde, en su piso, yace una mujer joven, muerta de fiebre amarilla., mientras que sobre ella gatea su pequeño hijo en busca del seno materno, mientras que al fondo sobre un lecho se entreve el cadáver del padre. Las dos hojas de la puerta de la habitación abiertas destacándose la figura de los miembros de la Comisión Popular, ocupando el centro del cuadro el Dr. Roque Perez, y a su lado el Dr,. Manuel Argerich, que se descubre respetuosamente, completando la escena otras dos figuras. 

                 Al respecto de este cuadro y surgida la pregunta acerca de si el artista había elaborado el mismo ideando integramente la escena o había reflejado un cuadro de la realidad, en base a un episodio realmente acontecido en Buenos Aires durante los trágicos meses de la epidemia, la que es respondida por Bucich Escobar en su libro “Bajo el horror de la epidemia” , confirmando que el hecho existió verdaderamente y habría ocurrido en la calle Balcarce 384, el día 20 de marzo de 1871, cuando un sereno policial al ver la puerta abierta entró hallándola abandonada, recorriendo las habitaciones hasta que al abrir una puerta y alzar el farol destacó el espectáculo de la mujer muerta en el suelo y un niño de pecho tratando desesperadamente de mamar de su seno.

 Según Leandro Ruiz Moreno, en LA PESTE HISTORICA, se corrobora la veracidad del episodio y transcribe el parte policial correspondiente al Comisario Lisandro Suarez, de la Seccional 14, elevado a su jefe Enrique O´Gorman cuyo texto dice: “Marzo 17 de 1871. Al Sr. Jefe de Policía: A la una de la madrugada de hoy, el sereno de la manzana 72, MANUEL DOMINGUEZ, notó que la puerta de la calle Balcarce número 384 estaba abierta. En cumplimiento de su deber llamó y visto que no se le contestaba entró y encontró a una mujer muerta, con una criatura de pecho mamándole. Entonces éste recogió al niño y pasó palabra al ayudante, Don Jose María Saenz Peña, quién remitió al niño a ese departamento. En la mañana de hoy, el que firma fue a la indicada casa y encontró el cadáver tirado en el suelo, encima de un colchon. Según los informes que he podido conseguir esta mujer fue traída ayer en un carro a la citada casa. Dicen que se llama Ana Bristiani, italiana y que tiene su marido enfermo en la Boca del Riachuelo, pero que no saben donde. La casa en que ha fallecido esta mujer, se halla abandonada, por tanto, tan pronto como se saque el cadáver, cerraré la puerta hasta tanto se presente el marido de ésta, para ponerlo en posesión de algunas cosas que hay, si bien de poco valor”. Lisando Suarez, Comisario, Sección 14.

 De este documento se desprende que basado en un hecho real, el artista incluyó en la escena a otras personas y a los médicos integrantes de la Comisión Popular, que nunca estuvieron en el lugar, porque de lo contrario el Comisario lo habría hecho constar, y por otra parte ya no era necesaria esa presencia de acuerdo a lo constatado por el sereno policial, que desde un principio retiró al niño del lugar, para su remisión a la Jefatura de Policía.

 No obstante lo justiciero del homenaje hacia los insignes médicos que afrontaron la epidemia con los escasos recursos de la época y que sin duda, no en éste pero sí en otros numerosos episodios similares aportaron su presencia y saber en beneficio de la población asolada, y por lo cual se les ha brindado sentido homenaje y se los recuerda y reconoce actualmente, el famoso cuadro y la memoria colectiva deja afuera al más humilde servidor que tuvo intervención directa en los hechos, el empleado policial, Sereno Manuel Dominguez, que en horas de la madrugada, en una ciudad, prácticamente abandonada y asolada por una peste invisible y letal, con el solo estímulo “del cumplimiento del deber” ante una puerta abierta y la carencia de respuesta a su llamado, penetró a una casa abandonada, encontrando el cadáver y recogiendo al niño, salvando con seguridad su vida, al tiempo que arriesgaba la propia.

 El cuadro de Blanes se encuentra hoy en el Museo de Montevideo, nosotros lo seguiremos viendo en cada reproducción que ilustre algún artículo sobre la epidemia de fiebre amarilla, como un aporte al homenaje al sacrificio de los hombres por la humanidad, pero siempre quienes conocemos la verdad de la historia y la negación de similar reconocimiento al participante verdadero del drama, podremos entrever en algún lugar de la escena al olvidado Sereno Policial MANUEL DOMINGUEZ., sencillamente “cumpliendo con su deber” para honra de nuestra Institución Policial toda.

Junio de 2001

        MIGUEL ANGEL REYNOSO

         Crio. Insp. (RA)

Bibliografía: Revista Todo es Historia, Nro. 8,/67