OPINIÓN

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“Una concepción arcaica de la función policial, anclada en el pasado y proveniente de regímenes autoritarios, permite reproducir el estancamiento en el proceso de atribución de los policías de los derechos y libertades propias de todos los ciudadanos de los Estados democráticos”

“Solamente aquellos que consideran al policía como la manifestación del poder ante el ciudadano y no como el poder del ciudadano, pueden juzgar al sindicalismo policial como un elemento negativo o perturbador” (del Consejo Europeo de Sindicatos de Policía).

 

 

NUEVO AVANCE DEL JUSTICIALISMO-KIRCHNERISMO RECICLADO A TRAVÉS DEL FRENTE RENOVADOR PARA TERMINAR DE DESTRUIR EL SISTEMA DE SEGURIDAD EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES PARA MUNICIPALIZAR LA POLICÍA EN ESTE DISTRITO Y ASÍ TERMINAR DE ABRIR LA PUERTA AL NARCOTRÁFICO DEJANDO DE LADO LAS NEFASTAS EXPERIENCIAS AL RESPECTO QUE SUFRIERON OTROS PAÍSES - REITERAMOS NOTA AL RESPECTO DE JESÚS SCANAVINO, SECRETARIO DE ORGANIZACIÓN DE APROPOBA, PUBLICADA EN EL AÑO 2010

 

PROYECTO DE LA POLICÍA MUNICIPAL - OTRO ENGENDRO NEFASTO…

(NO ES DEL BUENO, PERO ES QUESO…!)

 

Es preocupante, y causa de enorme desazón, poder comprobar la superficialidad con que las autoridades del  gobierno provincial y un amplio sector de la dirigencia política, como lo son legisladores y varios intendentes,  tratan de resolver la problemática de la inseguridad. Y la sorprendente y temeraria predisposición, para crear organismos tan complejos y tan costosos como son instituciones policiales por toda la provincia, superponiéndose a las existentes.  Mas  la archi conocida contumacia en desoír imprudentemente las voces de alarma, que de distintas  maneras posibles les hacen llegar sectores de la policía con vasta experiencia, como lo hace también, y  reiteradamente, Apropoba desde esta página.

Quienes tienen las más altas responsabilidades políticas de encontrar soluciones para mitigar la crisis, dan toda la sensación de que estuvieran absolutamente disociados de la realidad. Mientras la población clama por soluciones urgentes, para hoy, ellos responden anunciando proyectos de mediano y largo plazo, e innecesarios gastos siderales de dinero que tendrá que pagar el mismo pueblo.

“No es del bueno pero es queso…” dice el cuento de aquel vasco porfiado que comía jabón y convidaba insistentemente afirmando que era queso. Con amargura debemos decirles a estos señores porfiados que hace ya muchos años que –como en el cuento- a los bonaerenses nos quieren hacer comer jabón por queso. La cuestión se ha puesto demasiada pesada y no hay margen ya para seguir jugando con la vida de las personas.

Nuevos proyectos que tienen origen en el seno de esa dirigencia política, pretenden la creación de Policías Municipales. Sus mentores se encargan de aclarar rápidamente que no son lo mismo que las policías comunales inventadas por el Dr. León Arslanián, de quién evidentemente quieren despegarse, sabiendo que aquello fue un despilfarro de dinero público y de esfuerzo humano, toda vez que no se registró cambios o mejoras sustanciales que justificaran semejantes emprendimientos. No obstante se insiste, casi obsesivamente, con la idea de municipalizar la policía, es decir desvincularla de la provincia. Un organismo estrictamente municipal. Si se concretara, en el futuro cercano veremos algunos municipios con policías bien uniformados, dotados de buenos y modernos elementos; y otros municipios con pocos policías, mal vestidos, con vehículos vetustos o de a pié. Según los recursos de esa comuna, o el color político del partido gobernante,  o la buena o mala relación que tenga el intendente con el gobernador. ¿Alguien tiene alguna duda de que será así?

Lo hemos dicho antes. A quienes desarrollan esta profesión también nos gustaría una policía municipal, comunal o de condado, tal como existen en países como EE.UU, España, Alemania, pero, aclaremos, con poblaciones como la de esos países. Con la educación e idiosincrasia de aquellos ciudadanos. Donde la regla es el respeto por las instituciones y el acatamiento a las leyes, empezando por las autoridades de los gobiernos y los miembros de la justicia; y donde a los uniformados se los preserva de la politiquería; se los entrena periódicamente de verdad; se le dispensa un trato digno y se le retribuye con salarios  decorosos, mas una asistencia médica y un servicio social de la institución, que reúnen las condiciones para asistir satisfactoriamente a este tipo de trabajadores y sus familias. No como en argentina que se insiste con el delirio de tener una policía eficiente que cueste poco.

La primera condición de aptitud del aspirante a policía, en cualquier parte del mundo, se verifica en el seno de su hogar y su entorno social, luego su formación intelectual y condiciones psicofísicas. A nuestras autoridades habría que recordarles que las fuerzas policiales –al menos en nuestra provincia- no se nutren de personas de otras galaxias. Nuestros efectivos provienen de la sociedad que tenemos acá, en esta parte de la tierra, cuyos hijos no escapan a las influencias producto de los desequilibrios y desajustes sociales, económicos, políticos, éticos y de desarrollo que en los últimos años perturban nuestro país. Donde los jóvenes ya ni siquiera tienen aquella experiencia enriquecedora, niveladora  y formadora que era el servicio militar obligatorio.

Quienes emergen de esta sociedad para incorporarse a la fuerza policial, y que serán los encargados de hacer cumplir las leyes, generalmente son los mismos que hoy vemos por las calles, en las esquinas agrupados tomando alcohol, transgresores de toda norma como nunca antes, aborrecen de todo lo que signifique disciplina, son irreverentes con las instituciones del estado y con sus autoridades, se burlan de toda religión y descreen de todas las plataformas políticas, porque llevan en su frente la marca de la frustración que les imprimió la dirigencia de las últimas décadas. Vienen de transitar sus últimos años por los límites del submundo del delito, codeándose con la droga, con la corrupción y con la muerte, que acechan en todos los barrios y no hace distingos de capas sociales.

Resulta que ahora el gobierno de la provincia nos propone como solución, tomar esos jóvenes, que ya son difícil de moldear en los institutos de formación policial, y entregárselos alegremente a las municipalidades para que formen nuevas instituciones policiales, que además –todos lo sabemos- serán manejadas por dirigentes políticos intermedios y hasta por punteros barriales, que no tienen la menor idea del oficio policial y en algunos casos hasta serán también de dudosa moral. Por lo tanto esas policías municipales funcionaran según los vaivenes de la política pueblerina. Como ya ha ocurrido y ocurre en algunos municipios, donde existe Policía Comunal, que los uniformados se han visto enredados en las internas políticas locales, o sectores políticos han denunciado el uso indebido de la policía por parte de algún intendente.

Una institución civil armada como la policía, encargada de velar por valores supremos de la comunidad, como son la vida, bienes y derechos, no puede estar supeditada a los vaivenes políticos partidarios. Debe ser manejada y administrada con equidad para todas las poblaciones desde  el Poder Ejecutivo provincial, con policías de carrera, políticamente asépticos. Que se dediquen a la seguridad de los contribuyentes, sin distinción de ideologías y no a cosechar palmadas, ni favores del poder de turno. En un estado de derecho la policía es tan trascendente como la Justicia y a nadie se le ocurriría crear, por ejemplo, tribunales penales municipales. La policía municipal será otro mamarracho, igual que el ideado por León Arslanián, además con más posibilidad de corrupción y mayores gastos para el contribuyente.

Andrés Antillana, prestigioso Psicólogo y Criminalista Venezolano, ha descripto así la problemática de la descentralización policial de su país:

“… otro rasgo distintivo del modelo policial venezolano, es la proliferación de policías adscritas a los distintos niveles de gobierno. El uso parcial y dependiente de la policía por parte de la fracción en el poder, ha promovido la multiplicación y dispersión de los cuerpos policiales, en la medida en que se descentraliza el Estado y aparecen nuevos polos de poder. Esto ha favorecido la existencia de distintas policías sin funciones y ámbitos territoriales claramente delimitados, compitiendo entre sí y con alto grado de dispersión y descoordinación. Un modelo de Estado fragmentado, que resulta de múltiples transacciones y conflictos de competencias y funciones, ha implicado una superposición y desarticulación de la actuación policial. La policía se convierte en un mecanismo de acumulación y redistribución de capital político en el contexto de un modelo de Estado en que el poder político está distribuido entre distintos actores…”

Por su lado, el Dr. Gregorio Marañón, médico, ensayista y escritor español, ya en el año 1942 hizo público en la prensa escrita argentina un trabajo sobre Policías del Mundo que tituló “POLICIA, de Maquiavelo a Fouché”. Entre otras importantes cosas decía: “…Cuando se piensa en un estado futuro que reúna las ventajas del autoritario y las del democrático, la formula intermedia solo se entrevé  a base de una policía perfecta, que frente al poder asegure a cada ciudadano sus derechos sin el peligro de que los ciudadanos se los adjudiquen y se los administren por su cuenta, y que, a su vez, exija al ciudadano el riguroso cumplimiento de su deber, diverso e intransferible. Una policía, en suma, no solamente poderosa en su técnica, sino aséptica de intención política”

El Poder Ejecutivo, como los representantes del pueblo, sean provincial o municipal, tienen la obligación de contribuir a robustecer la fuerza, en lo moral, en lo material y en lo profesional. En lugar de descentralizar y dispersar. Deberían cuidar mediante un celoso control de los tres poderes, que funcione el mecanismo de auto depuración y velar para que la institución ni sus miembros sean arrastrados a la vorágine de la política. Cuando ello ocurre, la comunidad rápidamente paga las consecuencias con su seguridad y con sus vidas. Como ocurre ahora.

Y en lugar de hacer anuncios espectaculares de mediano y largo plazo (cuando la gente reclama soluciones para el hoy) como son la creación de nuevas policías y estrujar el presupuesto provincial, nada mas que para hacer como que se hace y no hacer nada, sería mas productivo y eficaz legislar urgentemente las normas que la fuerza policial necesita como herramienta, para producir seguridad y tranquilidad a los ciudadanos; frenar el éxodo cada vez mayor de policías provinciales a otras instituciones o a la actividad civil; actualizar los sueldos; mejorar ostensiblemente la prestación de la Dirección de Servicios Sociales, motivo de queja permanente del personal; desvincular a la fuerza policial de las odiosas e ineficiente Aseguradora de Riesgo de Trabajo de la provincia y de una vez por todas reconocerle a la fuerza policial el lugar que merecidamente le corresponde en la mesa de la democracia, que no es mas que la personería gremial que viene reclamando la Asociación Profesional de Policías de la Pcia. De Buenos Aires (Apropoba), para defender los derechos de los trabajadores policías y velar por las óptimas condiciones laborales, que no solo mejorará el nivel de vida de los uniformados, sino que redundará en un mejor desempeño y una mejora en la prestación del servicio publico de seguridad.

Finalmente hemos de recordar a fuerza de reiteración, que de poco servirá. Ni patrulleros modernos, ni armamento, ni planes, ni descentralizaciones, ni reformas de ninguna índole. Nada será suficiente si primero no se atienden las necesidades básicas del personal policial.

La seguridad no la hacen las estructuras, ni las armas, ni las leyes, ni los edificios, ni las computadoras, ni los laboratorios, ni el microscopio, ni los patrulleros. La seguridad la hacen posible los seres humanos que manejan estos elementos, convenientemente entrenados, bien pagos y bien tratados. Los policías de la provincia de Bs As, de las distintas agrupaciones y sub escalafones. Con mucho sacrificio y dedicación, y con mucho riesgo de la propia vida. Es a ellos que el gobernante debe dedicarle genuina y especial atención.

Y por favor, ya dejen de ofrecernos jabón por queso…!

(Noviembre 10 de 2010.)

15 de agosto de 2016.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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TENGO MIEDO DE QUE NO ALCANCE…, de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Tengo  miedo de que no alcance…

 

Mucho circo, mucha inmediatez, casi que puedo percibir el olor de:” ahora me toca a mí”, por parte de la “justicia hasta ayer ausente”.

Y ya no es el camino de la justicia, se convierte en teatro vengativo y no sirve.

Del sainete a la fantasía hay un paso. Y quedan allí todas las esperanzas del PUEBLO, convertidas en simples quimeras, torpes gestos de imprudencias que alejan a la verdad de su altar y la llevan al fango, donde se revuelcan los defraudados y la miseria es reina y destruye al hombre.

Espero que la seriedad de esa JUSTICIA, de la que tanto esperamos, nos devuelva las esperanzas y que la escena  del abanderado en “patas” de esa humilde escuela de Misiones y su valiente maestra, no vuelva a repetirse NUNCA MÁS.

Y si esto fuere cierto, la poca lona que tengo me alcanzará para el circo.

Agote: 7/7/2016.

 

Carlos R. Massacane

Srio. Adjto. APROPOBA

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EN LA LUCHA POR LA SEGURIDAD, HAY PERIODISTAS QUE JUEGAN EN CONTRA…!!

 

A pocos meses de asumir el gobierno las nuevas autoridades electas, en el orden nacional, provincial y municipal, reaparece con un ímpetu que se podría decir inesperado un verdadero tsunami  de robos y los denominados “secuestros exprés”. La verdad que es extraño. El gobierno provincial al menos, en esta materia, parece estupefacto quizás por la sorpresa o por la impotencia de no saber qué medidas tomar, que resulten eficaces y con resultados favorables, que alimente un poco la esperanza de una sociedad atribulada por el miedo. Tampoco dicen la verdad acerca de las causas.

Simultáneamente vemos y oímos en los medios televisivos, un constante desfile de denunciadores; opinólogos; periodistas supuestamente especializados; y expertos que jamás hablaron con un delincuente; nunca enjuagaron las lágrimas de una víctima violada; ni pasaron jamás noches de vigilia junto a la familia desesperada de un secuestrado. Siempre los mismos, gastan litros de saliva dando diagnósticos con datos que solo están en su imaginario y en leyendas urbanas; o lo más fácil y barato, que es pegarle con alma y vida a los únicos que a pesar de todo, y de todos, trabajan y arriesgan de verdad por la seguridad de la gente. Los policías.

A estos personajes, estrategas de café, solo les interesa el protagonismo para justificar lo que ganan con algún asesoramiento privado, o bien para alzarse con algún puestito oficial de medio pelo que les permita vivir “de arriba”. No se imaginan cual es la realidad vivida diariamente desde un patrullero, o desde un vehículo no identificable haciendo inteligencia criminal, rastreando delincuentes. Y no contribuyen en nada a la solución del problema; por el contrario, pareciera que están atizando  el fuego  para que se extienda.

Miren sino este ejemplo: Días pasados, por la mañana, un importante periodista y conductor de noticiero, refiriéndose a la ola de secuestros, se dirigió a las fuerzas de seguridad y jueces, y mirando fijamente a la cámara dijo y reiteró: “…ustedes son una manga de inútiles...” No le importó nada, la cantidad de policías que mueren por año cumpliendo con su deber; tampoco le importó un pito que todos los días y todas las noches, miles de policías salen a las calles enfundados en sus uniformes, con una pequeña arma de puño, a vérselas con avezados delincuentes criminales con más y mejores armas, cumpliendo con la palabra empeñada con la comunidad, aún a riesgo de sus vidas.

Este señor periodista sabe perfectamente que las fuerzas policiales no tienen casi margen de discrecionalidad administrativa. Todo su accionar ha sido absolutamente reglado por un enorme e intrincado andamiaje compuesto por leyes, decretos, reglamentaciones, resoluciones, circulares, órdenes verbales, etc., con un importante beneficio para los delincuentes.  

Debería entonces, dirigirle sus críticas y sus insultos a los arquitectos de esta estructura jurídica, a los únicos responsables de esta tragedia sin fin, a los Legisladores pasados y actuales de la provincia de Bs As, y a los ex gobernadores, que año a año fueron homologando el estado hemipléjico en que han puesto a la fuerza policial del Estado más importante del país. Saben los periodistas que a los policías les retiraron todas las armas largas; que las escopetas las llevan cargadas con munición de goma; que tienen prohibido interrogar a un sospechoso; que no pueden revisar el baúl de un auto sin orden judicial; que no practican tiro; que se tienen que comprar sus uniformes cada vez más caros.  Y como si todo ello fuera poco, tienen que batallar contra no pocos jueces garantistas saca presos, dispuestos a procesar al policía que tan solo le haya levantado la voz al delincuente.  Si, los periodistas lo saben. Son cómplices de la inseguridad y conspiran contra quienes todos los días le ponen el pecho a la adversidad, sean los  policías o los vecinos en permanente riesgo. Los únicos beneficiados son los delincuentes.

Sin ningún tipo de miramientos y sin más sustento que la imaginación, le endilgan a la fuerza policial poco menos que ser la organizadora de los asaltos. Predisponen a la gente en contra de los uniformados. Hablan de zonas liberadas; de bandas mixtas (civiles y policías); de policías retirados o echados; de delincuentes con pistolas “de las que usa la policía” (como si fuera difícil conseguirlas en el mercado negro); de delincuentes preparados, profesionales. No saben nada, no tienen la menor idea de la idiosincrasia de los delincuentes, de cómo piensan y cómo actúan. Esto no significa que neguemos o descartemos la participación de algún delincuente de uniforme en alguno de los hechos, pero de allí a acusar a la fuerza de estar comprometida con el delito hay mucha distancia.

Algo tan grave como estas acusaciones al voleo, es el silencio de las autoridades civiles que comandan a la fuerza policial, que parecieran avalar tales difamaciones. Esto sí que es grave porque produce mucha indignación entre los uniformados, e inevitablemente se cae en el desgano; y otra vez la comunidad paga las consecuencias. Es que a nadie se le ocurriría decir que los hospitales están comprometidos con el tráfico de recién nacidos, por más que exista algún hecho con complicidad de médicos o enfermeras, porque cundiría la desconfianza y las mujeres no tendrían un lugar donde ir a parir sus hijos tranquilas. Han logrado ya que la gente desconfíe de ir a las Comisarías.

Volviendo al principio, reconocemos que es real la reaparición abrupta y numerosa de bandas. Hay algo de mutación de delitos, como siempre. Pero también hay algo más por dilucidar. Pareciera que coincidente con el cambio de gobierno, muchos delincuentes egresados de cárceles, que tenían algún trabajo precario o en negro, por obra del famoso “ajuste” han perdido el beneficio y optaron por su viejo oficio. No creo en lo que se dice por ahí, de que esos delincuentes estarían cumpliendo alguna misión encomendada por gente interesada en debilitar al nuevo gobierno.

De cualquier manera, desde APROPOBA reiteramos nuestra exhortación de siempre dirigida a nuestros camaradas. Que hay que sobreponerse a las dificultades y a las ingratitudes; redoblar los esfuerzos y aguzar la inteligencia para torcerle el brazo al delincuente. Y cuidarse de los corruptos de adentro y de afuera, que son muchos más. Y prepararse constantemente. La sociedad para desarrollarse, producir riquezas, para trabajar, estudiar, para esparcimiento, necesita un marco de seguridad adecuado y para ello se requiere una policía vigorosa, con leyes acorde a la necesidad de los tiempos. Esto se va a dar cuando la sociedad se lo exija a sus representantes, los Legisladores, y los policías hagamos respetar nuestros derechos.

07 de Junio de 2016.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de organización de APROPOBA

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CON EL OJO EN LA TORMENTA II, Nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

CON EL OJO EN LA TORMENTA II

 

Si creyeron que no iba a levantar la voz en la protesta, por el solo hecho de sentirme conforme con cambio, se equivocan. No han de verme errar en la partida. Ni a despreciar un convite habiendo oportunidad.

Nos están “bolaceando” con medias verdades: “están tan mal preparados que no les daría un arma” (si la prensa no miente). Y aquí devuelvo la pelota y les digo: vuelvan al viejo crisol de los Centros de Formación (Escuela de Oficiales Juan Vucetich – Escuela de Suboficiales y Tropas, Escuelas de Especialidades. Actualizadas a las necesidades actuales y con proyección a un capital humano de conducción a  diez / quince años. Si que es verdad que piensan a largo plazo.

Devuelvan el sentido de pertenencia, respetando a los hombres y mujeres que entregan  todo en aras de una vocación – igual para enfermeros, maestros y médicos hospitalarios. Ningunos de estos son “trabajadores”, son  personas únicas, tocadas por la varita de la solidaridad sin fin. Claro está que Uds., tal vez nada conozcan de esto. Vuestro objetivo es otro: ¡el poder!

Veo a los nuevos Policías locales de a tres o cuatro, pero solos, sin tutores, sin que se les trasmitan experiencias. El policía lo es todo en la calle. Y no proveerle el respaldo de un veterano, es abandonarlo a su suerte. Nada reemplaza la experiencia de un buen Sargento. Así como ninguna academia de “chamuyo perdido” reemplaza la disciplina que educa la vocación.

Tampoco hace primavera un chaleco antibalas. Cuidar al que nos cuida es otra cosa. Es legislando su proceder con seguridad jurídica, sin el temblor de la duda “qué hago”, “qué debo hacer”. Legislar una carrera que le permita tener la seguridad de que no se equivocó en su elección de vida.

Que no lo estafen con una obra social vaciada de todo contenido y con dirigentes no elegidos y sospechados de robar con carretilla. Que su suerte ante los riegos  traumáticos de su trabajo, no quede en  las intenciones e  interés mezquinos de una ART.

Una Plana  Mayor que sea clara como el horizonte cuando amanece y no maliciada de los peores delitos.

El mal hacer, pudiendo hacer bien, es como el mar. Hondo y cruel: señor Ministro de Seguridad.

Mercedes - 29/05/2016.

 

Carlos Roberto Massacane

Srio. Adj. de APROPOBA 

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RITONDO, VIDAL Y EL NIHILISMO POLICIAL, nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA

 

Desde hace varios días el diario HOY, uno de los dos más importantes de la ciudad de La Plata, viene denunciando hechos concretos de corrupción por parte de la cúpula de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. No se trata de hechos aislados, sino de una metodología delictiva institucionalizada cuyos mayores beneficiados serían el Ministro de Seguridad Cristian Ritondo y el propio Jefe de Policía Pablo Bressi. Una especie de banda organizada tendiente a hacer caja mediante la recaudación ilegal, para lo cual fueron colocados en los lugares estratégicos, oficiales superiores que terminan siendo los gerenciadores de ese autofinanciamiento que los enriquece ilícitamente.

Nadie del gobierno ha dicho nada, y no pueden esgrimir desconocimiento; entonces vuelvo a recrear en mi memoria algunos compromisos asumidos por la Gobernadora María Eugenia Vidal, como el de defender al buen policía que cumpla con su deber, y no puedo menos que sentirme defraudado absolutamente.

¿Ministro Ritondo y Gobernadora Vidal, ustedes están protegiendo potenciales delincuentes?

¿Por qué no salen a desmentir los dichos del diario HOY, o es que no tienen argumentos y esperan el momento de hacer cambios?

¿Saben, de ser cierto, que mientras tanto están siendo co partícipes encubridores y faltando a los deberes del funcionario público?

En cualquier caso señores gobernantes, ustedes no tienen ningún derecho a jugar con el honor de quienes estamos retirados ni el de nuestras familias, porque ésta inacción esclarecedora nos perjudica en la interacción social. El que calle otorga, y yo - como seguramente muchos - no estamos dispuestos a permitirlo. Con su cúpula policial hagan lo que les plazca, pero cuídense de alimentar dudas y ofensas gratuitas a quienes no tenemos nada que ver y solo somos espectadores pasivos.

Mientras tanto, se me ocurre que quizás la clase política argentina haya sido víctima del mismo parálisis moral que afecta a nuestra otrora gloriosa Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Demuestren con acciones concretas que no es así.

 

HUGO ALBERTO VACCAREZZA

 

EL NIHILISMO POLICIAL

 

Tratando de entender el sentido a los espasmódicos encuentros grupales que llegan a mi conocimiento, y fundamentalmente los temas o motivaciones que inspiran esas reuniones entre el personal - particularmente el retirado y jubilado - de la policía de la provincia de Buenos Aires, no puedo menos que sentirme inducido a concebir la idea de resignación, ante lo que entiendo como un renunciamiento a los absolutos éticos, en los que tanto invirtieron nuestros maestros, con esmerada dedicación.

Lástima que solo se trate de degustar ocasionalmente el plato y la bebida preferida, el postre y alguna que otra anécdota del pasado. El abrazo, los besos de despedida y la promesa de un nuevo encuentro es todo. Ese es el universo del hombre policía, tan estrecho y devaluado.

No reniego de mi estado ni de las decisiones de los demás, solo las sufro, y es factible que esa inducción sea solo emocional; pero luego la intelectualizo y termina siendo una convicción. Quizás tenga mucho de repudio a la inacción, o de una valoración supra ante la verdad incuestionable del paso del tiempo, del tiempo cronológico que hemos dejado pasar, y desperdiciado en no hacer más cosas trascendentes, o simplemente en hacer. Siento que cada vez me queda menos vida útil, en términos de resto físico y hegemonía intelectual, y eso sinceramente me es suficiente para decir todo lo que tengo ganas de decir, y hacer lo que me haga sentir pleno, guste a los demás o no.

No creo en el acompañamiento de nadie hoy; nuestras organizaciones pseudo representativas gestionadas por policías están anquilosadas, solo subsisten en el marco de los oprobiosos límites costumbristas, mañana no lo sé. Lejos están los dirigentes del Circulo de Oficiales o del Centro de Oficiales Retirados de promover debates y foros superadores, porque se consideran hechos, que han alcanzado la cumbre de todas las cosas y encumbrado sus vidas públicas. No todos pensamos igual.

En el imaginario policial, los extremos de dignidad y ascensión desgraciadamente ocupan solo una lejana utopía para unos pocos, o un idealismo ingenuo y extemporáneo propio de boludos para la mayoría, con lo que progresivamente se van olvidando y dejando de lado los principios y convicciones que enaltecen al ser, en un medio donde generalmente se elige estar, antes que ser. En la competitividad por el premio de mayor atesoramiento material no hay lugar para examinar la objetividad del ascenso ético, porque prima la negación rotunda de fundamentos altruistas, que son concebidos como espacios de conductas misteriosas, intrigantes y contrarias a las perspectivas materialistas; nadie entiende o quiere entender al sujeto virtuoso; lo evitan, se alejan de él y de sus acciones. Su integridad incorruptible entraña un peligro potencial para las prácticas y los objetivos que subyacen en la superficie de las aguas turbias, estancas y contaminadas en la que navegan institucionalmente, en consecuencia deviene abstracta la pretensión de una consciencia clara, transparente del bien, que enaltezca al hombre y que determine que éste deba convertirse en esclavo de sus propios y excelsos mandamientos. Ergo, no hay acción desde la magnanimidad.

En algún modo - tomar distancia de la virtud - es una reacción automática de la consciencia desvergonzada frente a la fuerza moral de otra.

La resultante no puede ser otra que la indiferencia, la desidia por lo trascendente, una desidia de tal entidad que nos impide pensar - entre otras cuestiones - en la posibilidad de articular una auto crítica sana, honesta y constructiva, eludida por muchos años de conformismo institucional, por resultar funcional a nuestros más bajos intereses.

Somos especialistas en dilapidar prestigio, honores y virtudes.

No declamemos por los policías muertos en acto de servicio, si nada hacemos por él en vida, ni por nosotros mismos. Por lo menos seamos coherentes y honestos con nuestros procederes y llamémonos a silencio.

La ansiedad pantagruélica tiene más poder de convocatoria que el valor de la honra o la dignidad policial. No digo ni quiero significar que esté en desacuerdo con éstas concurrencias en camaradería, al contrario; sostengo que una comida - allende la gula - puede ser la excusa para promover la asistencia corporativa con otros fines, como el de debatir la idea de encarar cuestiones más profundas que son inherentes a todo bien nacido, y especialmente a los dignos retirados y jubilados de la Policía de la Provincia de Buenos Aires; hablo solo de los dignos policías, porque los indignos se auto proscriben o se auto discriminan solos; no tienen nada para aportar, ellos lo saben; no esperemos que les interese.

Cualquier cosa puede ser motivo de interés y eje de la convocatoria, excepto que la cuestión sea de carácter institucional, en cuyo caso el fracaso estará asegurado. Increíble, pero cierto.

Si finalmente podemos superar ésta inexplicable actitud, que creo que es de carácter psicológico, un estado de confusión mental por el que se relativizan las cosas importantes, y si nos lo proponemos podemos ser muchos más en torno de una gran mesa, teniendo en claro que lo fundamental y determinante estará en la sobremesa. Es necesario asumirnos como aptos y capaces, y entender que el umbral de la auto estima es alto, porque aún nos queda inteligencia y fuerza ética como para emprender una tarea de esclarecimiento interno, con argumentos dirigidos a cambiar el eje en la relación policía-comunidad. Es necesario comprender también, que en ésta espiral vamos a estar peor de lo que estamos, y que en lo que a nosotros compete, es decir intentar la construcción o el establecimiento de un renovado prestigio institucional, la doctrina y la mística pueden ser revitalizadas con la formulación de una nueva e ingeniosa teoría argumental basada en valores simples, lejos del relato épico, que sean capaces de regir renovados principios en la interacción social. La epistemología policial y una nueva concepción. No será otra cosa que la de llevar adelante un proceso metodológico fundado en el conocimiento empírico, que es una forma del conocimiento científico, o sea una verdad al fin.

Es hora de que podamos salir a la calle con la frente alta por el honor de pertenecer a una institución honesta y eficiente, dejando atrás equivocaciones y posturas personales que fomentaron el personalismo celular, y con ello la división interna que aún hoy persiste como una regla no escrita. Pero en algún momento hay que empezar y desde ésta certeza común a todos, nunca será tarde. En todo caso, ni siquiera importaría el resultado final porque lo verdaderamente importante reside en el intento.

He asistido a algunos de éstos eventos con la esperanza y la avidez de que finalmente se tome esa decisión única y excepcionalmente oportuna como es la de comenzar con la reconstrucción de una historia colectiva que merece ser re escrita con el aporte de todos, de todos los que estemos dispuestos a admitir la práctica o la omisión de muchas de las cosas que nos llevaron a éste estado, en la firme convicción de que estamos enriqueciendo una parte substancial de ella, esa que espera, esa que no hemos abordado aunque es posible hacerlo con compromiso y sentido de pertenencia; advierto y lamentablemente temo que muy pocos entiendan de éstas cuestiones subjetivas, o lo que es peor, de nuestro propio honor.

La negación retroactiva o presente de todo hecho auto referencial, pero no de cualquier referencia, sino de aquella tiene que ver con una línea de conducta interior que produce efectos en la acción visible, obedece - a mi entender - por lo menos a tres causas:

La primera, por desconocimiento e ignorancia en cuanto al alcance del ejercicio espiritual; el examen de consciencia infunde temor por las propias dudas internas que yo calificaría de inseguridades, las cuales pueden llevar a la necesidad de reconocer intrínsecamente el recorrido de caminos o conductas equivocadas, y quizás también, a admitir posicionamientos ideológicos que en ese análisis rigurosamente crítico asoman inesperadamente como estadios sin ningún vigor; en suma, es la falacia de tener que admitir la objetividad de un pobre y soslayado esbozo ético sin fuerza vinculante, sin arraigo, solo un estado de ánimo fugaz que colmó las expectativas de una personalidad confusa, que fue incapaz de inducirlo a la búsqueda del éxtasis moral y que adoptó como norma de conducta, una conducta superficial, sin compromiso, que excede cualquier intento de reivindicación individual o colectiva.

La segunda por una decisión egocéntrica basada en el personalismo, la frivolidad y la soberbia que lo hace sentir superior a la media, características que definen un estilo o una forma de vida.

La tercera por la vergüenza al arrepentimiento en público, o solo por el arrepentimiento aunque íntimamente, antes se haya arrepentido una y mil veces. En todos los casos hay un componente importante de miseria y cobardía que termina siendo el patrón, la referencia saliente.

No pierdo el tiempo en los tibios que nunca salieron de las penumbras o de una conducta ambivalente. Pienso en sentido activo, en aquellos claramente definidos que por un lado pregonan valores y virtudes, e incoherentemente por otro niegan y resisten, con enunciados vacuos, el desafío de comprometerse en un ámbito de sensata discusión. Reniegan de todo disenso, tal vez acostumbrados a impartir ordenes absolutas de cumplimiento forzado, casi con obsecuencia frente a la amenaza de la sanción. Desconocen la teoría del pensamiento crítico o lateral como la vía por la que metodológicamente se construye un consenso genuino, que es la base de cualquier edificación seria. Les tienen, como sostengo anteriormente, temor al ridículo, no a la expresión inusual exterior propiamente dicha, sino a la insalvable e incontenible pulsión interior, convertida en reacción imposible de disimular, que los pone en situación de tener que admitir una controversia con sus propias consciencias, lo que equivaldría a admitir sin eufemismos, que nunca tuvieron una percepción ética o una evidencia moral para iluminar sus acciones públicas, o si las tuvieron prefirieron la obscuridad.

Es todo un desafío encarar el proceso por el que - sin dudas - se re descubrirán, tal vez con un enfoque de vulgaridad. Mediocres e intrascendentes pensamientos les serpentearán por los bordes de sus esquizofrenias auto suficientes, psicóticas posturas que se esfuerzan en defender desde la fragilidad del conocimiento relativo y ficticio, y en fijar un particular orden en la escala de valores propios, donde no existe la virtud. Parten de premisas falsas toda vez que no han conocido más que simples hechos azarosos, inconexos; fugaces brillos para el beneplácito del ego que no dejan nada de lo que realmente necesitamos, sabiduría.

La matriz evolutiva de éstos pasajeros rumbosos y efímeros de la realidad policíaca, que no ven o no quieren reconocer una consciencia superior en el ser íntegro, tiene una lógica establecida; representa la propia antítesis o el anti sujeto, o el anti sistema o definitivamente el anti yo. Tienen una marcada y deliberada inclinación a menospreciar, y poner en un mismo plano de igualdad los merecimientos con oportunismos o especulaciones, y en esa vulgaridad del pensamiento básico y elemental, muestran sus miserias más detestables como la diatriba, el rumor malintencionado, el descrédito, la injuria, el infundio y toda clase de ataques arteros. No pueden permitir que haya funcionarios que trasciendan desde consignas diferentes, desde el reconocimiento de los demás, desde la honestidad intelectual o desde sus propios mandamientos morales. Interactúan en un contexto umbroso, sombrío, con apariencia de gentilhombres y no son más que copartícipes declarados o no con un fin determinado, el de seguir sosteniendo a cualquier precio la retórica sofística sin advertir que - en realidad - solo subsisten refugiados en la cueva de la contaminación, y en ella todos se parecen, pasan desapercibidos y se reconocen entre sí.

Ser así - reitero - obedece a una opción, a un modo de vida contra la que rebota cualquier iniciativa de cambio.

No están, ni estamos o estuvimos familiarizados con la práctica del respeto reverencial ante los paradigmas que enaltecen; la promiscuidad grupal quedó al descubierto con nuestros retiros o jubilaciones al asumirla y examinarla desde la distancia, o para ser más exacto desde afuera del sistema. En actividad formamos parte de ella, y cada vez que éstos raros atributos superiores se transformaban en la cualidad más saliente del sujeto al mismo tiempo se lo negaba, se lo censuraba, y se lo consideraba un pelotudo importante y peligroso. Bastarda y necia postura; la supina ignorancia de quienes nos sostuvimos y se sostienen en la imbecilidad del ego y el narcisismo. El merecimiento en el otro ciertamente conmueve, moviliza, de modo que uno se rinde solemnemente en primera instancia ante él , el merecimiento, y de manera transitiva ante las acciones del merecedor. Este y su conducta moral son el vehículo con el que se llega a ese estado superlativo, sin declamaciones ni enunciados. Pero no lo vemos o no lo queremos ver, o quizás éste estado no sea para nosotros.

Decía uno de mis maestros, “vivir dignamente en sociedad, cuesta muy caro”.

El hedonismo (placer) en la teoría ética rechaza el interés por lo moral. La teoría Epicúrea (filósofo -341 a -271) se basa en la percepción sensorial, es el fundamento de todo proceso de conocimiento para conocer la verdad. Para Epicúreo había un solo mundo, el material que se podía conocer a través de los sentidos. Es probable que jamás hayamos leído a éste pensador, sin embargo toda nuestra obra policial estuvo fundada en las urgencias utilitaristas y fundamentalmente materialistas en un contexto de superficialidad esnobista, tendiente a vendernos de cuerpo y alma al mejor postor.

A partir de éstas practicas tan elementales como fructíferas, en términos de atesoramiento y dominio de corto, mediano y largo plazo, fuimos perdiendo humanidad; la des humanización necesariamente es eso, la supresión de los dictados de la consciencia por la mediocridad, por la horizontalidad que nivela hacia abajo, por la conversión de la persona en sub persona, por la transformación de una consciencia moral en una consciencia libertina. De allí a universalizar todas nuestras acciones hubo un solo paso; el paso al vacío que nos depositó en éste presente de desencuentros, donde asistimos a la muerte ética y a la imposibilidad de trascender. Ya ni capacidad de prédica nos queda, también la hemos perdido; porque otra deuda importante que tenemos, es la de no haber construido nunca credibilidad. Como vemos, la promiscuidad individual y colectiva es incompatible con el crédito social.

No abrigo ninguna esperanza de que se produzca una reformulación de la dignidad, del honor o de nuestra propia obra pública, no hay voluntad de análisis retrospectivo que nos posibilite por caso, entender por qué somos como somos, como hemos sido y como seremos. No espero que nadie promueva el establecimiento de ningún debate, básicamente porque a nadie le interesa reivindicarse, porque no hay culpas asumidas. ¿De qué me tengo que reivindicar? o ¿de qué me tengo a arrepentir?, son soberbios supuestos de perfección, incorporados en el imaginario de la mayoría, tan firmemente concebidos que terminan siendo cuasi convicciones, incompatibles con otras que no sean consecuentes con ellas.

La indiferencia, es directamente proporcional al desprecio y a la desconfianza cada vez mayor. Solo podremos hablar de nuestro pasado policial en un contexto de aislamiento social entre quienes estamos en la misma situación, o entre los afectos del hábitat que nos ha visto vivir la vida desde chico, como son nuestros vecinos que cultivan un sentimiento diferente, casi por obligación o por educación. Fuera de esto, sentiremos vergüenza de decir que somos o fuimos policías, y los que nos escuchen se encargarán de que percibamos ese desprecio.

Me resisto a concluir que no fuimos, no somos ni seremos capaces de enriquecer la historia, de emanciparnos definitivamente, que no tenemos entidad ni identidad, como tampoco - por lo visto - autoridad.

En mi caso debo confesar una inmensa gratificación por un lado y una profunda tristeza por el otro; cada vez que escribo u opino en éste sentido lo hago desde mis propias experiencias, desde el proceso cognitivo que me dio conocimiento y verdad, una verdad relativa que está dispuesta a enfrentarse y debatir con otras verdades; no ya desde lo moral, o desde lo ético, o desde la simple mala costumbre de criticar, o del uso compulsivo del lenguaje por medio del cual nos comunicamos; lo hago desde el raciocinio argumental, desde el convencimiento pleno y consciente de haber sido antes un inmoral, un anti ético con sus consecuencias, que va de suyo, no significa haber alcanzado el clímax redentor que me induce a caer en la soberbia para decir lo que digo, ni a arrogarme una autoridad o una estatura que ciertamente no tengo; muy lejos estoy aún de ello, aunque me subyuga la idea de la búsqueda.

La pesadumbre que me provoca la indolencia la convierto en nimiedad con solo recrear el respeto a mi padre muerto que me inició en ésto; estaré siempre en contra de ésta inmovilidad o complacencia inaceptable, y procuraré en lo que esté a mi alcance que la policía, su gloriosa policía, vuelva a ser lo que fue para él y lo que tiene que ser para nosotros; motivo de alto honor, solo para elegidos. A los 15 años, cuando ingresé en la Escuela Juan Vucetich debí jurarle que iba a ser un buen policía; siento que lo logré a medias, me hubiera gustado tenerlo para acometer ésta empresa juntos. A lo mejor decidió morir antes para no ver éste sainete de estilo “Vaccareccista”; la más triste e inimaginable degradación, convencido de que la suya sería insuperable.

He llegado a la conclusión que la policía de hoy en Argentina reconvierte los productos en subproductos, los sujetos en sub sujetos, las culturas en sub culturas, a las personas en sub personas, o ciudadanos de primera en argentos de segunda, y a los agentes en delincuentes con uniforme. Nosotros, los que llegamos a ella con una moral en construcción, cuyos cimientos fueron obra de nuestros padres y del entorno en el hábitat de la región donde nacimos y crecimos, terminamos como nos muestra éste penoso presente; envilecidos, arruinados, despersonalizados. El ser trascendente, el valor y la virtud o una consciencia rectora del bien supremo fueron aspiraciones fallidas, incompatibles con la misión ordinaria y bastardeada del control social que - hay que decirlo - muchos rechazan por un lado, y otros reclaman por el otro. La sociedad, mayoritariamente con un concepto amplio de libertad, entiende la labor policial como un trabajo sucio, y razones no le falta. La muerte del agente es un crimen del que nadie se hace cargo y no puede ser revestida de entrega épica sino como consecuencia de una sub estimación del valor de la vida propia y ajena. En el mejor de los casos la registra como una consecuencia propia de la actividad, y en el peor como un ajuste de cuenta. La diáspora moral, la simplificación, la reducción del ser y del deber ser nos ha convertido en lo que somos, una cáscara vacía, un desecho, un resto miserable que solo provoca desconfianza en medio de una sociedad inquisidora y demandante.

Brillante definición de un camarada al reproducir el titular de un diario marplatense. En un evento cultural “había más policías que personas”. Ese es el nivel de consideración que la comunidad tiene de nosotros; esta aseveración constituye toda una definición, y al mismo tiempo, una verdad que a nadie parece avergonzar.

Días pasados, un camarada del interior con toda razón me decía que los policías somos indigentes en el conocimiento que nos hace auto suficientes. Estuve a punto de pedirle que no se subestimara, pero al fin de cuentas es una verdad de Perogrullo; yo le agregaría que es una característica propia de nosotros y de lo que representamos, el autoritarismo, la necedad, la soberbia, la desconfianza, la mentira, la violencia, la falsedad, el auto financiamiento ilegal, el enriquecimiento ilícito, la sociedad con el delito, el gatillo fácil, al represor, y todo lo más repudiable de una institución devastada.

Esto es el resultado de habernos detenido, adquirido, e internalizado conocimientos y prácticas fundadas en las subjetividades, en imágenes falsas de la realidad; de habernos alejado de las cuestiones centrales que dignifican al ser, de haber subestimado la virtud, de haber capitulado frente a las tentaciones y traicionar aquella advocación que alguna vez - aún impolutos - tuvimos. Es por eso además, que renunciamos a sostener enhiesta la bandera del bien propio y ajeno porque implica apego y sometimiento absoluto, lo que nos ha convertido en compañeros por un rato, amigos en la bonanza, y si el rédito lo justifica, en traidores de tiempo completo.

De aquel entonces a hoy, la misión policial se ha precarizado; el proceso de descomposición no se pudo detener y hablar de quienes fueron los responsables amerita otro análisis.

Lo cierto, irrefutable y desgraciado es que el agente público es una figura decorativa vegetando en las calles de las ciudades; un autómata, un robot a cuerda que solo responde a una pantalla que lo mantiene conectado al mundo, pero a un mundo ficticio, el mundo virtual que le impone normas diferentes de interacción. La alquimia y las urgencias de todo tipo llevaron a la mutación en los ideales de unos y otros; antes era la herencia familiar o el mandato vocacional que incidía de manera determinante en la voluntad del aspirante a policía, hoy solo es la necesidad de la salida laboral, fragmentada, auspiciada y manipulada por los caciques políticos de las distintas regiones de la provincia de Buenos Aires.

Como verán, en lo que a mi respecta estoy haciendo catarsis introspectiva al decir que me he arrepentido de muchas cosas, y he encomendado mi alma a quien tenga la autoridad de examinarme en el juicio final, aquí o en otro lugar; he pedido perdón por los graves errores cometidos y no lo digo en sentido religioso, lo digo en sentido literal. Creo haber pagado mis cuentas; he sufrido pérdidas irreparables y daños profundos; he dado más de lo que recibí. Pero todo eso me dio como resultado el saber de que se trata y de lo que estoy hablando.

Yo conocí al hombre obrero de su propia consciencia, y no fue solo uno felizmente, lamento no haber tenido en ese instante, en ese lugar único y ante ese ser irrepetible, la sabiduría para convertirme en discípulo, tomarlo de ejemplo y asimilar sus conductas morales. Nunca sabrán que dejaron huellas, aunque solo sea una; ésta que procuro recrear en mí.

Ellos nacieron en la función pública íntegros y como tal vivieron, naturalmente; en cambio yo los descubro luego de haber conocido las intrigas propias del ser leve y perfectible. “Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante”. Jorge Luis Borges.

Aspiro finalmente a no haber herido la susceptibilidad de nadie; véanme simplemente como quien esboza un pensamiento lateral con sentido de auto crítica, una auto crítica entre ciegos, sordos, y mudos, hasta ahora.

 

HUGO ALBERTO VACCAREZZA

15-05-17.

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Comentarios publicados en Facebook acerca de la nota de MIGUEL REYNOSO sobre la inacción del COR

 

Serafín Sobral ADHIERO, APOYO Y DIFUNDO, Y QUE A LOS DIRECTIVOS DE LA VERGÜENZA. DEL COR, SE LES CAIGA LA CARA POR INEPTOS, NO MERECEN EL CARGO QUE OCUPAN, SON UNA DECEPCIÓN PARA TODOS LOS ASOCIADOS.¡¡¡QUE RENUNCIEN YA!!! COMPARTO.

