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La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre amarilla

La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre amarilla

La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre amarilla

LA POLICIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y LA FIEBRE AMARILLA

(Nota publicadaen el año 2001 en la revista de la Filial Mar del Plata del Circulo de Oficiales)


Todos recordamos que al estudiar la Historia Argentina en la escuela someramente tomamos conocimiento que en algún momento impreciso la epidemia de Fiebre Amarilla, azotó la ciudad de Buenos Aires, causando verdaderos estragos entre la población. 

Hoy, con mayores datos a mano podemos tomar verdadera conciencia de lo que fue aquella verdadera tragedia que sacudió al país a partir del mes de enero del año 1871., “Un sencillo resumen pintará la magnitud de la calamidad que asoló a la capital argentina: de unos 190.000 habitantes murieron 14.000, se colmaron todos los hospitales, se habilitaron lazaretos provisorios, se despobló la ciudad, emigró el gobierno nacional, se decretó feriado en todos los ministerios y oficinas públicas, cerraron bancos, las escuelas, las iglesias, los comercios. Las calles quedaron desiertas, huérfanas de gente y de vehículos. En una ciudad donde el índice normal de fallecimientos diarios no llegaba a veinte, hubo momentos en que murieron mas de 500 personas por día, y de acuerdo al Dr. José Penna – que hace autoridad en la materia- los dos tercios de la población habrían sufrido la enfermedad en una u otra forma” (Miguel Angel Scenna, Todo es Historia, diciembre 1967).

El terror llega a su máxima expresión hacia el mes de marzo del año 1871 “Marzo 9 – Los gobiernos sin Senado el uno, sin autoridad el otro, no responden a la situación. Huyen Jueces y Curiales y aún médicos” “Marzo 19 –Médicos que recetan desde el estudio El Presidente Sarmiento huye, legisladores, jueces, municipales, etc. Todos huyen cada día gratis” (Anotaciones del diario de Mardoqueo Navarro” quién narró todo el desarrollo de la epidemia). Pero no todo es cobardía frente al flagelo, existieron quienes hicieron verdadero honor a sus respectivas profesiones o vocaciones, y es así que entre quienes cumplieron con sus obligaciones y pagaron por ello la mayor cuota en pérdidas de vidas se encuentran en primer lugar los sacerdotes, que con la sola protección de su fe brindaron toda la ayuda y consuelo, que el momento y las circunstancias hacían posible, a los enfermos de toda condición, calculándose en 60 la cantidad de sacerdotes que se llevó la epidemia. También un número importante de médicos que cumplieron honrosamente con su deber, estimando en 12 el número de los que sucumbieron en la oportunidad.

Pero una institución pública, poco recordada por la historia cuyos integrantes, lejos de huir en busca de la salvación, afrontaron con entereza todas las obligaciones a su cargo, rescatando del trabajo del historiador Scenna ya citado un párrafo que condensa esa abnegación: “La Policía (de la Provincia de Buenos Aires) de 1871 y su extraordinario jefe Enrique O´Gorman, ya han encontrado su historiador, que les ha rendido cumplida justicia. Remitimos a los trabajos de Francisco Romay al que desee profundizar en el comportamiento mas que ejemplar, heroico de ese cuerpo”. Precisamente de dicho historiador extraemos el párrafo siguiente: “Escenas de terror y muerte por centenares fueron el saldo del flagelo. La Policía de la Provincia de Buenos Aires, mientras la mayoría de los habitantes huía a la campaña, permanecía en su puesto de lucha y sacrificio y sus hombres caían inmolados en el cumplimiento de su deber” Mas que todas las palabras resulta ilustrativo el hecho de que el registro de policías caídos en cumplimiento del deber señala para el año 1871 la cantidad de 53 efectivo mientras que en los años cercanos la cifra alcanza solamente a uno o dos, deduciendo que la diferencia marca las consecuencias de la enfermedad. Del impacto de estas pérdidas y la dificultad de su reposición habla el hecho de que se resolviera contratar en Europa los elementos adecuados, para lo que se autorizó el viaje de una persona para realizar los contratos pertinentes.

 Estos desgraciados acontecimientos de nuestra Historia Patria marcan, como otros tantos, la oportunidad en que una vez mas, nuestra institución, La Policía de la Provincia de Buenos Aires, supo afrontar la prueba a que sus obligaciones la sometía, aportando el sacrificio de sus hombres que humildemente, sin ostentaciones ni jactancias ofrendaron sus vidas en el cumplimiento de su deber.


MIGUEL ANGEL REYNOSO

Comisario Inspector (ra)