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La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre A

La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre A

La Policia de la Provincia de Buenos Aires y la fiebre A

LA FIEBRE A Y EL TRABAJADOR POLICIAL

Reedicion editorial de APROPOBA (13 de julio de 2009)

 La actual pandemia de gripe que afecta por estos tiempos también a la población de nuestro país ha dejado en claro entre otras cosas no solamente la incapacidad de nuestras autoridades sanitarias de todos los niveles para afrontar las eventualidades de una cuestión como la presente, a pesar de haberse anunciado con algunos meses de anticipación, sino también, por lo menos, en la coordinación de acciones en conjunto para llevar a la población consejos uniformes y con la suficiente coherencia evitando la contradicción con las opiniones de otros especialistas de la salud, sin las marchas y contramarchas observadas que poco bien hacen a la tranquilidad de la población en general a la que solo le queda observar azorada la adopción de medidas supuestamente beneficiosas para el combate del flagelo de alcances jurisdiccionales limitados, como si el virus causante de la enfermedad pudiera reconocer las fronteras de distritos.

 Pero aún mas grave, mucho mas grave es la situación que debe afrontar el trabajador policial y también el penitenciario al menos en el territorio de la provincia de Buenos Aires, donde confirmando aquello tan repetido como que “el policía es solo un número” y que su vida y su salud salvo a los familiares y amigos a muy pocos importa, lo que ha quedado debidamente patentizado en la escasa por no decir prácticamente nula atención que desde el Poder Ejecutivo Provincial, y los ministros de seguridad y de justicia de los cuales dependen las instituciones mencionadas en resguardo de la salud de sus subordinados integrantes de ambas.

 En el caso del Ministro de Justicia le hemos escuchado solamente en una conferencia de prensa de su preocupación por la salud de los detenidos alojados en las unidades penitenciarias pero no, por lo menos públicamente, del personal penitenciario a su cargo que tiene trato constante con esos mismos detenidos y sus visitas.

 Para el trabajador policial, ni siquiera la molestia del Ministro de Seguridad de hacer pública su preocupación por los casi cincuenta mil efectivos policiales a su cargo, sus familiares y allegados, al parecer desconociendo el alto grado de riesgo que se asumen en la diaria tarea policial en un situación de contagio tan peligrosa como la existente, en la que permanentemente se trabaja en ámbitos tan dispares como la atención en la dependencia de todo tipo de concurrente a los que no se puede indicar que asistan otro día porque son portadores de problemas policiales indiferibles, de trato con detenidos en la calle (con el necesario contacto personal), con detenidos en las dependencias, sus visitas, con servicios de vigilancias en lugares públicos de masiva concurrencia de personas, en hospitales y centros de salud, en tribunales, y en las mil y una misiones que irremediablemente llevan al policía al trato directo con las personas que a él recurren.

 Triste resulta la imagen del Ministro de Seguridad retransmitiendo en el Boletín Informativo Nro.51 del día 6 pasado y a una semana de que se diera el alerta oficial en nuestro país, unas recomendaciones elaboradas por la Dirección de Sanidad que a quienes somos policías no pueden producirnos otra cosa que una sonrisa ya que evidencian de manera tajante el total desconocimiento por parte del organismo a cargo de la salud de los integrantes de la institución de las condiciones laborales propias de la actividad policial y en especial de los lugares de trabajo en que los mismos deben desempeñarse, donde muchas veces ni baños existen, ni las mínimas condiciones para efectuar la higiene que se recomienda por no existir no solamente los elementos sino las condiciones básicas para el desempeño de la función pública de atender a la población. Evidentemente estas recomendaciones fueron elaboradas para el personal administrativo del ministerio y no para el uniformado que cumple su función en la calle, a la buena de Dios, con recargas horarias excesivas, sin lugares adecuados para descanso o comida, cuando puede hacerlo y evidentemente también la superioridad policial parece haberse desentendido de una cuestión tan grave.

 Vemos que se han suspendido muchas actividades que significan la aglomeración de personas, pero nadie menciona y menos el Ministerio de Seguridad que tendría la obligación de hacerlo, sobre el “sacrosanto” fútbol que evidentemente en ningún caso se debería suspender o postergar porque se podría ofender a quienes lucran millonariamente con este mal llamado deporte, donde el personal policial que por los muy pocos pesos que se le paga el servicio, desde el ordenamiento en las filas para obtener entradas hasta el “cacheo” de los asistentes mantiene contacto directo con cientos de miles de posibles portadores del virus, sin la utópica posibilidad de “ir a lavarse las manos con agua tibia”, siguiendo los siete pasos recomendados después de cada persona o frotárselas con alcohol en gel, que dicho sea de paso ni siquiera se ha provisto al personal como ya lo hemos reclamado oportunamente desde APROPOBA, aunque mas no sea aprovechando la recientemente prorrogada ley de emergencia policial para comprar rápidamente los elementos de prevención necesarios, aunque ello no signifique realizar el mismo “negocio” de la compra de cientos de patrulleros que carecerán de dotaciones u otros elementos que ocasionan gastos millonarios como es de costumbre habitual.

 APROPOBA, 13 de julio de 2009.

      MIGUEL ANGEL REYNOSO

                                                                    Secretario General