Daniel Adalberto Godoy Adhiero estos personajes a mi no me representan RENUNCIEN!!!

José Luis Belfiore Así jamás terminara la esclavitud hacia el personal POLICIAL.

Roberto Jorge Salomón Con mucha pena uno ve los pequeños baches que afectan a todos, y mas cuando esto se maneja solo en La Plata, porque además es una mera decisión de unos pocos... Y un error de concepto o un intencionalidad sin consensos lastima la unión que no aleja de los derechos........Muchos Subalternos, entre los que me incluyo, pensamos en el COR como uno de los lugares serios apuntando a representarnos, nadie niega los manejos hasta espurios de personajes que le hacen mal al conjunto con sus contubernios, si lo sabremos nosotros.......Representación o sindicato es el futuro aunque muchos lo nieguen pero debe madurar y en eso apoyo a los luchadores del proyecto, REYNOSO, para mi es una pieza fundamental. Siendo del interior no lo olvido visitando las Delegaciones por derechos y siguiendo esa línea me duele saber que habiendo hecho ese esfuerzo no esté en el consenso......Repito lastima, y espero recapacitemos pues hay que hacerse a la idea de que esta nueva administración debe cambiar algunas miradas, la anteriores nos dejaron la desidia en muchos aspectos pero en esta etapa los retirados podemos ayudar......Cuando hay personas que se comprometen habrá logros que celebrar, la Caja, Sociales y el Fondo de Ayuda financiera lo avalan, por eso a mi entender, debe cambiar la llegada y la mesa de tratamiento........POR FAVOR QUE NOS DEVOREN LOS DE AJUERA.......

Osvaldo Cea COMPARTO CONCEPTOS

Mario Roberto Deshusses Comparto totalmente la nota de Miguel Reynoso, a la que le agrego ante el olvido de las autoridades del COR CENTRAL, que en ambas Cámaras de Legisladores Nacionales, se presentaron proyectos de Sindicalización Policial, por parte de distintos bloques, inclusive uno firmado por la actual Ministro de Seguridad Nacional la Sra. PATRICIA BULRRICH.

Mario Roberto Deshusses EXPEDIENTE 2932-D-2012

El Senado y Cámara de Diputados... firmado por la Sra. Patricia Bulrrich, hay que buscar en GOOGLE...........

Roberto Jorge Salomón Bueno, a no desfallecer, es de creer que son las mas los que lo quieren.......

Osvaldo Virgilio Lofiego es una absoluta verdad

Néstor Lucca estos personajes a mi no me representan y a ustedes tampoco. QUE RENUNCIEN YA. QUE TANTAS VUELTAS AL ASUNTO.

Ricardo Jordán QUE ESPERAN DE LOS DINOSAURIOS QUE TOMEN EL TREN BALA?

08-05-16.

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Nota recibida

Adhesión al contenido de la última editorial de APROPOBA

 

Sr. MIGUEL ÁNGEL REYNOSO

SECRETARIO GENERAL DE APROPOBA:

 

Por la presente solicito se publique mi adhesión a su editorial del día 26/04/16 resaltando a los fundadores del COR que en su art. 1ro. del estatuto tiene una finalidad gremial que a pesar de grandes luchadores como Fernández y otros, hasta la fecha no se ha logrado nada, por las resistencias de nuestros propios camaradas, ya sea por formación o genuflexión, se entregan al poder de turno y no hacen reclamos y asesoramientos, sobre la problemática institucional y de la seguridad, nos conformamos con nada, nos vasta contener estatus de representación y en algunos casos puntuales alguna ventaja, esta anomia produce desanimo, desinterés y descreimiento en nuestras instituciones.

 

EDNIO JOSÉ LLORENS

Comisario General (ra)

27-04-16.

Nota original

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LOS POLICÍAS RESULTAMOS PERJUDICADOS POR LA ESTAFA AL IOMA, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

LOS POLICÍAS RESULTAMOS PERJUDICADOS POR LA ESTAFA AL IOMA…

 

El Instituto de Obra Médico Asistencial,  más conocido por sus siglas IOMA no es la mejor obra social, pero tiene todas las condiciones para serlo. Sino la mejor, debería estar entre las primeras del país. Claro, si no fuera por ese grupo –que si siguen escarbando serán una multitud- de atorrantes y ladrones que se dedicaron siempre, como parásitos,  a chupar la sangre de los afiliados obligatorios, que somos todos los empleados de la administración pública provincial. Esos malvivientes durante años fueron ordeñando los aportes de los trabajadores en beneficio propio, mientras que el Instituto mermaba año tras año beneficios. Nos quitaron el médico a domicilio y otras prestaciones fueron acotadas. Ni hablar de la burocracia cada vez mayor, que según nos decían era para evitar fraudes. Cobros indebidos por parte de profesionales con la justificación de que IOMA les pagaba con mucha demora y siempre menos de lo correspondiente.   Y los afiliados siempre cargando sobre sus espaldas el costo de todas estas cuestiones.

Ahora se supo. Puertas adentro del Instituto estaban los delincuentes que poco a poco consumían nuestros aportes y nos perjudicaban. Cada vez menos descuentos, cada vez más medicamento sin cobertura, cada vez más genéricos de baja calidad. Abiertamente algunos médicos nos decían: “si queres curarte, no consumas este genérico que cubre IOMA…” 

En síntesis, es la bronca de muchos camaradas que en estas horas se comunican con APROPOBA y preguntan que se va a hacer en defensa y reparación de nuestros intereses agraviados. 

La pregunta que me hago ahora, tratando de interpretar el descontento y con toda la indignación del mundo, es: ¿Otra vez más nos vamos a quedar callados como pusilánimes, viendo como nos robaron, contemplando los enjuagues que van a hacer estos corruptos para salir airosos de la investigación judicial?

Mi propuesta o mejor dicho mi requerimiento, es que el Centro de Oficiales Retirados (COR), con profesionales propios o contratados, y conforme a las obligaciones emanadas del Estatuto –recientemente reformado- ( “Artículo 1º apartado b) El estudio, defensa y protección de los intereses y derechos profesionales, previsionales,  salariales y sociales de los retirados, jubilados, pensionados y en actividad  del Personal de las Policías de la Provincia de Buenos Aires, bregando además por la permanente exaltación de los valores éticos que acompañan al adecuado ejercicio de la profesión Policial…”) se presenten ante el Juzgado interviniente, sugeriría con amplia difusión de prensa, y en representación de todos los afiliados damnificados, intenten ser admitidos como parte querellante, y actuar en consecuencia.

De una buena vez el COR debe hacerse visible. No lo hemos visto en estos días gestionando en gobierno por nuestros haberes a pesar de que ahora se puede, y según lo publicado por el camarada Vacarezza difícilmente lo hagan. Apenas una acción por el Impuesto a las Ganancias, que solo perjudica al segmento superior de la fuerza;  loable intención por cierto, pero a mi criterio insuficiente.

Personalmente no tengo ninguna duda sobre la honestidad y capacidad de la CD, por lo tanto sería bueno una adecuada reacción. Creo que si no comenzamos a defendernos de verdad, actuando corporativamente, seguiremos padeciendo injusticias y toda clase de atropellos. Debemos hacer valer nuestros derechos.

Abril 11 de 2016.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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Y SEGUIMOS ESPERANDO EL CAMBIO EN NUESTRA PROVINCIA, Nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

Y SEGUIMOS ESPERANDO EL CAMBIO EN NUESTRA PROVINCIA…

 

Gran incertidumbre y hasta sorpresa se vive en estos días en el seno de la policía de la provincia de Bs As; incertidumbre que con el correr de las horas y en base a contradictorias informaciones oficiales, se va transformando en decepción y en angustia. Toda la familia policial teníamos –y tenemos- esperanzas  de que, a juzgar por los discursos oficiales, finalmente, las bondades del cambio tan propalado  y esperado, también serían derramadas sobre los azules.

Tal posibilidad parece alejarse, al verificarse que las autoridades políticas del Ministerio de Seguridad han encarado la solución de los problemas de la peor manera. Invirtieron el orden de las prioridades. No supieron distinguir lo urgente de lo importante. Por empezar a abordar la problemática de la inseguridad reinante, se debió partir de un par de premisas de hierro:

1.-No se puede pretender una policía eficiente y que cueste poco. La seguridad pública es el servicio más costoso de la administración estatal; y

2.- El hombre/mujer policía es el encargado de hacer cumplir la ley, en ocasiones mediante la fuerza; fue armado por la sociedad del primer estado argentino para que la defienda, aún a riesgo de su propia vida. Su trabajo está considerado por la OMS entre los de mayor riesgo y estrés; la interminable lista de policías caídos en el cumplimiento del deber es prueba irrefutable.

En base a ello es que la sociedad-estado, mayor aportante al presupuesto nacional, debería considerar la retribución salarial a su policía, acorde a su eminente función social, insalubre y de alto riesgo; es decir entre los más altos de la administración pública. Asimismo crear, en forma permanente, una línea de crédito del Banco de la Provincia de Bs As accesible para todo el personal policial, destinado a la adquisición de vivienda única. No se puede seguir con policías con sus familias instalados en las villas de emergencia. Es inadmisible.

Dijimos que las autoridades han encarado la solución de los problemas de la peor manera, porque abordaron el tema invirtiendo el orden de las prioridades. Comenzaron por el final. El equipamiento que realmente es muy importante; la fuerza policial tenía –y aún tiene- una carencia enorme de medios que son esenciales para la función policial, no obstante no era prioritario ni urgente. Y dejaron lo primero para el final: Las necesidades del personal policial, que, además de importante, si son urgentes. Los hombres y mujeres de carne y hueso, los que todos los días y todas las noches se enfundan en su uniforme y salen a la calle a lidiar con lo peor de la sociedad, a ellos los dejaron pagando, como se dice en la calle. Erróneamente intentaron aportarles un paliativo a la angustia económica, aumentado la tasa de las horas de policía adicional (que pagan los contratantes). Es decir, el personal debe procurarse su propio “aumento salarial” trabajando en días de franco, resignando el descanso y la atención familiar, para hacer servicios adicionales que le permitan completar la canasta familiar. No tuvieron en cuenta el riesgo exponencial para el propio personal y la comunidad, que significará los policías en la calle con sueño, extenuados,  estresados y consecuentemente desganados.

Hace seis años en el cruce de las rutas provincial  46 y Nacional 5, subí a mi automóvil un policía uniformado que hacía dedo. Tenía 25 años de antigüedad. Prestaba servicios en Junín, había viajado 100 km al sur, hasta Bragado donde vive y tiene su familia, y en ese momento estaba viajando hacia el Nor-este, más de 200 Km hasta Tigre, a cubrir servicio de Policía Adicional en el Casino. Al día siguiente retornaría por ruta Nacional 7 hasta Junín, a su servicio habitual. Le pregunté cuando dormía. “Un poco en la Comisaría y algo en el patrullero” me contestó.

La semana pasada (marzo de 2016), seis años después, sobre ruta Nacional 5, transporté a otro policía que viajaba a dedo. Una mujer. Se domicilia en el partido de Alberti, presta servicios cerca de Mercedes a 100 km al este y viajaba a cubrir servicio de policía adicional en un pueblo distante a 80Km al sur-este de su domicilio. Como se podrá apreciar, desde hace seis años al día de hoy, algunas cosas siguen igual.

“Tenemos que cuidar a quienes nos cuidan...” El estado no debería permitir que sus policías padezcan este sacrificio adicional e innecesario, de tener que viajar permanentemente restando tiempo al descanso y a la familia, para ganar un peso más que les permita llegar a fin de mes. En principio desde el Ministerio se debería verificar que este manejo inhumano del personal no ocurra nunca. Y si ocurre, los responsables deberían ser sancionados y relevados de sus cargos. Una de las tantas obligaciones de quiénes conducen personal, es velar por el bienestar de sus conducidos, interiorizarse de sus problemas y procurarles soluciones. Estas dos situaciones comprobadas a seis años de diferencia, muestra el estado de orfandad en que está el personal subalterno.

Hay corrupción en la policía provincial. Siempre hubo. Pero lo que antes era excepciones que escapaban a los controles que existían, hoy es causa de mucha preocupación, en los policías más veteranos, la evidente falta de control y falta de disciplina que termina favoreciendo el crecimiento de la corrupción. Todos los bonaerenses, comenzando por los propios policías, necesitamos una institución transparente, donde se haga un culto de la decencia, de la rectitud, del mérito, del cumplimiento de la misión. El gobierno y los policías deben ser implacable con los corruptos de toda clase y cualquiera sea la repartición a que pertenezca el mal funcionario, sea o no policía. Para ello se deberá contar con la fundamental y decisiva acción de los buenos policías. Pero si estos ni siquiera pueden pagar los servicios esenciales, ni abastecer a su familia de la indispensable alimentación y vestimenta; si tienen que  reemplazar su descanso y esparcimiento por servicios adicionales, para no descender a la indigencia; si sus camaradas heridos sufren merma en sus haberes de bolsillo y no les pagan lo que les corresponden, entonces no será fácil consustanciarlos con la consigna. Es imprescindible y urgente modificar esta realidad, también heredada de sucesivos gobiernos anteriores. El estado provincial tendría que compensar el trabajo de los uniformados con una escala salarial absolutamente remunerativa, sin mezquindades ni odiosas chicanas, partiendo de un básico suficiente para que el efectivo pueda  vivir dignamente y, lo más importante, que pueda avizorar un retiro decoroso. El servicio de policía adicional (Pol.Ad) es legalmente voluntario, por tanto debe ser una opción y no una obligación por su pobreza. El enorme esfuerzo inhumano de los policías, uniformados, viajando cientos de kilómetros para poder llevar la comida a su casa, está en contra del espíritu de toda norma laboral. En estas condiciones cualquier proyecto estará irremediablemente destinado al fracaso, como lo fue durante muchos años, hasta ahora. 

La Asociación Profesional de Policías de la Provincia de Bs As (APROPOBA) como las demás organizaciones que representan a la familia policial, intentando interpretar el sentir de la mayoría, hemos celebrado la asunción del actual gobierno. Y  a pesar de las operaciones de prensa que pretenden instalar la idea de que la fuerza policial conspira con reclamos desestabilizadores, en estas horas desde APROPOBA estamos exhortando a todos nuestros camaradas a acompañar la gestión de las flamantes autoridades, como lo hemos hecho con todos los gobiernos, conscientes de la difícil situación económica y financiera de nuestra provincia; a no perjudicar a la población –que nos necesita más que nunca- con interrupción de los servicios. Estamos convencidos que solo trabajando mucho y bien se logrará vencer a nuestros detractores de siempre y podremos recuperar el prestigio que supo tener nuestra centenaria policía.

Nuestra esperanza ahora está dada por las personas que conforman el actual gobierno, que hacen gala de una gran vocación democrática y de construir a partir del dialogo plural. De ellos esperamos un trato decoroso, en igualdad con el resto de los trabajadores de la provincia.

Abril 10 de 2016

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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PASADO, PRESENTE Y FUTURO, nota de opinión de HUGO ALBERTO VACCAREZZA

 

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

LA POLICÍA PROFUNDA

 

Escribía allá por el año 2008.

Convivimos en una sociedad que asimila con llamativa facilidad e indiferencia todo lo malo que se contrapone a la cultura social, y en menor medida todo lo bueno que mejora la interacción. El esnobismo supera al ingenio y la creatividad. Una sociedad estigmatizada por sus propias contradicciones; la historia es rica en ejemplos. Consumimos con una voracidad salvaje diarios y noticieros ávidos de información, en muchos casos solo para alimentar la arrogancia y la vanidad que llevamos adentro, derivada de un individualismo impío donde el alrededor no existe, y en otros para entretener la desdicha de saber que estamos cada vez peor aunque con renovadas esperanzas. Podríamos extendernos en el análisis de “lo que es bueno y lo que es malo”, aunque lo dejaremos para otra oportunidad, mientras tanto cada uno puede hacer su propio análisis.

Asistimos a la ignominia de las tragedias cotidianas, como a los decomisos de drogas por la influencia del narcotráfico firmemente instalado, a accidentes de todo tipo, viales y domésticos, a violaciones y toda clase de ultrajes al pudor, a la violencia de género, al secuestro de personas, al despojo violento de la propiedad, al asesinato, a la pedofilia, a docentes pederastas, a la pornografía infantil y a tantas otras calamidades. El respeto por los derechos humanos del otro no es más que una utopía; se hace referencia a ellos demagógicamente según la génesis de la ideología o el sentido del oportunismo. Todos somos humanos, pero algunos tienen más derechos que otros en esa escala jerárquica no escrita. Ergo; algunos son humanos de primera, y otros humanos de segunda.

Unas veces clamamos piqueteando ruidosamente por justicia, otras nos invade la indiferencia, y al final inexorablemente nos olvidamos de todo hasta que otro hecho mediático vuelve a mostrar nuestra cara más hipócrita. Cualquier discurso – especialmente el político – meticulosamente construido y destinado a transmitir lo que queremos escuchar endulza nuestros oídos y nos envalentona el ego, porque en principio pensamos que es quien más se parece a nosotros; piensa igual, y entonces nos convertimos en acérrimos defensores –más que de su ideología – de su persona siguiendo aquella constante del ser argentino en función de la cual sigue más a las personas que a los programas de gobierno. ¿Por qué no adherir al mismo, acompañarlo y convertirlo en aspirante destacado de la política, y en un potencial dirigente que promete tenernos en cuenta y cumplir todos nuestros sueños?. Esta fórmula oportunista de uno y otro lado acaba siempre legitimando mandatos populares en la representación parlamentaria o en otros estamentos y en los espacios de la élite política. Traición a la naturaleza del mandato y decepción de los seguidores es un final anunciado; las deudas nunca las pagará; ya llegó.

Una sociedad marcada por la permisibilidad que engendra violencia y criminalización, que abusa de la libertad tomándola como una mascota de la modernización o del progreso.

La misma sociedad – como sostiene el catedrático español Dr. Manuel López-Rey y Arrojo en su libro Opresión, Violencia y Permisibilidad – en la que los padres se conducen  como los hijos, quienes a su vez no les respetan ni temen y tal actitud significa libertad; los maestros temen a sus discípulos y se doblegan ante éstos, quienes por su parte les desprecian; los jóvenes se conducen como los mayores y desafían a éstos tanto de palabra como de hecho, y los viejos ceden ante los jóvenes y se conducen respecto a ellos en forma familiar y con tolerancia. El muchacho malo del pasado que huía de la casa, hoy se mantiene en ésta e intimida a sus padres; el creciente interés por lograr lo que se estima felicidad o satisfacción personal, la repulsa a la castidad, el abandono temprano de la escuela por que le deja un sentimiento de independencia, la decadencia del respeto religioso, el auge de lo científico, de la multitud de teorías psicológicas y sociológicas con efectos exculpatorios, del deficiente papel de la educación, del excesivo tiempo libre, la tendencia a trabajar menos adhiriendo a la ley del menor esfuerzo, la reducción del sentido de la responsabilidad, etc. etc. etc.

No es ésta la oportunidad, ni soy yo el más indicado para profundizar y examinar las causas que nos llevaron a éste presente, aunque las intuyo.

En ésta idea me pregunto si vale la pena reflexionar sobre el pasado, sobre las cuestiones del conocimiento empírico, o sencillamente si exteriorizar un pensamiento no implica asumir el riesgo de aparecer frente a la complejidad del momento como un arrepentido extemporáneo o un moralista redimido. A lo mejor, como sostiene su autor, “mejor que escribir un libro de memorias es escribir un libro de olvidos”.

De todas maneras ya lo estoy haciendo, por lo que seguiré adelante y trataré de ser particularmente preciso respecto de quienes, entiendo, han tenido una cuota de complacencia en subsidiaridad con el proceso de desarraigo institucional cuyas causas trataremos de analizar, y especialmente puntual con relación  a  quienes tuvimos la mayor responsabilidad, y al mismo tiempo la inmensa satisfacción de haber sido policías en la Provincia de Buenos Aires.

En éste sentido debo dejar en claro que ejercito la autocrítica desde lo personal y que las expresiones u opiniones vertidas, no necesariamente representan el sentir o la opinión de mis camaradas.

Si uno no decide alguna vez en la vida la elaboración de una autocrítica retrospectiva, olvidará sus orígenes, no entenderá el presente y perderá de vista el futuro. ¿Por qué?.

Porque solo el soberbio o el necio se resisten a esa especie de examen de consciencia; la soberbia es la necedad de asumirse como el mejor, como el perfecto, el infalible; la que siempre niega u olvida el estatus inmediatamente anterior; el presente es lo que quiere que sea, es él frente al espejo, y el futuro ya lo ha resuelto, es él viviendo hoy. Según su concepto, son los otros los que tienen que forjarse un futuro para parecerse a él que ha sabido ascender por los escalones del materialismo. La espiritualidad y el sentido humanístico es la antítesis de éste sujeto.   

Decimos insistentemente que todo tiempo pasado fue mejor, yo no estoy tan seguro de ello, de lo que sí estoy seguro, es que fue diferente.

Distinto; eso es exactamente lo que nos ocurrió en un tiempo no tan lejano a quienes como yo, hemos superado la barrera de los 65 años de edad, con más de 33 años ininterrumpidos de servicio activo en la corporación, y hoy nos encontramos en situación de retiro. El momento del alejamiento hacia la pasividad conlleva una gran carga emotiva imposible de describir con palabras en aquellos casos de profundos y apropiados sentimientos de pertenencia; es una unidad monolítica, el hombre sin la impronta institucional nada hubiera sido y ésta sin ese guardián íntegro y de fidelidad altruista, tampoco. El uno para el otro han ido de la mano por el largo camino de la vida azul, plagado de trampas y baches, por ese sendero imposible de prever, por ese túnel del tiempo en medio de la obscuridad de la ceguera social, y en una curva violenta, imprevistamente, el hombre puede quedar inmóvil, impedido de seguir transitando el suelo cenagoso de la jungla para emprender el vuelo eterno. A partir de ese instante  habrá que iniciar un proceso de reciclado para integrarse a la sociedad civil, de la que es más lo que desconocemos que lo que sabemos. Es todo un curso acelerado de búsqueda para encontrar el lugar, a veces lleva años y otras veces nunca se encuentra.

¿Saben por qué?.

Porque para un policía no existe otro entorno que no sea el de los camaradas uniformados, el de los compañeros presos, muertos o mutilados en cumplimiento del deber, el de los sacrificios, el de los renunciamientos, el de la abnegación, el de la humildad, el de la disciplina, el de las necesidades insatisfechas y el de la solidaridad social. Ese es el único mundo que conoce y al que le ha entregado los mejores años de su vida. Es muy acotado, allí ha desarrollado su vida profesional, en ese escenario exigente y si se quiere absolutamente excluyente. Esto es lo bueno, aunque no hay proporcionalidad entre costo y beneficio.

Lo malo – visto desde una concepción universalista - comienza en la relación cotidiana con lo marginal por un lado y el sometimiento a la discrecionalidad del superior político, policial o judicial por el otro, lo va endureciendo, forjando un sentimiento de refugio exclusivo, y además asimilando un principio de auto suficiencia y autoridad ficticia que lo hace ver al civil transgresor como el descarriado que hay que disciplinar, y esa es su obligación. Entiende su misión desde una perspectiva peyorativa y autoritaria hacia los demás, se vanagloria como si tuviera a su alcance la facultad de resolver los problemas de drogadicción, de asaltos, de violaciones, de violencia de género, etc.etc.etc.,y solo con la policía actuando libremente, con límites elásticos, proclive a la propia exculpación y a la justificación de los demás. Se victimiza a manos de la sociedad que dice no entenderlo y exige respaldo ciego de la institución y de los jueces. Es una cuestión cultural la de entender la problemática social y la de caer fácilmente en la simplificación. Se siente imprescindible y en cierta medida lo es, porque la tarea policíaca no puede ser delegada. Excede con frecuencia los límites analíticos de las cuestiones criminológicas reduciendo todo a una falacia en la que no repara, no advierte o directamente ignora. Se muestra irrespetuoso, escaso de palabras pretendiendo reafirmar esa tan cuestionada autoridad con ademanes y actitudes pretendidamente firmes o gestos adustos como buscando que el otro se amilane y termine dándole la razón, una razón que pocas veces lo asiste. Recibe la crítica racional del ciudadano como un ataque a su persona y no como la posibilidad de discusión.  Recela de los derechos o de los límites de éstos, cuestiona – aunque en soledad – que los delincuentes tengan más derechos que él, de la teoría garantista, pasando por alto  que la naturaleza del garantismo es nada más ni nada menos que garantizar el goce de todos los derechos y garantías, incluidos los de él, claro. Duda habitualmente en la resolución de conflictos en la vía pública, no está seguro de su propia actuación, en consecuencia trata de evitarlos para no correr riesgos de ser objeto de reproche administrativo o judicial. Vive conectado al mundo exterior por medio de su celular sin reparar que acontece a su alrededor. Asume un mundo propio, un mundo irreal que por cierto lo irá apartando cada vez más del mundo real, porque – vale recordarlo – el cumplimiento del deber en la policía requiere darlo todo, desde la propia vida – que no justifico bajo ninguna excusa - hasta los escasos momentos de descanso en el seno de la familia. El policía convierte a su compañera de vida en madre y padre a la vez; en su confesora, en su administradora, en la jefa del hogar, en la maestra que enseña y disimula frente a los hijos sus largas y ausencias, en la enfermera que cura sus heridas, en amiga, amante, esposa y en cierta medida en una simple empleada doméstica complaciente. Concibe al otro, al civil que ha debido compeler dentro de los límites del control social, como el que nunca lo tuvo en cuenta; el que lo arremete, el que lo desacredita, y el que lo estigmatiza con indisimulable desprecio. ¿Y qué quieres? ¡¡¡Es un policía!!!¿Qué podemos esperar de él?. Jamás se preguntará cuánto tiene él de culpa.

Al tomar distancia de la actividad se adquiere una perspectiva del todo y no solo de una parte, circunstancia por la cual es posible plantear un análisis lógico, reflexivo, libre de presiones propias o exógenas que nos aproxime a la verdad, una verdad que quizás sin querer estemos buscando por primera vez, para saber cómo hemos sido o como debimos ser. Es necesario dar el paso previo de armonizarse uno mismo antes que procurar armonizar con los demás; que significa desnudarse de cuerpo y alma para empezar nuevamente a vestirse con las prendas de las verdades que va descubriendo, para bien o para mal, pero con absoluta honestidad de consciencia. Nadie puede mentirse a sí mismo en un proceso de arrepentimientos y revelaciones porque como respuesta a esas presunciones del ideal, no nos responde la inteligencia con una sabia sentencia, nos responde la voz profunda de la consciencia moral que nos gratifica o nos avergüenza.

Va de suyo que éste ejercicio será la consecuencia de una decisión personalísima, fundada en los propios cuestionamientos de las cosas que como inherentes al ser humano nos ha tocado vivir, o más precisamente como partes fundamentales de una vida policial. 

Desde lo institucional, la autocrítica es una asignatura pendiente.

Pero vayamos por parte:

Corría el año 1965, escuela de Policía Juan Vucetich, todos aspirantes provenientes de familias de clase media, todos, o la mayoría, adolescentes que seguían la tradición familiar o simplemente buscaban encontrar en esa misión un espacio para hacer realidad su vocación de servicio; todos con pautas culturales diferentes según el lugar de donde geográficamente proviniera, en mi caso, del interior de la Provincia de Buenos Aires. Vocación?; quizás. No teníamos muy en claro el alcance ni significado de ése valor. Sabíamos que no podíamos volver derrotados al seno de la familia que tanto se había sacrificado para que nosotros estuviéramos ahí, frente al gran desafío de lo desconocido pero al mismo tiempo subyugante, atrayente; por lo menos ese fue mi caso. Era la primera vez que estaba frente a la posibilidad cierta de aprender a construir autoridad, pero no cualquier autoridad sino aquella de los hombres éticos que mis abuelos y mis padres me habían internalizado en las charlas campesinas de sobremesas familiares. No era la autoridad del autoritario la que yo aspiraba, era la autoridad ética de los humildes servidores, y consagrarme a ella estaba allí nomás, a unos pasos hacia delante de mi vista alzada, del otro lado del puesto 1; allí, debajo del arco, donde los viejos cadetes de guardia nos decían que teníamos que dejar colgados los huevos que recuperaríamos cuando volviéramos a traspasarlo con el diploma bajo el brazo rumbo a la vida eterna, porque desde ese momento glorioso e irrepetible, moriríamos siendo policías y los policías no mueren nunca, sobre todo si han dejado huellas indelebles de entrega y sacrificio póstumo. Por entonces lo único que podía dejar un policía honesto, íntegro como herencia, era solo las enseñanzas de valores y virtudes fundadas en principios irrenunciables y ejemplos de austeridad; una austeridad compulsiva, una austeridad auto impuesta como consecuencia de una paga insuficiente que nunca reprochaba; una especie de mendicidad encubierta en la que nadie reparaba. Pero ¿quieren que les diga una cosa?, nadie pensado en eso, yo tampoco.

No me importó, creo que siempre tuve una natural inclinación hacia las conquistas personales, o mejor dicho hacia las cosas que me hacen sentir pleno, auténtico, en paz con el espíritu y el alma; supe luego que esas cosas se denominaban actos de dignidad.

Tres años de pupilaje alcanzaron a nuestros maestros para terminar de moldear nuestro carácter e inculcarnos valores y virtudes como la moral, inherente al fuero interno de cada uno de nosotros y al respeto humano; la ética, aplicada a todas nuestras obligaciones; la dignidad, para ocupar los cargos y ejercer la autoridad; el valor, como cualidad del alma que impulsa a acometer grandes empresas y a afrontar sin temor los peligros; el deber, al que nos somete la moral y el derecho; la autoridad, que deviene del poder para ser ejercitada con justicia y humildad; el mérito, para hacerse merecedor de premios; el prestigio, para ganar autoridad, y el respeto representado por la consideración y el miramiento hacia los demás.

Internalizamos las enseñanzas, y con un profundo sentido de pertenencia institucional, nos largamos a la aventura de recorrer el camino de la consagración.

Impolutos y con el despacho como carta de presentación, nos destinaron a cumplir con el mandato, a los lugares más disímiles de nuestro territorio bonaerense.

Allí comenzamos otra etapa nueva y desconocida, veamos:

Nos encontramos con dependencias policiales que funcionaban en la más absoluta precariedad, edificios destruidos por la acción del tiempo y la despreocupación de quienes debían mantenerlo, algunos viejas viviendas de otrora, clubes que prestaban sus instalaciones, anexos de escuelas, casas particulares alquiladas con años de deudas de alquiler, las más confortables estaban en los pueblos del interior con las tradicionales fachadas de dependencias oficiales generalmente ubicadas frente a la plaza principal. También con un serio problema de alcoholismo y analfabetismo entre el personal, que alcanzaba a todas las escalas y desnaturalizaba el sentido de la jerarquía, de la disciplina y el deber de obediencia, pues oficial y agente bebían juntos, en servicio o fuera de él.

El juego de azar clandestino del “pase inglés” en la cuadra de las dependencias los días de cobro de sueldos era impostergable, una norma no escrita. Cena en la larga mesa y luego una manta sobre ésta para neutralizar el ruido de los dados que se desplazan impulsados por un cubilete rumbo a la suerte o la ruina. Recuerdo a muchos que esas tardes, noches o madrugadas terminaron perdiendo el sueldo íntegro, y entre todos hacíamos una colecta para que pudiera llevar algo a su casa, a su familia. Al otro día seguramente iba a pedir un adelanto de sueldo a la cooperadora policial o al comisario; a nadie se le ocurría conseguir dinero por otros medios. ¿Inconscientes? Sí. Pero ser policía implicaba ser adicto a algunos vicios que formaban parte de ese folclore fascinante. El cabaret era otro de estos pasatiempos; en cada uno de ellos había una medio novia y medio mina que cuando el efectivo llegaba, se dedicaba a él exclusivamente y hasta pagaba las copas entre arrumacos y mimos.  En la noche ruidosa de luces multicolores, de risas, de música y el tintinear de las copas, entre las prolongadas penumbras se entrecruzaban policías, ladrones, explotadores 840, capitalistas de juegos y todo el abanico de los que caminan al filo de la ley. Estas chicas ligeras de ropas asentían a una fidelidad sin límites con su macho azul y lo abastecían de información criminal para que se destacara en un potencial y gran procedimiento policial, a raíz del cual seguramente ascendería para orgullo de ambos. Ella nunca aparecería como la soplona o como se la llamaba “buchona”; se la cuidaba, se le daba algún peso y se la esperaba a que terminara su turno y juntos partían rumbo al frenesí temporario con un turno en el hotel de mala muerte, el más barato, o en la precaria residencia de ocasión. Muchas de éstas relaciones terminaron en matrimonios ejemplares y excelsas familias.

Predominantemente el analfabetismo estaba instalado en la franja de suboficiales y tropa, no pocos apenas garabateaban lo que pretendía ser una firma que se fue subsanando progresivamente mediante oportunas iniciativas del gobierno por las cuales maestros o maestras, hijos de policías en muchos casos, daban clases en las propias cuadras del personal en las dependencias, y los instruían básicamente hasta poder desenvolverse por sí mismos en la lectura y en la escritura, con eso bastaba para la época.

Recuerdo especialmente a un agente conocido como “el negrito Ayala” que cuando tenía que firmar pedía poner el dedo; un paisano correntino, morocho, de baja estatura pero habilísimo con el cuchillo, siempre andaba visteando en la cuadra con algún otro vigilante que remedaba los lances entre “el zorro” y el sargento García que terminaba ridiculizado. Recorría solo y a caballo por los inmensos suburbios de tierra del oeste bonaerense acompañado únicamente de su facón, el rebenque y su revólver Orbea 38 largo; nunca tuvo necesidad de usarlo, con el fierro – como él lo llamaba – le alcanzaba.

Se jactaba a viva voz “Mi comisario, si en lugar del sargento Chirino hubiera estado yo, Juan Moreira no habría muerto clavado por la espalda; yo lo hubiera hecho arrodillar a planazos limpios para enseñarle a respetar a la autoridad”.

Una noche, estando yo de servicio denuncian que en la zona del cuartel V, unos kilómetros al norte, había un borracho en la puerta del rancho agrediendo de palabras y de hecho a los parroquianos que pasaban por el lugar; sabía por los antecedentes que en compañía de sus hermanos era peligroso, llamo al inconfundible negrito y le digo: “Traeme a ese borracho que está haciendo lío, vas a tener que ir solo porque no tengo más personal, pero tené cuidado, si están los hermanos pegá la vuelta y vemos lo que hacemos”. Salió al galope tendido como si fuera a pasear; pasaban las horas y me empecé a preocupar por lo que le podría haber ocurrido. Como a las 9 de la mañana, habían pasado como 11 horas, llegó a la comisaría con los 4 hermanos caminando, casi arrastrando, atados entre sí con una soga asegurada a la cincha. Sin siquiera apearse, desde la calle gritaba “¡¡¡Acá los tiene, mi comisario!!!”, observo por el gran ventanal y no lo podía creer, uno en calzoncillos, otro descalzo, y los otros dos con algunos raspones y sangre en la cara y la escasa ropa hecha harapos. ¿Qué hiciste negrito?, ¡nada mi comisario, tuve que hacer un poco de fuerza porque estaban desacatados!!!Único e irrepetible. Lo de mi entrevista con el Juez de Paz tratando de explicar que Ayala había usado la fuerza necesaria para reducirlos, es otro capítulo, pero no me olvido de la pregunta a boca de jarro ¿cómo lo hizo solo?. Solo respondí “no sé, es Ayala…”. Me miró fijamente con una sonrisa bonachona, se levantó tras el escritorio y me tendió su mano sin decirme nada. Ese hombre no tenía título de abogado pero llegué a admirarlo profundamente por su inagotable sabiduría. Resultó ser más paisano que Ayala; su apellido comenzaba con la letra T y terminaba con A. QEPD.

El alcoholismo siguió siendo un problema por años, jamás fue neutralizado por completo.

Presos de confianza que hacían la limpieza del organismo, los mandados o le cebaban mate al comisario que vivía aislado, encerrado en su despacho, y al que por semanas enteras ni veíamos, mucho menos podíamos consultarle alguna cuestión, el mismo al que habíamos imaginado como maestro rector de nuestro perfeccionamiento. Seguramente tenía que ver con su pretendida omnipotencia, derivada de la propia ley, pues tenía las mismas atribuciones y prerrogativas que un juez, excepto dos o tres disposiciones que se referían a las garantías individuales y derechos consagrados por la C.N. como el allanamiento de domicilio o la prisión preventiva.

Viejos policías que nos miraban con la desconfianza de aquél que teme ser descubierto, como por ejemplo que habían llegado a oficial “a dedo”, como llamábamos a aquellos superiores que no eran de carrera, al haber sido designados por algún caudillo político, muchos años antes. Muchos impresentables, otros brillantes.

Oficiales que se peleaban por atender determinados casos, quizás por alguna dádiva. De otros temas cotidianos nadie quería hacerse cargo. El policía hacía de Juez de Paz cada vez que uno de los dos en la pareja hacía abandono del hogar; de médico o curandero cuando curaba con palabras heridas de amor, o de cura cuando unía o volvía a unir a la pareja disuelta. 

Aquellos que con fama de mujeriegos se paseaban todos los días con una dama diferente o se tiraban un lance con la atractiva mujer que había ido a hacer una exposición.  

Y estaban los que todas las semanas cambiaban su vestuario civil para estar a tono con la moda perfumados hasta los talones, o los otros que de buenas a primeras aparecían con un auto y a los pocos meses lo entregaban en parte de pago por uno nuevo.

¡Che pibe, un día de estos te enseño como te podes ganar unos manguitos!,

nos dijo alguna vez, como al pasar y mientras nos guiñaba un ojo, el maduro y pulcro oficial con aires de leguleyo.

Todo se iba tornando demasiado promiscuo pero ese hábitat nos daba un placer desconocido, una sensación de aceptación y rechazo. al mismo tiempo ¿Cómo era que la policía era esto y no lo que nos habían enseñado?, ¿cuál era la policía real; nos habían mentido?. Esta y otras respuestas había que buscarlas  en el tiempo, llegarían solas, sin preguntar.

También existían los buenos misericordiosos que se compadecían de nuestro desconcierto y nos ayudaban a comprender este ajedrez policial con la suficiencia de un padre que aconseja a su hijo. Interminables charlas con los ayudantes de guardia en las noches de desvelo y avidez de saber más; caracterizados suboficiales con generosidad nos iban progresivamente poniendo los pies sobre la tierra en ésta policía real lejos de la policía ideal – que insisto – solo existía en los límites internos de la Escuela Juan Vucetich.

Era natural el impacto y que nuestra formación colisionara contra ese escenario tan distante y socialmente aceptado, una metodología que imponía un sistema de coacción moral difícil de sobrellevar con 18 o 20 años de edad. Éramos noveles oficiales ansiosos por aplicar y hacer cumplir la ley, pero también por descubrir – y porque no, pertenecer o compartir – las bondades de esa misteriosa y contradictoria realidad.

No había demasiadas opciones, o se aceptaban estas reglas de juego o se solicitaba la baja, para lo cual, si no habían pasado más de tres años desde el egreso como Oficial, se debía indemnizar al estado por todo lo que éste había invertido en la formación y capacitación. La remuneración era escasa y ninguna de nuestras familias estaba en condiciones de asumir semejante erogación, así que no quedaba otra salida que la de ser complacientes y seguir adelante.

Lenta y progresivamente el tiempo nos iba proyectando en ese universo conflictivo, cada vez más complicado. De pronto nos encontramos cumpliendo ordenes emanadas del poder político-policial con operativos institucionales tan insólitos como provocadores, recordemos algunos: el operativo anticomunista por el cual hubo que identificar compulsivamente a todas las personas sindicadas como tales, en las distintas jurisdicciones de la provincia; el operativo antirrábico destinado a censar todos los perros vagabundos que deambulaban por la vía pública, dado a que se había incrementado la mordedura de éstos; el operativo aurora, que consistía en detener preventivamente a todo alumno con guardapolvo blanco que en horario de clase anduviera por ahí; el operativo imagen, cuya única finalidad era esa, la de proyectar en la comunidad la falsa idea de que la policía estaba activa, cuando las críticas arreciaban. Recuerdo paradójicamente, que más de un policía fue sancionado por ser negligente en el cumplimiento de éste servicio; dicho de otra manera, se castigaba con arresto la imperfección de una falsedad; el operativo moralidad, que apuntaba a preservar la moral y las buenas costumbres, el de minoridad, que implicaba la detención de aquellos menores mendigos o mal entretenidos y el operativo juegos prohibidos, prolijo y matemáticamente establecido, solo para mantener la frecuencia en la detención programada de personas conocidas y una estadística mentirosa con características de pantalla.

Así fueron pasando los años como omnipresentes fiscales de las conductas ajenas, alcanzando jerarquías, poder, y placeres efímeros, y al mismo tiempo un compromiso creciente con un sistema perverso y contaminante, estresante e inapropiado, que fueron colonizando  progresivamente aquellos valores y virtudes que guiaron nuestros primeros pasos. La avaricia y la mezquindad nos tentó primero y nos atrapó después. No fue culpa de nuestros inocentes y dignos maestros ni de las tentaciones, sino de nuestra propia debilidad para resistir el quiebre.

Luego vino una sostenida influencia militar en la sociedad y en las instituciones, derivada de los gobiernos de facto que aportó lo suyo dejando heridas abiertas que aún no han cicatrizado. Ese intervencionismo dictatorial encerraba en sí mismo, objetivos de poder y de fuerza; poder para modificar nuestra propia estructura y llevar a cabo un plan, y fuerza para establecer una situación de sumisión fundada en la amenaza. La imposición de ésta violencia, acabó desnaturalizando la misión específica de la policía, ahondando el proceso de descomposición. Fuimos usados y despersonalizados, individual y colectivamente.

Cuando en el año 1983 recuperamos el estado de derecho para todos los argentinos, en muchos sectores policiales celebramos y comenzamos a soñar con una reivindicación en lo personal y en lo colectivo, pero sucedió que habíamos pasado muchos años conviviendo con prácticas cuasi inmorales, por lo tanto las conductas tan fuertemente arraigadas, no se modificaron ni los dirigentes políticos se ocuparon de ellas. El sueño se frustró.

No es menos cierto que en medio de una democracia incipiente, el segmento político también dejó lo suyo. Despertaron del letargo compulsivo con sed de recuperar el protagonismo perdido y tan largamente postergado. Necesitaron de la fuerza policial para la reconstrucción del poder territorial. Fue un proceso de acercamiento mutuo y creciente. Desde encumbrados dirigentes hasta simples punteros que asumían el padrinazgo de determinados policías tratando de influenciar en sus ascensos o destinos de privilegio, objetivos que generalmente alcanzaban. Quienes no teníamos – como cita el Martín Fierro – “palenque donde rascarse” tratábamos de imitarlos buscando un operador a la medida de nuestras ambiciones. Estas relaciones convenidas, acababan siendo sociedades encubiertas, donde cada uno ganaba lo suyo. La descomposición política y policial se perfeccionaba.

A nadie nos importó enaltecer la historia institucional, sencillamente abusamos de ella para edificar nuestra propia historia. Nos olvidamos de nuestros hombres más valiosos, los agentes y suboficiales que sin solución de continuidad caían honrosamente en cumplimiento del deber, pero eso sí, concurríamos a sus exequias para entregar ceremoniosamente a la viuda, una bandera y una prenda del uniforme que su esposo había vestido por última vez, con eso habíamos cumplido; ¡cuánta la debilidad junta !, luego nuevamente la indiferencia hasta la próxima víctima, y el motivo de encuentros forzosos; el velatorio al que muchos asistían solo para evitar una sanción disciplinaria, por no cumplir con la orden de asistencia del jefe de turno.

La soberbia nos embriagó y mostrar el costado más oscuro de cada uno de nosotros se hizo cotidiano; la competencia,  la envidia, la ambición, la desconfianza y la indolencia por los demás estaban presentes en cualquier rincón de la organización. Las relaciones interpersonales como factor de cohesión y crecimiento desaparecieron, para dar paso a la construcción del poder individual basado en el materialismo más puro, en lugar del poder institucional trascendente. La predominante adhesión al principio maquiavélico de que “el fin justifica los medios” hizo el resto.

Íntimamente éramos consecuentes con toda la política institucional que se diseñaba en la cúspide de la pirámide, es decir la jefatura de policía, y que estaba específicamente destinada a mantener los privilegios de unos pocos en detrimento de muchos. Esta práctica favorecía las divisiones internas con la conformación de grupos que respondían a tal o cual jefe, los que tarde o temprano terminaban confrontando por los espacios de poder. Aquellos que resultaban vencedores imponían a su parcialidad en los destinos más relevantes, mejor subvencionados y en la cabeza de las listas para el ascenso al grado inmediatamente superior independientemente de la idoneidad, que pasaba a ser solo un detalle, un pequeño detalle. Era ni más ni menos que el pago a una muy conveniente fidelidad, con un marcado sentido mercantilista. Esta vil metodología también facilitaba la conformación de pactos o sociedades encubiertas entre superiores y subalternos.   

Ya se escuchaban por allí voces desde diversos sectores demandando por mayor seguridad y transparencia, criticando la relación de la policía con la comunidad, especialmente los actos de corrupción perpetrados por algunos de sus integrantes. Ni siquiera el oprobio generalizado que siguió, fue suficiente para hacernos ver que era impostergable una autocrítica a partir de la cual se crearan las bases de una profunda reformulación integral tendiente a recuperar el prestigio y la credibilidad que alguna vez tuvimos. Debimos comprender que una policía de excelencia en sus acciones y en sus cuadros permite el sostenimiento de algunas ventajas y privilegios internos, a partir de lo más importante que le puede pasar a una organización estatal; el reconocimiento social. Por oposición, una policía desmadrada, sin objetivos, sin planificación ni autoridad se convierte en una organización con características mafiosas.

