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Las heroinas policiales olvidadas

Las heroinas policiales olvidadas

Las heroinas policiales olvidadas

LAS HEROINAS POLICIALES OLVIDADAS

EDITORIAL APROPOBA – 10-02-2019

 Es muy posible que la mayoría de quienes comiencen a leer esta nota, por la referencia de su título pensarán que la misma está dedicada a aquellas valientes camaradas que dejaron su vida en pos del cumplimiento de su deber y que desgraciadamente cuyo número ha crecido en los últimos años, pero no, no es precisamente a éstas, también olvidadas, a las que me referiré en esta oportunidad, aunque resulten también merecedoras de los mejores reconocimientos y recuerdos que dicho sea de paso, al igual que a sus compañeros varones la hipócrita sociedad argentina hecha al olvido luego de haberles demandado el mayor de los sacrificios para gozar del beneficio de la paz social.-

 Son otras mujeres las mujeres que quiero recordar y homenajear y que si bien nunca formaron parte de la planta de la Institución, y como Martín Fierro tampoco “….dentraron en las listas de cobro…..”, nadie de honesto pensamiento puede negarles el derecho de llamarse policías con todas las letras por lo que hicieron.-

 Para esto es bueno recordar que nuestra grande Institución en otros tiempos cubrió prácticamente todo el territorio bonaerense llevando la seguridad pública no solo a los grandes centros urbanos sino a todos los rincones de su inmensa superficie, siendo así que al crecimiento del número de comisarías, sub-comisarías y destacamentos a medida que las poblaciones crecían se sumaron los menos conocidos “Puestos de Vigilancia” y “Puestos de Agentes Destacados”, cubriendo por centenares caseríos en ciernes, estaciones de ferrocarril a cuya vera se iniciaban incipientes poblados, y muchas veces simples cruces de caminos, o parajes conocidos por existir algún almacén de ramos generales y a veces una escuela o sala de primeros auxilios, siendo cubierta su dotación en el primero de los casos aunque no siempre, por un suboficial encargado y un subalterno y en el segundo por un solo efectivo ocupando una vivienda precaria generalmente cedida a préstamo donde también funcionaba la dependencia que tenía como misión principal resguardar el orden del lugar, controlar a los cazadores furtivos y combatir el cuatrerismo, actividades que a veces concordaban y hacia peligroso el trabajo por encontrarse los infractores armados.-

 Demás está decir que estos policías poco o nada de ayuda podían esperar en caso de alguna emergencia de la comisaría de la que dependían, ya que la distancia de muchos kilómetros, los caminos de tierra, la carencia de movilidad y sobre todo la total incomunicación, compensada en algunos casos por el telégrafo de control ferroviario hacía que cada efectivo jugara solamente con su valor personal para afrontar muchas veces cuadrillas de trabajadores golondrinas embriagados o matones varios que pretendían lucirse desafiando a la autoridad.-

 Demás está decir que existía preferencia en la designación de estos camaradas para aquellos que manifestaban su voluntad de trasladarse con su familia, lo que aseguraba el mayor tiempo de permanencia en el lugar, y es precisamente aquí donde las esposas o compañeros de estos sacrificados efectivos debían cubrir funciones policiales que no estaban establecidas en ningún reglamento pero que la necesidad las hacía generales para todas, ya que durante el día y sobre todo a la noche el hombre salía en sus recorridas, por estancias y campos que generalmente reclamaban la presencia de cazadores o la falta de algún animal, quedando por lo tanto su compañera como “encargada” durante su ausencia atendiendo a quién concurriera a la dependencia y anotando lo que fuera para transmitirlo a su esposo a su regreso, pasando como es lógico las horas nocturnas con la preocupación por el regreso que incluso más de una vez no llegó a cumplirse.-

 Más tarde y aunque tardía, la tecnología comenzó a llegar a estas dependencias perdidas en el campo, con molinetes para producir electricidad y algún viejo aparato de radio para comunicarse con la comisaría en horas determinadas para recibir o transmitir novedades, pero otra vez la ausencia del encargado hacía que “la encargada suplente”, o sea su esposa pasara a ocupar el puesto de “radio-operador”, sumado al de ama de casa, esposa y madre, recibiendo y transmitiendo novedades.- Quienes, como el que esto escribe ha cumplido cargos en jurisdicciones rurales, seguramente recuerden en sus controles nocturnos escuchar por el equipo del patrullero durante las noches, las transmisiones entre las comisarías y esos puestos, en los cuales respondía una voz femenina, que no era precisamente la de un efectivo policial, ya que en esos años era rara la presencia femenina dentro de los cuadros de la Institución, lo que siempre me produjo tremenda emoción.-

 La modernidad, el cambio en las estructuras de seguridad pública, el accionar del terrorismo asesino hizo que estas dependencias fueran suprimidas.-

 Ninguna mención de la existencia de estas POLICIAS, sin nombramiento, ni grado, ni uniforme, ni arma en los reglamentos de la Repartición Policial, nunca un reconocimiento Institucional de su inmensa y sacrificada labor, ni una placa, ni una palabra en la Orden del Día, ni en un discurso, olvidado su sacrificio por los gobiernos, la sociedad y las instituciones podría llevarnos a pensar: en realidad ¿Existieron?.- Pues claro que existieron y por ello desde APROPOBA, hacemos público este pequeño pero sincero homenaje convencidos de que se nos ha quedado mucho en el tintero, porque lo que hicieron ha ido incluso mucho má

s lejos de la también olvidada pero no menos sacrificada vida de toda compañera de un trabajador policial.-

 Grato recuerdo y reconocimiento de APROPOBA a todas las mujeres que acompañaron a nuestros camaradas y actuaron como policías, sin serlo ni pretenderlo sometidas a las necesidades del momento.-

 APROPOBA, 10 de febrero de 2019.-

        MIGUEL ANGEL REYNOSO

               Secretario General APROPOBA