Dado el acoso delictivo y la inoperancia policial, no faltaron sectores o grupos sociales que criticaban la mayor permisibilidad y aumento de la criminalidad en el marco de una naciente democracia, añorando el régimen dictatorial ido; era común escuchar, “cuando estaban los militares esto no ocurría”. Voy a detenerme un instante en ésta circunstancia para hacer algunas consideraciones que me asisten como a cualquier ciudadano.

Era entendible aunque injustificada ésta bonanza ficticia. Las tropas militares en operaciones policíacas, provocaban en la sociedad – específicamente en las clases más pudientes, la media y la alta – una sensación de falso proteccionismo frente a las organizaciones delictivas, justificando, ignorando, o lo que es peor, eludiendo sistemáticamente involucrarse en la crítica de jerarquía superior por el crimen más aberrante que se pueda cometer; el golpe de estado del que todos fuimos víctimas  frente a la supresión de los derechos y garantías individuales. La hipocresía en su máxima expresión, a cambio de mantener sus privilegios y posesiones particulares, les  importaba un rábano la dictadura y sus crímenes, que de hecho les aseguraba mejor futuro y más atesoramiento individual o corporativo.

Esa imparcial visión de mayor permisibilidad, no era más que el resultado de la debida observancia por el derecho ajeno y la vigencia de las garantías consagradas en nuestra Carta Magna; el hombre libre en un sistema democrático recién nacido, creciendo y fortaleciéndose progresivamente.

La baja en las evidencias delictivas no quería decir que el dictador no tuviera criminalidad, lo que ocurrió es que por el terror y la sumisión estaba transitoria y forzadamente contenida, pero potencialmente activa esperando el momento para resurgir.

Las bondades de un sistema democrático perfectible, en nuestro caso no se pueden apreciar ni comprender en su magnitud; lo estamos edificando aún por lo que es muy joven en un país sometido durante decenios a sistemáticos golpes de estado, debe crecer y fortalecerse con las acciones de todos los días.

Es cierto, alcanzar la democracia plena no es tarea sencilla, requiere de un proceso de construcción permanente como decíamos, en el que todos sin excepción seamos parte, y de un proyecto de país previamente consensuado. Una democracia imperfecta puede devenir anarquía, lo cual es tan indeseable y proclive al autoritarismo como un régimen de facto.

Para entender esto debemos asimilar toda nuestra capacidad cívica, mantener alto el umbral de la auto estima y de manera irrenunciable proclamar que seremos lo que nos propongamos ser, ciudadanos de primera con derechos absolutos derechos; o lo otro, ciudadanos de segunda con derechos relativos.

No puedo resistir la tentación de preguntarme si a 33 años de haber recuperado el estado de derecho ¿hemos culminado el proceso de construcción democrática? y en su caso ¿cómo estamos?; ¿somos o parecemos ser?; ¿o es que todavía, pese a ésta obra mancomunada y a la globalización de la post modernidad, solo subsistimos atrapados por las viejas antinomias que no nos permiten vislumbrar una sociedad de bienestar y progreso?. Quizás algún día me responda.

Pero volvamos a la esencia de nuestro propósito.

Pregunto, nada más.

¿Era por entonces racionalmente imaginable una policía ideal, comprometida con la sociedad en la defensa de sus intereses, o éramos nada más que una expresión más de la decadencia generalizada?; y en todo caso ¿qué pretendía la sociedad complaciente con nuestras conductas, que no fuera una policía encapsulada, marcadamente represiva, autoritaria e inmoral?. Básicamente era lo que había, una policía acorde con los merecimientos de la sociedad.

Pero además; ¿realmente la sociedad quería y necesitaba la construcción de una policía absolutamente despolitizada, prestigiosa, de excelencia, aséptica, tecnificada, con capacidad de inteligencia y análisis, honesta y creíble en sus acciones?; ¿iba a colaborar y a someterse a las consecuencias?, ¿a quién le convenía una policía con éstas características?; incorruptible, capaz de autodepurarse, de investigar y poner al descubierto asociaciones criminales, con intereses corporativos en los ámbitos políticos, religiosos, económicos, sociales o culturales?, ¿no sería demasiado peligrosa?. Si nos preguntáramos ¿a quién o quienes no le convenía una policía con éstas características?, seguramente encontraremos las respuestas a muchas de nuestras dudas; el abanico de interesados se acota.

En el mismo sentido y para ampliar el concepto, ¿era la seguridad, responsabilidad exclusiva y excluyente de la policía?. Siempre creímos que no, porque los comportamientos humanos des valiosos son de naturaleza cultural o sub cultural, económica, social, ideológica o religiosa. Cuando el delito crece significa que han fracasado las políticas de estado o las improvisaciones de éste, en cuyos diseños la  institución no interviene, es sistemáticamente ignorada. Descargar las culpas solo en la policía es un facilismo inaceptable y el refugio exculpatorio de los ineptos.

De todos modos el tiempo se había agotado, por lo que institucionalmente debíamos tomar decisiones trascendentes y enviar un mensaje de esperanza a la sociedad, producir un crack, un antes y un después, pero en ésta lucha intestina por subsistir, la vertiginosidad de la carrera por llegar primero y la ambición personal, derivada de una concepción donde el interés general se subordinaba al individual, ¿quién estaba en condiciones de “arrojar la primera piedra”?, ¿con que autoridad moral?, ¿quiénes y cuántos acompañarían?, ¿valía la pena el intento?. Hoy, con mis reproches a cuesta creo que sí.

Muchos interrogantes que aún no hemos develado.

La obstinación como una forma de la ignorancia, una mentalidad pedantesca, la falta de iniciativas estratégicamente activas, y la ausencia de una visión prospectiva en los sectores con mando y poder de decisión, nos condujo a un estado de anarquía terminal. Toda la política institucional se diseñaba bajo la influencia de una figura caudillesca; el Jefe de Policía cuyas verdades eran absolutas. Hubo un acompañamiento cómplice cuanto menos indiferente del poder político de entonces, tal vez por aquello de las sociedades encubiertas. No podía ser de otra manera, como oficiales superiores definitivamente claudicamos, y resignamos roles que eran indelegables, como el de ser formadores de nuevas generaciones de policías para el futuro, en el marco de aquellos valores y virtudes que otrora guiaran nuestros primeros pasos. 

Como en todas las reglas, existieron las excepciones, policías probos, íntegros, inteligentes, capaces, y por sobre todas las cosas infinitamente honestos, pero no accedían a los más altos niveles de decisión ni de conducción porque en sí mismos representaban una potencial amenaza, la amenaza de cambiar las reglas de juego de la corporación afectando intereses bien delimitados. Por lo tanto, sus promociones y destinos estaban sujetos a planificadas manipulaciones. La manipulación, repudiable recurso empeñosamente practicado, no solo en nuestra organización. Fueron entonces, una selecta minoría que por tal, carecieron de la fuerza y el acompañamiento necesario para imponer sus convicciones por sobre un sistema corrupto, políticamente correcto. Una vil opción: se era un honesto policía con necesidades en el fracaso, o un deshonesto y  corrupto policía capitalista ganador y sin mayores apremios. En la batalla épica entre el poder ético contra el poder inmoral siempre se impuso éste último.

Exacerbar los logros es como vanagloriarnos por haber cumplido con el deber. Por otro lado, la entidad y contundencia de una autocrítica debe estar fundada principalmente en los desaciertos, nunca en los aciertos que inducen a la soberbia y a la falacia.  

El tiempo implacable, nos fue acercando cada vez más al retiro de la actividad; varias generaciones de jefes y oficiales deambulamos por la vida o lo que nos queda de ella, convencidos de haber vivido un tiempo mejor, para mí como ya expresara, diferente.

Salvo honrosas excepciones, muy pocos solicitábamos el pase a retiro, al cumplir 30 años de servicios como establecía la ley, todos ignorábamos sistemáticamente esa norma y seguíamos estando, algunos para mantener el status, otros especulando con algún golpe de suerte, hasta que nos sorprendía el retiro obligatorio dispuesto por el nuevo jefe que no nos tenía en sus planes. Ese jefe que había llegado a la máxima conducción de la fuerza con los condicionamientos políticos del gobierno que lo había encumbrado, esgrimía la fórmula de la crítica destructiva a la gestión antecesora como si él no hubiera pertenecido a ella. No importaba si el jefe depuesto había renunciado de “motu propio” por defender los altos intereses institucionales, siempre existía alguien dispuesto a sucederlo y aún, a descalificar ésta defensa. Ergo, la ética y la moral bastardeadas, vencidas una vez más.

En tanto desde el gobierno, seriamente cuestionado por los actos de corrupción institucional que siguieron siendo noticias y el alarmante incremento de la actividad criminal, so-riesgo de pagar un costo político incalculable, se vio forzado a ensayar respuestas mediáticas para calmar el humor social. Las explicaciones oficiales fueron – a mi entender – simplistas; todo estaba originado en la corrupción policial, pero con ello no alcanzaba, era necesario tomar la iniciativa política e implementar una transformación estructural en la Policía de la provincia de Buenos Aires.

No voy a abundar en detalles, pues todos sabemos como terminó. Los experimentos e improvisaciones en materia de seguridad pública se llevaron los bienes y la vida de miles de hermanos; la prescindibilidad e inestabilidad laboral a la que fueron sometidos los trabajadores policiales fue la peor herejía jamás imaginada. Nosotros – especialmente mi generación - tuvimos la oportunidad histórica de evitarlo estando en actividad y no quisimos, no pudimos, o no supimos como hacerlo.

Desde los sectores organizacionales con veleidades de firme y continuada representación se deben construir los cimientos de una nueva corriente de pensamiento crítico, asentado en la teoría del disenso para alcanzar un consenso genuino, fuertemente sostenido y orientado al establecimiento de nuevas pautas en la relación policía-comunidad. Es necesario terminar con las estructuras prefijadas y empezar a cuestionarnos las creencias, los dogmas, los mitos, las virtudes y hasta nuestras miserias para definir con certeza, qué y cómo queremos ser hacia delante. Debemos plantearnos la despolitización partidaria de una vez y para siempre, cuyos efectos en términos institucionales, han sido devastadores.

El poder político no debe tener una visión individualista del problema, porque no acierta en el diagnóstico y mucho menos en el remedio. Debe tener en claro que cualquier transformación hay que hacerla con la policía y no contra la policía, a partir del individuo como el centro de una espiral para facilitar y estimular la aparición – en el seno de ella – de nuevos modelos. El declamado esfuerzo por la reivindicación institucional se convierte en abstracto si en ese esfuerzo no se incluye al individuo como el hacedor de un destino de grandeza. Sentimos la necesidad de revalorizar el sentido de pertenencia para oponerlo al de la vergüenza. Reivindicamos el rol de una policía proactiva y no reactiva, al hombre comprometido y no al empleado asalariado disfrazado de policía.

Los pilares fundamentales de una nación que se pretenda libre, justa y soberana, son sus instituciones, a las que hay que preservar tanto como a los hombres. Es por ello que no se puede hablar de refundación institucional que con tanta ligereza se expresan funcionarios del gobierno, porque nunca se extinguieron y porque sería negar la historia y descalificar a quienes con su aporte patriótico la construyeron. Se podrá enriquecer con la inclusión de nuevos descubrimientos o aportes, pero jamás negarla. Los hombres pasan, las instituciones persisten. Atacarla para debilitarla, y en el peor de los casos extinguirla, es como atacar la institución fundamental en una sociedad organizada: la familia, para evitar y extinguir sus descendientes. 

¿Se puede resolver la inseguridad ciudadana, pensando solo en la reforma estructural del cuerpo policial?. Es seguro que no, aceptarlo sería otro reduccionismo. Para resolverla es necesario tomar a la seguridad como una cuestión de estado, comprometiendo recursos económicos al servicio de un trabajo inter y multidisciplinario, con roles bien definidos e instituciones preparadas para la consecución de los objetivos de corto, mediano y largo plazo. La prevención no es solo tener a la policía en la calle, es además, la posibilidad de integrar a los sectores más postergados facilitándoles el acceso a una mejor calidad de vida, por medio de ofertas convincentes para lograr que emigren de aquellos ambientes sub culturales o contra culturales que los llevaron a la criminalidad. El compromiso interministerial entonces, será determinante.

Expresiones como policía de Buenos Aires II, comunal, distrital, departamental, de seguridad vial, cientìfica, de investigaciones, residual, etc. no son más que simples denominaciones que inducen al error de interpretación; la única verdad es que son todos policías en el ámbito de la provincia de Buenos Aires. Nosotros, los retirados, también.

Hoy, como ayer, hemos hecho de nuestro centro de oficiales retirados un ámbito de estrechez espiritual, melancólico y fosilizado donde predominan las  trivialidades, las disputas internas, o el tedioso recital de anécdotas pasadas con que alimentamos el ego, ámbito donde hipócritamente reivindicamos el pasado que solo tiene que ver con nuestras generaciones, en suma; con nosotros, únicos y excluyentes. Un almuerzo bien regado y una larga sobremesa no alcanza para disimular las necesidades de una conducción ejecutiva, expeditiva y sobre todo comprometida en la defensa de los intereses de los asociados, más aún desde la última modificación del estatuto a partir de la cual tiene facultades cuasi sindicales. No conozco la excusa o manipulación por la cual no se ha hecho la presentación formal ante los organismos pertinentes para que la facultad no devenga abstracta.

Seguimos dando muestras de un personalismo anacrónico que nos dispersa, con lo cual la cohesión es una utopía. Si fuera posible cada uno de nosotros edificaría su propia organización, desde la cual – independientemente de los fines solidarios que se puedan argüir – alimentar la ambición y construir poder.

Hoy vale decirlo, además del centro de retirados, contamos con el consejo permanente de comisarios generales, el círculo de jefes y oficiales, el círculo de suboficiales y tropa, la asociación profesional de policías de Buenos Aires (APROPOBA), el centro mutualista de retirados policiales (CEMURPO) y un pretendido sindicato, SIPOBA.  Es hora de pensar en sumar y no en dividir. Particularmente defiendo la idea de una organización única colegiada, al mejor estilo de los países desarrollados, que nos contenga a todos y donde sea posible el ejercicio democrático del debate de las mejores propuestas. Terminar con los burócratas y con el gatopardismo.

Tenemos que asumir los desafíos de la hora actual con inteligencia y acabar con la crítica reiterativa, endeble y exasperante buscando culpables en los demás. Toda pretendida intromisión encontrará un límite; el que nosotros podamos marcar si somos capaces de reconocernos como aptos para emprender el desafío de unir la fuerza moral, manejar el sentido de la oportunidad, y sobre todo demostrar que no somos más de lo mismo, que hemos construido una organización fuerte, pluralista, ágil, solvente y cohesionada, irreprochable, con marcada tendencia a los pronunciamientos corporativos más que a las declamaciones esporádicas e intrascendentes. Quien hizo mejor lectura del futuro fue sin dudas APROPOBA, ejemplo de democracia participativa intra institucional. Ha comenzado – hace años - a recorrer el largo camino de la sindicalización policial, objetivo superior que tarde o temprano alcanzará. Nadie nos reivindicará si no estamos dispuestos a reivindicarnos a si mismos. El secreto está en encauzar de la mejor manera toda nuestra energía positiva para encaminarla hacia la conquista y reafirmación de derechos que hasta ahora se nos niegan. Es una tarea de todos, de nadie en particular.

Será difícil, por no decir imposible, instalar el debate acerca de una autocrítica pública de carácter institucional, sería un acto de grandeza al que no estamos acostumbrados, de todas maneras nos la debemos y se la debemos a la sociedad; por ello, tarde o temprano se tendrá que hacer para lo cual deberemos vencer nuestra natural tendencia a la negación de todo aquello que se parezca a un examen de conciencia. Admitir que esta actitud puede ser enriquecedora, pero por sobre todas las cosas reparadora en términos de contribuir al futuro, es también un gesto de humildad.

No hacerlo, definitivamente implicará perder una nueva oportunidad histórica que nos aleja más de la tan ansiada reconciliación socio-policial; no debemos ni podemos ignorar  que fuimos en gran parte los artífices de las vicisitudes que debió soportar la institución, y ésta verdad aunque relativa, no admite excusas y mucho menos exculpación. Mal que nos pese, fuimos gerenciadores y administradores de la vieja policía con todas sus prácticas viciosas y también con sus virtudes. Hay que asumir la responsabilidad si es que todavía nos queda un ápice de integridad, pues la historia se hace entre todos. En ésta línea de pensamiento sostengo y reafirmo que esclarecer el pasado asumiendo las culpas, sería el mayor aporte que podamos hacer para las actuales y venideras generaciones de policías. No podemos ni debemos mirar para otro lado, ellos también comenzaron como nosotros, hagamos votos para que no terminen igual.

Algunos de quienes hoy ocupan la titularidad de los organismos en ésta nueva policía, fueron nuestros oficiales subalternos que han dado muestras de entereza profesional; asimilaron el pasado, se comprometieron con el presente y están construyendo el futuro, el mismo futuro que a nosotros – los retirados – poco nos importa. Es una obligación de jerarquía superior pensar y no olvidarse de ellos. No fueron responsables de la vieja policía, ni de su desprestigio, pero estuvieron en ella cumpliendo nuestras ordenes. Soportaron estoicamente el proceso de transformación que los obligó a reciclarse y están poniendo lo mejor de sí al servicio del interés general, incluso del nuestro. Hoy están estigmatizados, pero el éxito de ellos producirá efectos reconfortantes para todos. El resto descartable, corrupto, delictual, se irá solo; a su casa en el mejor de los casos, o a la cárcel en el peor. Policías de verdad, quedan muy pocos, ¡hay que cuidarlos!!!

Me consta que todo esto no les ha resultado sencillo, sus dudas con lo desconocido, el sentimiento de inseguridad e inestabilidad que genera toda iniciativa de cambio y el temor a convertirse en residuos contaminantes, no alcanzaron para doblegarlos por el contrario, les sirvió para revalorizar mandatos de la virtud y los valores, y sobreponerse definitivamente a éstas contrariedades. Han hecho gala de un prudente silencio, el de la reflexión.

Nunca como ahora, el pasado es también presente y futuro.

Nos enseñaron y enseñamos a volar pero no a mantener el vuelo, un vuelo corto que siempre termina chocando contra lo más bajo del espectro. Ese fue sin saberlo nuestro mayor desafío, el de convivir por largos años en la vulgaridad anti humanística  sin que ésta se llevara puesta nuestra dignidad. Convivimos con ella, la aceptamos como hábitos de vida y al final claudicamos; no lo logramos, fuimos ampliamente vencidos por ella. La dignidad, los principios y las convicciones de duelo, quién sabe en qué obscuro intersticio de nuestro costado más miserable.

El marco teórico en la formación del hombre es nada más que un recurso intelectual, el marco moral la esencia de ese mismo ser.

 

HUGO ALBERTO VACCAREZZA

19-03-16.

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SERÁ CAMBIO O SOLAMENTE JARABE DE PICO…?, Nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

SERÁ CAMBIO O SOLAMENTE JARABE DE PICO…?

 

Cada vez que los políticos hablan de recuperar la seguridad, la población se ilusiona y los policías temblamos. Hace mucho que los políticos, especialmente los candidatos, hablan de seguridad, prometen y una vez ungidos hacen todo lo contrario. Por lo menos 15 años de mentiras. La irrupción en la vida política del PRO integrando la alianza “Cambiemos” pareció ser distinto y nos ilusionó a todos. A civiles y a policías. Seguramente el antecedente del PRO en la ciudad Autónoma de Bs As con la formación de una nueva policía, bien entrenada, bien paga y por sobre todas las cosas bien tratada, nos convenció que esta vez sí se produciría el ansiado cambio en materia de seguridad, ya que estas tres condiciones son indispensables y previas a cualquier plan o política de seguridad que se pretenda implementar.

Durante más de una década sucesivos gobiernos peronistas/kirchneristas se dedicaron pertinazmente a destruir la organización policial con la excusa de supuestas reformas, y a modificar la ley procesal, convirtiendo el aceptable nivel de seguridad de fines de los años `90 en una verdadera batalla campal entre delincuentes, vecinos y policías. Hasta hoy siempre ganaron los delincuentes. No podía ser de otra manera. Legisladores peronistas, radicales, del GEN, de la CC, etc., todos unidos, levantaban la mano en la legislatura para aprobar cuanta ley se proponía para recortar atribuciones a los policías, para restarles derechos cívicos y a la vez para ampliar beneficios a los delincuentes, cada vez más, como siempre lo hemos advertido desde APROPOBA. Se olvidaron que los policías de carne y hueso eran los encargados de hacer cumplir la ley, y que los delincuentes eran aquellos a los que los policías debían someter al imperio de la ley, para que los ciudadanos puedan vivir y desarrollarse en paz, con seguridad. La policía fue vencida por la delincuencia sobreprotegida por el propio estado.

La provincia de Bs As tiene la fuerza policial más grande, numerosa y más compleja, con la misión de brindar seguridad al territorio más extenso, con alta densidad demográfica y el más alto nivel de conflictividad social. En el medio de esta enorme guiso hirviendo están los policías, tratando de contener el rebalse que puede motivar uno de los principales condimentos, la seguridad. Quién no entienda que en estas condiciones siempre va a existir algún conflicto o algún hecho negativo que involucre a policías, respetuosamente opinamos que tendría que ir pensando, seriamente, en dedicarse a otra cosa. Y si no enfrentan responsablemente a cierto gataflorismo periodístico, que eternamente están en contra de las fuerzas policiales –tiro por elevación al gobierno-, más vale que se resignen a administrar la crisis.

El gobierno debe estar sereno y esperar siempre casos de corrupción en la fuerza. Pero debe ser implacable ante el menor hecho que se verifique. Los jefes deben volver a tener autoridad moral, requisito indispensable para conducir; es más, todos deberían ser calificados y seleccionados para el ascenso, y eventualmente premiados con dinero, según su desempeño en la erradicación de este flagelo.

¡Doce años mintiendo al pueblo!

El último gobernador, Daniel Scioli, al asumir prometió públicamente un “abordaje integral” de la problemática de seguridad. Que iba a premiar y apoyar a los buenos policías y a castigar a los malos. No cumplió nada. Mintió a todos todo el tiempo.

La flamante gobernadora Sra. María Eugenia Vidal, a quién le hemos dado un voto de confianza esperanzados en un cambio verdadero, tiene la oportunidad de aglutinar detrás suyo a toda la fuerza policial, incluidos los retirados de quienes todavía no se advierte ni valora el rol importante que pueden tener en futuros planes de seguridad serios, que devuelvan la tranquilidad al pueblo bonaerense. Pero primero lo primero:

¿Cómo se puede decir al pueblo que les preocupa la inseguridad cuando los encargados de velar por la vida, bienes, honra y derechos de los vecinos tienen el sueldo más bajo de la administración provincial, y además, en una actitud inexplicable de soberbia, ni siquiera se los escucha? Ni hablar que a los retirados se nos robó parte del sueldo violándose la ley de la Caja de Retiros. ¿No se dan cuenta que si empobrecen al policía retirado, muchos de los que están en actividad tratarán de asegurarse su bien estar por otros medios?

El nuevo gobierno primero debería sacudirse de encima los parásitos y los vividores que a todo le ponen ideología. La seguridad, como la salud, la justicia y la educación no tiene ideología. Y hay varios que habiendo perdido las elecciones, ahora pretenden imponer programas a cambio de apoyo legislativo. Programas vetustos, impregnados de ideología barata, que pretenden sembrar incertidumbre y miedo, presentando a los uniformados como los culpables de todos los males. Es el pensamiento arslaniano que llega por interpósitas personas, como Felipe Solá, pretendiendo doblegar a quienes deben decidir el futuro de la fuerza policial más importante y más antigua del país.

Tratar los salarios policiales en un pie de igualdad con los restantes gremios y ubicar al sueldo del policía entre los más altos de la administración. Y pagarle todo lo que se les debe a los uniformados, en actividad y retirados. No es ético ofrecerles como mejora, el aumento de los adicionales; Eso es mandarlos a trabajar en horas de descanso. Una falta de respeto!!!

Si verdaderamente pretendemos recuperar la seguridad perdida ya hace 20 años debemos sincerarnos y modificar la realidad de hoy. En nuestra provincia la policía tiene prohibido realizar tareas que son esenciales para la prevención y detectar delincuentes en la etapa pre-delictual.

Por ejemplo pedir documentos a un sospechoso. La policía no lo puede hacer. ¿Cómo es posible que el policía no deba conocer la identidad de un sospechoso? Tampoco puede interrogar a un delincuente. ¡Solo en este país puede ocurrir semejante despropósito!

El policía para verificar el interior de un baúl de un vehículo sospechoso que puede llevar armas, drogas, un secuestrado, un cadáver, etc., debe requerir previamente autorización judicial. Una ridiculez sin parangón. Semejante disparate es parte de las “importantes” reformas de los 12 años de gobiernos previos. Y si no se comienza por pulverizar estas medidas supuestamente “garantistas” que solo garantizan el libre e impune accionar de la delincuencia, seguiremos teniendo una policía hemipléjica. Y si no se da una solución definitiva en materia salarial que incluya a los retirados, que son el espejo donde los activos miran su futuro, la ética policial, la decencia, la vocación de servir, los ideales, todo en forma progresiva se lo terminará devorando la corrupción. La corrupción seguirá existiendo porque está instalada en el poder, en la política, que es donde más segura se siente, pero con una policía sana la justicia podrá combatirla, como en otras partes del mundo. Como lo acabamos de ver en Brasil.

Otro asunto a considerar seriamente debería ser el ingreso a la fuerza. En los tiempos en que, según la prensa y algún sector político ya conocido, la policía era mala, se privilegiaba la vocación de los postulantes, los ideales, los valores y todo ello se exaltaba en los institutos de formación. La policía tenía prestigio y sus integrantes eran personas que gozaban de la confianza de la población, a pesar que eran pocos los que tenían estudios secundarios. La policía no fue nunca ni debe ser una fuente de trabajo. La policía debe discriminar a sus aspirantes. Debe seleccionar siempre a los mejores. No se debe permitir que la politiquería demagógica la utilice para necesidades electoralistas, como se vino haciendo hasta estos días. Como lo ha hecho descaradamente el ex gobernador Daniel Scioli.

Los policías de la provincia apoyamos a nuestra gobernadora. El grueso de la fuerza, consciente de la gravísima situación económica y financiera de la provincia, de lo que todos estamos bien informados, sabemos de lo difícil de la situación y en general estamos dispuestos  a esperar pero en igualdad de condiciones al resto de la administración. Y reclamamos que “el cambio” para bien, también llegue de una vez al componente humano de la fuerza, a toda la familia policial. En primer término, la convocatoria a reunión a la dirigencia de nuestra Asociación Profesional de Policías de la Pcia de Bs As (APROPOBA).

Marzo 13 de 2016

 

JESUS EVARISTO SCANAVINO

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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El narcotráfico… de cara a 2016, nota del Crio. General (ra) NORBERTO LÓPEZ CAMELO

 

El narcotráfico entre los temas más preocupantes de cara a 2016

 

El mayor pecado de la década, es haber entregado la calle al delito y a la droga, para que el narcotráfico se haya paseado por el país.

Si la lucha contra la droga no la hemos ganado en tantos años, es porque las herramientas que hemos utilizado han sido insuficientes y los diagnósticos, si los hubo, han sido equivocados.

El nuevo paradigma para la investigación del delito de narcotráfico, debe coordinar esfuerzos para dejar de estar detrás del delito. Además de sancionar debe ser importante prevenir y juzgar en breve plazo. Ir tras los pasos de la drogas, es estar siempre a la retaguardia del problema. Por  eso se impone utilizar la creatividad para abordar otros aspectos que puedan dificultar el accionar de los grupos del crimen organizado.

Investigar y observar las actividades de lavado de activos, narcolavado y el financiamiento del crimen organizado, es una herramienta indispensable para el nuevo paradigma de tomar al narcotráfico como delito transnacional.

Argentina es vista como un país que, por sus características económicas y sociales, resulta atractivo para el ocultamiento y la inversión de dinero procedente de actividades criminales.

El estudio de la prevención del lavado de activos, narcotráfico, narcolavado y financiamiento del crimen organizado; comprender correctamente los efectos y causas que creen incentivos destinados a repeler y proteger las actividades económicas, que por su naturaleza pueden ser canales de transferencia de activos,  es tema de investigación ineludible.

Es indispensable el uso de la tecnología al servicio de la lucha contra el narcotráfico. Las tareas preventivas y operativas requieren de radares, drones y demás elementos que optimicen la tarea, pero también la tecnología informática para la conexión e interrelación de datos de utilidad del Poder Judicial en la vinculación de las investigaciones que se sustancien.

La característica de globalidad que tiene el delito de narcotráfico, exige una interrelacionalidad con organismos de países de la región, varios de los cuales son grandes productores de drogas. El intercambio de información es fundamental para adoptar políticas conjuntas.

Por otra parte, la concurrencia a eventos internacionales  como la convenciones de la ONU en Viena, o la Honlea para Jefes de lucha contra el narcotráfico en América y el Caribe,  están ausentes hace tiempo de la agenda nacional.

Las nuevas propuestas epistémicas se enfrentan al paradigma de la fragmentación informativa interfuerzas.  Se impone la creación de una agencia nacional contra el crimen organizado, con esquema sustentado por la unión de las áreas de investigaciones de las fuerzas de seguridad bajo un comando centralizado.

Tengamos conciencia que el trabajo debe ser mancomunado; una responsabilidad compartida de todos los actores sociales. Hasta el momento, los organismos de prevención y  asistencia a las adicciones, han fracasado. Su apoyo debe ser central porque está en juego ni más ni menos que la vida y la salud de miles compatriotas.

El tráfico de drogas en Argentina parece funcionar sobre una base de dos niveles, con apariencia de  superposición entre los grupos transnacionales y las organizaciones locales. En realidad una es consecuencia de la otra.  A mayor ingreso y tránsito internacional de drogas, mayor será la actividad  local  en la distribución y en el  crecimiento del consumo

interno.

La lucha contra el narcotráfico tiene que ser integral. Desde las grandes organizaciones, hasta el menudeo que hace llegar la droga a nuestros jóvenes, y siembra violencia extrema. Desde los poderosos estrados judiciales Federales, hasta las fiscalías descentralizadas. Desde simples disposiciones, hasta una revisión a la Ley 23737 que rige desde hace más de 25 años.

El narcotráfico, desde hace unos 10 años fue mutando de una típica amenaza a la seguridad pública a otra de seguridad nacional, y es necesario enfocar 2016 con otro potencial y firme decisión.

15-12-15.

 

Norberto López Camelo

Comisario General (RE)

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¿EL TRABAJO DIGNIFICA?

Nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

¿EL TRABAJO, DIGNIFICA?

 

Poner en duda ésta verdad de Perogrullo ofendería a más de un peronista ortodoxo o de paladar negro como ellos mismos se auto definen, en términos de obediencia y disciplina partidaria.

Esta vieja creencia convertida en axioma hoy está en duda, su vigencia es potencialmente negada y no por sectores gorilas u opositores, sino por la misma acción de quienes se dicen defensores de los más elevados postulados peronistas; uno de los más básicos y elementales derechos del ser humano, es el derecho al trabajo sin embargo no siempre dignifica al trabajador. Cuando éste derecho se convierte en vector de demagógicas manipulaciones, se esfuma la dignidad, o cuando no se merece, o peor aún, cuando no se lo honra desde el convencimiento vocacional o se lo califica desde el vilipendio vulgar como una sencilla salida laboral, una oportunidad única en la que se tiene asegurado el padrinazgo politico mientras se cursan esos escasos 6 meses  

Estas policías locales que el gobernador Scioli se empeña en propagar con tozudo empecinamiento, no son más que una puesta en escena, un circo destinado a mostrar gestión, iniciativa sin reparar en nada ni en nadie. Estos jóvenes casi adolescentes fueron cautivos de un discurso y de esa misma ornamentación, fueron inducidos a entrar en un jueguito donde el malo siempre pierde sin saber que se van a enfrentar nada menos que con los cazadores furtivos de vidas humanas donde ellos mismos serán las presas en una jungla de cemento donde los habitantes luchan por subsistir. Los resultados no importan por ahora, porque el futuro está lejos, las urgencias son de hoy, de ahora o mejor dicho con vencimiento el 25 de octubre del corriente año.

Muchos de ellos quedarán en el camino muertos, disminuidos o presos y cuando llegue ese momento no se si estará Scioli y todo su séquito para dar la cara frente a las demandas de los deudos o descendientes o simplemente para enfrentar el fracaso y el humor social, porque cuando se parte de una premisa falsa, el resultado no puede ser otro que una falacia.

Solo importa hoy, el conocimiento por ósmosis entre un kirchnerismo formalmente en retirada y un peronismo que procura el establecimiento de Scioli, y de algo estoy seguro, de triunfar todo el arco con disidencias internas, estará con él.

Decía, que lo que importa son las imágenes cuidadosa y prolijamente construidas, profusa distribución por los medios afines porque al fin de cuentas lo que se busca es mostrar iniciativas y resultados, votos de indecisos y ganar en las próximas elecciones. Si las novedosas policías locales son exitosas o no, hoy por hoy, no interesa.

A veces el trabajo no solo no dignifica sino que sirve a los intereses de una facción en un reduccionismo propio de los señores feudales.

28-09-15.

 

HUGO ALBERTO VACCAREZZA

Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

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NO HACEN FALTA DOS ESTADOS ENFRENTADOS, nota de CARLOS ROBERTO MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

SEÑORES DIRIGENTES CUMPLAN CON SUS OBLIGACIONES!

 

No hacen falta dos estados enfrentados, ni un fanatismo religioso desenfrenado para declarar una guerra. Tampoco hacen faltan elementos ideológicos. Suficiente con la subversión de las reglas que rigen una sociedad.

Avalar al extremo las garantías sin fundamentos sustentables en la recuperación de valores, son más que suficiente para sumir a un país organizado, en las peor de las desgraciadas guerras.

El descuido adrede de sus jóvenes, la propaganda a la que son sometidos, las prebendas del Estado, apoyando conductas destructivas de valores tales como la familia y el sentido de pertenencia y el desconocimiento de los valores republicanos, nos han arrojado a una violencia cruel sin sentido. Producto de haber criminalizado la justicia y la prevención de los delitos y faltas que en su momento hicieron a la seguridad ciudadana.

La situación que se vive en todo el país, se ha visto agravada por el avance indiscriminado del narcotráfico el que, indudablemente, cuenta con una determinada protección política ya imposible de disimular. La presencia de gendarmes y prefectos en las grandes urbes, fuera de sus lugares, ocupados en menesteres ajenos para lo que fueron creados y la negación a la radarización de las fronteras, es más que suficiente facilidad para la instalación del cartel de las drogas.

La delincuencia juvenil encarnada en jóvenes que van de los 19 a los 35 años, se caracteriza por su tremenda crueldad, impensada hace veinte años atrás. Es moneda corriente la muerte violenta de ancianos y ciudadanos decorosos. De nuestras vidas se adueñó el delincuente.

La audacia con la que se mueven estos asesinos, su impunidad, nos dicen a las claras que ante la falta de decisión política de este gobierno, debemos los ciudadanos reclamar enérgicamente, los deberes que ellos tienen como obligación darnos, que es salvaguardar nuestras vidas y bienes.

         Así no lo están haciendo y por lo tanto son partícipes necesarios de estas atrocidades.

No escapa a este comentario los compromisos que deberían asumir los Jefes de  Policía de la Provincia de Buenos Aires, que ven diezmada su fuerza en esta lucha desigual y nada dicen, como si la vida de sus hombres y mujeres nada valiera.

A ellos les digo que la historia de la POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES la escribieron los hombres con atributos bien puestos.

02/09/2015.

 

Carlos Roberto Massacane

Srio. Adj. APROPOBA

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EL DAÑO YA ESTA HECHO, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

EL DAÑO YA ESTÁ HECHO

 

Y todo comenzó hace muchos años, tantos, que yo no había nacido. El destierro “voluntario” del Gral. San Martín, el abandono al Gral. Belgrano, la Guerra de los Caudillos, la muerte del Chacho Peñaloza, la Guerra de la Triple Alianza, la Conquista del Desierto, etc., etc., etc., el fraude electoral, los golpes de Estado, la guerrilla, la represión del Estado, la GUERRA DE MALVINAS Y SU DESMALVINIZACION, la política actual y su cruel circo.

Los dirigentes actuales merecen un capítulo especial. Capítulo que nos ha sorprendido, ya que dejó al descubierto las intenciones y con ellas las conductas de este enjambre pretencioso. Acciones que desnudaron las sendas que llevan a varios de éstos muy cerca de los intereses internacionales del narcotráfico y sus secuelas de crímenes sucedidos.

La inseguridad ha sido su mejor negocio. Pues en ella encontraron el principal aliado para encubrir sus lavados de dinero y sus transacciones en obras no siempre concretadas. Ejemplo de ello son las rutas de la Provincia de Buenos Aires, sus muertos y heridos en accidentes viales compiten seriamente con los de la inseguridad.

La división de la Justicia entre legítima (léase garantista con los delincuentes), y la tradicional (que aplica el Cod. Penal con racionalidad). Total hipocresía: Justicia es nada más ni nada menos que impartir Justicia, protegiendo a las víctimas y castigando al victimario dentro de lo que la Ley manda.

El hambre y la salud. En un País que produce alimentos para cuatrocientos millones de personas, los niños se mueren de hambre y de enfermedades que se creían  totalmente erradicadas. Y por los nuevos charlatanes que hoy se ofrecen como los diferentes mesías, con las mismas mentiras de siempre.

Pues, estos infelices dónde carajo estuvieron y de dónde vienen?

A todos les digo gracias pero EL DAÑO YA ESTÁ HECHO.

Agote. 20/08/2015.

 

Carlos R. Massacane

Srio. Adj. APROPOBA

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EL VOTO DE LOS POLICÍAS: UNA LAMENTABLE REALIDAD QUE REPUGNA… nota de opinión de Jesús Scanavino, Secretario de Organización de Apropoba

 

EL VOTO DE LOS POLICÍAS: UNA LAMENTABLE REALIDAD QUE REPUGNA…

 

Si hay alguien que trabaja y contribuye con gran esfuerzo al sostenimiento de la democracia y del estado de derecho, ellos son los policías. Velar por la vida, honra, bienes y derechos de los ciudadanos, aún a costa de sus propias vidas, es estar comprometido, como nadie, con la democracia…

Sin embargo, en la provincia de Buenos Aires siempre se las arreglan para que los uniformados no voten, o voten los menos posibles. Es tanto el mal trato que los gobiernos provinciales de los últimos quince años, han propinado a los trabajadores policías; tan grave es el abuso de poder que se ha verificado y se verifica, que cada vez que se aproximan las elecciones temen que la fuerza se expida en un voto corporativo y puedan arruinarle la fiesta al candidato, en este caso oficialista. Como sea, no se debe privar a nadie el derecho al voto. Este tema no es nuevo y todos los años es denunciado desde APROPOBA…

El Poder Ejecutivo Nacional ha dictado el Decreto 779/15 publicado en el B.O. del día 13-05-15, en cuyo ARTICULO Nº12, en su parte pertinente, dice: “…El personal subordinado al Comando General Electoral (FF.AA, POLICÍAS, FF.SS, ETC.) y en aptitud de emitir el sufragio, cuando en razón de las misiones asignadas y por causas debidamente fundadas no pueda votar en la mesa que le corresponda, podrá hacerlo en aquella donde actúe o en la mesa más próxima al lugar en que desempeñe sus funciones, aunque no figure inscripto en ellas siempre que se encuentre inscripto en el mismo distrito electoral. Para ello la Cámara Nacional Electoral definirá un mecanismo e impartirá las instrucciones a los Juzgados Nacionales con competencia electoral y a las Juntas Electorales Nacionales…”

En esta norma se puede apreciar claramente, como el Gobierno Nacional aparenta querer garantizar el derecho a voto de los uniformados, pero se las ingenia para que no se cumpla lo que ordena, o se cumpla de tal manera que el derecho constitucional se diluya con una resolución o simple circular de jerarquía muy menor. Delega en la Cámara Nacional Electoral para que “defina un mecanismo” e imparta instrucciones a los Juzgados Nacionales. Como es de imaginar, luego ese “mecanismo” ni las “instrucciones” se hacen públicas como para que los afectados puedan recurrir en tiempo y forma la medida. La primera parte del texto del art. 12 es absolutamente claro y definitorio. Garantiza el derecho constitucional, no solo de votar, lo que lleva implícito también el derecho a elegir. Cualquier “mecanismo” o “instrucción“, no debía contradecir esta consigna. Con agregar al final del padrón el nombre, apellido, numero de documento y mesa en la que debía votar el uniformado era suficiente. Al menos así se hacía en tiempos de una democracia de mejor calidad que la actual…

La cuestión es que más de un ciudadano policía, el domingo 9 de agosto, cuando le llegó el turno de emitir su voto, constató que no lo podía hacer porque estaba destinado en una escuela fuera del distrito donde estaba empadronado. Y aquellos que sí pudieron votar por estar de servicio en la Escuela donde no estaba su Mesa receptora, pero sí correspondía a su distrito, comprobaron que el sobre con su voto, previo a ser introducido a la urna, era tomado por el Presidente de Mesa e ingresado en otro sobre, con la explicación de que su voto sería remitido directamente a la junta electoral por ser un voto impugnado o recurrido.

Conclusión: Ese policía cumplió con su obligación de votar, pero no se le permitió ejercer su derecho a elegir.

Otro atropello más  a los derechos civiles de los policías…

¿Quiénes son los responsables de que se consuma este abuso de poder? Toda la cadena de mando de la fuerza policial, sin duda. Desde el Ministro de Seguridad hasta el Jefe directo del personal afectado, toda vez que estos mandos podrían haber organizado el servicio o la distribución de personal, de manera que la mayoría tenga como destino la misma escuela donde estaba su mesa receptora, inclusive disponer de un retén para relevos, para que aquellos que indefectiblemente fueron apostados en otra escuela, puedan desplazarse a tiempo al sitio donde debía emitir su voto. Y gozaran de impunidad, porque ninguno de los policías perjudicados los demandará, obviamente por temor a las represalias.

Como es evidente que las autoridades de la fuerza no moverán un solo musculo para modificar esta realidad en favor de sus subordinados,  sería importante que alguna de las entidades representativas considerara la posibilidad de iniciar alguna acción, sea Judicial o administrativa al más alto nivel de gobierno, para que esta grave irregularidad sea subsanada urgentemente, de modo que para el próximo evento eleccionario todos los policías, sin excepción, puedan ejercer libremente su derecho a votar. De lo contrario, los mismos efectivos policiales, en forma grupal, deberían recurrir a la Justicia con suficiente anticipación, para reclamar por su derecho en riesgo de ser vulnerado una vez más.

13 de Agosto de 2015.

 

JESÚS EVARISTO SCANAVINO

Secretario de Org. De APROPOBA

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PASADO, PRESENTE Y FUTURO, nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

Hace más de 7 años, en abril del año 2008, escribí lo que envío por adjunto. Muchas cosas han pasado, buenas y malas. Podemos rescatar como bienvenidas el cambio operado en el COR Central, hoy gobernado y administrado por verdaderos profesionales de la gestión, quienes vienen dando muestra acabada de como se debe honrar un mandato.

También es auspicioso la alternancia que se ha dado en la conducción el Círculo Policial y en el crecimiento exponencial de adherentes a la idea de un Sindicato Policial que sea capaz de representar y defender todos los intereses que hacen a la corporación policial.

Es doblemente gratificante la iniciativa de la filial Mar del Plata, en cuanto a tratar de fortalecer con la humildad de los grandes, la declamada y postergada camaradería; aunque sea por un tiempo muy acotado.

Es de destacar también, la incidencia que tiene el interés de los retirados, jubilados y pensionados en las decisiones del directorio de la caja de Retiros, Jubilaciones y Pensiones de las Policías de la provincia de Buenos aires, especialmente en las del Presidente Dr. Caniggia.

Lo malo, en lo que se ha transformado ésta policía de hoy, gravemente atravesada  por la corrupción y el delito en todos los niveles, que afecta el honor de quienes somos convidados de piedra, los retirados y ¿por qué no? de parte de los activos, mientras los dirigentes políticos, sociales y propios miran para otro lado en tanto exhiben profusamente la intervención de Asuntos Internos, que en vez de esclarecer y administrar justicia en defensa de los honestos, en algún momento y según denuncias, se ha hecho partícipe de acciones cuasi mafiosas como extorsionar a investigados negociando sus situaciones a cambio de dinero.

Nadie se detiene en éstas calamidades porque las urgencias tienen que ver con con otras prioridades como si la institución y sus hombres  pertenecieran a lo más elemental de la manipulación política, y nosotros - generalmente indiferentes- se lo permitimos.

17 de julio de 2015.

 

Hugo Alberto Vaccarezza

Comisario Mayor (RA)     

Secretario de Asuntos Laborales Apropoba

 

Pasado, presente y futuro

Nota del Crio. Mayor (ra) HUGO VACCAREZZA,

Sec. de Asuntos Laborales de APROPOBA

PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Convivimos en una sociedad que asimila con llamativa facilidad e indiferencia, todo lo malo y en menor medida, todo lo bueno, al mejor estilo de la pantomima snobista “gran hermano”. Una sociedad estigmatizada por sus propias contradicciones. La historia es rica en ejemplos. Consumimos con una voracidad salvaje diarios y noticieros, ávidos de información, en muchos casos solo para alimentar la arrogancia y la vanidad que llevamos adentro derivado de un individualismo impío e indolente donde el alrededor no existe, y en otros para entretener la desdicha de saber que estamos cada vez peor. Podríamos extendernos en el análisis de “lo bueno y lo malo”, aunque lo dejaremos para otra oportunidad, mientras tanto que cada uno haga su propio análisis.

|Asistimos ignominiosos a las tragedias cotidianas, a los decomisos de drogas por la influencia del narcotráfico, a accidentes ferroviarios, viales y domésticos, a violaciones y toda clase de ultrajes al pudor, al secuestro de personas, al despojo violento de la propiedad, al asesinato, a la pedofilia, a docentes pederastas, a la pornografía infantil y a otras tantas calamidades. El respeto por los derechos humanos no es más que una utopía. Se hace referencia a ellos demagógicamente, según el sentido de la oportunidad. Todos somos humanos, pero algunos tienen más derechos que otros.

Unas veces clamamos por justicia, otras nos invade la indiferencia y al final, inexorablemente nos olvidamos de todo hasta que otro hecho mediático y conmocionante vuelve a mostrar nuestra cara más hipócrita. Cualquier discurso – especialmente el político – estudiosamente destinado a transmitir lo que la gente quiere escuchar, endulza nuestros oídos y nos envalentona el ego; entonces ¿por qué no adherir al mismo y convertir al autor en un líder ideológico que a priori piensa como nosotros?, comprometámoslo, hagamos que llegue al poder y que gobierne pensando en que de alguna manera nos deberá que pagar los favores recibidos. Esta fórmula oportunista, de uno y otro lado, acaba legitimando mandatos populares en la representación parlamentaria y en los espacios de la elite política. Traición al mandato y decepción social es un final anunciado.

Una sociedad marcada por la permisibilidad que engendra violencia y criminalización, que abusa de la libertad tomándola como una mascota de la modernización o del progreso.

La misma sociedad – como sostiene el catedrático español Dr. Manuel López-Rey y Arrojo en su libro Opresión, Violencia y Permisibilidad – en la que los padres se conducen como los hijos, quienes a su vez no les respetan ni temen y tal actitud significa libertad; los maestros temen a sus discípulos y se doblegan ante éstos, quienes por su parte les desprecian; los jóvenes se conducen como los mayores y desafían a éstos tanto de palabra como de hecho, y los viejos ceden ante los jóvenes y se conducen respecto a ellos en forma familiar y con tolerancia. El muchacho malo del pasado que huía de la casa, hoy se mantiene en ésta e intimida a sus padres; el creciente interés por lograr lo que se estima felicidad o satisfacción personal, la repulsa a la castidad, el abandono temprano de la escuela por que le deja un sentimiento de independencia, la decadencia del respeto religioso, el auge de lo científico, de la multitud de teorías psicológicas y sociológicas con efectos exculpatorios, del deficiente papel de la educación, del excesivo tiempo libre, la tendencia a trabajar menos adhiriendo a la ley del menor esfuerzo, la reducción del sentido de la responsabilidad, etc. etc. etc.

No es ésta la oportunidad, ni soy yo el más indicado para examinar las causas que nos llevaron a éste presente, aunque las intuyo.

En éste contexto, no se si vale la pena reflexionar sobre el pasado, sobre las experiencias, negativas o positivas; es más, no se si vale la pena reflexionar, a riesgo de aparecer como un arrepentido extemporáneo o un moralista redimido. A lo mejor, como sostiene algún autor anónimo, “mejor que escribir un libro de memorias es escribir un libro de olvidos”.

De todas maneras ya lo estoy haciendo, por lo que seguiré adelante y trataré de ser particularmente preciso respecto de quienes, entiendo, han tenido una cuota de responsabilidad subsidiaria en el proceso de desarraigo institucional, cuyas causas trataremos de analizar; y especialmente puntual, con relación a quienes tuvimos la mayor responsabilidad y al mismo tiempo la inmensa satisfacción de haber sido policías en la Provincia de Buenos Aires.

En éste sentido debo dejar en claro que ejercito la reflexión desde lo personal y que las expresiones u opiniones vertidas, no necesariamente representan el sentir o la opinión de mis camaradas.

Se dice insistentemente que todo tiempo pasado fue mejor, yo no estoy tan seguro de ello, de lo que sí estoy seguro, es que fue diferente.

Si uno no acomete, alguna vez en la vida, la elaboración de una autocrítica retrospectiva, olvidara sus orígenes, no entenderá el presente y perderá de vista el futuro.

Eso es lo que precisamente nos ocurrió a quienes como yo, hemos superado la barrera de los 57 años de edad, con más de 33 años ininterrumpidos de servicio activo en la Institución aludida y hoy nos encontramos en situación de retiro. El momento del alejamiento conlleva una gran carga emotiva por que a partir de allí habrá que reciclarse para integrarse a la sociedad civil, de la que es más lo que desconocemos que lo que sabemos. Es todo un proceso de búsqueda para encontrar el lugar, a veces lleva años y otras nunca se encuentra. ¿Saben por qué?, por que para un policía no existe otro entorno que no sea el de los camaradas uniformados, el de los compañeros muertos o mutilados en cumplimiento del deber, el de los sacrificios, el de los renunciamientos, el de la abnegación, el de la humildad, el de la disciplina y el de la solidaridad social. Ese es el único mundo que conoce y al que le ha entregado los mejores años de su vida. El otro, el civil, es el que nunca lo tuvo en cuenta, lo arremete, lo desacredita y encima lo estigmatiza con indisimulable desprecio. ¡Es un ex policía!.

Sin embargo, al poner distancia de la actividad, se adquiere una perspectiva del todo y no solo de una parte, circunstancia por la cual es posible un análisis lógico, reflexivo, que nos aproxime a la verdad, verdad que probablemente busquemos por primera vez, para saber como hemos sido o como debimos ser. Para estar en armonía con los demás, primero se debe armonizar uno mismo.

Va de suyo que éste ejercicio será la consecuencia de una decisión personalísima, fundada en los propios cuestionamientos de las cosas que, como inherentes al ser humano, nos ha tocado vivir.

Desde lo institucional, la autocrítica es una asignatura pendiente.

Pero vayamos por parte:

Corría el año 1965, escuela de Policía Juan Vucetich, todos aspirantes provenientes de familias de clase media, todos, o la mayoría, adolescentes que seguían la tradición familiar o simplemente buscaban encontrar en esa misión un espacio para hacer realidad su vocación de servicio; todos con pautas culturales diferentes, según el lugar de donde geográficamente proviniera, en mi caso del interior de la Provincia de Buenos Aires. Vocación, eso era nuestra razón de ser.

Tres años de pupilaje alcanzaron a nuestros maestros para terminar de moldear nuestro carácter e inculcarnos valores y virtudes como la moral, inherente al fuero interno de cada uno de nosotros y al respeto humano; la ética, aplicada a todas nuestras obligaciones; la dignidad, para ocupar los cargos y ejercer la autoridad; el valor, como cualidad del alma que impulsa a acometer grandes empresas y a afrontar sin temor los peligros; el deber, al que nos somete la moral y el derecho; la autoridad, que deviene del poder para ser ejercitada con justicia y humildad; el mérito, para hacerse merecedor de premios y castigos; el prestigio, para ganar autoridad, y el respeto representado por la consideración y el miramiento hacia los demás.

Internalizamos las enseñanzas, y con un profundo sentido de pertenencia institucional, nos largamos a la aventura de recorrer el camino de la consagración.

Impolutos y con el diploma como carta de presentación, nos destinaron a cumplir con el mandato, a los lugares más disímiles de nuestro territorio bonaerense.

Allí comenzamos otra etapa, nueva y desconocida, veamos:

Nos encontramos en las dependencias policiales con un serio problema de alcoholismo y analfabetismo entre el personal, que alcanzaba a todas las escalas y desnaturalizaba el sentido de la jerarquía, de la disciplina y el deber de obediencia, pues oficial y agente bebían juntos, en servicio o fuera de él.

Predominantemente el analfabetismo estaba instalado en la franja de suboficiales y tropa, no pocos apenas garabateaban lo que pretendía ser una firma, que se fue subsanando progresivamente mediante iniciativas del gobierno, por las cuales maestros o maestras, hijos de policías en muchos casos, daban clases en las propias dependencias y los instruían básicamente hasta desenvolverse por si mismos en la lectura y en la escritura, con eso bastaba para la época.

El alcoholismo siguió siendo un problema por años, jamás fue neutralizado por completo.

Presos de confianza que hacían la limpieza del organismo, los mandados o le cebaban mate al comisario, que vivía aislado, encerrado en su despacho y al que por semanas enteras ni veíamos, mucho menos podíamos consultarle alguna cuestión; el mismo al que habíamos imaginado como maestro, rector de nuestro perfeccionamiento. Seguramente tenía que ver con su pretendida omnipotencia, derivada de la propia ley, pues tenía las mismas atribuciones y prerrogativas que un juez, excepto dos o tres disposiciones que se referían a las garantías individuales y derechos consagrados por la C.N. como el allanamiento de domicilio o la prisión preventiva.

Viejos policías que nos miraban con la desconfianza de aquél que teme ser descubierto de algo, como por ejemplo que habían llegado a oficial “a dedo”, como llamábamos a aquellos superiores que no eran de carrera, al haber sido designados por algún caudillo político, muchos años antes. Muchos impresentables, otros brillantes.

Oficiales que se peleaban por atender determinados casos y hacían de juez y parte, quizás por alguna dádiva, y otros temas de los que nadie quería hacerse cargo por que no dejaban utilidad alguna.

O aquellos que con fama de mujeriegos se paseaban todos los días con una prostituta diferente o se tiraban un lance con la mujer que había ido a hacer una exposición.

Y estaban los que todas las semanas cambiaban su vestuario civil para estar a tono con la moda, o los otros que de buenas a primeras aparecían con un auto y a los pocos meses lo entregaban en parte de pago por uno nuevo.

¡Che pibe, un día de estos te enseño como te podes ganar unos manguitos!,

nos dijo alguna vez, como al pasar, un viejo oficial con aire de leguleyo.

Todo era demasiado promiscuo y nos preguntábamos ¿cómo habían llegado a estos extremos luego de haber recibido una formación como la nuestra?.Esta y otras respuestas había que buscarlas en el tiempo, llegarían solas, sin preguntar.

También existía algún misericordioso que se compadecía de nuestro desconcierto y nos ayudaba a comprender este folclore policial, con la suficiencia de un padre que aconseja a su hijo.

Allí estábamos, llenos de contradicciones, esa no era la policía que habíamos imaginado, nuestra formación colisionaba contra esa realidad degradante y socialmente aceptada, que imponía un sistema de coacción moral, difícil de sobrellevar con 18 o 20 años de edad. Éramos noveles oficiales ansiosos por aplicar y hacer cumplir la ley, pero también por descubrir – y por que no pertenecer o compartir – las bondades de esa misteriosa y contradictoria escenografía.

No había demasiadas opciones, o se aceptaban estas reglas de juego o se solicitaba la baja, para lo cual, si no habían pasado más de tres años desde el egreso como Oficial, se debía indemnizar al estado por todo lo que éste había invertido en la formación y capacitación del hombre. La remuneración era escasa y ninguna de nuestras familias estaba en condiciones de asumir semejante erogación, así que no quedaba otra salida que la de ser complacientes y seguir adelante.

Lenta y progresivamente el tiempo nos proyectaba en ese universo. De pronto nos encontramos cumpliendo ordenes emanadas del poder político-policial con operativos institucionales tan insólitos como provocadores, recordemos algunos: el operativo anticomunista por el cual hubo que identificar compulsivamente a todas las personas sindicadas como tales, en las distintas jurisdicciones de la provincia; el operativo antirrábico destinado a censar todos los perros vagabundos que deambulaban por la vía pública, dado a que se había incrementado la mordedura de éstos; el operativo aurora, que consistía en detener preventivamente a todo alumno con guardapolvo blanco que en horario de clase anduviera por ahí; el operativo imagen, cuya única finalidad era esa, la de proyectar en la comunidad la falsa idea de que la policía estaba activa, cuando las críticas arreciaban. Recuerdo paradójicamente, que más de un policía fue sancionado por ser negligente en el cumplimiento de éste servicio; dicho de otra manera, se castigaba con arresto la imperfección de una falsedad; el operativo moralidad, que apuntaba a preservar la moral y las buenas costumbres, el de minoridad, que implicaba la detención de aquellos menores mendigos o mal entretenidos y el operativo juegos prohibidos, prolijo y matemáticamente establecido, solo para mantener la frecuencia en la detención programada de personas conocidas y una estadística mentirosa con características de pantalla.

Así fueron pasando los años, omnipresentes fiscales de las conductas ajenas, alcanzando jerarquías, poder y placeres efímeros, y al mismo tiempo un compromiso creciente con un sistema perverso y contaminante, desechando progresivamente aquellos valores y virtudes que guiaron nuestros primeros pasos, por resultar incompatibles con la avaricia y la mezquindad, que nos tentaba primero y nos atrapó después. No fue culpa de nuestros maestros ni de las tentaciones, sino de nuestra propia debilidad para resistir el quiebre.

La sostenida influencia militar en la sociedad y en las instituciones, derivada de los gobiernos de facto, aportó lo suyo, dejando heridas abiertas que aún no han cicatrizado. Ese intervencionismo dictatorial encerraba en sí mismo, objetivos de poder y de fuerza; poder para modificar nuestra propia estructura y llevar a cabo un plan, y fuerza para establecer una situación de sumisión fundada en la amenaza. La imposición de ésta violencia, acabó desnaturalizando la misión específica de la policía, ahondando el proceso de descomposición. Fuimos usados y despersonalizados, individual y colectivamente.

Cuando en el 83 recuperamos el estado de derecho para todos los argentinos, en muchos sectores policiales comenzamos a soñar con una reivindicación en lo personal y en lo institucional, pero sucedió que habíamos pasado muchos años conviviendo con prácticas cuasi inmorales, por lo tanto, las conductas tan fuertemente arraigadas, no se modificaron ni los dirigentes políticos se ocuparon de ellas. El sueño se frustró.

No es menos cierto que en medio de una democracia incipiente, el segmento político también aportó lo suyo. Despertaron del letargo compulsivo con sed de recuperar el protagonismo tan largamente postergado. Necesitaron de la fuerza policial para la reconstrucción del poder territorial. Fue un proceso de acercamiento mutuo y creciente. Desde encumbrados dirigentes hasta simples punteros que asumían el padrinazgo de determinados policías tratando de influenciar en sus ascensos o destinos de privilegio, objetivos que generalmente alcanzaban. Quienes no teníamos – como cita el Martín Fierro – “palenque donde rascarse” tratábamos de imitarlos buscando un operador a la medida de nuestras ambiciones. Estas relaciones convenidas, acababan siendo sociedades encubiertas, donde cada uno ganaba lo suyo. La descomposición política y policial se perfeccionaba.

A nadie nos importó enaltecer la historia institucional, sencillamente abusamos de ella para edificar nuestra propia historia. Nos olvidamos de nuestros hombres más valiosos, los agentes y suboficiales que sin solución de continuidad caían honrosamente en cumplimiento del deber, pero eso sí, concurríamos a sus exequias para entregar ceremoniosamente a la viuda, una bandera y una prenda del uniforme que su esposo vistiera por última vez, con eso, habíamos cumplido, ¡cuanta debilidad junta!; luego, nuevamente la indiferencia hasta la próxima víctima.

La soberbia nos embriagó y mostrar el costado más oscuro de cada uno de nosotros se hizo cotidiano, la envidia, la ambición, la desconfianza y la indolencia por los demás, estaban presentes en cualquier rincón de la organización. Las relaciones interpersonales como factor de cohesión y crecimiento desaparecieron, para dar paso a la construcción del poder individual basado en el materialismo más puro, en lugar del poder institucional trascendente. La predominante creencia maquiavélica de que “el fin justifica los medios” hizo el resto.

Íntimamente éramos conscientes de que toda la política institucional se diseñaba en la cúspide de la pirámide, es decir la jefatura de policía, y que estaba específicamente destinada a mantener los privilegios de unos pocos en detrimento de muchos. Esta práctica favorecía las divisiones internas con la conformación de grupos que respondían a tal o cual jefe, los que tarde o temprano terminaban confrontando por los espacios de poder. Aquellos que resultaban vencedores imponían a su parcialidad en los destinos mejor subvencionados y en la cabeza de las listas para el ascenso al grado inmediatamente superior, independientemente de la idoneidad. Era, ni más ni menos, que el pago a la fidelidad, con un marcado sentido mercantilista. Esta vil metodología también facilitaba la conformación de pactos o sociedades encubiertas entre superiores y subalternos.

Ya se escuchaban por entonces, voces desde diversos sectores demandando por mayor seguridad y transparencia, criticando la relación de la policía con la comunidad, especialmente los actos de corrupción perpetrados por algunos de sus integrantes. Ni siquiera el oprobio generalizado que siguió, alcanzó para hacernos ver que era impostergable una autocrítica a partir de la cual se crearan las bases de una profunda reformulación integral, para recuperar el prestigio y la credibilidad que alguna vez tuvimos. Debimos comprender que una policía de excelencia, en sus acciones y sus cuadros, permite el sostenimiento de algunas ventajas y privilegios internos, a partir del reconocimiento social; por oposición, una policía desmadrada se convierte en una organización con características mafiosas.

Dado el acoso delictivo y la inoperancia policial, no faltaron sectores o grupos sociales que criticaban la mayor permisibilidad y aumento de la criminalidad en el marco de una naciente democracia, añorando el régimen dictatorial ido. Voy a detenerme un instante en ésta circunstancia para hacer algunas consideraciones que me asisten como a cualquier ciudadano. Eran entendibles, aunque injustificadas éstas críticas. Las tropas militares en operaciones policíacas, provocaban en la sociedad – específicamente en las clases más pudientes, la media y la alta - un sentimiento de pseudo proteccionismo, únicamente contra las organizaciones delictivas, pero no dudamos en aceptar sin inmutarnos, que el régimen cometiera un crimen más aberrante como es la supresión de los derechos y garantías individuales.

La parcial visión de mayor permisibilidad no era más que el resultado de la debida observancia y plena vigencia de dichas garantías individuales y el debido proceso consagrados en nuestra Carta Magna.

El aumento de la criminalidad no quería decir que el régimen no tuviera criminalidad, lo que ocurrió es que por el temor y la sumisión estaba transitoria y forzadamente contenida, pero potencialmente activa esperando el momento para resurgir.

Las bondades de un sistema democrático perfectible no se pueden apreciar ni comprender en su magnitud, sobre todo cuando recién se ha instaurado en un país sometido durante decenios, a sistemáticos golpes de estado.

Es cierto, alcanzar la democracia plena no es tarea sencilla, requiere de un proceso de construcción permanente en el que todos, sin excepción, seamos parte y de un proyecto de país previamente consensuado. Una democracia imperfecta es tan indeseable y autoritaria como un régimen de facto.

Para entender esto deberemos asimilar toda nuestra capacidad cívica y de manera irrenunciable proclamar que seremos lo que queramos ser: ciudadanos de primera, cuyos derechos no declaman sino que ejercitan. Lo otro, seremos lo que nos dejen ser: ciudadanos de segunda con derechos relativos.

No puedo resistir la tentación de preguntarme si a 24 años de haber recuperado el estado de derecho ¿hemos comenzado ese proceso de construcción democrática? y en su caso ¿en que etapa estamos?, ¿somos o parecemos ser?, ¿o es que todavía, pese a la globalización de la post modernidad, subsistimos atrapados por las viejas antinomias que no nos permite vislumbrar una sociedad de bienestar y progreso?.

Pero volvamos a la esencia de nuestro propósito.

¿Era por entonces, racionalmente imaginable una policía ideal comprometida con la sociedad, en la defensa de sus intereses, o éramos nada más que una real expresión de la decadencia generalizada?. Y en todo caso ¿qué pretendía la sociedad, complaciente con nuestras conductas, que no fuera una policía encapsulada, marcadamente represiva, autoritaria e inmoral?. Básicamente, era lo que había, una policía acorde con nuestros merecimientos temporáneos.

Pero además; ¿realmente la sociedad quería la construcción de una policía absolutamente despolitizada, prestigiosa, de excelencia, aséptica, tecnificada, con capacidad de inteligencia y análisis, honesta y creíble en sus acciones?, ¿a quién le convenía una policía con éstas características?, incorruptible, capaz de autodepurarse, de investigar y poner al descubierto asociaciones criminales, con intereses corporativos en los ámbitos políticos, económicos, sociales o culturales?, ¿no sería demasiado peligrosa?. Si nos preguntáramos a quién o quienes no le convenía, seguramente encontraremos respuesta a muchas de nuestras dudas, por que se acota el abanico de interesados.

En el mismo sentido y para ampliar el concepto, ¿era y es la seguridad, responsabilidad exclusiva y excluyente de la policía?. Siempre creímos que no, por que los comportamientos humanos disvaliosos son de naturaleza cultural o sub cultural, económica, social, ideológica o religiosa. Cuando el delito crece significa que han fracasado las políticas oficiales, en cuyos diseños la institución no interviene, es sistemáticamente ignorada. Descargar las culpas solo en la policía, es un facilismo inaceptable.

De todos modos el tiempo se había agotado, por lo que institucionalmente debíamos tomar decisiones trascendentes y enviar un mensaje de esperanza a la sociedad, producir un crack, un antes y un después, pero en ésta lucha intestina por subsistir, la vertiginosidad de la carrera por llegar primero y la ambición personal, derivada de una concepción donde el interés general se subordinaba al individual, ¿quién estaba en condiciones de “arrojar la primera piedra”?, ¿con que autoridad moral?, ¿quiénes y cuántos acompañarían?, ¿valía la pena el intento?. Hoy, con mis reproches a cuesta, creo que sí.

El obstinamiento, una mentalidad pedantesca, la falta de iniciativas estratégicas y la ausencia de una visión prospectiva en los sectores con mando y poder de decisión, nos condujo a un estado de anarquía terminal. Toda la política institucional se diseñaba bajo la influencia de una figura caudillesca, el Jefe de Policía, cuyas verdades eran absolutas. Hubo un acompañamiento cómplice, cuanto menos indiferente del poder político de entonces, tal vez por aquello de las sociedades encubiertas. No podía ser de otra manera, como oficiales superiores, definitivamente claudicamos y resignamos roles que eran indelegables, como el de ser formadores de nuevas generaciones de policías para el futuro, en el marco de aquellos valores y virtudes que otrora guiaran nuestros primeros pasos.

Como en todas las reglas, existieron las excepciones, policías probos, íntegros, inteligentes, capaces, y por sobre todas las cosas infinitamente honestos, pero no accedían a los más altos niveles de decisión ni de conducción por que en sí mismos representaban una potencial amenaza de cambiar las reglas de juego de la corporación, afectando intereses bien delimitados. Por lo tanto, sus promociones y destinos estaban sujetos a planificadas manipulaciones. La manipulación, repudiable recurso empeñosamente practicado, no solo en nuestra organización. Fueron entonces, una selecta minoría que por tal, carecieron de la fuerza y el acompañamiento necesario para imponer sus convicciones por sobre un sistema corrupto, políticamente correcto.

Es justo reconocer, en el mismo sentido, que hubo intervenciones dignas del reconocimiento general, procedimientos de una gran complejidad que culminaron con la satisfacción del deber cumplido, pero hablar de éstos sería como vanagloriarnos por haber cumplido con los deberes propios del funcionario público. Por otro lado, la entidad y contundencia de una autocrítica debe estar fundada principalmente en los desaciertos, nunca en los aciertos.

El tiempo, implacable, nos fue acercando cada vez más al retiro de la actividad; varias generaciones de jefes y oficiales deambulamos por la vida o lo que nos queda de ella, convencidos de haber vivido un tiempo mejor, para mí, como ya expresara, diferente.

Salvo honrosas excepciones, muy pocos solicitábamos el pase a retiro, al cumplir 30 años de servicios como establecía la ley, todos ignorábamos sistemáticamente esa norma y seguíamos estando, algunos para mantener el status, otros especulando con algún golpe de suerte, hasta que nos sorprendía el retiro obligatorio, dispuesto por el nuevo jefe que no nos tenía en sus planes. Ese jefe que había llegado a la máxima conducción de la fuerza con los condicionamientos políticos del gobierno que lo había encumbrado, esgrimía la fórmula de la crítica destructiva a la gestión antecesora, como si él no hubiera pertenecido a ella. No importaba si el jefe depuesto había renunciado de “motu propio” por defender los altos intereses institucionales; siempre existía alguien dispuesto a sucederlo y aún, a descalificar ésta defensa. Ergo, la ética y la moral bastardeadas.

En tanto desde el gobierno, seriamente cuestionado por los actos de corrupción institucional que siguieron siendo noticias y el alarmante incremento de la actividad criminal, so-riesgo de pagar un costo político incalculable, se vieron forzados a ensayar respuestas mediáticas para calmar el humor social. Las explicaciones oficiales fueron – a mi entender – simplistas; todo estaba originado en la corrupción policial, pero con ello no alcanzaba, era necesario tomar la iniciativa política e implementar una transformación estructural en la Policía de la provincia de Buenos Aires.

No voy a abundar en detalles, pues todos sabemos como terminó. Los experimentos e improvisaciones en materia de seguridad pública se llevaron los bienes y la vida de miles de hermanos; la prescindibilidad e inestabilidad laboral a la que están sometidos los trabajadores policiales es la peor herejía jamás imaginada. Nosotros – especialmente mi generación - tuvimos la oportunidad histórica de evitarlo estando en actividad, y no quisimos, no pudimos o no supimos como hacerlo.

Se deben construir los cimientos de una nueva corriente de pensamiento crítico, asentado en la teoría del disenso, para alcanzar un consenso genuino, fuertemente sostenido y orientado al establecimiento de nuevas pautas en la relación policía-comunidad. Es necesario desestructuralizar y cuestionarnos las creencias, los dogmas, los mitos, las virtudes y hasta nuestras miserias para definir con certeza que y como queremos ser hacia delante. Debemos plantearnos la despolitización partidista, de una vez y para siempre, cuyos efectos, en términos institucionales, han sido devastadores.

El poder político no debe tener una visión individualista del problema por que no acierta en el diagnóstico y mucho menos en el remedio. Debe tener en claro que cualquier transformación hay que hacerla con la policía y no contra la policía, a partir del individuo como el centro de una espiral, para facilitar y estimular la aparición – en el seno de ella – de nuevos modelos. El declamado esfuerzo por la reivindicación institucional, se convierte en abstracto si en ese esfuerzo no se incluye al individuo como el hacedor de un destino de grandeza. Sentimos la necesidad de revalorizar el sentido de pertenencia para oponerlo al de la vergüenza.

Los pilares fundamentales de una nación que se pretenda libre, justa y soberana, son sus instituciones, a las que hay que preservar tanto como a los hombres. Es por ello que no se puede hablar de refundación institucional, que con tanta ligereza se expresaran funcionarios del gobierno, por que sería negar la historia y descalificar a quienes con su aporte patriótico, la consolidaron. Se podrá enriquecer con la inclusión de nuevos descubrimientos, pero jamás negarla. Los hombres pasan, las instituciones persisten. Atacarla para debilitarla, y en el peor de los casos extinguirla, es como atacar la institución fundamental en una sociedad organizada: la familia, para extinguir sus descendientes.

¿Se puede resolver la inseguridad ciudadana, pensando solo en la reforma estructural del cuerpo policial?. Es seguro que no, aceptarlo sería otro facilismo. Para resolverla es necesario tomar a la seguridad como una cuestión de estado, comprometiendo recursos económicos al servicio de un trabajo inter y multidisciplinario, con roles bien definidos e instituciones preparadas para la consecución de los objetivos de corto, mediano y largo plazo. La prevención no es solo tener a la policía en la calle, es además, la posibilidad de integrar a los sectores más postergados, facilitándoles el acceso a una mejor calidad de vida, por medio de ofertas convincentes para lograr que emigren de aquellos ambientes sub culturales o contra culturales que los llevaron a la criminalidad. El compromiso interministerial entonces, será determinante.

Expresiones como policía de Buenos Aires II, comunal, distrital, de seguridad, vial, de investigaciones, residual, etc. no son más que simples denominaciones que inducen al error de interpretación, la única verdad es que son todos policías en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, nosotros, los retirados, también.

Hoy, como ayer, hemos hecho de nuestro centro de oficiales retirados un ámbito de estrechez espiritual, melancólico y fosilizado donde predominan las trivialidades, las disputas internas, o el tedioso recital de anécdotas pasadas con que alimentamos el ego, ámbito donde hipócritamente reivindicamos el pasado, condenamos el presente repartiendo culpas en los demás, pero gozamos con el reconocimiento y la movilidad salarial dispuesta por los mismos culpables y, cuando hablamos del futuro, que lo construya otro. Me pregunto ¿a quién le echamos la culpa por el desamparo y la orfandad institucional?, ¡a nadie! fuimos nosotros quienes no supimos protegerla ni preservarla de la desinstitucionalización.

Seguimos dando muestras de un personalismo anacrónico que nos dispersa, con lo cual la cohesión es una utopía. Si fuera posible cada uno de nosotros aspiraría a tener su propia organización, desde la cual se pudiera – independientemente de los fines solidarios que se puedan argüir – alimentar la ambición y construir poder.

Hoy, vale decirlo, además del centro de retirados, contamos con el consejo permanente de comisarios generales, el círculo de jefes y oficiales, el círculo de suboficiales y tropa, la asociación profesional de policías de Buenos Aires (APROPOBA) y el centro mutualista de retirados policiales (CEMURPO). Es hora de pensar en sumar y no en dividir. Particularmente defiendo la idea de una organización única colegiada, al mejor estilo de los países desarrollados, que nos contenga a todos y donde sea posible el ejercicio democrático del debate de las mejores propuestas. Terminemos con el gatopardismo.

Tenemos que asumir los desafíos de la hora actual con inteligencia y acabar con la crítica reiterativa, endeble y exasperante buscando culpables en los demás. Toda pretendida intromisión encontrará un límite, el que nosotros podamos marcar si somos capaces de elevar la autoestima y agiornar nuestras capacidades, manejar el sentido de la oportunidad y sobre todo, demostrar que no somos más de lo mismo, que hemos construido una organización fuerte, pluralista, ágil, solvente y cohesionada, moral y éticamente irreprochable, con inclinación a los pronunciamientos corporativos más que a las declamaciones intrascendentes. Quien hizo mejor lectura del futuro, fue sin dudas, APROPOBA, ejemplo de democracia participativa intra institucional. Ha comenzado a recorrer el largo camino de la sindicalización policial, objetivo superior que tarde o temprano alcanzará. Nadie nos reivindicará si no estamos dispuestos a reivindicarnos a si mismos. El secreto está en encauzar de la mejor manera toda nuestra energía positiva para encaminarla hacia la conquista y reafirmación de derechos que hasta ahora se nos niegan. Es una tarea de todos, de nadie en particular.

Será difícil, por no decir imposible, instalar el debate acerca de una autocrítica pública de carácter institucional, sería un acto de grandeza al que no estamos acostumbrados, de todas maneras nos la debemos y se la debemos a la sociedad, por ello, tarde o temprano se tendrá que hacer, para lo cual deberemos vencer nuestra natural tendencia a la negación de todo aquello que se parezca a un examen de conciencia. Admitir que esta actitud puede ser enriquecedora, pero por sobre todas las cosas reparadora, en términos de contribuir al futuro, es también un gesto de humildad.

No hacerlo, en definitiva, implicará perder una segunda oportunidad histórica que nos aleja de la necesaria reconciliación socio-policial; no debemos ni podemos ignorar que fuimos, en gran parte, los artífices de las vicisitudes que debió soportar la institución y ésta verdad, aunque relativa, no admite excusas y mucho menos exculpación. Mal que nos pese, fuimos gerenciadores y administradores de la vieja policía, con todas sus prácticas viciosas y también con sus virtudes. Hay que asumir la responsabilidad, si es que todavía nos queda un ápice de integridad, pues la historia se hace entre todos. En ésta línea de pensamiento, sostengo y reafirmo que esclarecer el pasado asumiendo las culpas, sería el mayor aporte que podamos hacer para las actuales y venideras generaciones de policías. No podemos ni debemos mirar para otro lado, ellos también comenzaron como nosotros, hagamos votos para que no terminen igual.

Quienes hoy ocupan la titularidad de los organismos en ésta nueva policía, fueron nuestros oficiales subalternos que han dado muestras de entereza profesional; asimilaron el pasado, se comprometieron con el presente y están construyendo el futuro, el mismo futuro del que a nosotros – los retirados – poco nos importa. Es inevitable pensar y no olvidarse de ellos. No fueron responsables de la vieja policía, ni de su desprestigio, pero estuvieron en ella cumpliendo nuestras ordenes. Soportaron estoicamente el proceso de transformación que los obligó a reciclarse y están poniendo lo mejor de sí al servicio del interés general, incluso del nuestro. Hoy están estigmatizados, pero el éxito de ellos producirá efectos reconfortantes para todos.

Me consta que todo esto no les ha resultado sencillo, sus dudas con lo desconocido, el sentimiento de inseguridad e inestabilidad que genera toda iniciativa de cambio y el temor a convertirse en residuos contaminantes, no alcanzaron para doblegarlos, por el contrario, les sirvió para revalorizar la autoestima y sobreponerse definitivamente a éstas contrariedades. Han hecho gala de un prudente silencio, el de la reflexión.

Nunca como ahora, el pasado es también presente y futuro.

Debe quedar claro que no soy oficialista, tampoco opositor por que como ya expresara, al haber tomado distancia de la actividad, también lo he hecho de posicionamientos ideológicos o afectivos.

Queda claro pues, que el proceso de descomposición que nos tuvo como principales protagonistas, se inició en el momento mismo del egreso de la escuela policial. Nos habían instruido para ser parte de una institución ideal y nos encontramos con otra real que conspiró en contra de nuestras convicciones y nuestros proyectos de realización. Nos enseñaron a volar pero no a mantener el vuelo. Ese fue – hoy lo se – nuestro mayor desafío; convivir por largos años en la mediocridad sin que ésta se llevara puesta nuestra dignidad. Convivir para conocerla, pero sobre todo para combatirla, con la firmeza de los principios.

Hemos comprobado fehacientemente que el marco teórico por excelente que sea, es insuficiente para cambiar la realidad que se rige por otros códigos. Si a la teoría que enriquece la inteligencia no la subordinamos a la férrea voluntad por mantener indemnes nuestros principios éticos y morales, ninguna transformación positiva será posible. Entiendo que la teorización debe servir fundamentalmente para ayudarnos a encontrar la fórmula de un pensamiento nuevo, confrontativo, en aras de la verdadera proyección individual y colectiva.

La pregunta sería:

¿Qué tan arraigados deben estar en el ser humano los valores por los que se alcanza lo auténticamente trascendente?. No lo se, como tampoco se si hay alguien a quién le importe.

Si se, que pasamos furtivamente por una institución con más pena que gloria.

Para finalizar, de ninguna manera he buscado herir susceptibilidades y si no lo he podido evitar, ha sido en honor a mi verdad, que con seguridad, no es la única.

-16 de abril de 2007.

Hugo Alberto Vaccarezza

Comisario Mayor (RA)

Secretario de Asuntos Laborales Apropoba

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CAMPAÑA SUCIA A COSTA DEL BUEN NOMBRE Y HONOR DE LOS POLICÍAS, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

CAMPAÑA  SUCIA, A COSTA DEL BUEN NOMBRE Y HONOR DE LOS POLICÍAS…

 

Parece mentira, pero algún candidato aspirante a la presidencia, en medio de sus encendidos discursos prometiendo un “cambio justo” para conquistar voluntades a su favor, a la hora de abordar el tema acuciante de la inseguridad desciende a la charlatanería con el fin evidente de confundir a la gente, y como ya es un clásico en algunos políticos, nada más efectista y económico que seguir haciendo leña de este árbol caído que es la policía. Es decir ensañarse en la difamación indiscriminada al componente humano de la fuerza, sabiendo que nadie le exigirá disculpas.

En este marco de campaña electoral estamos viendo, en estos días, a uno de los postulantes a la presidencia de la nación, Diputado Sergio Massa, prometiendo a la comunidad terminar con la inseguridad reinante en el país, aunque indudablemente su mensaje estaba dirigido al electorado bonaerense. Y para ello recurre a un mensaje mentiroso y sucio…

El mensaje es mentiroso, se engaña a la sociedad descaradamente porque aporta datos que no son reales. Y es sucio el mensaje, porque se elabora pisoteando el buen nombre y honor de miles de hombres y mujeres de la Policía de la Provincia de Bs. As., trabajadores como el que más, ciudadanos además con todos los derechos y garantías que nos da la Constitución, que fueron injusta y arbitrariamente declarados prescindibles.

El Diputado MASSA para resaltar las cualidades del candidato a gobernador de su espacio, que será el otrora acérrimo menemista Ingeniero FELIPE SOLÁ, hace hincapié en la gestión que este tuviera ya en la provincia como gobernador y enfatiza como un gran mérito que “haya tenido el coraje de haber echado a miles de policías corruptos…”

La gran mentira es que el ex ministro de Menem, Felipe Solá, tuvo una gestión nefasta en materia de seguridad. No pudo resolver favorablemente la cuestión, fundamentalmente por necio, defendió incondicionalmente el execrable experimento de León Arslanián  y fue el periodo de más alto índice de criminalidad; y de mayor cantidad de policías muertos por la delincuencia. Lo dijimos desde APROPOBA durante su gobernación y lo reiteramos ahora.

Y decimos también que el mensaje es sucio. Efectivamente echó a miles de policías y para justificar el brutal abuso de poder que eran las purgas (como le gustaba llamar a los despidos bajo el amparo de una ley de emergencia) se informaba a la prensa que eran declarados prescindibles por corruptos. Y la verdad es muy distinta. Los masivos despidos injustificados obedecían a instrucciones o recomendaciones del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) dirigido por el ex Montonero, terrorista y asesino HORACIO VERBITSKY y por organizaciones de DDHH, con el único argumento de que la mayoría del personal de la policía provincial, habían ingresado a la fuerza en tiempos de la dictadura. Aprovechando un mínimo de personal sumariado, agregaron a miles sin antecedentes ni causas ni denuncias y los metieron en la misma bolsa. Buenos policías con experiencia y antigüedad suficiente como para liderar el trabajo de los más jóvenes fueron separados y difamados; injustamente fueron convertidos en parias sociales…

A esta repudiable ignominia cometida por el entonces gobernador Felipe Solá, el precandidato presidencial Sergio Massa la describe como un acto meritorio y de coraje; es decir que Massa avala el abuso de poder cometido por el ex gobernador y actual pre candidato y vuelve el mismo a difamar públicamente a aquella mayoría de camaradas injustamente separados de la institución.

Debemos decirle al Sr. Massa que si en nuestra policía existía personal con intenciones de votarlo, el solo hecho de haberlo nominado a Felipe Solá y ahora elogiarle sus abusos de poder, los espantó a todos. Los policías jamás votaremos una lista donde aparezcan nombres como Eduardo Duhalde o Felipe Solá. Porque detrás de ellos llegaran también los amigos de Arslanián y porque todos ellos son los responsables principales de la destrucción de todo el sistema de seguridad pública de nuestra provincia y de las nefastas reformas procesales; ambos patrocinaron el increíble experimento de León Arslanián, que sumió a la provincia en más de una década de dolor y lágrimas, con miles de personas, entre vecinos y policías, que regaron las calles bonaerense con su sangre; y todo por sostener un plan que desde el inicio estaba destinado al fracaso. Y haremos todo lo posible para que familiares y amigos nos acompañen.

De paso, pedirles también a aquellos camaradas nuestros, que honestamente y con todo derecho se han integrado al espacio de Sergio Massa, que traten de hacerle saber de la indignación que ha provocado en la fuerza los elogios a quién durante años, mediante malos tratos y mortificaciones varias,  lograra que los policías no trabajasen o lo hicieran a desgano; a quién, además, nos despojara, nos robara impunemente, mediante Ley 13437/06, el 50% de una deuda generada por el Decreto 1014/97 de otro “mente brillante” de nombre Eduardo Duhalde, siendo gobernador de la provincia.

Mejor sería que Massa y todos los candidatos, nos dijeran como piensan normalizar el desbarajuste de la administración del personal y cómo van a afrontar el pase a retiro “congelado” de miles de policías pasados en años de servicio, algunos hasta con 40 años de actividad, sin resentir las finanzas de nuestra Caja de Retiros; como así las demás deudas que el estado tiene con el personal –muchas ya judicializadas- en actividad y retirados, sin el despojo que ya nos hiciera Felipe Solá.

La gestión de Felipe Solá en cuestiones de seguridad fue un brutal fracaso. Y de llegar a ser electo gobernador no hará otra cosa que no sea lo mismo y tratar de legitimar el verdadero desastre que causó al pueblo bonaerense, cuyas secuelas aún padecemos.

13 de Julio de 2015.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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UN 25 DE MAYO, PERO DE HACE 40 AÑOS - Reedición de nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

UN 25 DE MAYO, PERO DE HACE 40 AÑOS, MONTONEROS COMETÍA OTRA DE SUS “HAZAÑAS”: INTENTABAN COPAR LA CRÍA. 2DA DE MAR DEL PLATA Y ASESINABAN A OTRO POLICÍA…

 

Mucho se ha escrito ya, y hablado, de aquella trágica etapa de la vida histórica argentina comúnmente llamada “década de los ‘70”, aunque en los últimos tiempos se habla y se escribe una historia paralela, falaz, tergiversada. No obstante todos los litros de tinta y de saliva que se han consumido para contar mentiras, no alcanzarán nunca para tapar toda la pura verdad que emana de la sangre derramada, sin sentido, de víctimas inocentes, de civiles y de uniformados, cuyos familiares, compañeros y amigos seguimos reclamando justicia.

Este 25 de Mayo se cumplen 40 años de un sangriento y cobarde episodio protagonizado por una de las bandas terroristas que asolaba la patria en aquellos tiempos. El Ejercito Montonero, así se habían autodenominado. Desde APROPOBA, como homenaje al camarada asesinado y como un aporte a la verdad histórica, relataremos aquel acontecimiento lo más ajustado  la realidad que nuestra memoria nos permita. Antes, una breve aclaración:

En el año 1975 los argentinos vivíamos en democracia. Existía un gobierno legítimamente elegido por el pueblo, aunque por razones motivadas fundamentalmente en pujas ideológicas, gobierno y democracia estaban jaqueados por una violencia irracional de estos grupos de clara orientación marxista, antidemocráticos, dirigidos desde el exterior, que se financiaban con dinero de secuestros extorsivos y asaltos a bancos, cuya meta final no era otra que la instalación por la fuerza de una dictadura marxista castrista.

La maldita ideología política fundamentalista de un sector, al que nadie votó ni le pidió –por ningún motivo- que se alzaran en armas contra la nación, fue la causante del desastre que nos arrastró a todos bajo una especie de tsunami de bombas, de balas y de sangre. Y los políticos mediocres que abundaban en aquella época –que no eran todos por supuesto- fueron los responsables. Por acción o por omisión no estuvieron a la altura de las circunstancias; no evitaron los nefastos acontecimientos que en esos días se avizoraban inminentes.

La mayoría de la dirigencia en general, rodeados de custodios, estaban cómodamente en la tribuna vip de esa especie de Circo Romano que parecía nuestro país. Se escandalizaban de ver como guerrilleros, militares y policías, todos compatriotas entre sí, nos trenzábamos en la arena en una horrible y dantesca matanza.

Arengaban a las fuerzas regulares del estado a combatir, “…a salvar la república y a la democracia de estas bandas de traidores terroristas…”decían a los gritos. (Luego esos mismos dirigentes como vulgares tránsfugas y cobardes, se borraron sin pagar la cuenta, hasta hoy. Dejaron al país tirado en la banquina…)

En este contexto ocurre el sangriento ataque de un grupo montonero integrado por unos diez guerrilleros, decididos a copar la Comisaría 2da de Mar del Plata, con el claro propósito de rescatar a un grupo de terroristas asesinos que se encontraban detenidos en esa dependencia.

Era un domingo aquel 25 de mayo del año 1975. Desde horas tempranas caía una llovizna constante sobre la ciudad y prácticamente todo el día había estado dominado por la agenda de los festejos patrios. Durante la tarde, los patrulleros del Comando Radioeléctrico (la única fuerza policial de desplazamiento rápido de entonces) estaban en el estadio polideportivo custodiando el desarrollo de un importante campeonato de patinaje sobre ruedas. Solamente había quedado en la base un reten de dos móviles con personal para la seguridad del edificio policial. Eran las 17.00 hs…

“¡…Están  atacando a la segunda…están atacando a la segunda...!” se oyó gritar desesperado a un taxista, desde el frente de la ex Unidad Regional y ex Comando Radioeléctrico, en la esquina de Gascón y Entre Ríos…

Con todo lo que tenían en ese momento, seis hombres en dos patrulleros, con los miedos suprimidos por la decisión inquebrantable de hacerles frente a los miserables sicarios y apátridas que hoy llaman “jóvenes idealistas”, partieron raudamente hacia la Seccional Segunda, ubicada a pocas cuadras. Llegaron por las dos esquinas opuestas con la idea de encerrar a los agresores. Pero ya se habían ido…

En la vereda, frente al acceso a la Comisaría, habían dejado su marca de siempre. El cuerpo sin vida del Suboficial Lorenzo ALVAREZ que había estado en el puesto de imaginaria, y otro hogar argentino destruido que se sumaba a la larga lista. Los malnacidos montoneros, como era su estilo, lo fusilaron por la espalda, un tirador ubicado en la vereda de enfrente, entre el público, sin darle posibilidad de defenderse…

Personalmente no conocí a Álvarez, pero aquel día conocí a su madre. Entre mis manos tuve sus manos temblorosas y sus lágrimas corrieron por mi rostro marcándome para siempre, para no olvidarme jamás aquella orgía de sangre y dolor desatada por un grupo de hombres y mujeres fanatizados, psicópatas asesinos, manipulados como títeres desde afuera, que a su vez arrastraron a la muerte a miles de jóvenes. Y que hoy pretenden erigirse en próceres.

¡Para nuestro camarada Cabo LORENZO ALVAREZ y su familia, nuestro más sentido homenaje!

En la oficina de guardia, tendido en el piso estaba también muerto uno de los infames traidores que había pagado con su vida el atrevimiento de atacar a un dependencia del estado argentino, y la agresión a un servidor público, que en su uniforme lucía orgulloso los distintivos de la patria.

Gracias a la valiente defensa de los escasos tres efectivos de guardia, los asesinos que eran superiores en número y en armamento, pero no en ideales ni en valor, huyeron como ratas -porque solo eran valientes con los desprevenidos y con los indefensos- sin lograr el rescate de los compañeros que estaban presos a disposición de la Justicia de la democracia…

Para estos camaradas anónimos de la Comisaría 2da –como tantos otros en toda la provincia- que defendieron a sangre y fuego los ideales de libertad y democracia, nuestro homenaje y un profundo agradecimiento. Es gracias a hombres como ellos, a los muertos y a los heridos, que los argentinos no hemos perdido la democracia para siempre, en aquellas contiendas de los ‘70.

La  Seccional fue rápidamente rodeada por los vecinos que se acercaron  a solidarizarse con la policía. Vimos a mujeres y hombres llorar por el efectivo caído. Oímos gritos de gente indignada, reclamando represalias cuando se hizo presente el Juez Federal; y también un cerrado aplauso, y abrazos, cuando el público identificó y tomó contacto con los tres uniformados que a puro coraje habían resistido el ataque. La gente tenía bien en claro quienes defendían a la patria y sus instituciones, y quienes pretendían apoderarse de ella para imponer ideologías foráneas…

El cortejo fúnebre del Suboficial Lorenzo ALVAREZ tuvo también la característica de aquellos tiempos; como ocurría cada vez que era asesinado un uniformado por los guerrilleros. A lo largo de casi toda la avda. Independencia, camino al cementerio, todos los comerciantes y trabajadores, de las distintas actividades, hicieron un alto en sus tareas y salieron a la vereda,  y con un estremecedor silencio rendían homenaje al policía caído.

Toda la dirigencia política, gremial, empresarial, las instituciones publicas, todas las confesiones religiosas y la prensa en general, repudiaron públicamente el criminal hecho y reclamaban que se ponga término al baño de sangre.

Pasaron 40 años de aquel fatídico día. La frágil memoria de los mayores y la pusilanimidad de un sector importante de la dirigencia en general y en particular de gran parte de la prensa, ha contribuido para que un grupo de desaprensivos, profesionales de la farsa, con la mas absoluta impunidad, tergiversen la verdadera historia argentina de la mentada década de los ’70 y construyan otra historia, una historia trucha, que pareciera haber salido de La Salada, que es la que está consumiendo la juventud desde hace muchos años…

Así es como las verdaderas víctimas de la violencia de los ’70, los familiares de todos los muertos por las bandas guerrilleras, policías, empresarios, gremialistas, militares y civiles; los heridos y todos quienes tuvimos la suerte de sobrevivir de aquella tragedia, hoy somos maltratados y agredidos por el gobierno.

Seguro que no existe ninguna calle, ni plaza, ni escuela, ni aula, ni cátedra con el nombre de los verdaderos mártires como el Cabo Lorenzo ALVAREZ, asesinado alevosamente en tan emblemática fecha. Su viuda, que por entonces tenía 28 años, ni el pequeño hijo de 1 año y meses que debió criarse sin padre, gozan de ningún reconocimiento del Estado. 

En cambio el asesino demencial que murió atacando la Comisaría Segunda, y quienes le quitaron la vida al suboficial Lorenzo ALVAREZ, seguramente debe integrar alguna lista como “victima del terrorismo de estado”, quizás algún día nos enteremos que su nombre pasó a ser ilustre, y la familia sin duda debe estar usufructuando una suculenta indemnización que pagamos entre todos los argentinos; además de habérseles exceptuado de obligaciones impositivas de por vida. 

De todos modos deben saber que la justicia llegará. Por lo pronto quienes integraron aquellas hordas asesinas, por mas que hoy estén en sitios de privilegio, nunca podrán mirarnos de frente ni al mas modesto de sus compatriotas. Porque los argentinos bien nacidos sabemos la verdad, que la trasmitiremos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

Sabemos que el puesto que ostentan y el dinero del estado que cobran, no les pertenece. Y no lo merecen. Y tarde o temprano sus nombres integrarán  la lista que les corresponde: la del deshonor.

Por eso es bueno que recordemos, y que los mas jóvenes sepan, que un 25 de Mayo, pero de 1975, cuando el reloj marque exactamente las 17.00 horas, un grupo de guerrilleros asesinos, alzados contra la democracia y el estado de derecho, fusilaron por la espalda al Cabo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires LORENZO ALVAREZ, y otro tres valientes camaradas, en inferioridad de condiciones, defendieron a puro coraje aquel ominoso ataque al Estado argentino.

25 de Mayo de 2015.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de Apropoba

jescanav@hotmail.com

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PARA EL GOBIERNO DE LA PROVINCIA LA VIDA DEL POLICÍA NO VALE NADA... Nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

PARA EL GOBIERNO DE LA PROVINCIA, LA VIDA DEL POLICÍA NO VALE  NADA…

 

Muchas veces hemos advertido desde  ésta, nuestra página, a las autoridades de gobierno de la provincia, cada vez que se anuncian inversiones multimillonarias y también –como un clamor- cuando a poco de asumir el Sr gobernador Daniel Scioli –año 2007- prometió un abordaje integral de la problemática seguridad/inseguridad, que la mejor profesionalización que imaginen; los mejores patrulleros y pertrechos; los mejores sueldos; los mejores planes operativos; la mejor política de seguridad que se pueda elaborar; el armamento más sofisticado que se les provea; y por más que se aumente el número de policías, todo, absolutamente todo, servirá muy poco o nada  si no se reparan las injusticias cometidas contra los uniformados y simultáneamente no se satisfacen las necesidades básicas, humanas e impostergables de los policías, como ser sus pésimas condiciones laborales y la calidad de atención que el Estado-patrón debe a las mujeres y hombres encargados de hacer cumplir fielmente las leyes de la sociedad.

El Sr. Gobernador prometió públicamente un abordaje integral; castigar a los malos policías y respaldar a los buenos…

Lamentablemente nuestro gobernador no cumplió con su palabra empeñada. A lo largo de sus dos periodos de gobierno desde APROPOBA hemos verificado un sinfín de incumplimiento de obligaciones que el estado tiene para con los uniformados, y que sería extenso enumerar. Solamente voy a resaltar las relacionadas con la vida y la salud del personal.

Las condiciones de seguridad en que trabajan los policías son paupérrimas, escandalosamente abandonados a su suerte. No hay chalecos suficientes y muchos de los que hay están vencidos; falta blindaje en los patrulleros, y lo más grave EL PERSONAL QUE TRABAJA EN LA CALLE NO RECIBE ENTRENAMIENTO EN TIRO. Ya sabemos las consecuencias de ello. Desde APROPOBA lo hemos advertido y pronto volveremos con el tema.

Se les retiró el armamento apropiado para su defensa, quedando solamente con un arma de puño, lo cual los deja en importante inferioridad ante el delincuente asesino.

Hemos advertido con el fundamento científico obtenido de profesionales de la salud, acerca del Estrés que sufren los trabajadores policías debido a la compleja y peligrosa labor policial.

En varias oportunidades advertimos también acerca de los Trastornos del Sueño que sufre nuestro personal, debido al abusivo recargo de servicios a que son sometidos, y que resignadamente aceptan para poder sumar un peso más al mezquino sueldo con el que se les retribuye. Trastornos que también acarrean consecuencias graves en el servicio, como ocurre con la falta de entrenamiento y con el Estrés.

Como si fuera esto poco, comprobamos, UNA VEZ MÁS, de qué manera ignominiosa los funcionarios encargados de gobernar y los responsables de administrar y comandar a la fuerza policial, abandonan a un policía que se accidentó cumpliendo con su deber, en pleno desarrollo de un acto de servicio. Y si decimos “una vez más” es porque ya hubo otras. Varias, inclusive algunas debieron ser solucionadas por la Justicia. Esta vez le tocó al camarada Subcomisario LUIS CARDOZO, Titular de la Comisaría de City Bell, cuya historia tratare de reseñar:

Según consta en el Acta de Procedimiento labrada el día 07 de febrero de 2015, más el Parte Urgente cursado, cuyas copias obran en nuestro poder,  el Jefe de la Comisaría Luis Cardozo, al mediodía partió raudamente a bordo de un cuadriciclo policial RO16210 hacia las calles 467 y 14 C de la jurisdicción donde se estaba perpetrando un ilícito. A poco de su partida se oye un fuerte ruido y al asomarse el oficial de servicio a la calle, ve que a unos 100 metros estaba tendido en el piso el Subcomisario Cardozo, producto de haber embestido a un poste de luz de ese lugar. Hasta aquí sucintamente el hecho y el comienzo del calvario de Cardozo y su familia.

Como es ya sabido desde el año 1997 en estos casos –desgraciadamente- interviene la ASEGURADORA DE RIESGO DE TRABAJO (ART) que es de la Provincia de Buenos Aires, que por decisión de otra “mente brillante” como el nunca bien recordado Eduardo Duhalde, los policías heridos o lesionados en acto de servicio quedan bajo su “protección” desvinculándolos de nuestro Servicios Sociales y de IOMA. Todos sabemos que la ART es, para los afiliados y familiares, una mera “voz en el teléfono” que no brinda información casi de nada y menos acerca de prestadores. Y a este respecto, la Aseguradora trabaja con una red cerrada de prestadores que no considera, por ejemplo, distancias ni necesidades de familiares, y a quienes, según la patología del paciente, deriva teniendo en cuenta la parte del cuerpo lesionada.

También es oportuno aclarar que no existen en su red de prestadores centros que, por su mayor prestigio y solidez profesional, podrían brindar una atención de máxima calidad al policía herido. Ello es causal de permanente disconformidad en la fuerza y de serios conflictos en casos de gravedad; llegándose al colmo de tener que recurrir a la Justicia, para que la ART derive al afiliado a un lugar especializado, como ocurrió, o a los  buenos oficios de algún político con poder que se compadece.

La atención por ser integral, mientras dure la relación Trabajador-ART, no permite realizar otras gestiones ni brindar prestaciones por parte de otra obra social. Tanto el IOMA como Servicios Sociales de policía, donde el paciente aportó rigurosamente durante toda su vida laboral, y que históricamente brindaban un servicio mucho mejor que las ART, ahora quedan marginadas. El papel de Servicios Sociales quedó acotado a cursar comunicaciones, contener moralmente a la familia, tramitar los subsidios que pudieran corresponder y ayudar en algún trámite, tratando de hacerle a la familia más llevadera la situación.

Aclarada esta cuestión. El Subcomisario Luis Alfonso Cardozo, accidentado y lesionado durante el servicio es internado en primera instancia en el Hospital de Gonnet donde sus profesionales no dan garantía del éxito de una intervención quirúrgica por falta de tecnología y sugieren su traslado a un establecimiento más específico.  Y acto seguido –nos informa su familia- como la aseguradora de provincia no había efectuado los pagos correspondientes, el hospital procedió a cortar los suministros al paciente. A partir de ese momento un peregrinaje casi inhumano debió realizar la familia del Subcomisario para conseguir un lugar de internación, que se logró gracias a la ayuda de personal de la Delegación de Servicios Sociales, cuando finalmente la ART PROVINCIA se dignó a disponer el traslado del policía al Centro Médico Gallego de Capital Federal.

Los allegados al subcomisario nos informan que la recuperación fue muy lenta y la atención fue pésima, al punto de no saber quiénes fueron los médicos responsables, que ni siquiera extendían parte médico. Que las condiciones en que se encontraba el paciente eran deplorables, piojos en la cama de la sala de terapia y las curaciones e higienización lo tenía que hacer la esposa porque lo limpiaban mal, de todo lo cual obtuvo fotografías y filmaciones.

Con fecha 09 de abril (dos meses después), mediante carta documento la maldita ART se desentiende de su responsabilidad alegando que el siniestro se produjo por un Accidente Cerebro Vascular (ACV) de la víctima Cardozo, por lo tanto le rechazan la cobertura. Por otra parte el nosocomio le reclama a su familia el pago de $200.000 por una placa que necesita en la cabeza y 120.000 pesos por la intervención. Desesperada la esposa de Cardozo intento encontrar una solución acudiendo a la superioridad policial; en la jefatura Departamental, en  Jefatura de Zona, y hasta en el Ministerio, pero lamentablemente todas las respuestas fueron similares: "veremos qué podemos hacer".

Está muy claro que en estas condiciones los policías no pueden seguir trabajando. De haber ocurrido esto mismo con un trabajador de cualquier otro gremio del estado o privado, con seguridad estaríamos presenciando importantes exteriorizaciones de protesta pública, cortes de calles, paro de actividades, quite de colaboración, etc., y los responsables de semejante desidia  estarían renunciando, o al menos disculpándose y reparando presurosamente la falta.

No se puede afirmar graciosamente desde el gobierno o desde el ministerio de seguridad, que se está trabajando en políticas de seguridad, a la vez que se cometen este tipo de barbaridades con los seres humanos, a los que se les exige cargar con la responsabilidad de llevar a la práctica esas políticas. Y esas mismas autoridades tampoco tienen derecho ni razones para molestarse ante el reclamo de los maltratados.

Sería mucho más importante que el Sr. Ministro de Seguridad, a quién conocimos a finales de los `90 como un intendente sinceramente preocupado en solucionar los problemas y necesidades de los policías del partido de Ezeiza, se ocupe ahora mismo de solucionar inmediatamente el padecimiento de este camarada y su familia. Y de paso impulsar algunas medidas para corregir lo que está mal.

Por ejemplo, y en primer lugar, desvincular a todo el personal policial de la ART PROVINCIA. Volver al sistema antiguo en que el Estado se hacía cargo 100% del policía mediante IOMA y la Superintendencia de Servicios Sociales, que doblaban en eficiencia a la nefasta ART. Como alternativa, modificar la normativa, de manera que sea la Superintendencia de Servicios Sociales quien decida los lugares de asistencia o internación del policía afiliado, teniendo en cuenta las necesidades de cada caso en particular; que para la Aseguradora quede solamente la responsabilidad de abonar en tiempo y forma todos los gastos ocasionados, y en caso de rechazo de la cobertura, IOMA y Servicios Sociales, sin más trámite que una simple comunicación, se hagan cargo del afiliado paciente herido o lesionado, cualquiera sea la circunstancias del hecho, que para eso es pagador puntual y obligado de todas las cuotas mensuales.

El caso del Subcomisario Luis Cardozo, no debe ser uno más. Debe ser el último. Un antes y un después. Cardozo debe reintegrarse sano a su hogar y a su servicio. Sin más padecimientos.

5 de mayo de 2015.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra) Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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EL FRACASO DE LOS POLÍTICOS, Nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

El fracaso de los políticos

                                        

En plena actividad política- proceso eleccionario PASOS-, observamos como ha fracasado. Prueba de ello,  la frase de Platón –“El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”-, Pero lo grave es que en la actualidad, también fracasa la justicia, y esto no es poco. –

Una sociedad necesita de ambas cosas. En filosofía  nos hablaban de ética  y con ella ingresábamos –muy humildemente-, al análisis del “cambio de las ideas”. Aprendiendo que la ética y la política caminaban tomadas de la mano, (a la par diría mi abuela pero amontonadas jamás).-

Impávidos observamos como nos convertimos en víctimas de la inmoralidad política, ya que esta inmoralidad la ha divorciado de la ética. Construyendo una justicia increíble, provista del vehículo rápido y exterminador de la convivencia, como es la anarquía.-

Rotas las reglas, nada es igual. Pero puede parecer que es lo  mismo ser “derecho que traidor”. Pero no es así: la vida tiene un tiempo, un sólo tiempo. El valor de su recorrido depende de nosotros, únicamente de nosotros.-

Debemos estar muy atentos, pero muy atentos. De nuestra decisión depende la construcción de un país que valga la pena vivir en él.-

Agote, 25 de abril de 2015.

                                                                                        

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

Srio. Adj. de APROPOBA

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¿QUE LE PASA AL SR. GOBERNADOR?, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

QUE LE PASA AL SR. GOBERNADOR…?

 

Es la pregunta que hoy nos hacemos todos los policías en la provincia de Buenos Aires y del país. Y no es por un asunto menor.

Cuando Daniel Scioli asumió por primera vez la gobernación dijo que se ponía al frente de la policía en la lucha contra el delito. Que iba a hacer un abordaje integral de la cuestión. Que iba a respaldar y reconocer a los buenos policías, y a castigar a los malos. No cumplió. Ocho años de gobierno y la inseguridad sigue. Y en aumento…

Ahora el gobernador de la Provincia de Buenos Aires y candidato a presidente Daniel Scioli, luego de dos periodos de gobierno sin dar solución, según se rumorea, habría prometido que si asume el cargo de Presidente afianzará la lucha por los derechos humanos, eliminando la portación de armas para la policía a nivel nacional, y en su lugar portarán pistolas de gas comprimido que dispara munición no letales de calibre 6mm, en lugar de las 9mm que usa actualmente las fuerzas de seguridad y policiales. Su teoría es que con esto se evitará el famoso “gatillo fácil”. También habría asegurado el mandatario que “…la delincuencia no existe, las armas son el problema, sin arma no hay delito ni gatillo fácil…” 

El argumento explicitado en las redes sociales y en el que sustenta este proyecto no confirmado -pero tampoco desmentido-, es tan absurdo como irrespetuoso, porque lleva implícito una grosera mentira a la comunidad y una verdadera afrenta a los policías. Tal es así que entre nuestros camaradas en actividad, a quiénes no se les permite expresarse, se ha generado un gran malestar e indignación. Se sienten una vez más defraudados, están extremadamente indignados. Es que el gobernador con esto estaría confirmando públicamente lo poco que le interesa la vida de sus policías.

¿Qué le pasa al gobernador?

Sabe y le consta que el mentado “gatillo fácil” no existe y no existió nunca. El gobernador sabe y le consta que NO SE CUMPLE con la CAPACITACIÓN PERMANENTE que la sociedad, a través de la Ley 13201 Capítulo V Artículo 11 del apartado K), obliga a los gobernantes. Solo alcanza con preguntar a un policía cantidad y tipo de prácticas de tiro en el último año; o consultarle a uno de los miles de policías egresados con bombos y platillos hace unos meses, cuantos disparos efectuó con su arma reglamentaria antes de salir a la calle a enfrentarse con la delincuencia, para comprobar la falacia del discurso oficial.

Él sabe que “gatillo fácil” es un término acuñado inteligentemente y con malicia por algunos políticos y organismos de derechos humanos, replicado hasta el cansancio por medios de prensa y algunos periodistas, en tiempos que vivían una suerte de luna de miel con el Ministro de Seguridad de aquella década siniestra, el Dr. León Arslanián. Con el mote de “gatillo fácil” gobernantes y legisladores lograron sacarse de encima la responsabilidad de las causas –la falta de entrenamiento- y colgárselas como piedra al cuello, a aquellos empleados policiales que experimenten los efectos trágicos y dolorosos de esas mismas causas. Pagaron -y siguen pagando- con su vida o con su libertad, o con su carrera, el escandaloso incumplimiento de obligaciones de los funcionarios de gobierno. Como es costumbre, la justicia mira para otro lado…

Desde APROPOBA hacemos público nuestro rechazo a las afirmaciones del gobernador y decimos a todo aquel que quiera oír: Si se pretende terminar con el mal llamado “gatillo fácil” lo que debe hacer el gobernador Daniel Scioli es cumplir con sus obligaciones que le manda la ley, comenzando por sus promesas del 2007 de abordar integralmente la cuestión inseguridad, entre otras cosas el entrenamiento del personal en el manejo y uso del armamento. Y en esta cuestión la Justicia también debe hacer su aporte.

Afirmó también el mandatario: “…La delincuencia no existe, las armas son el problema, sin arma no hay delito ni gatillo fácil. Una vez aprobado esto la Argentina pasará a ser integrante de un selecto grupo de países en donde la policía no porta armas de fuego, como lo es Francia, Alemania y Canadá….”

Después de los anunciados viajes de Menem por la estratosfera, jamás habíamos oído  nada más ridículo, falaz e irreverente. Es tan burdo este razonamiento que no resiste el menor análisis. Esperemos que alguien con sentido común lo llame a la reflexión.

Este pensamiento del gobernador, hecho público, es una afrenta para los uniformados. Una bofetada inmerecida a la familia policial que exhibe una lista de 576 personas entre mujeres y hombres uniformados en actividad, que han sido asesinados por delincuentes y otro tanto de heridos -muchos para siempre-, solamente de la Provincia de Buenos Aires y la Federal, entre 1999 y lo que va de 2015. Muchos fueron literalmente fusilados sin siquiera haber intentado una defensa. Y no pocos fueron masacrados por el solo hecho de ser policías.

Acá conviene aclarar que muchos camaradas de nuestra provincia han caído, inseguros, por falta de entrenamiento en el manejo de su arma. No pudieron defenderse. Otros, víctimas de la legislación vigente que mantiene a los uniformados encorsetados y limitados en un angosto campo de acción, que por la complejidad del trabajo policial lo expone permanentemente a la desocupación, o a la cárcel si da un paso de más, o al cementerio si da un paso de menos. Dudaron al momento de defenderse.

¿Qué le pasa al gobernador?

Ya durante el año pasado el gobernador dispuso retirar de las seccionales de la provincia todas las ametralladoras, armamento indispensable para la defensa de los policías ante el embate cada vez más agresivo y con armas cada vez más potente, de una delincuencia agrandada por la sobreprotección del propio gobierno y que casi todos los días asesina a algún uniformado indefenso. ¿Cuál fue el fundamento verdadero de esa medida que dejó a los uniformados en inferioridad frente al hampa? ¿Dónde fue a parar ese poderoso armamento?        

Hay versiones preocupantes sobre el destino final de esas armas quitadas a la policía. ¿Cuál será ahora el destino de las pistolas 9mm que según este proyecto le serán retiradas a los policías? Esta situación está provocando hoy serias deliberaciones puertas adentro de las dependencias policiales, que nunca se saben cómo pueden terminar.

No obstante –según lo proyecta el candidato Scioli- las policías tampoco podrán usar sus ya insuficientes pistolas 9mm; deberán enfrentar a delincuentes armados con fusiles de guerra o con alguna de las ametralladoras retiradas a la policía, empuñando una insignificante pistola de aire comprimido que dispara proyectiles de plástico de 6mm…

Por lo visto el gobernador está convencido que la problemática de inseguridad, los asaltos a bancos, los piratas del asfalto, los robos a casas, las violaciones, los asesinatos, el narcotráfico, todo, absolutamente todo va a dejar de existir desarmando a los policías y dotarlos de pistolas de juguete.

¿Qué le pasa al gobernador?

En los últimos días el gobierno provincial ha asestado otro duro golpe al componente humano de la fuerza. Desbarató groseramente la carrera policial. Acaba de licuar lo poco que quedaba de orden y disciplina.

Es preocupante comprobar la superficialidad con que las autoridades del  gobierno provincial y un amplio sector de la dirigencia política, como lo son legisladores y varios intendentes,  tratan de resolver la problemática de la inseguridad. Quienes tienen las más altas responsabilidades políticas de encontrar soluciones para mitigar la crisis, dan la sensación de que estuvieran absolutamente disociados de la realidad.

Al mejor estilo arslaniano alteraron gravemente el orden de mérito indispensable para el ascenso del personal y que es lo que rige la carrera policial. El ministerio de seguridad repartió grados como si fueran suvenires, a policías que no reunía ni siquiera el mínimo requisito de la antigüedad. Gente sin nada de experiencia pasaron a ser superiores jerárquicos de los más viejos. Inclusive de manera ilegal, ya que aquellos ascendidos sin la antigüedad que marca la ley de personal no completaron los aportes previsionales que también manda la ley, por lo tanto ocasionan un serio perjuicio económico a la Caja de Retiros.

La carrera policial ha sido convertida en una competencia desigual, en la que no pocos acomodados y trepadores fueron y serán ascendidos inmerecidamente. Los méritos producto del trabajo y la antigüedad pasaron a ser secundarios. De esta manera, los buenos policías que son la mayoría, hoy sienten despreciado su esfuerzo y buena conducta, como así frustradas sus expectativas legítimas de asensos y progreso, por obra de los alcahuetes amigos del poder, consentidos por funcionarios mediocres a los que poco y nada les interesa, ni la vida de la institución ni la seguridad de los ciudadanos.

El esmero por el trabajo, el afán de superación y el culto a la virtud que debe predominar en el personal, entra ahora inexorablemente en un cono de sombras. La indignación se ha instalado en las filas policiales y un creciente malestar va camino a exteriorizarse en cualquier momento, según los comentarios que, ojalá no sean ciertos.

El gobierno puede hacer de la institución policial lo que quiera. Después de todo es una institución más de la administración pública. También deberá hacerse cargo de las consecuencias. Pero es necesario aclarar que luego de estas afirmaciones, que significan abandonar a los policías a su suerte, advierto que urgentemente deberían elaborar una suerte de Plan “B” para combatir a la delincuencia en nuestra provincia. Presumo que los uniformados, indignados por la demostración de desprecio por sus vidas que ha evidenciado la máxima autoridad, y hartos de manoseos, en estas horas estarán considerando hasta qué punto es valedero seguir apoyando con el máximo esfuerzo humano, a una gestión de gobierno que se revela ostensiblemente hostil con ellos, a quienes tiene la obligación de proteger.

La voluntad de trabajo, el afán por hacer las cosas bien, el espíritu de colaboración necesaria para que el sistema funcione aún ante las carencias, el entusiasmo por servir, todo entró en un cono de sombras que pronto se reflejará inevitablemente en la inseguridad.

El gobernador tiene el derecho también a incrementar su celo en velar por los derechos humanos de los delincuentes, pero lo que la sociedad – y los policías somos parte de esa sociedad- está reclamando desde hace rato y sin respuesta, es que su gobierno se ocupe con el mismo ahínco en velar por los derechos humanos de los ciudadanos que no asesinan, no violan, no roban y se desloman todos los días para pagar los impuestos que son el sostén de su gobernabilidad.

22 de Abril de 2015.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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13 DE DICIEMBRE - DÍA DE LA POLICÍA DE LA PCIA. DE BUENOS AIRES, por JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

13 DE DICIEMBRE, DÍA DE LA POLICÍA DE LA PCIA. DE BS. AS.!!

 

Tenemos fundadas razones para celebrar!

Si camaradas. Tenemos que celebrar y con la frente bien en alto!

Que a pesar  de la nefasta -además de traidora- política de disolución de la fuerza iniciada por Eduardo Duhalde allá por diciembre 1997, que según declaraciones “se había propuesto sepultar todo vestigio visible de la policía bonaerense...”;

Que a pesar de las malhadadas reformas y contrarreformas encaradas por el aventurero trepador León Arslanián que había encarado “una dura batalla contra la maldita policía bonaerense…”, con el apoyo de los cuatro jefes de bloques de la UCR, más los diputados del ex Frepaso…

Que a pesar de la enorme e inédita campaña de desprestigio, con el único fin de arrinconar a la fuerza, desguazarla y poder pisotear la honra y derechos de las mujeres y hombres policías, sin que nadie los defienda; a pesar del encarcelamiento injusto y arbitrario de cientos de camaradas, por haber combatido contra la guerrilla terrorista que pretendían someter a la patria al yugo marxista-cubano…

Que a pesar que nos han quitado atribuciones, posibilidades de defendernos ante la delincuencia con el retiro de armamento, a pesar de la usina de desprestigio, que sigue funcionando y dando sus resultados, soslayando la larga lista de camaradas que entregan su vida cumpliendo con su deber…

Que a pesar de la indiferencia de toda la clase dirigente y de gran parte de la prensa al justo reclamo de los uniformados, todavía tenemos un buen motivo para celebrar…

Celebremos que a pesar de todo ello y muchos más, LA POLICIA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES sigue su derrotero de gloria que iniciara con los comienzos mismos de la Patria, con sus efectivos en pleno proceso de reencuentro y unión, en sana camaradería, que debemos fomentar aún más….

Hagamos de éste, un día de profunda reflexión, en familia, para homenajear en silencio a todos los héroes caídos y sus familias, sin prensa que los exalte ni sociedad que se preocupe. Su sacrificio es la llama que mantiene viva nuestra institución. A ellos nuestro máximo y sentido homenaje.

También un homenaje a todo el personal en actividad, quienes a pesar de toda la desidia y soberbia y corrupción estatal, son los únicos que con su esfuerzo personal trabajan de verdad, sin discursos, día y noche, por la seguridad de los vecinos bonaerenses aún a riesgo de sus propias vidas. 

Un fraternal abrazo a los camaradas retirados, quienes hemos servido durante treinta o más años, que hemos tenido la fortuna de sobrevivir al último medio siglo, de cuya historia hemos sido testigos privilegiados. Y una oración sentida en memoria de los camaradas que se nos han anticipado en la partida a la casa del Padre.

Un homenaje e infinita gratitud a la familia. Nuestra familia – como la familia de todo policía- que nos acompañó toda nuestra carrera, con tolerancia, con espera, con incertidumbre, con miedos y con mucho amor, sin lo cual todo hubiese sido mucho más difícil.

Finalmente un emocionado y largo abrazo a nuestros queridos presos políticos, camaradas encerrados en las mazmorras montoneras padeciendo el resentimiento y la sed de venganza de quienes de frente no pudieron vencer.

Estos imbéciles violentos, no se dan cuenta que para nuestros hombres, este encarcelamiento no es más que la continuación del sacrificado servicio a la patria, que la historia verdadera finalmente habrá de reconocer…

APROPOBA, 13 de Diciembre de 2014, Día de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

 

Jesús E Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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HASTA DONDE LA MENTIRA?, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Hasta donde la mentira?

 

¿Qué tiempo ocupará más la mentira? ¿Cuántas muertes más habrá? A nadie cierra ya toda esta verborragia de los cambios en la política de seguridad. Inexistente en la intención  de este gobierno.

Lo han destrozado todo: vocación, formación, sentir de pertenencia y profesionalidad. Gracias a este “trabajo de demolición “, el narcotráfico se adueñó de nuestra juventud. El despojos lo encontramos en las muertes a diario. En los hechos de violencia de los “barra bravas”, donde los dirigentes poderosos del deporte y la política se culpan  entre ellos y de esas tristes porfías, somos las únicas víctimas.

Hoy en la ciudad de Mar del Plata, donde se vienen gastando millones de pesos en INSEGURIDAD, uno de nuestros muchachos-Sargento WALTER BARREDA-, pagó un alto precio por el falaz discurso de estos embaucadores.

Seguramente, como en todo este tiempo, nadie saldrá a decir nada, todos callarán. Total a quien le importa. Es una vida menos. Es un policía.

Y si además, es cierto que los nuevos policías tienen antecedentes y así saldrán a “protegernos”. Está claro que  los ciudadanos tampoco estamos en el inventarios de estos canallas venidos a dirigentes.

Mercedes, 27 de noviembre de 2014.

                                                               

Carlos R. Massacane

Subolf. Ppal. (rav)

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FRONTERA, PUERTA DE ENTRADA, nota del Crio. General (ra) NORBERTO LOPEZ CAMELO

 

Frontera: La puerta de entrada

 

Desde hace tiempo, Salta sigue siendo la puerta de entrada de casi la totalidad de la cocaína que pasa por Argentina proveniente de Bolivia. Salvador Mazza, Aguas Blancas y sus inmediaciones constituyen el paso más importante para el ingreso de droga al territorio nacional. Las rutas 9, 34 y la 50 son estratégicas, y si sus controles son sorteados, los cargamentos tienen amplias posibilidades de llegar a destino.

Si bien los grandes volúmenes buscan plataformas de salida hacia Europa, es sabido que el recorrido por el interior del país, es subvencionado con sustancia que se vuelca al consumo interno. La venta doméstica y los problemas generados por el consumo no han escapado a las localidades fronterizas y se ha vuelto pasajero permanente de su paisaje habitual.

Salta no está ajena al crecimiento de esta actividad y decidió adherirse a la “desfederalización” de la ley de drogas, y desde enero de este año la justicia salteña es la encargada de intervenir en las causas por microtráfico en la provincia.

La producción de coca en Bolivia colocó a nuestra frontera en un lugar preponderante en el comercio ilegal de la droga y hasta crímenes mafiosos delatan el incremento de la actividad preocupando seriamente a vecinos de Tartagal, Aguaray y Salvador Mazza. No debemos ser tan ilusos de pensar que Colombia, Perú o Bolivia, producen cocaína para Argentina; pero nuestra ruta de salida al exterior está muy bien “valorada” y genera una acción delictual residual de importancia que afecta dolorosamente de norte a sur.

Por otra parte se van agregando otros componentes, como “la “colombianización” de la frontera norte, que inquieta a la Justicia de Salta. Según el presidente de la Cámara Federal de esa provincia, Dr. Jorge Luis Villada, “los datos que tiene el propio Ministerio de Seguridad de la Nación es que hay aproximadamente 4 mil colombianos en la zona del NOA, y una estimación de unos 3 mil colombianos en el NEA”.

En Orán, ciudad de más de 100 mil habitantes, situada a 50 kilómetros de la frontera con Bolivia, los controles son más exhaustivos que en Salvador Mazza y la población local está más controlada, aunque una importante cantidad de habitantes se dedica, de una o de otra manera, al contrabando. Zapatillas, ropa, juguetes, accesorios, esmaltes, cremas, hebillas, se exhiben en mercado de pulgas.

Sin que signifique una estigmatización a ciudadanos de esa nacionalidad, sino por las actividades desplegadas, desde hace dos o tres años comenzaron a afincarse grupos de colombianos. La gran mayoría de los vecinos los conoció vendiendo muebles. Recorrían la ciudad con carritos ofreciéndolos, y mediante un adelanto y cuotas que todos los lunes pasaban a cobrar, se presentaron en sociedad, para luego pasar a ofrecer a prestar dinero, sin garantías y a cobrar a diario.

El método se da en Orán, Salta, y se repite en otras ciudades. Se estima que allí viven unos 2.000 colombianos. Los vecinos saben que si tienen una necesidad urgente, si se les presenta un negocio o posibilidades de un emprendimiento, los colombianos van a sus casas con el dinero que necesitan. Por otra parte, pequeños traficantes, también son financiados por estos capitales, para adquirir drogas.

Es un hecho natural recurrir a los colombianos, como única forma de obtener efectivo sin requisitos. El préstamo es fácil, pero si no se cumple, el cobro se puede volver muy violento, como cualquier modalidad mafiosa. Prestamistas sin escrúpulos, algunos ya han sido detenidos con visas vencidas, o careciendo de registro de ingreso al país. Esta actividad usuraria requiere tener mucho capital. De dónde viene ese dinero? Nadie se lo pregunta en voz alta, pero todos sospechan su procedencia…

Como vemos, el narcotráfico corre de la mano del contrabando, la inmigración sin control y la usura. La seguridad de las fronteras merece una política de Estado, seria y profunda,  despojada de ideologías y protegida de los cambios de humores políticos, porque la ilegalidad se proyecta por todo el país.

Comprender el narcotráfico como un delito global y transnacional, es indispensable  para erradicar el crimen organizado y la inseguridad. No tiene sentido distraer al país de ese objetivo, cayendo en la paradoja de muy bonitos discursos para la tv, vacíos de contenido real y concreto. Es imprescindible una urgente definición de consenso e implementación de políticas públicas, porque están en juego miles de vidas y la salud de tantos “heridos de adicciones”.

Como leí días pasados en un artículo periodístico, llamar "Salvador Juárez" a Salvador Mazza, no es un juego de palabras, sino una preocupante advertencia sobre una realidad de ilegalidad y violencia que se expande desde la frontera hacia el resto del país.”

         26-11-14.

 

Norberto López Camelo

Crio. Gral. (RA)

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NARCOS, PORQUE ELIGEN LA ARGENTINA, nota del Crio. General (ra) NORBERTO LOPEZ CAMELO

 

Narcos. Porqué eligen la Argentina

 

El narcotraficante colombiano "se siente seguro" en Argentina porque "es un lugar neutral, un refugio donde poder escapar", aseguró el general Luis Alberto Pérez Albarán, ex director de la Policía Antinarcóticos de Colombia. "Suponen que no van a tener mayores contratiempos. Buscan un lugar donde pueden estar tranquilos e incluso desarrollar actividades lícitas", agregó el general Pérez en una entrevista publicada hace un tiempo por el diario Clarín de Buenos Aires.

Frente a los fuertes golpes de las autoridades colombianas contra el narcotráfico, ellos debieron cambiar su modus operandi. Dejaron de funcionar como “carteles” y  se organizaron en estructuras más pequeñas denominadas “bacrim”, comenzando a expandirse buscando nuevas rutas de envío de droga, algunas de las cuales  incluyeron a Argentina.

Nuestro país les ha brindado un lugar sin mayores sobresaltos, con vuelos directos a Bogotá, la posibilidad de sortear los inconvenientes del control migratorio e invertir en inmuebles ubicados en lujosos barrios cerrados donde viven. Ellos consideran  que la legislación argentina es de una laxitud tal, que les permite moverse física, operativa y financieramente con menores riesgos.

Cuando estos personajes del crimen organizado viajan a otros países, es porque necesitan lugares de cierto relax para bajar la presión de la persecución de las autoridades de sus países o de sus enemigos en “el negocio”. También, para establecer lugares de mayor tranquilidad para invertir los recursos económicos producto de los negocios ilegales,  establecer nuevas rutas, y contactos locales.

Otro punto de interés es la ubicación geopolítica de Argentina, en cuanto a  la extensión y permeabilidad de sus fronteras con países productores como Bolivia, donde también tienen presencia. No menos importante es la calidad de la industria química argentina que les permite disponer de precursores y eventualmente cooptar a profesionales del rubro para su “industria”.

Claro que algunas vicisitudes han debido padecer. En los últimos años se han conocido al menos una docena de  crímenes vinculados al “narco sicariato”, relacionados con el poder y  el territorio. De todas formas han llegado y Buenos Aires se ha convertido en lugar de tránsito de sujetos que han pertenecido al antiguo cartel de Medellín (poderosa organización del Pablo Escobar Gavidia), de miembros de nuevas bandas como la oficina de la “Cordillera”, “Los Urabeños”, la gente de “El Loco” Barrera y de “alias” Valenciano, entre otros. La propia DEA ha dejado trascender que personajes de la oficina de “Envigado” se han reunido en la ciudad de Rosario, donde el narcotráfico local ha explotado exponencialmente.

El diario The New York Times, ha advertido que  Argentina se ha convertido en lugar de residencia temporal para narcotraficantes mexicanos y colombianos que buscan un lugar para ocultarse. Muchos de estos fugitivos de la ley, han obtenido un refugio confortable donde pasar desapercibidos temporalmente, mientras se mantienen activos en la industria de la droga.

Agregó que son lugares en donde las probabilidades de que se proceda legalmente son muy bajas, porque las autoridades carecen de las herramientas que les permitan capacidad de investigar delitos complejos, y por lo general no cooperan internacionalmente.

The New York Times citó lo que para nosotros no es novedad: los narcotraficantes colombianos y mexicanos viven con sus familias en algunas de las más exclusivas áreas de Argentina, a las que consideran “más seguras” que sus propios países.

“El cártel de Sinaloa ha infiltrado comunidades pobres en el área tropical limítrofe con Paraguay y Brasil al norte, en donde, en complicidad con autoridades locales, pueden actuar con impunidad”, remarcó el diario.

La presencia de “narcos” elaborando metanfetaminas, ya no es considerada como “un grupo de mexicanos dispersos” como algún funcionario relevante rotuló en aquel 2008, sino que con el tiempo varias fuentes certificaron aquella cabecera de playa como perteneciente al poderoso cartel del “Chapo Guzmán”

Según el Informe Anual de las Drogas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Argentina es el tercer país más nombrado como lugar de salida de cocaína en las diversas incautaciones realizadas en el exterior. Nuestro país  se ha convertido en una plataforma de tránsito internacional y punto de interés para que sigan intentando elaborar estimulantes sintéticos, triangular drogas, precursores, y/o lavar dinero del narcotráfico.

El Río de la Plata, desde Uruguay hasta la Argentina, ya está en proceso de colonización por parte del crimen transnacional. Es claro que, o no se hacen esfuerzos para evitarlo  o los que se hacen han fallado absolutamente.

26-11-14.

 

Norberto López Camelo

Crio. Gral. (RA)

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LA POLICÍA  DE LA PROVINCIA DE BS. AS. ANTE UN NUEVO DESAFÍO… por JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

LA POLICÍA  DE LA PROVINCIA DE BS. AS. ANTE UN NUEVO DESAFÍO…

 

Un panorama por demás de incierto se avizora en un cercano futuro político y social de los argentinos; ya nadie puede negar esta realidad que nos preocupa porque es motivo de conversación en todo lugar y momento. Tampoco se puede ocultar que a este punto hemos llegado traídos de la mano, algunos, y otros a los empujones, por un gobierno con dos mandatos casi cumplidos, con logros –hay que reconocerlo- pero que han sido superados holgadamente por los errores. No han desaprovechado un solo día para cometerlos, y de toda clase. Errores pero también otros hechos que no pueden atribuirse a una mala praxis, a descuidos, desconocimientos, ni siquiera a ideologías. Toda la gestión del actual gobierno está teñida de gravísimos episodios de corrupción, de delincuencia, en los que aparecen involucrados altos funcionarios gubernamentales y hasta la propia familia presidencial hoy está bajo sospecha, a partir del desmesurado enriquecimiento de su patrimonio durante su mandato. Para lograr impunidad han tornado inoperante a buena parte del poder judicial, y sometieron y desarticularon gran parte de las fuerzas policiales. Han creado el caldo de cultivo propicio para una corrupción casi generalizada y la proliferación del delito en todas sus variantes. La sociedad y el país han quedado sin defensas, a merced de una delincuencia que se enseñorea en las calles sirviéndose de la vida, honra y bienes de las personas; agrandados por la protección del propio estado, que al mismo tiempo desmantela a las instituciones de seguridad, maltrata y hambrea a sus integrantes empujándolos a desvíos profesionales y en no pocos casos a la ilegalidad.

La delincuencia no es estática, y por distintas razones muda casi permanentemente de barrio o de ciudad, y según la respuesta de la fuerza policial será el tiempo que los malvivientes dedicarán a la zona elegida. Pero también sabemos que los asaltantes con más experiencia eligen la zona para sus fechorías según “el perfil” de los Jueces de la jurisdicción; información ésta que obtienen de sus propias experiencias,  a través de compañeros en la cárcel, o porque a veces les es aportada por sus abogados. Si la respuesta policial es escasa y en el Departamento judicial de la zona hay algún juez de los mal llamado “garantista”, sin duda que vecinos y policías de esos barrios o esas ciudades se verán en serias dificultades.

Lo mismo ocurre a nivel internacional. El contrabando, la trata de personas y el narcotráfico extienden sus fuertes brazos a los países donde la respuesta de las fuerzas de seguridad es escasa o débil, y la Justicia fácil de eludir. Donde hay corrupción. Nuestro país, sin duda alguna, por tales razones es que ha sido elegido por las mafias del narcotráfico y narcoterrorismo. Y ya están acá. La ciudad de Rosario es la cabecera de playa donde han desembarcado ante la mirada complaciente de las autoridades provinciales y nacionales –no se puede calificar de otra manera cuando se liberan las fronteras, a pesar de las advertencias que desde hace años se le hicieron al gobierno- . Desde APROPOBA también lo venimos señalando con suficiente anticipación. Los graves y reiterados hechos cometidos por los Narcos en aquella ciudad santafesina, dan cuenta de una actividad ilícita-criminal inédita y de tal crecimiento que ya hace trastabillar los esfuerzos del conjunto de fuerzas policiales y de seguridad destinados a su persecución.

De ilusos sería esperar que todo quede acotado en Santa Fe. Dijimos que Rosario era la cabecera de playa, pero sin duda que el objetivo de máxima para los narcos es la provincia de Buenos Aires. El conurbano. Y este es el punto que representa un nuevo desafío para los hombres y mujeres de azul. Lo que a los más viejos nos significó la aparición de la guerrilla terrorista marxista en la década de 1970, será para las nuevas generaciones de policías el desembarco de los Carteles de la droga y del narcoterrorismo. Antes movidos por el fanatismo ideológico en busca del poder. Ahora motivados por cantidades extraordinarias de dinero que manejan estos mercaderes de la muerte, que compran el poder y deciden la vida o la muerte de las personas. Nuestros camaradas jóvenes deberán prepararse para afrontar tiempos dramáticos y graves; estar en aptitud policial siempre y prepararse espiritualmente para el buen combate; y quién no se considere apto sería bueno que abandone la fuerza, porque no será tiempo para flojos. El riesgo aumentará exponencialmente, porque el enemigo está integrado por compatriotas que venden su dignidad. El policía debe saber que con la invasión de los narcos no solamente está en juego la seguridad, por cierto ya bastante deteriorada, está en peligro nuestra integridad como país, como sociedad, como familia. Y habrá que frenarlos a como dé lugar, y si es posible encarcelarlos, acosarlos hasta que sus líderes prefieran abandonar el país. Para esta lucha no esperen ayuda o acompañamiento de este gobierno atravesado por la corrupción; es más, probablemente deba ser a pesar de este gobierno  que, de alguna manera, ha creado las condiciones para la proliferación de estas mafias. ¿Cómo se explica sino que en un contexto de emergencia en seguridad decretada en nuestra provincia, la misma autoridad política disponga el  retiro del armamento de todas las dependencias policiales, dejando a sus efectivos y a los vecinos indefensos? Pero a esta lucha hay que librarla de todos modos, por el país que es de todos y por nuestros hijos que están en serio peligro. Sin cometer excesos pero con toda la fuerza que nos da la Constitución y demás leyes, sin caer en acciones marginales -como ocurre en otros países- que terminan siendo causas de consecuencias peores.

Ante la inminencia de estos acontecimientos, los policías deberíamos aguzar nuestra inteligencia para analizar el devenir político y evitar quedar enredados en operaciones, en las que no debe descartarse los millones de los Carteles comprando conciencias para debilitar el sistema. Por ejemplo, se está hablando con sospechosa insistencia de posibles desmanes o saqueos en el mes de diciembre, próximo a las fiestas. Los uniformados, este año más que nunca, debemos abstenernos de exteriorizar nuestros justos reclamos, ni participar, de ninguna manera, de los que efectúen otros sectores. Cualquier demanda policial puede ser utilizada para desencadenar otro hechos políticos de mayor envergadura, donde muchos serían los ganadores y solamente los policías quedaríamos con la factura en la mano, para pagar de por vida.

Si los narcos quieren anticipar su llegada al Gran Buenos Aires, que no sea “aprovechando” un conflicto policial y sus consecuencias. Si alguien del gobierno quiere renunciar que lo haga, pero que no se argumente una “desestabilización golpista” por parte de la policía. Y si algún sector de la población se lanza a saquear comercios, que lo hagan por propia iniciativa y no “imitando” a los uniformados o porque estos no trabajan.

Todos sabemos de la legitimidad de nuestros reclamos. Somos parte de argentina, vivimos y padecemos las mismas necesidades que la mayoría. Además  reclamamos otros derechos que, a diferencia de los demás trabajadores, a los policías nos son negados. La página de nuestra Asociación Profesional (APROPOBA) da cuenta de ello en abundancia. Pero entendemos sinceramente que este no es tiempo de exteriorizaciones; los reclamos deberían canalizarse exclusivamente a través de las entidades en las que el personal confíe. Es tiempo de trabajar a destajo, es tiempo de pedirles a los representantes del pueblo más entrenamiento, más equipamiento y armamento adecuado. Es tiempo de recuperar la calle.

Es un gran desafío el que tienen por delante los policías en actividad. Ojalá que una vez más la fuerza esté en aptitud de afrontarlo.

24 de noviembre de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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A VECES PIENSO... Por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

A veces pienso…

 

Que la vida es corta, y otras…, que el infierno este cuesta soportarlo. Que me estoy yendo de esta vida y no resisto no poder haber hecho nada para cambiar esta sociedad.

¡Que lo parió! La violencia nos entró de a poco y creció con fuerza, echó raíces bajo la falsa premisa de los planes sin prestaciones. Toda una cultura de la vagancia a gran escala y de la compra de voluntades. Donde sucumbe la cultura y naufraga el ciudadano.

Se rompen los límites. Se compactan los valores en los camiones recolectores de basura, como si fueran árboles de raíces secas. La droga es el nuevo paradigma y sus soldados de apenas 15 o 16 años mueren como gorriones en las calles de los barrios pobres. 

Ni hablar de los muchachos nuestros, muertos y enterrados sin justicia, sin honores, sin historia! Total, nuestra sangre seca rápido y… A quién le importa?

Todo esto ya no nos asombra. La falta de decisiones políticas, tiene un solo calificativo. La falta de huevos de los dirigentes políticos y ese falso estado mayor que dice conducir la policía.

Agote, 20 de noviembre de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav) 

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SI LES VIENEN GANAS DE VOMITAR, HÁGANLO...! PERO LEAN EL DOCUMENTO JUDICIAL QUE SIGUE A ESTA INTRODUCCIÓN

Publicado en Facebook por JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

SI LES VIENEN GANAS DE VOMITAR, HÁGANLO...! PERO POR FAVOR LEAN EL DOCUMENTO JUDICIAL QUE SIGUE A ESTA INTRODUCCIÓN

 

Nunca creí que personal de la policía de la provincia de Bs. As. estuviese involucrado en el brutal atentado contra la AMIA. Y alce mi voz todo lo que pude para defender, aun sin pruebas que me avalen, a los camaradas encarcelados injustamente. Toda la familia policial hemos sufrido andanadas interminables de insultos por parte de miembros conspicuos de la comunidad judía, tanto a nivel local como del exterior. Hemos sufrido descalificaciones, y hasta persecuciones políticas por parte del entonces gobernador Eduardo Duhalde reafirmando la teoría de la autoría policial en semejante crimen…

Luego de muchos años de encarcelamiento de nuestros camaradas, como así de agresiones y desprestigio a toda la Institución policial, la Justicia absolvió a los policías por “INOCENTES” y comenzó a escribirse la otra historia del atentado a la mutual judía.

Ahora, en el día de hoy, acabamos de enterarnos como fue la confabulación que llevó a los policías Juan José RIBELLI; Diego BARREDA (hijo de un camarada y amigo) Claudio ARAYA y Bautista HUICI a la cárcel por un delito que no cometieron, y quienes fueron los actores de semejante infamia.

A mis amigos civiles y familiares les ruego que lean todo el documento judicial que sigue a continuación, para que comprendan la magnitud de la operación que por aquellos días de Julio de 1994 se inició contra la policía de la provincia, con fines inconfesables, y que luego siguió con el asesinato de José Luis Cabezas, que para mí, sin tener pruebas, puro olfato, falta saber quiénes fueron los verdaderos autores intelectuales.

A mis camaradas les ruego difundan este documento, y si al leerlo les viene ganas de vomitar como me ocurrió a mí, háganlo. No es para menos.

 

Jesús Evaristo Scanavino

 

SOLICITAN SE DICTE PROCESAMIENTO Y SE CITE A INDAGATORIAS.

Sr. Juez Federal:

Alberto NISMAN, Fiscal General, titular de la Unidad Fiscal de Investigación para la Causa AMIA -Resolución M.P. N° 84/04- y Ramiro GONZÁLEZ, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°7 de la Capital Federal, en el marco de la causa N° 2.925/98, caratulada “Vicat, Luis Ernesto y otros s/ amenazas”, del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, respetuosamente nos presentamos y manifestamos:

I.- OBJETO

Que por medio del presente, venimos a solicitar que disponga el procesamiento de Federico Guillermo José Domínguez, Luis Ernesto Vicat, Aldo Andrés Spicacci Citarella, Miguel Ángel Márquez y Marta Nélida Parascandolo, en orden a los hechos que oportunamente fueran indagados, (ver fs. 1.265/1.275, 1363/1380, 1.122/1.125, 1.127/1. 138, 1.223/1.226, 1.176/1.181, respectivamente) toda vez que, a nuestro criterio, se han reunido en autos elementos de prueba suficientes para fundar el juicio de probabilidad positivo propio del temperamento procesal que se propone adoptar. Según estimamos y sin perjuicio de la calificación legal que en definitiva pudiere recaer, corresponde encuadrar los hechos atribuidos a los imputados en la figura descripta por el art 149 bis -segundo párrafo- del Código Penal.

Asimismo, de conformidad con los fundamentos que se expondrán a continuación, a nuestro juicio, corresponde ampliar la declaración indagatoria de los nombrados en razón de haber conformado una asociación destinada a cometer delitos (art. 210 CP) y, en los mismos términos, citar al ex juez federal Juan José Galeano, quien deberá ser intimado como parte de esa asociación delictiva y de los hechos relativos a las coacciones sufridas por Bautista Alberto Huici, Diego Enrique Barreda y Claudio Walter Araya.

II.- FUNDAMENTOS

Según se desprende de la instrucción de la presente causa, los nombrados fueron indagados en los términos del artículo 294 del Código Procesal Penal por una serie de irregulares sucesos acontecidos durante la primigenia investigación del atentado contra la sede de la AMIA, que tomaron mayor cuerpo y sustancia en el marco del debate celebrado por ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 3, en ocasión de sustanciarse el juicio oral y público en la causa n° 487/00 (ver copia de la sentencia remitida a fs. 262).

Así las cosas, conforme los múltiples elementos de juicio que serán ponderados a lo largo de la presentación, logrará advertirse el mancomunado e ilegal proceder que tuvieron los imputados con el objetivo de aportar elementos tendientes a robustecer la falsa hipótesis de investigación del otrora juez de la causa, Juan José Galeano, utilizando, directa o indirectamente, determinados mecanismos coercitivos sobre quienes se hallaban en inferioridad de condiciones, dada la situación de privación de la libertad en la que por entonces se encontraban.

A nuestro juicio, los elementos probatorios reunidos en autos, permiten afirmar, que Luis Ernesto Vicat, Aldo Spicacci Citarella y Miguel Ángel Márquez -ex funcionarios de la policía bonaerense-, como así también, Marta Nélida Parascandolo -letrada en ejercicio de la profesión- y Federico Domínguez -abogado defensor y luego funcionario del gobierno de la provincia de Buenos Aires- se valieron de sus respectivos roles, funciones y relaciones personales a fin de acercarse o ponerse en contacto con Bautista Alberto Huici, Diego Enrique Barreda y los familiares de Claudio Walter Araya, con el objetivo de intentar quebrantar su voluntad con un destino específico: que modificaran sus declaraciones en el marco de la investigación del atentado a la sede de la AMIA, involucrando en el hecho a Juan José Ribelli a cambio de significativas dádivas de tipo económico o, más directamente, beneficios vinculados con la posibilidad de obtener la libertad y mantener o mejorar sus condiciones de detención.

Pues bien, a la fecha de los hechos Luis Ernesto Vicat, Comisario Inspector de la policía de la provincia de Bs. As., había sido puesto al frente de una “Área Especial” que dependía funcionalmente de la Secretaría de Seguridad de la provincia de Buenos Aires -de la cual era funcionario Domínguez- y, en esa condición, fue convocado por Juan José Galeano para colaborar con la investigación.

El Comisario Vicat, utilizando sus influencias, contactos y relaciones, junto con otros policías -Aldo Spicacci Citarella y Miguel Ángel Márquez- articuló mecanismos tendientes a obtener prueba que comprometiera a Juan José Ribelli en la causa AMIA. Con idéntica finalidad actuaron los abogados Federico Domínguez y Marta Parascandolo, sea en su condición de letrados presentados en la causa o bien, en el caso de Domínguez, en un doble rol de abogado de uno de los detenidos y, a su vez, funcionario de la Secretaría de Seguridad provincial, organismo del que dependía, tal como se adelantó, el “Área Especial” a cargo de Vicat.

Lo dicho se desprende claramente de los elementos probatorios incorporados al expediente. Cada uno de los nombrados asumió un rol determinado según el grado de confianza, cercanía u oportunidad que se les iba presentando con cada uno de los involucrados en la causa AMIA o “Brigadas”, inclusive con sus familiares, de los que se intentaba obtener, particularmente, una declaración que perjudicara la situación de Ribelli en el expediente y así robustecer la hipótesis de investigación falsa que Juan José Galeano apuntalaba respecto de la denominada “conexión local” del atentado del 18 de julio de 1994.

Pasemos revista al caso de Diego Barreda. Las pruebas reunidas demuestran que, tanto el ex Comisario Inspector Vicat como el ex comisario Márquez y el entonces oficial Spicacci Citarella, actuaron de manera solidaria para poner en práctica el plan común, conocido por todos, contribuyendo cada uno de ellos con su respectivo aporte al objetivo de obtener la declaración del nombrado Barreda.

En el caso, la convocatoria fue en primer término para el padre de Diego Barreda, de nombre Alberto, quien también integró la policía bonaerense. En esa oportunidad, Vicat ideó la reunión que se llevaría a cabo en un hotel del centro de la ciudad de Buenos Aires. Para ello, éste último contó con la colaboración de Spicacci Citarella, quien, a su vez, utilizó como nexo a un conocido de la fuerza, el ex Comisario Márquez, para llegar a Alberto Barreda, padre del detenido.

La función de los imputados Márquez y Spicacci Citarella debía ser la generar el contacto entre el padre de Diego y Vicat para que éste último hiciera su parte. Es decir, le comentase la “propuesta” a Alberto para que, a su vez, se la transmitiera a su hijo detenido. De esa manera, se aprovechaba el vínculo de los policías con el padre de Barreda como una herramienta de confianza para aproximarse al objetivo final, que era reunirse con Diego Barreda en su lugar de detención con el fin de proponerle, mediante medios coactivos, que declarara en la causa AMIA para perjudicar a Juan José Ribelli.

Así lo relató en su declaración testimonial Alberto Barreda al señalar con suma claridad que “precisamente cuando íbamos para el encuentro, Márquez y Spicacci me refirieron que el Sr. Vicat me iba a explicar qué había que hacer para que mi hijo salga en libertad…” (fs. 601/604).

De conformidad con la planificado, en el transcurso de los meses de enero y marzo de 1997, se organizaron algunos encuentros en el “Hotel Kempisky”, al cual asistieron Alberto Barreda, Vicat, Spicacci Citarella, Márquez y, en una oportunidad, el abogado de la familia Barreda, el Dr. Miguel Ángel Gargano Mendoza.

Del relato brindado por Alberto Barreda, se desprende que en el marco de dichas reuniones se acordó visitar a su hijo en la unidad carcelaria. El objetivo era convencer a Diego de declarar contra Ribelli. Y de esta manera, lo dijo Vicat: “se tiene que colocar en una situación para imputar al Sr. Ribelli en la causa Amia, porque les interesaba esa declaración a las personas que lo mandaban a él…”. Siempre en referencia a Vicat, Barreda padre comento que éste “se presentó con actitud imperativa, me dijo que era abogado, y me especificó que tenía las directivas del Dr. Galeano y del Gobernador de la P.B.A.”(fs. 601/604).

Pues bien, confirman la existencia de las reuniones los dichos del abogado de Diego Barreda, Gargano Mendoza -que participó en uno de los encuentros- al prestar declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3.

En efecto, en el marco de la causa 487/00, relató que por convocatoria del imputado Vicat, concurrió a una reunión en el Hotel Libertador ubicado en la Avda. Córdoba y Maipú de esta Ciudad. Allí estaban presentes el nombrado Vicat, quien se presentó como Comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires e integrante de una comisión especial que investigaba el atentado a la AMIA, el Dr. Spicacci y Alberto Barreda, padre de Diego Enrique. En esa oportunidad, comentó el testigo que “este señor Vicat, extendió un ofrecimiento al padre de Barreda y obviamente con destino a Diego Barreda, bueno una serie de beneficios probablemente quedar desligado de la causa, salir del país, obtener una nueva identidad y algún dinero”.

Según comentó el abogado, Vicat consideraba que Barreda no había dicho todo lo que sabía y que si lo llegaba a decir, Ribelli y Telleldín quedarían más comprometidos en la causa. No obstante, el testigo aclaró que no quedaba muy claro qué era lo que tenía que decir, pero “si Barreda acepta esta propuesta con nosotros, le vamos a decir un poco, le vamos a dar la letra correspondiente”. En pocas palabras, parece claro que si Barreda no tenía nada que decir, que era lo más probable pues ya había declarado, el propio Vicat, en realidad “nosotros” según afirmó el testigo, le dirían que era lo que debía declarar.

Continuando con su relato, Gargano Mendoza también refirió: “se positivamente que después lo fue a ver personalmente al lugar de detención” y agregó que su asistido le comentó que esa visita fue “en horas no habituales y que él entendía que tomaba esa visita como una especie de intento de presionarlo, atemorizarlo…” (ver testimonio remitido a fs. 221).

Los dichos de los testigos se corresponden con las constancias documentales agregadas pues, tal como lo relataron, una de esas visitas tuvo lugar a las 22.25 horas del día 3 de marzo de 1.997. Así lo comprueba la copia de la foja 105 del “libro de visitas letrados” de la División Alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal Argentina, de la que surge que Luis Ernesto Vicat y Aldo Spicacci Citarella concurrieron a dicha unidad con el fin de reunirse con Diego Barreda y permanecieron allí por el lapso de media hora (constancia remitida a fs. 221).

En ese sentido, Diego Barreda, en la declaración testimonial brindada a fs. 727/732, describió con detalle los acontecimientos. Y de allí pueden extraerse con claridad las presiones hacia él dirigidas y la razón por la cual quedó constancia de la visita en cuestión en el libro de visitas de los abogados.

Barreda expresó que el 3 de marzo de 1997, en la noche, se presentó Vicat en la Alcaldía del Departamento Central de Policía junto con Spicacci Citarella, manifestando contar con el aval del entonces gobernador Duhalde y del ex juez Juan José Galeano para trabajar en el expediente.

Las pretensiones de los visitantes, ciertamente en horario poco habitual, quedó sumamente clara en la declaración de Barreda. Afirmó que ambos pretendían “que yo cambiara mi declaración indagatoria prestada en el Juzgado del Dr. Galeano, y que en ese cambio debía imputar al Sr. Ribelli o involucrarlo con la causa Amia. Lo que iba a constar en la declaración es que había visto a Ribelli en una camioneta Traffic blanca.”

“…[N]o importa si lo conoce o no a Ribelli, Barreda, la declaración se la van a armar en el juzgado y usted nada más debe firmarla”, dijo Vicat. A cambio de ello, Barreda recibiría dinero, cambio de su situación procesal y la libertad. Además, según relató, contaría con la opción de radicarse en el exterior y un sueldo mensual por un determinado tiempo.

Barreda explico que “la presencia de Spicacci era para romper el hielo, ya que lo conocía, y también me alentaba para aceptar ese ofrecimiento…” y Vicat, por su parte, insistía para que acepte. En este sentido Barreda recordó que Victat le dijo “que si yo no negociaba los candados de la cárcel iban a estar abiertos; ello estaba relacionado a que si yo no negociaba podían trasladarme a otro lugar, ya que en éste lugar donde estaba alojado, estaba cómodo”.

Ante la insistencia de Vicat y Spicacci Citarella, Barreda dijo que lo pensaría, aclarándole Vicat que “Burguette había aceptado la oferta, y ya estaba en libertad, y que Bautista Huici que estaba también detenido en Infantería, estaba por negociar…”. Resta aclarar que, debido al tono de esta reunión, el detenido solicitó, expresamente, que la visita quedara registrada en el libro de letrados de la unidad, como efectivamente sucedió.

Como puede observarse, la metodología, que luego se reiteró en otros casos, era tan ilegal como sencilla. Aprovechar la situación de privación de libertad de una persona para ofrecerle determinados beneficios a cambio de una declaración falsa, haciéndole saber que podía recuperar su libertad -además de los favores de tipo económico- como efectivamente ya había sucedido con uno de sus consortes de causa, pero también se hacía saber que si el detenido no “negociaba”, no solo se mantendría la privación de la libertad, sino que las condiciones de detención podrían empeorar.

Ahora bien, en función de la visita relatada y su contenido intimidante, Barreda, además de poner en conocimiento de la situación al entonces Secretario de Seguridad -ver la misiva de fs. 725/726-, intentó hacer público el hecho. En este sentido, relató que se contactaron con Raúl Kollmann -el entonces periodista del Diario Página/12 que cubría para ese periódico la investigación de la causa AMIA ratificó ese intento al declarar ante el TOF Nº 3, fs. 5552 del expediente 3446/12- para evaluar la posibilidad de registrar el próximo encuentro con Vicat en una cámara oculta, la que se vio obstaculizada, pues, según le indicó el periodista, debía radicar una denuncia previa.

Con la misma finalidad, su esposa Gabriela Schirripa se reunió con Ricardo Ravanelli -productor del programa “Telenoche Investiga”-, sin llegar a concretarse ninguna filmación. Finalmente, la actividad de Vicat se vio interrumpida -a criterio de Barreda-, cuando el entonces Comisario tomó conocimiento del intento del detenido y su familia de darle publicidad a las coacciones.

Por su parte, Gabriela Rosana Schipirra de Barreda -esposa de Diego-, también describió los ofrecimientos realizados por los imputados, tal cual se los habían comentado su esposo y su suegro.

En efecto, reiteró el relato en cuanto a la imputación que debía hacer su marido en contra de Ribelli a cambio de percibir los beneficios indicados -como no continuar privado de la libertad-, y mencionó la intromisión en la investigación de gente del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, de manera tal de poner de manifiesto que quienes llevaban adelante las coacciones contaban con respaldo político.

La Sra. Schirripa también intentó hacer públicos los sucesos. Por intermedio del periodista Horacio Ravenelli, del programa “Telenoche Investiga”, propuso realizar una cámara oculta que reflejara los hechos que estaban padeciendo, pero no fue posible ya que, según indicó, no aceptaron las condiciones que les impuso la producción.

Mientras se producían los contactos para intentar darle publicidad a los sucesos, la esposa del detenido tomó conocimiento que alguno de los involucrados en la maniobra, le habían dicho a su suegro -Alberto Barreda- que sabían de su concurrencia al canal, con quién había ido y como estaba vestida. A partir de esta situación, Vicat “desapareció”, dijo la Sra. Schirrpa y, sorpresivamente, una semana después, quisieron trasladar a Diego a la cárcel de Caseros, considerando la testigo que ello se debía a no “tranzar con Vicat”.

En ese contexto, su marido, a través de un amigo de nombre Hugo Ferrer, vinculado con el canal “Telefé”, logró la emisión de un informe relacionado con el tema. A partir de la transmisión de ese programa, según declaró, recibió una llamada telefónica en donde una voz masculina le decía que iba a aparecer tirada en un zanjón con su suegro.

Por este episodio, el 22 de julio de 1997, radicó la denuncia ante la Justicia Federal de San Martín (causa 1396 “Schirripa de Barreda, Gabriela s/ denuncia de amenazas”, Juzgado Federal Nro. 2), sin obtener de la investigación resultado favorable (fs. 684/689).

Por lo demás, en lo que al caso de Diego Barreda respecta, resta remarcar que los testimonios de los periodistas Ricardo Ravanelli y Eduardo Cura -productores de “telenoche investiga”-, validaron los dichos que anteceden, pues evidencian su conocimiento acerca de la intención que tuvieron Barreda y su esposa, en el mes de julio de 1997, de revelar la ilicitud de la propuesta a través de los medios televisivos, tal como ambos lo mencionaron en su oportunidad (ver fs. 9.719/9.720 y fs 9.721/9.722 de la causa nro. 3446/12).

Ahora bien, de manera casi simultánea a la ocurrencia de los hechos narrados, se comprobó la existencia de otro suceso que deja en evidencia la modalidad recurrente empleada por los imputados con el objeto de obtener declaraciones para apuntalar la hipótesis del ex juez Galeano. Esta vez, el destinatario de las presiones para declarar en el sentido ya propuesto a Barreda, fue Bautista Alberto Huici, otro detenido en el marco de las investigaciones relativas al atentado contra la sede de la AMIA.

En esta ocasión, Vicat actuó de manera conjunta con los Dres. Federico Domínguez -otrora co defensor de Huici- y Marta Parascandolo, abogada de otra persona involucrada en las investigaciones relativas al atentado terrorista, Alejandro Burguette, cuya situación procesal y administrativa tuvo mucha relevancia en la presiones destinadas a quebrar la voluntad de los ex policías bonaerenses detenidos.

A través del testimonio de Huici, pudo establecerse que los nombrados concurrieron a su lugar de detención con el fin de proponerle que declarara contra Ribelli. Si así lo hacía, obtendría beneficios procesales y económicos.

En efecto, en este caso, nuevamente Vicat actuaba como colaborador de la investigación por encomienda de Galeano; Domínguez, oficiaba como nexo para acercarse al imputado ya que lo conocía desde larga data y la Dra. Parascandolo intercedía a fin de garantizar que Galeano “cumplía”, pues su defendido Burguette, tras haber declarado según sus indicaciones, había sido beneficiado con un sobreseimiento en el sumario administrativo policial y con la libertad en lo relativo a las investigaciones de la causa AMIA.

Huici declaró en varias oportunidades respecto de los sucesos. En cada oportunidad en la que fue escuchado, reiteró que entre los meses de febrero y marzo de 1.997, Parascandolo, Vicat y Domínguez se presentaron en la Guardia de Infantería de la P.F.A. con el fin de solicitarle “colaboración” en la investigación, ofreciéndole beneficios a cambio de modificar su declaración en la causa AMIA e involucrar a Ribelli en esa investigación. También hizo referencia de la intromisión de Parascandolo en su declaración indagatoria del 17 de julio de 1.996 y a las amenazas sufridas en la unidad carcelaria en la que se alojaba hacia 25 de noviembre de 1997.

Desde el punto de vista del valor probatorio, no puede pasarse por alto la coincidencia de los testimonios brindados por Huici. Primero ante el ex juez Galeano en los términos del art. 294 del C.P.P.N. (fs. 819/823), y luego ante VS en esta investigación (fs. 14/17, 66 y 767/772). Puede observarse que pese haber transcurrido más de diez años entre los actos procesales, el relato sigue siendo prácticamente idéntico y ello constituye un indicio inequívoco de veracidad. Veamos.

Huici señaló que conoció al Dr. Federico Domínguez en el año 1983, y que -ya encontrándose detenido en el marco de la causa AMIA-, se apersonó en la Guardia de Infantería de la P.F.A. (donde estaba alojado) y le ofreció presentarse en la causa como co defensor, ya que le “podía dar una mano”. Dijo que fue el Dr. Domínguez quien le presentó a Luis Vicat, refiriéndose a este último como integrante de un “grupo de elite” abocado a la investigación de la causa AMIA.

El entonces detenido recordó que en el mes de febrero o marzo de 1997, Vicat, Domínguez y Parascandolo, se presentaron en la Guardia de Infantería a fin de convencerlo para cambiar sus dichos. Concretamente, Parascandolo le manifestó: “fíjate, Alejandro (por Burguette), no sólo está en libertad, sino que está trabajando, ves que Galeano cumple” (fs. 14/17). Nuevamente la nefasta invocación de Burguette como una muestra acerca de la arbitraria posibilidad de disponer respecto de las condiciones laborales y de detención de una persona.

Particularmente, respecto a la abogada Parascandolo, narró el episodio ocurrido el 17 de julio de 1996, oportunidad en la que fue trasladado al Juzgado Federal Nro. 9, a fin de ampliar su declaración indagatoria. Es esa ocasión la abogada le pidió “….hablar mal, que tenía que decir que se juntaba plata en la Brigada, siempre en contra de Ribelli, que había visto una Trafic blanca en la puerta de la Brigada de Lanús, y que me parecía que andaban Ribelli y Leal” y que “esto era a cambio de mejorar mis condiciones de detención y de que me concedieran mi libertad”.

Domínguez también insistía con el mismo pedido. Concretamente Huici manifestó: “con Domínguez tuve muchas entrevistas en el Departamento Central y discusiones porque quería que declarara en contra de parte del gobierno provincial, del Jefe de la Policía y de Ribelli”.

Agregó que, luego de que Domínguez le presentara a Vicat (véase en este sentido la declaración del Dr. Lupiano ante el TOF Nº 3, remitida a fs. 262) hubieron muchas reuniones en su lugar de detención a las cuales concurrían la Dra. Parascandolo y Vicat.

Huici relató que en esas reuniones le insistían para que colaborara con lo que ellos le proponían y que observara los resultados que había tenido Burguette. “Luego también fueron Domínguez y Vicat, y este último me dijo que venía de parte de Juan José; también me trajo una declaración para ver que tenía que decir, y que si yo estaba de acuerdo iba al juzgado declaraba eso y lo firmaba”, apuntó el testigo.

Los tres, en referencia a Vicat, Domínguez y Parascandolo, hablaban de la propuesta, sostuvo Huici, pero “la primera que lo deslizó fue Marta Parascandolo”. Sin embargo, en la oportunidad en que Domínguez lo asistió en su declaración indagatoria, se escribió en el acta cosas que el abogado le indicaba que debía declarar. Precisamente el testigo manifestó: “quedaron asentado cosas que Domínguez mismo dictó a Javier De Gamas, y yo le referí que no se ponga eso, a lo que Domínguez me respondió que ‘esto no va ni a juicio oral’”.

Como colofón, Huici comentó que el día en que era trasladado al juzgado para notificarse de la prisión preventiva, se encontró con Burguete quien le manifestó: “por qué motivo no le había hecho caso a Marta, que después me iba a dar cuenta. Finalmente ese día salió en libertad” (fs. 767/772).

Puntualmente en este caso se torna necesario poner de resalto las situaciones, al menos, llamativas que rodearon la defensa técnica de Bautista Huici y que dan pábulo a las situaciones de coerción sufridas por el imputado.

En la declaración indagatoria que se llevó a cabo 15 de julio de 1996, el nombrado designó para su defensa técnica al Dr. Jorge Daniel Morán (fs. 792/793), letrado que lo acompañó hasta, al menos, el 21 de agosto de 1996 (fs. 812/815).

No obstante, paralelamente y estando vigente la asistencia letrada del Dr. Morán, el 14 de agosto de 1996, asumió el cargo de co defensor Federico Domínguez (fs. 799/811). Esta tarea sólo la desempeño hasta el 21 del mismo mes y año, es decir, una semana, dejando en su reemplazo al Dr. Claudio Gabriel Lupiano (fs. 812/815). Sin embargo, y pese a su apartamiento de la defensa, Domínguez continuaba involucrado en la cuestión, ya que en el transcurso de febrero y marzo de 1997, varios meses después de la renuncia, junto con Vicat y Parascandolo, visitaba a Huici en su lugar de detención. De hecho, el Dr. Lupiano estaba íntimamente vinculado con el estudio jurídico del Dr. Domínguez.

En este contexto, puede sostenerse que Domínguez, sea en su rol de persona de confianza del detenido, sea como abogado presentado en el expediente o como funcionario provincial, no solo seguía en contacto con Huici sino que participaba de su defensa formal a través del Dr. Lupiano, otrora vinculado a su estudio jurídico.

Y no resulta un dato menor que ni siquiera el propio Lupiano, al ser interrogado en el debate oral y público sustanciado por el atentado contra la AMIA, haya podido brindar explicación alguna sobre estas circunstancias (ver declaración testimonial del debate oral y público sustanciado en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Federal n° 3 en el marco de la causa n° 487/00, remitida a fs. 261).

Únicamente en el contexto de las maniobras de presión sobre los detenidos se explica la asistencia de Parascandolo, no solo en el lugar de detención de Huici sino también, en la declaración indagatoria llevada a cabo el 17 de julio de 1996. Su presencia, que no consta en el acta, fue admitida por ambos -más allá de disentir en el motivo de ella- y con el extraño aditamento que también estaba presente el Dr. Morán, efectivamente en ejercicio de la asistencia técnica del imputado. A diferencia de lo sucedido con la aquí imputada, la concurrencia de Morán quedó asentada en el acta respectiva (ver declaración indagatoria de Parascandolo de fs. 1.176/1.181, copia de la declaración indagatoria de Huici en causa “Brigadas” a fs. 794/797).

Obsérvese que ni Huici ni Barreda aceptaron modificar sus declaraciones y en la medida de sus posibilidades soportaron las coacciones. No obstante, las represalias no se hicieron esperar.

Respecto a Barreda, éstas se canalizaron por medio de las amenazas telefónicas denunciadas por su esposa Gabriela Schirripa, cuya presentación, ya se mencionó, tuvo un repentino y sorpresivo sobreseimiento y la denunciante, una extracción de testimonios para ser investigada.

En el segundo caso, el 27 de noviembre de 1.997, Huici recibió una misiva anónima en su lugar de detención, de claro tono intimidante y manifiestamente referida a la postura por él asumida, la cual involucraba la seguridad de ciertos integrantes de su familia. Esta denuncia, obtuvo similar suerte que la anterior pero, esta vez, su final fue la prescripción de la acción penal.

De ello da cuenta el testimonio brindado por el Dr. Marcelo Eduardo García ante el Tribunal Oral Criminal Federal n° 3 (remitido a fs. 221). García, en su carácter de abogado defensor de Huici en el debate oral y público, relató que, según le habría manifestado su defendido, la amenaza recibida en la unidad carcelaria estaba relacionada con su comportamiento en la causa AMIA, ya que le habían ofrecido algo y él no lo había aceptado, y que según su entender, provendría de un jefe de seguridad de la Provincia de Buenos Aires -todo indica que la referencia es a Domínguez en su rol de asesor de la Secretaria de Seguridad- o de parte de Vicat.

Efectivamente, a partir de fs. 1 se encuentra agregada la denuncia efectuada por el Dr. García ante la Seccional 6 de la P.F.A., respecto de la cual, -y sin perjuicio de la prescripción oportunamente declarada-, no podemos dejar de resaltar que, a fs. 2, pueden observarse dos fotografías -una de ellas de los hijos de Huici cruzando la calle-, con una leyenda que dice “te ofrecimos la calle, y te cagaste. Ahora aguantátela sólo. Pensá lo fácil que es esto”.

A esta altura habrá podido observarse que no resulta un dato menor que, tanto en las presiones ejercidas contra Huici como las sufridas por Barreda con el objeto de torcer su voluntad para involucrar en la causa a Ribelli, contenían siempre la referencia respecto de la situación de Alejandro Burguette quien, tras “colaborar” con la investigación, mejoró su situación procesal en la causa, como así también, en el sumario administrativo policial.

Efectivamente, un repaso de lo actuado al respecto en el sumario administrativo n° 281.945 de la Dirección de Sumarios de la Dirección General de Asuntos Judiciales de la Secretaria de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, da cuenta de que Alejandro Burguette fue intempestivamente desvinculado, ordenándose levantar la disponibilidad preventiva oportunamente decretada respecto del nombrado (ver fs. 1133/1135 del expediente administrativo, remitido a fs. 477).

Aquella decisión fue firmada por el entonces jefe de la Policía Bonaerense, Comisario General Adolfo Hugo Vitelli, el 2 de abril de 1.997, a pesar de que el Jefe de la División Dictamen Legal de la Dirección de Asesoría Jurídica de dicha institución, Dr. Enzo Zornetta, emitió con fecha 17 de diciembre de 1.996 -casi cuatro meses antes- un dictamen por medio del cual responsabilizó al Comisario Burguete por los hechos materia de investigación en esas actuaciones administrativas, vinculados con la Brigada de Lanús (fs. 1.130/1.132 del mencionado expediente administrativo).

El dictamen de referencia, desatendido por Vitelli, indicaba que “…el Comisario Burguette se encuentra incurso en la norma que se le imputa “infracción al art. 59 inc. 7 de la ley 9550”; toda vez que…..a la luz de los elementos de convicción aportados y por aplicación del sistema de las libres convicciones razonadas (arg. Art. 66 “1° parte” de la ley 9550), afectó gravemente no sólo el prestigio de la Institución sino también la dignidad de funcionario….”.

Del mismo modo, la situación judicial de Burguette, también había sido mejorada. En la causa n° 1598 -“Brigadas”- con fecha 31 de julio de 1.996, el entonces magistrado Juan José Galeano dispuso “decretar el procesamiento de Alejandro Burguete por encontrarlo responsable del delito de falsedad ideológica en concurso real con asociación ilícita (arts. 45, 210 y 293 del Código Penal) no obstante lo cual se dispuso la inmediata libertad del nombrado (ver la decisión agregada en copias a fs. 465/552 del Sumario Administrativo n° 281.945/96).

La situación judicial y sumarial de Burguette no fue producto de la casualidad.

El testimonio del entonces Jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires, es contundente y confirma la intervención directa de Domínguez en la desvinculación de Buerguette del sumario administrativo de referencia. Con ello, podrá advertirse, que la actuación del nombrado trascendió largamente lo relativo a su relación con Huci para, en realidad, proyectarse sobre la maniobra general pues, efectivamente, Burguette era el “botón de muestra” utilizado como ejemplo aleccionador tendiente a quebrantar la voluntad de los entonces detenidos.

En efecto, Adolfo Hugo Vitelli, al declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3 en el marco del debate oral (ver fs. 444/468), manifestó que tuvo que tomar la decisión de desvincular a Burguette a pedido de Federico Domínguez, ya que la medida, según se le indicó “era beneficiosa para la investigación”. A renglón seguido el firmante de aquella decisión aclaró que, a su juicio, la resolución adoptada había sido prematura, por cuanto debía esperarse la resolución de la causa judicial.

Los dichos de Vitelli son abonados por lo declarado por José Carlos Bretschneider -otrora Director General de Asuntos Judiciales de la Policía Bonaerense-, quien afirmó que la situación de Burguette de permanecer en actividad, pese a estar procesado por falsedad ideológica y asociación ilícita, no era normal y que la explicación debía buscarse en los “estamentos superiores que deciden por sobre la institución policial” (ver declaraciones remitidas a fs. 221).

Estos dichos corroboran que, más allá del estamento que formalmente debía decidir sobre la situación laboral de los policías bonaerenses por entonces involucrados en la investigación el atentado contra la sede de la AMIA, lo cierto es que las decisiones que en ese campo se tomaban, estaban atravesadas por otros intereses. Las decisiones adoptadas respecto de Burgette, estaban guiadas por quienes intentaban incidir sobre la voluntad de aquellos a los que la situación de Burguette se le exhibía como una muestra de los “beneficios” que podían obtener si declaraban falsamente para abonar la hipótesis de investigación que sostenía el juez Galeano.

Finalmente y una muestra más de aquellos episodios que acontecían paralelamente a la investigación del atentado contra la sede de la AMIA, corresponde reparar en las circunstancias irregulares que también rodearon la situación de Claudio Walter Araya. Los sucesos que lo involucraron, revelan, una vez más, la particular modalidad que empleaba este grupo de imputados para acercarse de alguna manera a las víctimas, cuya situación de encierro resultaba ventajosa para poner en práctica las presiones para obtener prueba en un sentido determinado.

En efecto, por aquel entonces, Araya se encontraba atravesando las mismas condiciones que sus pares Huici y Barreda, esto es, era un efectivo de la policía bonaerense detenido por orden del ex juez Galeano en el marco de las investigaciones del atentado terrorista del 18 de julio de 1994.

Lo significativo de este caso fue que la especial condición de salud que atravesaba Araya, colaboró para que su entorno familiar más íntimo resultase víctima nuevamente de las ilícitas maniobras desplegadas por los encausados.

En efecto, el estado de salud del ex policía bonaerense detenido motivó que su hermana, Jaqueline Gisele Araya, y su esposa Alexandra Gabriela De Leone, requirieran asistencia letrada en busca de una solución. En ese marco, volvió a cobrar un rol protagónico Marta Nélida Parascandolo. Los familiares de Araya mantuvieron el primer contacto con la letrada para intentar buscar alguna alternativa.

Los testimonios brindados por la hermana y la esposa de Araya, no sólo confirman las circunstancias mencionadas sino que, además, ratifican la hipótesis de que Parascandolo, sin vacilación alguna, aprovechó nuevamente su estado de necesidad para filtrar a través de ellas la importancia de involucrar a Ribelli en la investigación que llevaba adelante el ex magistrado (cfr. fs. 1021/1.022 y 1.023/1.025).

De sus declaraciones testimoniales surge que se entrevistaron por primera vez con Marta Parascandolo por sugerencia de un amigo y compañero de trabajo de Walter Araya, Javier Smurro, quien se encuentra fallecido. Una de las testigos relató que “estábamos muy preocupadas por el estado de salud de mi hermano y veíamos que el abogado no se preocupaba por esa situación” (cfr. fs. 1.021/1.022). Inclusive, Jaqueline Araya, refirió que tras solicitarle a la letrada que se hiciera cargo de la defensa de aquél, Parascandolo contestó “…que no podía porque se estaba asistiendo a Burguete, nos dijo que lo que podíamos hacer era buscar un defensor oficial y que ella iba a estar por detrás” (cfr. fs. 1.021/1.022 vta.).

Otra de las indicaciones que la aquí imputada aprovechó para introducir en el marco de la consulta técnica y relacionada con la situación de necesidad de Araya fue, según la citada testigo, que “…lo que teníamos que hacer era ir al Juzgado, contar todo sobre el estado de salud de mi hermano y pedir que se lo cambiara de centro de detención. Y también nos dijo que mi hermano tenía que declarar todo lo que sabía sobre Ribelli. (…) la abogada entabló una conversación telefónica y después nos reiteró que fuéramos al Juzgado que teníamos las puertas abiertas.” (cfr. fs. 1.021/1.022). En este sentido, es conteste la declaración de De Leone al sostener que Parascandolo le comentó “…que ya había hablado con el Juzgado y que nos había dejado las puertas abiertas para que vayamos a hablar” (cfr. fs. 1.023/1.025).

Por cierto que la abogada Parascandolo intentó que Araya no tomara conocimiento previo acerca de los lineamientos que ella misma les impartía a sus familiares. En ese sentido, la testigo De Leone expresó “… ella me dijo que no le contáramos nada a mi marido que la habíamos ido a ver a ella, para no alarmarlo o para que no se pusiera mal por su problema de hipertensión” (cfr. fs. 1.023/1.025).

Pues bien, continuando con el relato de los hechos, cuando se presentaron en el juzgado del entonces juez Galeano fueron bien recibidas y escuchadas por el secretario De Gamas quien, según la testigo, “también nos dijo que mi hermano podía declarar en la causa sobre lo que sabía de Ribelli, las estrategias que se planeaban en la cárcel, sobre la causa Wilde, puntualmente nos mencionó eso” (cfr. fs. 1.021/1.022).

En ese contexto, la testigo Jaqueline Araya también sostuvo que, por recomendación de la imputada Parascandolo, le pidieron al Secretario que restringiera las visitas a su hermano afirmando, además, que “la abogada utilizó el término ‘emisarios’, nos dijo que pidiéramos en el Juzgado que no dejaran pasar a emisarios”. Tras ello, De Gamas les dio un papel que no llegó a leer detenidamente y luego firmó junto con su cuñada, Alexandra Gabriela De Leone (cfr. fs. 1.021/1.022 vta.).

Sobre ese punto, no resulta un dato menor la revelación de la testigo De Leone en cuanto aseveró que el contenido del acta -correspondiente a la foja 41.289 de la causa AMIA- que firmó en el juzgado el día 18 de octubre de 1.996, fue sugerido por Parascandolo. Al respecto, expresó que “…la Dra. Parascandolo nos dijo que ella sabía por su asistido, el Sr. Burguete que había un grupo de policías y el Sr. Ribelli que manejaban todo, y que por eso nosotras teníamos que pedir que no lo visitara nadie de policía que pudieran hablar con él” (cfr. fs. 1.023/1.025 vta.).

Así, la pieza procesal citada, no hace otra cosa que revelar la materialización de las indicaciones efectuadas por la imputada Parascandolo en el marco de la consulta que le efectuaron los familiares de Araya. A ello se suma otro de los fragmentos del instrumento que revela el sentido que se le pretendió otorgar al acto procesal. Allí puede leerse la expresa referencia a “las presiones que siente [Walter Araya] por parte de Ribelli en la Unidad 16 del Servicio Penitenciario Federal”. Con ello, los familiares de Araya lograron que se hiciera efectivo el traslado del detenido al Cuerpo de Policía Montada.

Pues bien, el testimonio de Walter Araya es un claro sostén probatorio en torno a las particularidades que rodearon la aludida intervención de Parascandolo en su condición de abogada en la causa, pues, además de haber manifestado que desconocía las circunstancias relatadas por su hermana y su esposa, refirió que “ellas [su hermana y su esposa] me dicen que habían tenido charlas con De Gamas e incluso con Galeano. Que De Gamas les había dicho que yo debía declarar contra Ribelli, que hablara de la causa de Wilde, de la estrategia de los abogados que se tejían en la cárcel.” A lo cual no accedió pues aclaró que no iba a mentir (cfr. fs. 1.026/1.028).

También dijo que cuando declaró en el juzgado de Galeano y relataba todos sus destinos en la policía bonaerense le dijeron que toda esa información no servía, que no era de relevancia para la causa y sintió que en esos momentos esperaban que declarara otra cosa. Que por dichos de su esposa se enteró que Parascandolo le indicó que tenía que ir al juzgado y asimismo “…que ella les había abierto las puertas con el Juzgado y que les dijo que iba a estar atrás de todo lo que fuera mi traslado.”

Seguidamente, cuando tuvo acceso al acta que firmaron su esposa y su hermana, Araya expresó “yo estaba leyendo otras cosas y vi el acta, entonces le pregunté a mi esposa si ellas habían leído lo que decía el acta y mi mujer me dijo que si la había leído, pero no le había dado interés a su contenido, que ella en lo que más había hecho hincapié era en mi enfermedad y que había algunas cosas que las había agregado el Tribunal”.

En el mismo sentido, el declarante sostuvo que tomó conocimiento de lo que se volcó en el acta de fs. 41.289 acerca de Ribelli, por intermedio de su esposa y agregó “…que parte le había dado letra la Dra. Parascandolo y parte lo volcó el Tribunal…”. Finalmente, Araya aclaró que nunca se sintió presionado por Ribelli, y que no tenía contacto con él pues estaba en un sector donde lo tenían aislado.

Con todo lo expuesto, no resulta aventurado afirmar que las evidencias reunidas dejan al descubierto la indebida intromisión de Marta Nélida Parascandolo en cuestiones inherentes a la defensa técnica de los entonces imputados del atentado terrorista, en forma simultánea y paralela a la asistencia que le brindaba a Burguete en el mismo proceso. Las intervenciones de la letrada se dieron en un marco de clandestinidad y siempre con la velada finalidad de dar cumplimiento a la tarea asumida junto con sus consortes de causa, esto es, colectar declaraciones y demás elementos probatorios que pudieran implicar falsamente a Juan José Ribelli en el hecho delictivo.

Al respecto, también es necesario ponderar que el comportamiento demostrado por Marta Nélida Parascandolo y cuya legitimidad se cuestiona, generó la intervención del Tribunal de Disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal que, por cierto, dispuso la suspensión del ejercicio de la profesión de la nombrada letrada, por el término de un año, por las presiones realizadas sobre Bautista Huici, Alejandro Burguete y las familiares de Claudio Walter Araya, parar lograr un cambio en sus declaraciones indagatorias con el objetivo de comprometer en la investigación a Juan José Ribelli (cfr. fs. 534/562).

Ahora bien, llegados a este puto, estamos en condiciones de afirmar que la actuación desplegada tanto por Domínguez y Parascandolo como por ex policías Vicat, Spicacci Citarella y Márquez en el marco de los hechos analizados, no hacen más que dejar al descubierto métodos de coerción utilizados para lograr un objetivo determinado, esto es, obtener declaraciones falsas contra persona determinada para perjudicarla en el trámite de un proceso judicial.

Sucede que el objetivo unificado y la metodología utilizada -analizada en extenso por el Sr. Juez federal en el auto de procesamiento del 19 de septiembre de 2006- descarta que se trate de hechos aislados o casuales. Se ha comprobado en la causa que el ex juez federal, Juan José Galeano, articuló una serie de mecanismos tendientes a la construcción de una hipótesis de investigación falsa destinada a involucrar a policías bonaerenses en el atentado contra la sede de la AMIA.

Tal vez el punto máximo de aquel comportamiento sea el pago ilegal a Carlos Alberto Telledín -cuyo juzgamiento en la instancia oral se encuentra próximo- pero en modo alguno, las coacciones relatadas en esta presentación deben quedar al margen de aquella maniobra general pues, como ha quedado demostrado, los aquí imputados contaban con el aval y las directivas del propio juez de la causa.

Y esto sucedía porque, justamente, las maniobras de coerción contra los detenidos, tributaban al mismo objetivo de robustecer la imputación falsa, particularmente contra Ribelli. Que Huici, Barreda o Araya, aun coaccionados, no hayan modificado sus declaraciones no implica que deba excluirse a Galeano de esta porción del expediente. Por el contrario, opinamos que los elementos puestos de manifiesto en esta presentación autorizan la citación en los términos del art. 294 CPPN del ex juez federal.

Más allá de lo escrito en el marco del legajo Nº 148 -también abordado por VS en el procesamiento del año 2006- lo cierto es que Vicat se presentaba como un enviado de “Juan José”, tan cierto como que el propio Domínguez sugirió que Vicat quedó al frente del “Área Especial” dependiente de la Secretaría de Seguridad -en la que él era funcionario- en razón de la intervención de Galeano y Beraja. Lo mismo puede sostenerse respecto de la abogada Parascandolo que transitaba por los lugares de detención y se vinculaba con el Juzgado Federal Nº 9 como si formara parte del equipo de trabajo.

Por estas razones, estimamos oportuna y pertinente la convocatoria del ex juez federal, no solo para que responda respecto de los hechos de coacción, sino también en razón del modo coordinado en que ellos tuvieron lugar.

En efecto, los elementos analizados indican que Luis Ernesto Vicat, Aldo Spicacci Citarella y Miguel Ángel Márquez -ex funcionarios de la policía bonaerense-, como así también, Marta Nélida Parascandolo -letrada en ejercicio de la profesión- y Federico Domínguez -como abogado y paralelamente funcionario del gobierno de la provincia de Buenos Aires- obraron de un modo organizado, con un objetivo común y un modo de operar coincidente.

Se valieron de sus respectivos roles, funciones y relaciones personales a fin coaccionar a Bautista Alberto Huici, a Diego Enrique Barreda y a Claudio Walter Araya -por intermedio de sus familiares-, a fin de intentar quebrantar su voluntad, e intentar conseguir que modificaran sus declaraciones para involucrar a Juan José Ribelli en la investigación del atentado contra la sede de la AMIA. Esas declaraciones que serían “pagadas” con significativas dádivas de tipo económico o, más directamente, beneficios vinculados con la posibilidad de obtener la libertad y mantener o mejorar sus condiciones de detención –o su contracara, continuar privados de la libertad mientras que podría ser excarcelados o empeorar sus condiciones de detención-, se encontraban insertas en la maniobra general del Juez Federal Galeano -que, recordemos fue el que decretó la libertad de Burguette- tendiente a obtener prueba que apuntalara su falsa hipótesis de investigación.

Lo dicho supone que la actividad de los imputados, conocida, avalada y dirigida por Galeano, trascendió el hecho individual, pudiéndose constatar un grado de organización y desarrollo de las maniobras que se corresponde con la figura de la asociación ilícita del art. 210 del Código Penal. Hipótesis, que por cierto, nunca fue ajena a este expediente.

En razón de lo expuesto y encontrándose reunidos los elementos de juicio que comprueban las presiones sufridas por los mencionados Huici, Barreda y Araya, y habiéndose constatado el obrar asociado -y de un modo dotado de cierta organización- de los imputados con el ex Juez Galeano para cometer ilícitos, es que consideramos que corresponde decretar el procesamiento de Federico Guillermo José Domínguez, Luis Ernesto Vicat, Aldo Andrés Spicacci Citarella, Miguel Ángel Márquez y Marta Nélida Parascandolo en orden al delito previsto en el art. 149 bis, segunda parte, del Código Penal, como asimismo, resulta oportuno citar a los nombrados y a Juan José Galeano a los efectos de intimarlos de la asociación conformada en los términos del art. 210 del CP, debiéndose imputar al ex magistrado, también, de los 3 hechos de coacción que hasta aquí se han ventilado en el expediente.

III-. PETITORIO

De conformidad con todo lo expuesto este Ministerio Publio solicita que:

1) Se disponga el procesamiento de Federico Guillermo José Domínguez, Luis Ernesto Vicat, Aldo Andrés Spicacci Citarella, Miguel Ángel Márquez y Marta Nélida Parascandolo en orden al delito de coacción (art. 149, bis segunda parte, CP), conforme la intervención de cada uno de los nombrados en los hechos relativos a Bautista Alberto Huici, Diego Enrique Barreda y Claudio Walter Araya.

2) Se amplíen las declaraciones indagatorias de Federico Guillermo José Domínguez, Luis Ernesto Vicat, Aldo Andrés Spicacci Citarella, Miguel Ángel Márquez y Marta Nélida Parascandolo en orden los hechos enmarcados en el delito de asociación ilícita (art. 210 CP).

3) Se cite a prestar declaración indagatoria a Juan José Galeano en orden a los hechos enmarcados en el delito de asociación ilícita (art. 210 CP) y respecto de las coacciones en perjuicio de Bautista Alberto Huici, Diego Enrique Barreda y Claudio Walter Araya (149 bis, segunda parte, CP)

Buenos Aires, 12 de septiembre de 2014.-

Alberto Nisman Ramiro González

Fiscal General Fiscal Federal

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La alternancia en el gobierno y administración de nuestras organizaciones representativas

Nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

LA ALTERNANCIA EN EL GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN DE NUESTRAS ORGANIZACIONES REPRESENTATIVAS

 

Cuando un grupo de personas y sus aplaudidores pretenden enquistarse en la conducción de alguna de nuestras organizaciones, y de hecho lo ha conseguido por muchísimos años, solo nos queda a los afiliados pensar en tres sentidos; veamos:

1.- La vanidad de sentirse con poder a su disposición y de creerse los mejores.

2.- La conducción y administración de los intereses del universo convertidos en negocio de unos pocos.

3.- El temor de que otra comisión descubra cuestiones por las que no puedan dar explicaciones racionales.

A mi no me las pudieron dar cuando recurrí administrativamente, por la cesión inconsulta del predio para fines políticos, en franca transgresión de las normas estatutarias; aún están en deuda y ésta es una buena oportunidad de reivindicar el derecho del socio a ser informado.

Como vera estimado camarada, me estoy refiriendo al Círculo Policial, nuestro círculo y a su C.D.

La alternancia como sistema renovador, fortalece el espíritu dirigente pero fundamentalmente, la unión institucional, la interacción armónica de todos los asociados, el crecimiento exponencial, el prestigio profesional y el estatus que debe exhibir una organización independiente con sus interlocutores políticos y sociales. Esta es la base sobre la que se construye respeto y consideración, propia y ajena y nadie lo puede discutir.

Es impostergable bregar por la renovación de la única corporación que no se ha dado por enterada de los nuevos y bienvenidos aires que soplan gratificantes sobre nuestra Caja de Retiros; Servicios Sociales; Representantes ante el IOMA y el Centro de Oficiales Retirados.

Si sentimos que somos merecedores de un protagonismo diferente, inclusivo, motivador, de sana participación al servicio del universo societario y sin mezquindades subalternas, habrá que adoptar una firmeza ética inusual para que aquella minoría exitista desista del atornillamiento a sus sillones y deje el paso libre a nuevos dirigentes con renovados bríos.

Serán - ellos - los fiscales de una nueva gestión y seguramente no llegarán expresarse en éstos términos, porque la nueva dirigencia tiene otros parámetros de gestión, una concepción moderna fundada en el pluralismo; es decir, tiene en claro por sobre todas las cosas, que es lo que no se debe hacer.

Las próximas elecciones, serán determinantes para saber si estamos a la altura de las circunstancias.

12 de septiembre de 2014.

 

HUGO A. VACCAREZZA

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¿Que pretendemos?

Por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

¿Qué pretendemos?

 

¿Llegar a los hospitales y ser atendidos con una medicina de excelencia? ¿Nuestros hijos formados intelectualmente y profesionalmente en escuelas y universidades estatales?

¿Una justicia y seguridad ecuánimes, garantizadas por un estado creíble?

Como sociedad hemos dejado de acceder a estos derechos fundamentales, que nos aseguraban una condición de ciudadanos. Status este, correspondiente a quienes se dan una REPUBLICA.   

¿Y por qué? Porque dejamos en manos de “los otros” lo que deberíamos hacer ya, pensando en el tiempo de nuestros hijos, nietos y los últimos años que nos restan.  Que a algo tan importante como es la conducción de un Estado, llegaran estos hombres y mujeres a invadir  los espacios que otrora ocuparon nuestros grandes tribunos.- 

Debemos revertir esta situación anómala y no me digan que no se puede, que lleva tiempo! Lo hemos destruído todo en menos de dos generaciones, Y seguro que con el tiempo de una, volverán nuestros muchachos a estar en carrera y soñaran como nosotros que vale la pena “jugarse y vivir”.

Para ello debemos expulsar a las conductas actuales, no más “abogadas exitosas” ejerciendo el poder- sin saber qué se hicieron los fondos de la provincia de Santa Cruz. Sin dar explicaciones de cómo se llega a millonario y acrecentando año tras año esa situación, ejerciendo la primera magistratura.

Los autos flojos de papeles y otros negocios del señor presidente del Senado. Cómo llegaron los ministros, secretarios y aplaudidores a tener una cómoda posición económica y sueldos abultados en ministerios sin servicios al país, ¿y otros nombrados como “ñoquis”?

¿Cómo hablan de haber erradicado la pobreza de nuestra Patria, cuando los condenados a la miseria  están a las puertas de nuestra Catedral a cien metros de la Casa Rosada?

Fuerza che! Debemos intentarlo entre todos, si! entre todos..., sin olvidar !pero juzgando!

Agote, 09 de septiembre de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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1ro. de setiembre

DÍA DEL SISTEMA DACTILOSCÓPICO ARGENTINO

Nota ya editada de JESÚS SCANAVINO que no ha perdido vigencia

 

RECORDANDO AL COMISARIO DON JUAN VUCETICH…

 

Deseo recordar a mis camaradas y amigos y a todos los lectores de APROPOBA, que hoy 1º de septiembre se conmemora el día del SISTEMA DACTILOSCÓPICO ARGENTINO y se rinde homenaje a su creador, el argentino don JUAN VUCETICH. Por ello deseo hacer mi modesto aporte, aunque más no sea difundiendo un resumen de su vida y obra.

Don Juan Vucetich nació un 20 de julio de 1858 en Lesina, ciudad del extinguido imperio Austrohúngaro. Se radica en Buenos Aires donde se nacionaliza argentino y en 1888 se traslada a la recientemente fundada ciudad de La Plata, donde ingresa con el grado de meritorio en el Departamento Central de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

En mérito a su capacidad demostrada, al año siguiente es nombrado Jefe en la Oficina de Estadísticas. Ese mismo año el Jefe de Policía le encomienda la organización del Servicio de Identificación por el Sistema Antropométrico que era ampliamente difundido en Francia. Simultáneamente al entonces Jefe de Policía le llega un ejemplar de la revista “Revue Scientifique” donde se comentaban los estudios que un tal Francis Galton (primo de Charles Darwin) hacía sobre las impresiones digitales. De inmediato Vucetich es llamado y se le encomienda estudiar también la posibilidad de crear un método en base a las citadas impresiones.

Luego de varios meses de intenso trabajo, el genio desarrolla su sistema que en principio denomina Icnofalangometría y crea los elementos necesarios para ponerlo en práctica, la ficha decadactilar y el armario casillero destinado al archivo y búsqueda, sin el cual no podía existir sistema práctico alguno.

El 1º de Septiembre de 1891, se inaugura el Servicio identificando a 23 procesados en la Jefatura de Policía. Ese mismo año, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia autoriza la identificación de la población carcelaria. Estableciéndose desde entonces un Servicio de Identificación en todas las cárceles de la Provincia.

Al año siguiente, 1892, sucede un hecho histórico y ocurre en el partido de Necochea. Por primera vez en el país y en el mundo, se descubre un horrendo crimen gracias a la impresión digital y al método de Vucetich. Se evitó el error judicial y se pudo condenar a la verdadera culpable, una tal Francisca Rojas, que por todos los medios pretendía inculpar a otra persona inocente.

En 1894, su método pasa a denominarse Dactiloscopía. En 1896 da por resueltos definitivamente sus estudios sobre los tipos dactiloscópicos, reducidos a solo cuatro fundamentales, que dan origen al Sistema Dactiloscópico Argentino.

En 1899 inventa el Dactilónomo que permite la demostración gráfica de todas las combinaciones posibles en base a los cuatro tipos fundamentales y ese mismo año propone y concreta las primeras Cédulas de Identidad de nuestra provincia, que también son el primer antecedente mundial!!!

En 1901 asiste al II Congreso Científico Latinoamericano de Montevideo, en calidad de Delegado de la Policía de la Provincia, dando a conocer personalmente su sistema dactiloscópico y propone la creación de tres Gabinetes Intercontinentales de Identificación, moción que causa admiración entre los presentes por lo avanzado de su concepción. Al año siguiente la Suprema Corte de Justicia provincial ordena a todos los jueces que pidan informe a la Oficina de Identificación para comprobar la reincidencia. Semilla de lo que hoy es el Registro Nacional de Reincidencia Criminal.

En 1902, el Congreso de la República de Brasil adopta por ley el sistema dactiloscópico de identificación de Vucetich y establece fichas de canje entre Río de Janeiro y La Plata.

En 1903, en Francia, Alfonso Bertillón, creador del sistema de identificación por antropometría, adopta el sistema dactiloscópico de Vucetich.

En 1904, es un año de reconocimiento. Se publica su obra “Dactiloscopía Comparada”; recibe el Gran Premio otorgado por el II Congreso Médico; el profesor Lacassagne de la Universidad de Lyón denomina al sistema “Vucetichismo”;  un alumno de la facultad de medicina de esa ciudad francesa, Alberto Yvert, escribe la primera tesis sobre Dactiloscopía que se tenga conocimiento.. Ottolenghi, director de la Escuela de Policía Científica de Roma, Italia, hace adoptar el sistema de Vucetich, en el Gabinete de Identificación de la Escuela de Policía Italiana.

En 1905, el Congreso Científico realizado en Río de Janeiro, aprueba la propuesta de Vucetich de establecer tres Gabinetes Intercontinentales y nace así la organización que luego pasa a denominarse INTERPOL (Policía Internacional).

En la Provincia de Buenos Aires, en 1906, se dicta el nuevo Código de Procedimientos Penales y se incorpora, por primera vez en el mundo, varias disposiciones sobre identificación dactiloscópicas.

Este mismo año Juan Vucetich es nombrado Miembro Honorario de la Sociedad General de Prisiones de Francia. Y Admón. Locard, célebre criminalista francés, preconiza una ficha de canje universal de acuerdo al sistema de Vucetich. Mientras tanto, Anders Daae en Noruega comienza a aplicar el sistema argentino al que se lo considera infalible.

Otro hecho trascendente ocurre en 1907. La Academia de Ciencias de París, dio preferencia al Sistema Dactiloscópico Argentino y lo proclamaron Sistema Internacional.

En España el Dr. Oloriz Aguilera y los Señores Molins y Bachiller, que habían sido comisionados a Londres para estudiar el Sistema Henry de identificación, lo analizan comparativamente con el de Vucetich y declaran en un acta redactada por ellos, la superioridad del Sistema Argentino y se adopta definitivamente en la madre patria.

El 29 de enero de 1909 la Provincia le otorga el título de Perito Identificador. Al año siguiente también le fue concedido por la Nación.

En el año 1911, el Congreso Nacional, adopta el sistema Vucetich y mediante Ley 8129 se inicia el Enrolamiento de la población y se crea el Régimen Electoral. Asimismo el Ministerio de Guerra, solicita el Gobierno de la Provincia el concurso de Juan Vucetich para organizar el Registro Nacional de las Personas y el Registro Electoral.

En diciembre de ese año, también Cuba adopta el sistema argentino.

Ya en 1912, Juan Vucetich inicia un viaje de estudios alrededor del mundo. Visita Bombay, Delhi, Calcuta, Madrás, Colombo, Pednang, Singapore, Hong Kong, Shangay, Pekín, Seúl, Tokio, San Francisco, Berkeley, Oakland, Chicago, Washington, New Cork, La Habana, Londres, Bruselas, Lieja, Paris, Lyón, Marsella, Berlín, Hamburgo, Leipzig, Viena, Praga, Trieste, Roma, Venecia, Turín, Génova, Lisboa, Barcelona y Madrid.

Como resultado del viaje, comprobó que en Oriente se desconocía el sistema dactiloscópico como tal; en India, origen del sistema Henry (inglés), no pudieron mostrarle antecedente alguno anterior a 1891;  en China Vucetich enseñó, dejó organizado el sistema argentino y crea la primer Cédula de Identidad de aquella nación, mereciendo una condecoración al no aceptar pago alguno por sus servicios; en Japón se entera, con sorpresa, que su obra “Dactiloscopia Comparada” había sido ya traducida al idioma nipón y se había adoptado el sistema argentino; en Europa y América se encontró con los científicos de prestigio con los que mantenía correspondencia y verificó que ya se había adoptado el sistema argentino. Intercambió información y divulgó sus conocimientos. Fue un prestigioso embajador de nuestro país.

A su regreso, el gobierno provincial le encomienda la creación del Registro General de Identificación de las Personas del que fue nombrado su primer director (hoy Registro Provincial de las Personas).

En 1923 dona su Biblioteca y Archivo particular a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata, dando así origen al “Museo Juan Vucetich”.

En 1924 la Republica de Ecuador crea el Registro de Identificación con el sistema Vucetich y la Republica de Chile hace obligatoria la Cedula de Identidad ideada por el argentino. En diciembre de 1924 se radica en la ciudad de Dolores, donde fallece el 25 de enero de 1925. Sus restos descansan en el Panteón de la Sociedad de Socorros Mutuos de la Policía, en La Plata, de la que también fuera fundador y primer presidente.

Sr. Director, espero haber sorprendido gratamente a nuestra comunidad, en especial a los jóvenes, con esta síntesis de la vida y obra de este verdadero genio que fue Juan Vucetich. Su trabajo es poco valorado; quizás poco comprendido por su escasa divulgación. Pero téngase presente que su creación revolucionó la humanidad. La vida del ser humano en sociedad cambió para siempre. Con la internacionalización del Sistema Dactiloscópico Argentino, es que a las personas, en todo el mundo, se las puede identificar individualmente como un ser único e irrepetible. A partir de la descomunal obra de este sabio es que nace el Derecho de Identidad, que es, nada menos, que el que tiene cada ser humano en sus relaciones con otro, con la familia, con el Estado o nación y con la sociedad, para gozar de sus propios atributos como ser de relación e impedir que las acciones de los demás puedan serle atribuidas. O asegurar a cada hombre el goce de lo que le pertenece, con exclusión del goce de lo que pertenece a otro.

Este hombre, orgullo para nuestra patria, está prácticamente borrado de la memoria colectiva, como tantos hombres ilustres argentinos.

A la identificación humana se le ha sumado el valioso aporte de la tecnología, principalmente la computación. Pero nada nuevo se ha podido agregar al método ideado por Vucetich. Debido a su asombrosa perfección nunca pudo ser mejorado.

“Dios ha marcado con un sello la mano de todos los hombres a fín de que cada uno reconozca sus obras” (Job. Cap. XXXVII, versículo 7). Complejo, misterioso, susceptible de ser interpretado con dos significados diferentes y a la vez complementarios: el de que pueda reconocer cada uno sus propias obras y la de sus semejantes, o el de que pueda reconocer y admirar la obra de Dios, cuya marca llevamos en las manos.

En el año 1996 participé de un Congreso Internacional de Policías que se realizó en la Escuela de Policía “Juan Vucetich” de la Provincia de Buenos Aires. Jamás olvidaré el inmenso orgullo que sentí al comprobar que camaradas de los más remotos países se apretujaban en el hall central de la Escuela de Policía, contemplando las innumerables placas de reconocimiento de distintos países del mundo al sabio argentino, y fotografiándose junto su  busto.

En mi país, en el país de Vucetich, no se lo conoce y casi no existen referencias públicas que lo recuerde. Una plazoleta, una calle, un barrio, como suele haber en otros lugares. Absolutamente nada.  Una verdadera lástima. Y una vergüenza.

Aprovecho para saludar a todos sus discípulos, los peritos de las distintas artes y profesiones aplicadas a la investigación criminal.

Atentamente

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de Apropoba

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EUSEBIO RAMÓN ZUBIELQUI, UN JEFE COMO POCOS.... por JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

EUSEBIO RAMÓN ZUBIELQUI,  UN JEFE COMO POCOS…

 

Ayer 17 de Agosto se cumplieron 20 años del fallecimiento del Sr. Comisario Inspector (ra) EUSEBIO RAMÓN ZUBIELQUI, quien fuera Jefe del Comando Radioeléctrico de Mar del Plata.

Fundamentalmente una persona de bien. Integraba esa clase de hombres –que cada vez hay menos- que mantenían una perfecta coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Entre sus virtudes, además de su enorme e intachable decencia, estaban sus condiciones de mando. No necesitaba construir el “personaje” como hacen muchos en estos tiempos, que creen que para conducir alcanza con tener hombreras con un par de soles dorados y que –como nos enseñara el Profesor Hugo Ignacio Silva en su Manual de Conducción Policial- parecen pavos reales, marcando constantemente distancia entre el que manda y el que obedece.

Zubielqui era uno de esos conductores naturales, admirados por los subalternos en general y especialmente por sus subordinados, los que trabajábamos a sus órdenes. Era generoso, se preocupaba y ocupaba personalmente de atender los problemas de su gente, especialmente de los más pobres. He sido testigo de su desvelo por asistir y resolver cuestiones personales, incluso familiares, de los efectivos.

Actuaba con humildad sin ser vulgar; irradiaba optimismo, entusiasmo  y seguridad entre el personal; arriesgaba casi sin límites en todo momento, especialmente cuando debía defender a alguno de sus hombres ante las contrariedades del servicio, que eran muchas en aquellos años de plomo como lo fue la década de 1970, cuando tuve el honor y experiencia inolvidable de servir a sus órdenes en aquel Comando Radioeléctrico.

Ayer, domingo 17 de agosto, al cumplirse el aniversario número veinte de su partida, su señora esposa, compañera perfecta en la difícil vida de un policía, hijos y nietos, le rindieron un sentido homenaje arrojando flores al mar donde fueron depositadas sus cenizas.

Mi modesto y sincero homenaje a este hombre, que con su ejemplo marcaba a fuego el rumbo de los jóvenes oficiales. El recuerdo inolvidable de éste señor Jefe que fue Eusebio Ramón Zubielqui, creí necesario hacerlo público, para la consideración de toda la fuerza y como el  modelo que en los tiempos que corren muchos deberían imitar.

18 de Agosto de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (ra)

Secretario de Organización de APROPOBA

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EL CONTROL SOCIAL Y LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, por HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

EL CONTROL SOCIAL Y LA POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

 

Adviértase que hablo en singular: “la Policía de la provincia de Buenos Aires”, porque es la única, más allá de antojadizas definiciones o extensiones que remiten a apéndices o anexos de ésta policía de seguridad.

Pareciera que subliminalmente la cotidianeidad de nuestra interacción social, nos indujera a convivir con el ignominioso escenario de la inseguridad y las muertes violentas de conciudadanos indefensos. Y no hay solución a la vista pese a los experimentos sin solución de continuidad que se vienen realizando desde hace años en el laboratorio político. Todo es experimental, todo es prueba y error. No existe el rigor científico para llegar a la verdad porque se parte de premisas falsas, con lo cual los resultados son falsos. Tradicionalmente la política, ha tratado de explicar todos los fenómenos sociales sobre la tierra, en la soberbia de creer que sus dirigentes lo saben todo. Hay cuestiones multicausales que trascienden el razonamiento político, una de ellas es la Seguridad Ciudadana. Para abordarla, es imprescindible partir desde la complejidad social, económica, psicológica, política, cultural y fundamentalmente desde la honestidad que implica tomar distancia de los prejuicios facilistas, ideológicos o partidistas. Es honesto reconocer que estamos frente a una ciencia nueva, poco conocida y muy manoseada en términos psicosociales, que merece un tratamiento interinstitucional. Por un lado la soberbia política y por otro la suficiencia policial nos han hecho creer que el ejercicio delictivo es de fácil resolución; tan simple como crear nuevas policías, incorporar más patrulleros, o incrementar las penas. Falso.   

Los doctrinarios sociológicos aún no se han puesto de acuerdo para definir el concepto de control social; unos le dan un carácter amplio que en oportunidades encaja perfectamente con la propia organización social y otros le asignan un sentido más limitado, definiendo o asimilando el control social al ejercicio de normas de cuidado y a la gestión de los derechos de libertad, propiedad y ciudadanía, con respeto por lo diverso y el multiculturalismo.

Para los exponentes de la Escuela Americana, Talcott Parsons y Robert Merton entre otros y para la Escuela Continental Europea, Emile Durkheim o Max Weber, el concepto de control social sugería la idea de un estado de cosas que integraba la sociedad, entre las que estaba la disciplina social, la buena administración del castigo, el monopolio de la violencia a cargo de las agencias del Estado debidamente autorizadas y legitimadas para su ejercicio, de acuerdo a normas predeterminadas, como el derecho penal clásico y las garantías constitucionales, el derecho a cobrar y recaudar impuestos y el deber de tributar.

Las agencias oficiales o privadas encargadas del ejercicio del control social formal o informal, son, entre otras, la escuela, la fábrica, el hospital, el club, las asociaciones de fomento, las ONG, la propia familia y LA POLICÍA. Todas éstas agencias, si bien tienen el deber de administrar disciplina, verificar desvíos y sancionarlos, pautar sobre normas y fines perseguidos, establecer límites, bordes y tolerancias en el umbral del desvío, no es menos cierto que la concepción social adiciona alcances de disciplinamiento social, de integración social.

El resultado, en su faz positiva y progresista, fue el ESTADO DE BIENESTAR y en su faz más perversa, el ESTADO TOTALITARIO o DICTADOR, con la eliminación absoluta del estado de derecho durante el siglo XX, al amparo de diversas modalidades que permitían desde el aparato estatal, solo una idea dominante en forma exclusiva, salvaguardando al Estado antes que al ciudadano, y alterando todo el sistema de defensas y garantías de surge desde la CARTA MAGNA.

Nuestro Estado de la modernidad, es un estado disciplinario, que se asegura el cumplimiento efectivo del contrato social con las variables ideológicas impuestas por quien lo gobierna, y que le asigna a cada segmento social su sentido, construyendo valores y desvalores, y no solo monopolizando la fuerza, el poder público y el fiscal, sino consagrándose como fuente de construcción de funcionalidad, a través de los actores sociales que ocupan los cargos dirigentes y hegemonizan las ideas dominantes y las imprimen mediante procesos de propaganda doctrinaria, disfrazadas de acciones de socialización o normalización, solo con fines deliberados de obtener la legitimidad en el ejercicio del poder, y conservarlo a cualquier precio. Es decir, un estado desnaturalizado donde el control social es una válvula que se abre o se cierra según las circunstancias de las dos corporaciones más poderosas del país; el poder político y el poder económico. Uno necesita del otro de modo que el político construye una base económica y la sostiene para financiar el proyecto ideológico, y el económico aspira a la protección política para seguir creciendo que es su naturaleza.

Pareciera que en ese precio, quedan excluidos de cualquier vigilancia, los grupos de choque amparados en las organizaciones barriales de piqueteros, que responden y son funcionales a los lineamientos ideológicos de sus líderes y éstos a las dádivas del gobierno de turno, que en el mejor de los casos reparte, quedándose con la mejor parte; los medios de prensa, cautivos de las pautas oficiales que los convierten en defensores a ultranza del oficialismo gobernante; una oposición contaminada por los vicios del poder, cuanto menos endeble y desarticulada; la presión tributaria oficial, ejercida con libre albedrío sobre el estrato social  que más tributa, la clase media; el IVA y el inmoral impuesto a las ganancias, representan el mayor ingreso en concepto de recaudación netamente fiscalista; los sindicalistas afines y sus métodos coercitivos con la única idea de seguir manejando discrecionalmente las cajas de las obras sociales; los industriales destinatarios de los más importantes contratos de concesión y de obras;  los gobernadores timoratos que incluso son obligados a subir las escalinatas de la rosada de rodillas mendigando una mayor coparticipación;  los intendentes  y así, podríamos seguir la tediosa tarea enumerativa.

El control social entonces, es el conjunto de prácticas, actitudes y valores predeterminados, destinados a mantener el orden establecido en la sociedad; a veces  éste se realiza por medios coactivos o violentos y aquí aparece una de las agencias informales más comprometida con dicha tarea; LA POLICÍA. En ella descansa la competencia de prevención, castigo y represión contra el ciudadano. Su función principal es el mantenimiento del orden público y velar por el cumplimiento de las leyes. Es la encargada de ejercer el poder coactivo en nombre del Estado.

No solo es – la policía -  un instrumento insustituible de la estructura dedicada al control social que sirve a los dictados del poder; a partir de los años 80 aparece la seguridad ciudadana y se añade la función de vigilancia; es decir, roles indelegables de la instancia policial.

¿Por qué entonces ésta agencia, que debería ser cuidada, perfeccionada y enaltecida, es deliberadamente desnaturalizada y sus hombres maltratados?; ¿por qué se la atomiza?; ¿por qué es destinataria de un control diferencial, empecinado y hostil, que persigue el sometimiento y la esclavitud?; ¿por qué se precariza la especificidad de sus hombres y mujeres?; ¿por qué se mantienen en el tiempo normas escritas y no escritas que justifican el ejercicio del poder arbitrario y despótico por parte del superior político?.

La respuesta es: 1.- Que el Estado desconfía de una policía altamente capacitada, apolítica, honesta e incorruptible, prestigiosa y creíble. Una policía de éstas características se volvería peligrosa porque además de contener el crimen organizado, avanzaría en la vigilancia de otros aspectos políticamente blindados que están dentro de su competencia, en la indelegable tarea del control social y nadie se animaría a desvirtuar la investigación de una organización modelo independientemente de la calidad de los incriminados. Pondría al descubierto absolutamente todo lo que se propusiera. 2.- La inseguridad deviene un gran negocio en pocas manos, militares, policías, políticos y civiles. Una especie de estado paralelo gendarme, que incrementa sus ingresos de manera inversamente proporcional al nivel de seguridad ciudadana. 

Hoy, por un lado servimos y por otro lado nos someten para servirse de nosotros.

Es en consecuencia, un Estado expulsor de su propia agencia institucional, a la que debilita en todas sus estructuras en un contexto de falsa democratización, exponiéndola al aniquilamiento social y a la ofensiva letal contra sus recursos humanos por parte de las organizaciones delictivas; que se desinteresa de todos sus problemas y necesidades, que teme, destruye y niega la idea de integración y organización, es decir de la unidad corporativa que construye un nuevo honor fortalecido de cara al futuro; es un estado que produce libertad para algunos y profundo sometimiento para nosotros.

Somos un resto miserable, que no puede gozar de las bondades del sistema de derechos y garantías, solo pensado para los individuos de primera libres, exculpados y amigos del poder, cuando no integrantes del mismo. 

Es cierto que la distribución o sistema de reparto del contrato social implica necesariamente un centro de imposición normativa, de ejercicio del poder, del control y la dominación, y un margen, un borde, donde quedan fuera de sus efectos benéficos buena porción de la población, es decir, la desigualdad de los marginados. La ideal del contrato social argentino lleva impresa en si misma la selectividad social, un régimen de visibilidad, de diferenciación en la calidad de los ciudadanos; unos – como expresáramos -son absolutos de primera, otros relativos de segunda. La consideración social, con la complicidad política ha situado a LA POLICÍA en ésta última categoría. Integramos ese universo miserable en una constante de dominación, servilismo y manipulación.

Por ello no me extraña que a través del tiempo se siga manteniendo el estado de excepcionalidad con la declaración del estado de emergencia de la seguridad, el sostenimiento de la precarización laboral, la miseria en los sueldos, la inestabilidad y la manipulación individual y colectiva como herramientas aptas para el disciplinamiento que conduce al estado de necesidad; por ello no me extraña que nada de lo hecho hasta ahora  por la gestión de Granados haya sido seriamente cuestionado cuando sobran los motivos; por ello no me extraña que el Ejecutivo tenga un interés funcional al Estado Nacional en la creación de las policías comunales, tratando de licuar responsabilidades; por ello no me extraña que el Ministro de Seguridad haya convocado al personal en retiro activo nuevamente a la función en respuesta al humor social, recurso de dudosa efectividad; como tampoco me extraña que algunas actitudes del Gobernador y el Ministro del área nos hayan inducido al error conceptual de hacernos creer que no serían más de lo mismo. 

Lo cierto es que estamos cautivos de los acuerdos de cúpulas políticas partidistas y nada de lo que soñemos, en términos de reconciliación y eficacia  institucional, será posible. No seamos ingenuos, en el ámbito de la política subyacen los acuerdos de gobernabilidad cerrados a espaldas del pueblo y sus instituciones, de modo que así seguiremos estando, a expensas de los berrinches de dinosaurios políticos, porque como todos sabemos, en el ámbito de la política nadie se retira ni se jubila; de la muerte biológica natural no se vuelve, de la muerte política, sí.

Aun así, conscientes o inconscientemente  y ante la indiferencia social, seguiremos dando vidas en la consolidación y perfeccionamiento de ésta bienvenida democracia, cumpliendo lo mejor que podamos nuestra misión específica, aunque estemos rodeados de fósiles dirigentes; y ¿saben por qué?, porque nuestro compromiso social ha sido internalizado por nuestras consciencias en un proceso cognitivo personalísimo, fundado en la ética del interés general y no en los objetivos de poder, en cuya construcción la ética y la moral son incompatibles, salvo raras excepciones que he tenido la suerte de conocer.          

Dos cosas están muy claras, una: la Policía de la Provincia de Buenos Aires, es lo que el Gobernador de turno quiere que sea y segunda, un destino de grandeza excede la transitoriedad del jefe político y su entorno que pasan – ojalá sea por siempre – y se van, pero requiere de una condición “sine quanon”; y es que esa voluntad revolucionaria se instale definitivamente como una especie de ideología rectora de la doctrina policíaca en el honor de las mayorías, como no ha ocurrido hasta ahora. Es hora de entender que el cambio finalmente debe operar desde nosotros hacia el contexto social sin esperar señales del gobierno en éste sentido, y cuando ocurra, es posible que la sociedad deba revisar sus principios ciudadanos para estar a la altura de un modelo de organización ejemplar. 05-08-14.

 

Hugo Alberto Vaccarezza

Crio. Mayor (RA)

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DERECHO, por CARLOS ROBERTO MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

DERECHO:

 

Facultad natural del hombre para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de vida. Facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en nuestro favor. Consecuencia naturales del estado de una persona o de sus relaciones con respecto a otra. Conjunto de principios, preceptos y reglas a que están sometidas las relaciones humanas en toda sociedad civil. 

DERECHOS HUMANOS:

Conjunto de derechos y libertades consideradas inherentes a la naturaleza humana. ¿Qué son los derechos humanos?

Y según LAS NACIONES UNIDADES:

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.

Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos.

Universales e inalienables

El principio de la universalidad de los derechos humanos es la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos. Este principio, tal como se destacara inicialmente en la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha reiterado en numerosos convenios, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos humanos. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, por ejemplo, se dispuso que todos los Estados tuvieran el deber, independientemente de sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Todos los Estados han ratificado al menos uno, y el 80 por ciento de ellos cuatro o más, de los principales tratados de derechos humanos, reflejando así el consentimiento de los Estados para establecer obligaciones jurídicas que se comprometen a cumplir, y confiriéndole al concepto de la universalidad una expresión concreta. Algunas normas fundamentales de derechos humanos gozan de protección universal en virtud del derecho internacional consuetudinario a través de todas las fronteras y civilizaciones.

Los derechos humanos son inalienables. No deben suprimirse, salvo en determinadas situaciones y según las debidas garantías procesales. Por ejemplo, se puede restringir el derecho a la libertad si un tribunal de justicia dictamina que una persona es culpable de haber cometido un delito.

Interdependientes e indivisibles

Todos los derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y la educación; o los derechos colectivos, como los derechos al desarrollo y la libre determinación, todos son derechos indivisibles, interrelacionados e interdependientes. El avance de uno facilita el avance de los demás. De la misma manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás. 

Iguales y no discriminatorios

La no discriminación es un principio transversal en el derecho internacional de derechos humanos. Está presente en todos los principales tratados de derechos humanos y constituye el tema central de algunas convenciones internacionales como la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

El principio se aplica a toda persona en relación con todos los derechos humanos y las libertades, y prohíbe la discriminación sobre la base de una lista no exhaustiva de categorías tales como sexo, raza, color, y así sucesivamente. El principio de la no discriminación se complementa con el principio de igualdad, como lo estipula el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Derechos y obligaciones

Los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. Los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. La obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos. La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos. En el plano individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás.

         DERECHO SINDICAL:

Parte muy importante del Derecho del Trabajo moderno, y, dentro de él, del Derecho Colectivo del Trabajo, que es la facultad de toda persona de asociarse, libremente según no pocas legislaciones, obligatoriamente según otras, y con libertad más que ficticia que real en algunas, El Derecho Sindical establece, además, las normas que rigen las atribuciones de los sindicatos, su funcionamiento, la designación de sus dirigentes y delegados, sus relaciones con la autoridad pública, etc. El Derecho Sindical suele referirse asimismo a la intervención de las asociaciones profesionales o sindicatos en la concertación de los contratos colectivos de trabajo.

P.D.: extraído de las siguientes fuentes:

(1) - Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales – Dr. Manuel Ossorio.

(2) - Diccionario  Enciclopédico Ilustrado LESA 1999.-

(3) - Mentor- Enciclopedia de Ciencias Sociales- Océano- Cronológico del Siglo XX.  

-¡Aja!, y para que me meto en estos fandangos? por el solo hecho de preguntarme ¿y los Derechos Humanos, cuando nos llegan? ¡Y qué ensalada hermano! ¿Y por qué nos niegan todo este paquete? ¿Nos creen sin derechos alguno, verdad? ¿Democracia?, ¡no!

A estos caballeros de la política, dirigentes actuales, les cabe perfectamente el calificativo de AUTORITARIOS: que son los que creen resolver el antagonismo entre el Poder y la libertad mediante la instauración de una sociedad unánime en que no admite nada que pueda erosionar ese poder. Se trata de cualquier cosa menos de una DEMOCRACIA.

         Agote, 29 de julio de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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Confederación de Trabajadores Policiales y Penitenciarios de Latinoamérica (Chile junio 25 y 26 de 2014), por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Confederación  de Trabajadores Policiales y Penitenciarios  de Latinoamérica (Chile junio 25 y 26 de 2014)

 

Qué desinformados que hemos estado y por ello tan lejos de los derechos que nos negaron durante décadas, quienes debían velar por nuestro bienestar callaron.

No menos cierto es que en parte somos culpables nosotros mismos, nuestro ego, nuestros estúpidos e inexistentes posicionamientos y la creencia de que nuestra seguridad  estaba jugada en el capricho de quienes nos gobernaban.

Debemos exigirle al “Patrón Estado” y hacerle saber, que somos una pata intransferible del sistema democrático, que sin nosotros, será imposible restablecer la República. Así lo han demostrado todas las aventuras que intentaron obviar el Congreso, llámense, golpes de estado, guerras, o cambios inconsultos sobre las marchas de las instituciones y sus condiciones de vida y formación.

Agote, 22 de julio de 2014.                                                                                                     

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav) 

 

La Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.)

¡De que se trata?

-La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 11 de abril de 1919, en virtud del Tratado de Versalles. Su Constitución, sancionada en 1919, se complementa con la Declaración de Filadelfia de 1944

-La OIT tiene un gobierno tripartito, integrado por los representantes de los gobiernos, de los sindicatos y de los empleadores. Su órgano supremo es la Conferencia Internacional del Trabajo, que se reúne anualmente en junio. Su órgano ejecutivo es el Consejo de Administración, que se reúne cuatrimestralmente en Ginebra. Toma decisiones sobre políticas de la OIT y establece el programa y presupuesto que posteriormente son presentados a la Conferencia para su aprobación. También elige al Director General. En 2012 fue elegido para el cargo el británico Guy Ryder. La sede central se encuentra en Ginebra (Suiza).

-En 1969 la OIT recibió el Premio Nobel de la Paz. Está integrada por 185 estados nacionales (2012). No tiene potestad para sancionar a los gobiernos.-

Tan cerca nuestro y nosotros tan lejos de ella.

OIT Argentina

Acerca de la Oficina de País de la OIT para la Argentina

Acerca de la Oficina

La Oficina de la OIT en Argentina tiene por finalidad brindar asesoría técnica a los constituyentes tripartitos (gobierno, organizaciones de empleadores y organizaciones de trabajadores). Proporciona apoyo para la promoción del Programa de Trabajo Decente de la OIT como un componente importante de las políticas de desarrollo nacionales.

103.a Conferencia Internacional del Trabajo

Invertir en el empleo de calidad es crucial para revitalizar el crecimiento y promover sociedades más inclusivas

La Comisión tripartita de la CIT considera que el trabajo decente debería ser un objetivo explícito de la agenda de desarrollo post 2015.Comunicado de prensa | 12 de junio de 2014GINEBRA – Los delegados de gobiernos, empleadores y trabajadores reunidos en la

Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) llegaron a un consenso sobre la necesidad de un marco político exhaustivo y de estrategias de crecimiento inclusivo, activas, centradas en el empleo, tanto a nivel nacional como mundial.

También acordaron promover el trabajo decente como un objetivo explícito de la agenda de desarrollo post 2015 de las Naciones Unidas.

“Lo que dominó esta discusión fue el diálogo social en su mejor expresión”, declaró la representante del Secretario General y Directora General Adjunta de Políticas, Sandra Polaski, después de casi dos semanas de deliberaciones durante la CIT 2014.

Alrededor de 600 millones de nuevos empleos de calidad deben ser creados durante los próximos diez años para absorber las personas actualmente desempleadas.”

Directora del Departamento de Políticas de Empleo de la OIT

La Comisión tripartita para la Discusión Recurrente sobre el Empleo estuvo constituida por 203 delegados de gobiernos, empleadores y sindicatos de todo el mundo. Sus conclusiones fueron adoptadas en la Plenaria de la CIT.

La primera discusión recurrente sobre el empleo tuvo lugar en 2010 para dar seguimiento a la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa de 2008. El empleo es el primero de los cuatro objetivos estratégicos en el marco de la Declaración que fue discutido por segunda vez durante la CIT de este año.

El Presidente de la Comisión, Marhijn Visser, del Gobierno de los Países Bajos, declaró que “la labor ambiciosa y difícil de la Comisión ha sido completada y los resultados superaron las expectativas. Las conclusiones expresan un compromiso por parte de los mandantes de la OIT y ofrecen a la OIT una orientación estratégica para el futuro”.

El vicepresidente del grupo de los empleadores, Alberto Echavarría Saldarriaga (Colombia), agregó que “las políticas que promueven las empresas sostenibles deben formar parte integral de un marco político exhaustivo y la OIT debería utilizar una serie de instrumentos centrados en las políticas de empleo, que abarquen las dimensiones micro y macro de la economía”.

Helen Kelly (Nueva Zelanda), vicepresidenta del grupo de trabajadores felicitó a la Conferencia por las conclusiones y señaló que “los países que han adoptado un conjunto de políticas integrales que se refuerzan mutuamente han logrado abordar con éxito los desafíos del empleo y las desigualdades”. Agregó que las conclusiones “reflejan método, acción, tripartismo y diálogo social y sentarán las bases para el futuro trabajo de la OIT”.

“Alrededor de 600 millones de nuevos empleos de calidad deben ser creados durante los próximos diez años para absorber las personas actualmente desempleadas y las 400 millones de personas que se espera ingresarán al mercado laboral”, declaró Azita Berar, Directora del Departamento de Políticas de Empleo de la OIT.

El marco político exhaustivo acordado, que consiste de una combinación de políticas macroeconómicas, del mercado laboral y sociales, puede guiar a los países a promover el empleo pleno, decente, productivo y libremente elegido.

Los miembros de la comisión establecieron los principios rectores y las 15 políticas que componen el marco exhaustivo, y comprenden políticas macroeconómicas; políticas comerciales, industriales fiscales, de infraestructuras y sectoriales; políticas empresariales; políticas educativas y de desarrollo de competencias; y políticas del mercado laboral.

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El terrorismo laboral y nuestro silencio, correo y nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

A raíz de una muy precisa observación del camarada y amigo JESUS EVARISTO SCANAVINO, respecto de la concejal del Frente Cívico y Social MARIELA CLIMENTI del partido de General Alvarado, que ha declarado públicamente que "no le compete preocuparse por las condiciones laborales en que trabajan los policías", recordé una opinión que emití hace un tiempo ya y que estimo, completa el cuadro decepcionante de la visión que muchos políticos tienen de su Policía.

Las obviedades huelgan con relación a lo que pienso de ésta como de otros dirigentes.

 

CAPITULO IX

EL TERRORISMO LABORAL Y NUESTRO SILENCIO

 

He asistido últimamente, en sitios destinados a difundir los vericuetos de la función policial, a discusiones estériles en torno de temas que se me ocurre menores, como el caso de los escalafones o ascensos, de las que no he querido tomar parte por tratarse de cuestiones de forma, que en alguna medida van camino de saturar éstos espacios de reflexión en detrimento de las cuestiones de fondo jncomprensiblemente postergadas o relegadas en el imaginario de prioridades. Es una verdad de Perogrullo que todos los temas son importantes, pero algunos son más relevantes que otros, a eso me refiero.

Cada uno defiende su teoría particularmente construida, mientras que el todo universal e inclusivo, está más allá de esa visión individual y como tal, parcial; está en esa línea imaginaria que es la horizontalidad de la igualdad, que nos nivela esencialmente como hombres o mujeres primero, y luego como partes integrantes de una misma profesión; la de Policía.

Me refiero especialmente a quienes se encuentran  en actividad; pero no son todos quienes discurren, ni siquiera – aunque en minoría – un porcentaje importante; son una excepción y en la mayoría de los casos, por asuntos en los que se han visto afectados sus intereses individuales directa o indirectamente, como por ejemplo el de los ascensos o el reescalafonamiento, el resto aparece como víctima de una despersonalización o indiferencia propios de una patología. Sumisión, sometimiento y resignación es lo que transmiten en el más profundo de los silencios.  De allí a intuir un futuro con pronóstico desolador y apocalíptico de estos recursos humanos, hay un paso, o quizás medio.

Que un tema tan trascendente como el de nuestra movilidad futura; la aceptación de emolumentos discontinuos que no formarán parte integrante del salario de retirado, jubilado o pensionado; la precarización de las condiciones laborales que generan una suba del umbral del riesgo, un riesgo cierto de vida, no constituyan motivos de movilización, cuanto menos por simple curiosidad,  me sugiere mucha gravedad, ¿qué otro tema puede ser más importante - en términos de nuestra movilidad – que el retiro o la jubilación, o la preservación de la propia vida?.

Creo que el personal superior de la fuerza, no tiene consciencia del peligro potencial al que se ve sometido el rol indelegable que cumple la policía como una agencia más del control social y por ende, su futuro se torna incierto, imprevisible, peligroso en términos de existencia visible; a menos que lo que se pretenda sea precisamente desnaturalizarla definitivamente para convertirla en un cuerpo con figuras decorativas. Las jerarquías intermedias y bajas, lo ven como algo muy lejano y difuso, por lo que no les mueve a preocupación, ahora. Deberían saber – sin embargo - que la movilidad de sus futuras pasividades y el usufructo de ellas, se está definiendo en éstos tiempos, por ejemplo con el aumento de bonificaciones no sujetas a aportes a las que apela con profundo sentido discriminatorio, el superior político.

Deberíamos preguntarnos ¿a qué se debe la ausencia de crítica? y quizás podamos comprender que ésta especie de mansedumbre colectiva; que ésta patología no querida ni buscada, solo impuesta, se enmarca en lo que muchos llaman y yo comparto, EL TERRORISMO LABORAL.

Según la Real Academia Española, en lo que a nosotros nos interesa, terrorismo significa:

1.- Dominación por el terror.

2.- Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

El terrorismo laboral, sintéticamente definido, no es otra cosa que la práctica de la dominación a través del miedo, la angustia y por ende el terror que origina la incertidumbre o la concreción potencial de una amenaza o varias de ellas. Es esa perenne presión psicológica que condiciona la estabilidad del empleado, a mantener una conducta o posicionamiento que satisfaga expresamente las exigencias del ESTADO EXPLOTADOR.

Es el terror de no percibir el salario el próximo mes. El terror de ser discriminado; de ser incapaz de pagar las deudas; de contemplar a los propios hijos y demás afectos destrozados por el hambre. Este es el terror disfrazado que impone silencio, un terror oculto, invisible y sin embargo demasiado real. Es, en definitiva, un terror provocado por quien – paradójicamente - tiene la obligación de velar por la estabilidad y la tranquilidad del agente: EL ESTADO.

Las sucesivas prórrogas de la emergencia policial y la aplicación sistemática de la prescindibilidad, constituyeron sin dudas, formas de terrorismo laboral, ejercidas desde el propio Gobierno al amparo de normas motorizadas desde el propio oficialismo y acompañadas por la oposición, sancionadas para la libre y discrecional imposición de un absolutismo anacrónico concebido en el marco de lo “políticamente correcto” o lo “convenientemente acordado”.

Colisiona y afecta al Estado de Bienestar y desde luego a los más elementales principios, tan hipócritamente defendidos por algunos intelectuales, que han estimado que es necesario someter o aniquilar las conciencias, matar el espíritu, impedir el pensamiento crítico instaurando el pensamiento único, es decir: las formas ideológicas del conformismo social.

En los últimos años se ha trabajado minuciosa, estratégica y demagógicamente en una pretendida transformación del aparato policial, bajo la denominación de “nuevo modelo de policía” basado en la horizontalidad, descentralización y multiplicación de organismos burocráticos; la utópica “policía  comunitaria o de la comunidad”, olvidando al ser humano-policía como el centro de la espiral de cualquier conquista, su espíritu crítico, el pensamiento reflexivo y su trabajo profesional fundado en normas éticas, derivadas del compromiso social y en su inalterable vocación de servicio. Una creación elaborada en los laboratorios ideológicos que solo apunta a salvar la ropa política en lo que cualquier policía ilustrado conoce como la “ley del gallinero”.

Si lo que buscaron fue el pensamiento sistémico, consolidado y legitimado como elemento ideológico sustentador del conformismo social dentro de la fuerza, LO LOGRARON…pero solo por un tiempo.

El sistema en sí mismo, aseguró su propia permanencia y estabilidad; no dejó espacio a los cuestionamientos y – como nos dice Marcos Roitman – rehuye contextualizar los acontecimientos que unen el pasado, presente y futuro en beneficio de una interpretación lineal y monolítica. Para el sistema, el futuro está diseñado, es hoy; y la historia, ya se ha producido.

Naturalmente, la entereza personal de cada persona afectada es un factor muy importante, de allí las voces discordantes, excepcionales, y algunas valientes a pesar de los argumentos de presión traídos a consideración.

Prórroga de la Emergencia Policial y Prescindibilidad fueron formas de hostigamiento permitido; en definitiva violencia legal, porque fue legitimada mediante la sanción oportunista de leyes y disposiciones; la primera encubrió la ineptitud del gobierno en el diseño de políticas de seguridad ciudadana activas, superadoras y estables en el tiempo, otorgándole al mismo prerrogativas o superpoderes especiales para gestionar con libre albedrío; y la segunda, afectó exclusivamente a quienes estaban en actividad. Pero además, son Leyes y normas que no nacieron de una necesidad interna para perfeccionar la prestación del servicio comunitario; por el contrario, fueron concebidas en un contexto de desaciertos políticos para minimizar costos y reprimir adecuadamente y de manera ejemplarizadora, “a los únicos responsables de la debacle”: LOS POLICIAS Y LA INSTITUCION POLICIAL.

Si nuestro Gobernador o nuestro Ministro de Seguridad pensaran diferente, ya se tendrían que haber adelantado a los potenciales cuestionamientos de sectores policiales anónimos – por ahora – que pueden terminar en estallidos de consecuencias impredecibles. No creo oportuno detenerme en tratar de justificar la percepción de un sueldo digno, un sueldo justo y equitativo que reconozca de manera explícita, el sacrificio que hace la fuerza, es decir sus hombres, condenados a vivir por debajo de la línea de pobreza.

Días pasados, el Ministro Granados dijo sin sonrojarse “CADA VEZ ESTOY MAS ORGULLOSO DE MI POLICIA”; palabras vacías, manipulación hipócrita, compromiso afectado, a la medida de una idea de realidad ficticia que ayuda a construir la propia cúpula policíaca en el ejercicio de la obediencia ciega o –pero aún – en la genuflexión.

Si nuestro Gobernador y nuestro Ministro de Seguridad pensaran como lo proclaman, habrían hecho anuncios concretos de incrementos salariales y de la asignación de recursos para mejorar la prestación del servicio, a través de la  optimización de las condiciones laborales en favor del hombre, tan castigado desde afuera como desde adentro. ¿O es que imprudentemente quieren poner a prueba hasta donde llega la sumisión?.

Fuimos artífices de nuestros destinos y aquí sí estamos hablando del todo, del universo policial, de los laureles que supimos conseguir y solo la lejana posibilidad de perder parte de las conquistas logradas con sangre sudor y lágrimas, debería ser el objeto de una actitud diferente de nuestra parte en ésta hora; activos y retirados en una estrategia común seria, legítima y democráticamente elemental, como sería la de peticionar a las autoridades frente al potencial conflicto, fundada en la razón, la ética, el compromiso y el sentido de pertenencia.

Todas las vertientes sintomáticas nos indican que para superar el ostracismo y la postergación en la que nos encontramos, deberemos enfrentar un difícil tiempo de reflexión y acción, de teoría y praxis; de confrontación con el pensamiento sistémico y el conformismo resignante, y de elaboración de propuestas afincadas en la recuperación de la consciencia de las grandes empresas y de la sencilla dignidad de sabernos seres moldeados en el barro de aquí, de éste lugar concreto y de este preciso momento histórico.

Diciembre de 2012

 

Hugo Alberto Vaccarezza

Crio. Mayor (RA)

Srio. Asuntos Laborales de APROPOBA

18-07-14.

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Reeditamos como nota de interés

LA MUERTE DEL POLICÍA, nota de HUGO ALBERTO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

Así como las guerras las hacen los capitanes, que son quienes tienen mando directo sobre la tropa, las gestas épicas en las policías de la Provincia de Buenos Aires, las hicieron - mayoritariamente - los subalternos; vigilantes y suboficiales que yacen por doquier y con cuya sangre se escribieron las páginas más violentas y dolorosas de la historia institucional.

No es fácil hablar de la muerte, no de cualquier muerte, sino de la muerte de un policía en cumplimiento del deber; y no es sencillo porque ésta va acompañada de un profundo sentido filosófico que muchos niegan desde la miserabilidad y otros ignoran, pero que yo reivindico como una de las pocas muertes auténticamente ética, porque nace expontáneamente de una acción regida por la concepción moral, que lleva al individuo a olvidarse del ser, su ser.

La moral o las costumbres, son adquiridas por hábitos antes que por educación, lo que nos induce a obrar de una manera determinada; correlato que responde a una particular concepción y a una irresistible decisión personalísima.

Históricamente y aún hoy, el policía tiene problemas limitativos para superar con discernimiento los interrogantes concernientes a la relación que guarda la libertad de acción con la moral; la diferencia que existe entre el aspecto normativo - la Ley - y el fáctico. El deber moral -como sostiene Kant - proviene de su propia voluntad y en éste sentido, la responsabilidad moral se sitúa en la conciencia del sujeto por encima de todo, quien se da a si mismo la Ley moral que debe cumplir con negación absoluta de riesgos.

La instrucción, capacitación y perfeccionamiento de los policías, nunca han alcanzado niveles de excelencia que los ayuden a pensar, al como pensar o en que pensar o a preguntarse:

¿qué debo hacer?

¿qué no debo hacer?

¿qué puedo hacer o dejar de hacer?

Entonces sabría que con su conducta se está jugando su libertad, la responsabilidad y la consciencia moral, o como hemos visto, su propia vida.

Esta sublimación épica es la cuna de la dignidad inherente al ser humano, que ha optado por lo trascendente, es decir, ser una persona moral con la cualidad de policía; se ha formado y ha internalizado el concepto de lo bueno y lo malo que demuestra en la capacidad de actuar, pero fundamentalmente, en las formas. En esto reside la consciencia ética que los hace merecedores del respeto social, de la dignidad tantas veces negada por todos, que en definitiva es la base de los tan declamados, discutidos y discriminatorios DD.HH.

El adoctrinamiento del policía es sistemáticamente vertical, el de arriba adoctrina al de abajo y el resultado obtenido generalmente es el buscado. La técnica es básica y elemental; un fuerte y sostenido paroxismo en las pasiones más susceptibles del entramado intelectual del subalterno; el hombre cree en su superior y en consecuencia en las enseñanzas de él; es la verdad contra la mentira de los demás. Luego, en el largo camino estrictamente policial irá comprendiendo la relatividad de lo internalizado o peor aún, la estafa moral de la que fue víctima; otros mueren antes de la revelación y a éstos inocentes mártires es a quienes centralmente me refiero.

Los superiores y el poder político administrador, deberían reflexionar sobre la responsabilidad subsidiaria que les cabe en cada una de las muertes de policías, ciertamente evitables si fueran capaces de superar la mediocridad del comando, entendido éste en el contexto de un colonialismo mental que rige conductas y decisiones, y profundizaran en las cuestiones como la libertad de elección, sobre el correcto e incorrecto uso de la libertad de acción o de ejercicio, sobre la relación que guarda la voluntad y la inteligencia, así como sobre la necesidad de integrar y ordenar las pasiones o el ímpetu profesional de los subordinados.

Lo cierto es que hay impedimentos que afectan a la inteligencia de los dirigentes:

LA IGNORANCIA, que es la falta de conocimiento debido, acerca del hombre y la cuestión moral; una ignorancia de tal entidad, cuya teoría niega la autocrítica sana y reveladora por debajo de la soberbia inmoral que no admite exámenes o claudicaciones de conciencia preconcebida.

         Al sistema de conducción centralizada, se le requiere la necesidad de eliminar la mediocridad de la sobrevivencia a la que somete al de abajo e inspirar la voluntad creadora del mismo.

Decimos esto, porque el que manda y comanda adolece de una necia inspiración; creerse con una consciencia superior; a la que deberán adecuarse la de sus subordinados, hecho que lo induce al error de universalizar en vez de particularizar, aplicando soluciones generales a problemas particulares. Es compleja en su estructura; una parte interna mediante la cual interioriza y se apropia de las normas y valores que rigen su vida social y una parte externa independiente de su voluntad, que engloba contenidos morales diferentes que en algún punto colisionan. El materialismo elitista que exultante se alza frente a ellos - los de abajo - se torna odiosa, silenciosa y contenida en la consideración de quienes se asumen como pertenecientes a otra clase social obediente y cumplidora, tal vez por un espíritu de acatamiento intrínseco. No son de una clase inferior o subclase, son simplemente diferentes.

La muerte de un policía hoy, se ha tornado una contingencia apta para la manipulación según el humor social, una variable. A contrario sensu una estúpida muerte más, seguida de la indiferencia más lacerante, hacia los deudos y hacia nosotros, sus camaradas. Mientras tanto es una constante la victimización hipócrita de la corporación política cada vez que ve amenazado el poder por la voz soberana del pueblo; sin embargo, a pesar de las demandas, no hará nada para evitar otras futuras y finalmente será como que nada ha pasado quedando todo en el olvido, un olvido para todos.

LA CONVENIENCIA FUNCIONAL, que es mantener una fuerza policial con proclamas vacuas, ilusorias, divisorias, desintegradoras que desnaturalizan el sentido de pertenencia individual y colectivo y precarizan la labor. Es una tendencia sostenida que apunta a la disgregación del capital de trabajo porque unido, pensante e inteligente, lo convierte en peligroso para los planes de esa minoría corporativa. Una policía honesta, independiente, profesional y altamente eficiente, no le conviene a nadie de la corporación gobernante, pondría al desnudo las falsedades del relato.

LA MANIPULACIÓN SOEZ Y ARTERA, que significa el sometimiento de los agentes a los antojos políticos con la complacencia de quienes tienen la obligación de velar por la seguridad jurídica de los mismos y la estabilidad laboral, los jefes tribales que han convertido a la institución en una tribu gigantesca. Desprecian la posibilidad de que se les endilgue algún tipo de responsabilidad y como decía un viejo sargento "...se limpian el miembro con los de abajo...".

Son llevados como ganado cuando de neutralizar una manifestación inoportuna se trata, solo el casco y el escudo protector; las otras armas que la democracia les ha confiado para el cumplimiento de la misión específica, han sido prohibidas cuasi de facto con lo que colocan al agente en inferioridad de condiciones para que deliberadamente sea humillado por la orda, en su dignidad de funcionario público y en su fuero íntimo de humano.

Han eliminado la obligatoriedad de portar el arma provista franco de servicio y con ello la de intervenir ante el delito flagrante, de modo que aquello de que "el policía está de servicio las 24 horas, es una falacia".

El policía representa al estado, ergo la muerte de un policía, es un atentado contra el estado.

Las muertes de policías en distintas épocas siempre fueron iguales, lo distinto fueron las connotaciones en las sociedades que contemporáneamente debieron asumirlas. La progresiva vulgarización de los valores y especialmente de la vida, han llevado a la indolencia social, a la indiferencia en una idea de realidad relativizada, donde la ofrenda, es parte del precio que éste debe pagar en la protección de otras vidas y de bienes también ajenos. Sin embargo es oportuno recordar, que no hay norma alguna ni reglamento que los obligue a entregar sus propias vidas, de modo que si lo hacen, es en un contexto moral de excelsa sublimación, al que no tienen acceso los timoratos e inmorales, porque está reservado solo a los que con honor han decidido trascender la vida terrenal para instalarse en nuestros corazones y vivir en el recuerdo eterno; ciertamente con el dolor de saberlos únicos e irrepetibles.

La policía que yo viví me compelía a usar el arma provista siempre y por ende, a intervenir en cuanto delito llegara a mi conocimiento. No hacerlo era una especie de traición a la entrega del resto; sujeta a exoneración por "debilidad moral". Las muertes eran fatalmente excepcionales y factor de unidad, especialmente en la búsqueda de los asesinos; pero además, generaban un reconocimiento social ante semejante acto y un acompañamiento incondicional que reparaba cualquier grieta que hubiera entre la institución y el conglomerado social. Podríamos decir que el sacrificio no era en vano y hasta imaginábamos la fantasía de morir en acto de servicio para darle sentido a la vocación de servir al otro.

Vaya paradoja, hoy con una policía pretendidamente horizontalizada, civilizada, democratizada, sin el régimen disciplinario de otrora, sin obligación de portar armas, ni de intervenir en cuestiones delictivas que se le presenten, sin la estricta recurrencia a la superioridad jerárquica, sin la formación verticalista que ha sido desterrada de los institutos de formación, los que a su vez han desarrollado y profundizado contenidos referidos a los DDHH, hay muchísimas más muertes de policías, que se incrementan año tras año y hasta diría, que nos estamos acostumbrando a vivir con ésta ignominia sin solución de continuidad.

En éste contexto pienso que es imprescindible reivindicar el valor de la vida como el bien supremo, empezando por la propia para valorar la ajena. Me pregunto si hay dirigentes con la aptitud necesaria para encarar el desafío de preservar lo más sagrado de sus hombres, porque para ello habrá que romper con lo políticamente correcto y materializar un curso de acción crítico, que implicará resignar mitos y creencias, poner en duda la legitimidad ética de la muerte por acto de servicio y tantas otras cuestiones subjetivas que se han sostenido en el tiempo como reglas no escritas, o peor aún, como verdades absolutas hábilmente manipuladas.

La concepción policíaca moderna en otras latitudes, tiende - como primera medida - a resguardar la seguridad del agente, a no exponerlo innecesariamente porque no hay nada que lo justifique; es el centro de la espiral que constituye el sistema de seguridad ciudadana y cuando se extralimita en su voluntad de intervenir y ha elevado el umbral del riesgo para sí o para un tercero, es interpelado y sancionado con una suspensión. La regla general es que no existen las decisiones unipersonales, ni el suicidio épico; todo se hace en equipo por más urgencia que tenga el asunto y, finalizado el operativo, vendrá la autocrítica que tiende a la superación, a la excelencia en el respeto de los DDHH.

La cotidianeidad nos indica que la muerte de un policía no le interesa ni le sirve a nadie, mucho menos a la institución, porque la misión misma está en crisis, asociada a excesos, a la corrupción como medio de enriquecimiento, a las sociedades ilícitas, a la impunidad, a la mentira, a la ineficacia, etc.etc. Está estrepitosamente devaluada, al extremo de haber leído innumerables grafitis que dicen que "el mejor policía, es el policía muerto", en el vocabulario anónimo, rebelde y confrontativo de una franja social que nos odia.

Para finalizar, ¿qué sentido tiene arriesgar la vida donde el único perjudicado será el núcleo familiar?; ninguno.

Podrán elaborar ésta visión crítica si comienzan a ejercitar el pensamiento lateral, sobre todo de aquellas cuestiones referidas al mérito, al acto de servicio o al cumplimiento del deber, mandamientos de dudosa legitimidad como ya lo he expresado; el conocimiento empírico nos ha revelado lo estéril y dañino de éstas creencias, en nombre de las cuales se han perdido vidas grandiosas, por el solo hecho de pertenecer a seres humanos independientemente de la condición de policías. La entrega póstuma de una bandera y la gorra del uniforme a la viuda, al padre o al hijo o a nadie en definitiva, es una afrenta que nada tiene que ver con el bien, con la ética y la moral. El control social y sus circunstancias no justifica quedarse solos con una lápida por toda compañía

 

Hugo Alberto Vaccarezza

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De México a Argentina - Unidad y Sindicalización Latinoamericana;  nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

UNIDAD Y SINDICALIZACIÓN LATINOAMERICANA

 

Desde México a Argentina, los países latinoamericanos forman una comunidad de naciones por un mismo idioma, por sus tradiciones culturales y una evolución  histórica a menudo idéntica.

La necesaria  interrelación entre los pueblos y naciones se hace cada día más concluyente ante las diferencias abismales de riquezas y nivel de vida y derechos ciudadanos, que separan a los países.

El verdadero civismo es el que reconoce  y acepta los derechos de todos los hombres y mujeres. Cualquiera sea su ubicación en el Universo, su lengua, su tradición cultural, su religión o su raza. Todo buen ciudadano debe comprometer su trabajo y convicciones en la defensa de los principios de igualdad y justicia para todos.

El complejo fenomenal de la globalización comenzó en la Era de los Descubrimientos y se trasmitió a través de la Revolución Industrial. Con la aparición de las nuevas tecnologías en las áreas de las comunicaciones, especialmente Internet, las que jugaron un papel decisivo en la construcción de un mundo globalizado.

El impacto producido por la globalización en el mercado laboral, en el comercio internacional, en la libertad de circulación y en la calidad de vida de la población, que varía  en destino del nivel de desarrollo  de cada una de las  naciones. Este  fenómeno político puede –como en nuestro caso- devaluar la cultura nacional de un país cuando los gobiernos se trasforman en deformaciones del sistema democrático y las instituciones son avasallados y con ellas los derechos constitucionales negados.

FIN DE CICLO O NUEVA ERA

Este ENCUENTRO DE LA CONFEDERACIÓN DE TRABAJADORES POLICIALES Y PENITENCIARIOS DE LATINOAMÉRICA, ocurrido en la Ciudad de Santiago, República de Chile el 25 y 26 de Julio ppdo., nos ha dejado una imagen patética de nuestra realidad. Conforme a los derechos ganados por nuestros hermanos y la libertad de conducirse en el campo sindical, con una responsabilidad que contrasta con la forma de pensar egoísta y/o por lo menos poco inteligente y generosa de quienes ostentando las responsabilidades de representarnos, no salen de sus internas de “poder”.

PASO HISTÓRICO O ATREVIDOS A PENSAR

Se hace necesario terminar con este viejo ciclo y es en el destino de una nueva era, que nos llama a despertar con compromiso social y entrar en la lucha sindical en defensa de nuestros derechos.

Mercedes (b) 06 de julio de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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GRAVÍSIMA DENUNCIA QUE AMERITA UNA REACCIÓN DE LA FAMILIA POLICIAL, Nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

GRAVÍSIMA DENUNCIA QUE AMERITA UNA REACCIÓN DE LA FAMILIA POLICIAL…

 

Con fecha 18 de abril del corriente año, desde este mangrullo que es APROPOBA, que nada tiene que ver con la gastronomía política sino con la atalaya desde donde los policías observamos constantemente los movimientos de nuestros detractores y enemigos varios, de afuera y de adentro, dimos la voz de alerta por la inesperada y sospechosa Resolución 519 dictada por el Ministerio de Seguridad con fecha 09/04/14, mediante la cual se dispuso la “transferencia orgánico-funcional de la Superintendencia de Servicios Sociales al ámbito de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad, a cargo del Sr. Edgardo Amarilla.

Ante tan intrigante medida que podría afectar los intereses de todos los afiliados de dicha Superintendencia, exhortamos a todo el personal a estar en estado de alerta; a la vez solicitamos a nuestras organizaciones representativas con obligación de velar por nuestros intereses, a interiorizarse acabadamente de los alcances de la resolución nº 519, y vigilar que no se modifique ni altere de ninguna manera, la aplicación del decreto normativo vigente, ni el funcionamiento pleno y autárquico del Consejo Ejecutivo. En otras palabras, verificar que nadie se robe nuestros aportes. No tuvimos respuestas.

Hoy mismo encontramos en las redes sociales la retrasmisión de información muy grave por parte del camarada José Luis Bertini –sin aclararse el origen- y que dice textualmente lo siguiente: “…Estimados: En las redes sociales anda circulando un mensaje acerca de hechos de corrupción en nuestros servicios sociales. Quería saber si Uds. estaban al tanto. Se los transcribo: "HOLA....LES TRANSCRIBO ALGO GRAVISIMO QUE ESTA PASANDO EN NUESTRO "SERVICIOS SOCIALES"...DIFUNDAN, PENSEMOS EN HACER ALGO.... NOS ESTAN ROBANDO SERVICIOS SOCIALES ESTOS POLITICOS CORRUPTOS, CON LA ANUENCIA DE ALGUNOS POLICIAS CORRUPTOS... "Estos son los nombres de quienes saquean la obra social" DARIO ANTONIO DONOLO: (civil), enviado del Subsecretario Amarilla, contratado por la Obra Social con un sueldo de $ 18.000, para convocar proveedores y extorsionarlos- CLAUDIO IGLESIAS: Jefe de finanzas, colaborador de DONOLO, retiene los pagos para reclamar comisiones- LAURA CIPITELI: Secretaria de la directora, amante del Subsecretario Amarilla, filtra los exptes. que debe ver Donolo, maneja la agenda de la directora y responde por ella- ERMELINDA SOTO: Directora "amiga" del Ministro Granados, RESPONSABLE POR PERMITIR TODO LO QUE SUCEDE!!! SUBSECRETARIO AMARILLA: (Civil) concejal de Ezeiza, decide, digita desde el Ministerio el destino de nuestros aportes, entre otras cosas, la construccion de un Hptal. en Ezeiza que no pertenecera a Sociales sino al Municipio!! CAMARADAS, VIENEN POR TODO, NO DEBEMOS PERMITIR QUE SE ROBEN NUESTRO DINERO IMPUNEMENTE, ACERQUEMONOS A SOCIALES!!!, DEFENDAMOS LO NUESTRO!!!"Saludos. Lic. José Luis Bertini - Crio Insp (R.A)

Obviamente que no hemos podido hasta este momento comprobar la veracidad de esta información. De lo que ya no quedan dudas, es de la urgente movilización que se impone de nuestros dirigentes para encarar todas las acciones que fueren menester, a efectos de desmentir o confirmar lo denunciado, y en tal caso liderar las medidas pertinentes para abortar cualquier actividad política que pueda perjudicar los intereses de la familia policial.

En el mismo sentido –y acertadamente- se ha expresado en estas horas el Sr. Crio. Gral. (ra) Guillermo Adrover, en su nota dirigida al Sr. Presidente del C.O.R. a quién le requiere ir a fondo en el esclarecimiento de esta situación en relación a la resolución ministerial. Iniciativa que desde APROPOBA apoyamos decididamente y esperamos la rápida averiguación y respuesta de nuestra Comisión Directiva Central.

También exhortamos a toda la familia policial a mantenerse en estado de alerta, y prestos a movilizarnos de ser necesario, en defensa una vez más de nuestros intereses amenazados.

21 de junio de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de APROPOBA

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HÉROES DE MALVINAS - Homenaje a un valiente, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Homenaje a un valiente

 

Solo imagino…, los arrancadores listo, viento frio y el último chequeo por el Jefe de Grupo de mecánicos. Listo para el vuelo el A4, el Súper Étendard o “La Chancha”. ¡Cualquiera da igual!

Un día como hoy cuando el cielo  estaba cubierto y solo en algunos lados se habría y cesaban los chubascos.  Aparecieron a ras del  bravo oleaje del Atlántico Sur, los otros valientes, lo que a  poncho y tacuara, - esta vez  dejando estelas de jp/jet-, recuperaban el honor y la dignidad de los viejos Granaderos, volvían a llenarse de gloria  las Armas de la Patria.

Que pronto que olvidamos! Otra vez. ¿Otros tiempos, sin fe, sin honor?

Agote, 01 de mayo de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

PPA. 59010

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RECONCILIARNOS CON LA SOCIEDAD, nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Reconciliarnos con la sociedad!

 

Solamente a quien ignora su trayectoria o quiere ignorarla, se le puede ocurrir  semejante acusación.

Señor Ministro: la sociedad toda sabe y sufre las falencias de décadas de falta de seguridad, exactamente desde que  su Gobernador asumió la conducción de la provincia de Buenos Aires.

Desde ese entonces, los ciudadanos de la provincia de Buenos Aires nos hemos visto sepultados en la peor violencia que jamás hubiéremos imaginado.-

Ciudadanos comunes todos los días siendo víctimas de los indeseables. En haber de muertos y heridos, familias enteras en el gran Bs. As. y en el interior  que no volverán  a  ser feliz  nunca más.

Y esto, señor Ministro, es la falta de una política coherente de seguridad y justicia de la que solo su gobierno es culpable.

Quienes deben reconciliares con la sociedad son los dirigentes políticos, no los POLICÍAS.

Agote, 29 de abril de 2014.

 

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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SEÑOR MINISTRO DE SEGURIDAD, EMPEZAMOS MAL...!, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

  

SEÑOR MINISTRO DE SEGURIDAD, EMPEZAMOS MAL…!

 

“…La Policía tiene una última oportunidad para reconciliarse con los vecinos…” (Ministro Alejandro Granados-Clarín- 24/04/14)

Es realmente preocupante y desesperanzador comprobar la superficialidad con que la máxima autoridad del área de seguridad, trata de encarar esta verdadera cruzada, que será devolver la tranquilidad al pueblo bonaerense. Parece olvidarse que el éxito de su misión dependerá, no solo de los buenos medios logísticos que aporte el estado, sino también, y en mayor medida, de la fortaleza de ánimo, de la autoestima del personal, que lo predispone a trabajar con entusiasmo, haciendo propios los planes del Ministerio.  

En  principio, me permito advertirle que los planes a ejecutar valiéndose del personal de la policía provincial, ya comenzaron mal. Ahora solo opinaremos del estado de ánimo y la predisposición que el uniformado tiene hoy para esta actividad. En breve, desde APROPOBA, nos ocuparemos de opinar sobre el CPC, su modalidad operativa y los sueldos de los uniformados.

Respecto de sus declaraciones públicas, motivo de la presente, debo decirle que los miembros de las policías de la provincia de Buenos Aires no tienen más nada que demostrar acerca de la lealtad con el compromiso asumido y la buena predisposición para el trabajo en beneficio de sus conciudadanos, como de la tolerancia demostrada ante la injusta adversidad del contexto político actual. Han hecho y hacen diariamente méritos suficientes para merecer el respeto de vecinos y dirigentes, como así la atención de sus necesidades por parte de las autoridades. ¿Acaso la interminable lista de policías masacrados por la delincuencia no sirve de nada para la consideración pública y de las autoridades? ¿Solo cuentan los pocos malos policías, y nada los más de cincuenta mil que trabajan decentemente?

Diría sin soberbia y con todo respeto, que ahora son ustedes, los políticos, quienes deben hacer, y mucho, para merecer la confianza de los vecinos, y de los vecinos policías que también somos ciudadanos y votamos. Lamentablemente les hemos perdido la confianza a la mayoría, porque muchos han mentido reiteradamente y siguen mintiendo.

Por lo tanto, debe saber el señor Ministro que la infeliz declaración a la prensa acerca de que esta era la “última oportunidad que tenía la policía para reconciliarse con los vecinos” ha caído como un balde de agua helada en la fuerza. Así nos lo hacen saber a nuestra Asociación APROPOBA. Ha causado indignación y desazón en las mujeres y hombres, especialmente en el nivel jerárquico medio hacia abajo, a quienes simultáneamente se les pide que salgan a la calle a poner el pecho. Gravísimo error del señor Ministro. La fuerza que necesita para esta misión tiene que estar rearmada moralmente y no menoscabada. Necesita del apoyo expreso y publico de gobierno y pueblo. La institución necesita que alguna vez empiecen a reconocer y valorar el buen trabajo que a diario hacen casi 60.000 efectivos, y no que se gasten toda la saliva y toda la tinta en los pocos desleales o delincuentes infiltrados en la fuerza, en los malos que siempre hubo, hay y seguirá habiendo, y que solamente sirve para desanimar a los buenos.

Además ya reaparecieron los tilingos de siempre, creadores de cortinas de humo, que haciendo pie en tal infortunada manifestación, lanzan sus difamaciones al voleo, con acusaciones generalizadas de corrupción, pidiendo depuraciones policiales, reforma, etc.,  que nunca formalizan ante la justicia ni aportan pruebas concretas. Pretenden hacer creer a la población que la crisis pasa por el componente humano policial. La policía no gobierna. Y desde hace quince años, que en la elaboración de planes estratégicos de seguridad, los policías son convidados de piedra.

No es tarea fácil salir a la calle dispuesto a batirse a balazos con los delincuentes. Menos fácil es en estos tiempos en que el policía –como es sabido-  se encuentra en inferioridad de condiciones (tipo y calidad de armamento, falta de prácticas de tiro, etc.). También tiene ahora una tercer alternativa a la de morir o matar. ¡Ir a la cárcel ante el mínimo error humano!

En síntesis. Si todo el esfuerzo que las autoridades están dispuestas a hacer como devolución al alto riesgo que asumen habitualmente los uniformados, se va a limitar a hacer y decir siempre lo que se conoce como “políticamente correcto”, endulzándole el oído a ciertos sectores, a hacer de los malos policías una telenovela permanente, en vez de dejar que de ellos se ocupe la justicia; y no se van a ocupar de hacer cosas concretas en defensa de los buenos servidores, más allá de los elogios en privado, difícilmente se logre el éxito que todos ansiamos. Y una vez más el pueblo bonaerense pagará las consecuencias.

28 de abril de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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OTRA VEZ SERVICIOS SOCIALES EN PELIGRO...?, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

OTRA VEZ SERVICIOS SOCIALES EN PELIGRO…?

 

Con la velocidad y nerviosismo de una trágica noticia, se está propagando la novedad de la intrigante Resolución nº 519 de fecha 9 del actual mes de abril, por el cual el Sr. Ministro de Seguridad ha dispuesto la transferencia orgánico –funcional de la  Superintendencia de Servicios Sociales, al ámbito de la Subsecretaría de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad. 

Si no fuera que en más de una vez hemos visto amenazada la autonomía de nuestra obra social, como de la Caja de Retiros y el Fondo de Ayuda Financiera, que es patrimonio – recordémoslo- de los afiliados, toda vez que sus recursos están integrados exclusivamente con nuestros aportes, podría verse con normalidad como un acto administrativo más de la autoridad ministerial. Pero lamentablemente la experiencia nos ha vuelto desconfiados.

Lo que ha despertado la preocupación de toda la familia policial -y así es receptado en APROPOBA-, es que dicha resolución no haya sido precedida de una divulgación previa a los afiliados y que además, en el texto de la resolución, no se haya hecho mención a los fundamentos de peso y/o conveniencias para los uniformados que justificaron la medida, teniendo en cuenta –como se dijera anteriormente- que la Superintendencia de Servicios Sociales es de los afiliados y que todos vivimos en un estado de expectación permanente por la suerte de este organismo, que es de capital importancia para la calidad de vida de los policías y sus respectivas familias.

Todos los bienes de Servicios Sociales, los edificios, hoteles, la flota automotor, los plazos fijos por más de CINCUENTA MILLONES de pesos que hay a la fecha, más una recaudación mensual y constante de aproximadamente NUEVE MILLONES de pesos en concepto de aportes, son propiedad de los afiliados. Esperamos que nada sufra modificación alguna, excepto aquellas que tengan como finalidad real, concreta y comprobable, ampliar beneficios para la familia policial, única y exclusivamente.

Durante la gestión del Gobernador Scioli, la Superintendencia paso de depender del Jefe de Policía al Jefe de Gabinete, luego otra vez paso a la órbita del Jefe de Policía y nunca se dio explicación alguna. Ahora, finalmente, se transfiere a la Subsecretaría de Relaciones Institucionales, que actualmente está a cargo del Sr. Edgardo Amarilla.

¿Podremos esta vez los afiliados conocer el propósito de esta transferencia?

Desde APROPOBA, una vez más, invitamos a la totalidad del personal afiliado a mantenernos en estado de alerta; a la vez exhortamos a todas las entidades representativas a interiorizarse acabadamente de los alcances de la resolución nº 519, y vigilar que no se modifique ni altere de ninguna manera, la aplicación del decreto normativo vigente, ni el funcionamiento pleno y autárquico del Consejo Ejecutivo.

El 28 de mayo de 2012, desde APROPOBA, mediante la nota titulada “Servicios Sociales, una reforma que no puede esperar más…” hemos dicho que “LOS POLICÍAS QUEREMOS ADMINISTRAR NUESTRO PROPIO SISTEMA DE ASISTENCIA SOCIAL…”. Nota cuya publicación reiteraremos. 

Hace ya muchos años que desde esta Asociación Profesional, haciéndonos eco del reclamo permanente de nuestros camaradas, venimos pidiendo a las autoridades un cambio sustancial en nuestra obra social. Y lo hemos fundamentado sin que fuéramos escuchados. Sin embargo, en el mismo año de nuestro reclamo -2012- el gobierno provincial creó el instituto de servicios sociales para el Servicio Penitenciario, y atendiendo la misma línea argumental expuesta por los policías, a ellos sí se les otorgó el pleno gobierno y administración por medio de un directorio compuesto exclusivamente por afiliados, en actividad y retirados.

Sería bueno que las autoridades del gobierno nos dispensaran el mismo trato y cedieran a los afiliados el pleno gobierno y administración de la obra social, obviamente bajo la supervisión de los Organismos de Control que prevé la Constitución. Y mientras tanto sería tranquilizador que el Ministerio hiciera público, de manera clara, las razones de la Resolución nº 519.

21 de Abril de 2014.

                  

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de Apropoba

jescanav@hotmail.com

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ASÍ NO SEÑOR GOBERNADOR...!, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

ASÍ NO SEÑOR GOBERNADOR…!

 

Luego de apreciar a través de los medios de prensa y del aluvión de comunicaciones por distintos medios que camaradas hacen llegar a APROPOBA, en relación al llamado de presentación obligatoria que el gobierno hace a personal retirado, una vez más nos preguntamos si será verdad que están preocupados por esta inseguridad que ha convertido en un verdadero infierno la vida de los bonaerenses, en especial en el conurbano.

Es que quienes tienen el poder para producir cambios, pretenden tener éxito manteniendo la misma actitud negativa, casi perversa, para con el componente humano de toda la fuerza policial. Pretender triunfar sin remover una de las causas principales por las que vienen fracasando hace años. Si, como se vislumbra, se insiste en seguir cometiendo los mismos errores, todo emprendimiento será una ilusión que profundizará aún más la crisis.

Ya es archiconocida la dantesca destrucción que la nefasta gestión del ex Gobernador Felipe Sola y su ministro de seguridad León Arslanián produjeron en la fuerza policial, y el daño infligido a sus integrantes.

Cuando el Sr. Daniel Scioli asumió la gobernación prometió castigar con todo el peso de la ley a los malos policías, y respaldar y reconocer a los buenos. Desde APROPOBA  hemos aplaudido el anuncio; ningún policía que se precie de tal quiere a un delincuente en sus filas. Toda la fuerza acompañó y colaboró lealmente para separar a los malos. Pero resulta que el respaldo y reconocimiento prometido a los buenos nunca llegó. A las mujeres y hombres que día y noche patrullan las calles y se juegan la vida de verdad por la comunidad, no hubo ni hay respaldo para su difícil misión, ni medios logísticos adecuados para la seguridad de sus propias vidas, ni comprensión a sus problemas y tampoco reconocimiento; a los retirados se les  niega la provisión del arma que les corresponde tener para su defensa o una eventual intervención. Por el contrario, todos fueron puestos en un estado de sospecha permanente, bajo la lupa de los organismos de DDHH de su propio gobierno, a quienes les preocupa solamente los derechos y el bienestar de los delincuentes.

En esas condiciones de maltrato y ninguneo permanente, el personal policial se pasó la última década marcando el almanaque como los condenados, contando los días para el anhelado retiro, para reencontrarse con el calor de la familia. Como corolario, en diciembre ppdo. a raíz de la crisis policial en todo el país, el gobernador asumió el compromiso de aumentar los sueldos a los policías activos de nuestra provincia. A los retirados, una vez más, los discriminó.

¿Cree el Sr. Gobernador que ante su llamado al servicio, sin previa remoción de una de las causas principales de la debacle, sin corregir estos errores, sin modificar esta actitud de malquerencia injustificada hacia el personal, sin un cambio en el trato con los policías, los retirados iban a responder positivamente y en masa? 

Seguramente aquellos que no pueden sobrellevar la crisis económica y que no estén enterados del descuento por ganancias, que les llevará gran parte de lo que le paguen como adicional, más el 10% de su sueldo de retirado, se presentarán si, pero por un tiempo….

El Señor Gobernador sabe que el policía, cualquiera sea su grado, para acceder al Retiro Activo es previamente investigado y debe estar libre de cualquier sospecha o imputación penal o administrativa. De lo contrario no se le otorga tal condición. Por lo tanto es una persona de conducta inobjetable; y la verdad pocos son los funcionarios de otras áreas de la administración pública que pueden exhibir tales títulos.

Por lo expuesto es claramente un abuso de poder someter a los policías, por la simple condición de tal, ignorando sus derechos y garantías constitucionales, a un humillante análisis político –porque no es otra cosa que eso- por parte de organismos integrados por personas de reconocida animadversión hacia los uniformados, como es de público conocimiento.

Los miembros de las policías de la provincia de Buenos Aires no tienen más nada que demostrar acerca de la lealtad con el compromiso asumido y la buena predisposición para el trabajo en beneficio de sus conciudadanos, como de la tolerancia demostrada ante la injusticia. Han hecho y hacen diariamente méritos suficientes para merecer el respeto de vecinos y gobernantes.

No obstante a días de decretarse la emergencia, se publica una encuesta con una opinión adversa de la sociedad hacia los policías; y en las horas previas de la convocatoria a los retirados, el Sr. Gobernador anuncia públicamente la creación de otro organismo –uno más- que tendrá como fin monitorear posibles abusos policiales. Y simultáneamente reaparecen los “expertos” de siempre con el gastado verso de que “hay que reformular la policía de la provincia”.  No a la educación, ni a la economía, ni a la justicia, ni a la política. ¡A la policía!

A pesar de los palos en las ruedas que ponen las leyes permisivas y jueces abolicionistas, el gobierno, los organismos e instituciones públicas de DDHH, la violencia de la delincuencia, la falta de elementos, los sueldos de hambre y falta de apoyo oficial, los policías siguen siendo, junto a los Fiscales, los únicos que trabajan de verdad tratando, como pueden, de dar seguridad a los vecinos; sin embargo a pesar de ello, y a pesar de la lista de policías muertos cumpliendo con su deber, la población sigue teniendo una opinión negativa…?

Como conclusión, las mujeres y hombres de uniforme se preguntan hoy: ¿Vale la pena esmerarse en ser buen policía, asumir todos los riesgos de tan difícil misión? ¿Para qué? ¿En beneficio de quién?

La recreación de los Comandos Radioeléctricos será una medida más que acertada y que aplaudiremos si se implementa con la modalidad operativa policial y con los especiales recaudos que se debe tomar con respecto a la asignación de personal. De lo contrario será otro fracaso y un descomunal derroche de dinero público. Pero esto no será suficiente si en la emergencia no se incluyen otras áreas. El plan debe ser integral.

En la inteligencia que la seguridad es una cuestión multisectorial, el Señor Gobernador a poco de asumir su cargo en el 2007, también prometió un abordaje integral de ésta problemática. Desde APROPOBA le recordamos que a seis años de aquel compromiso aún no se ha tomado ninguna medida en el área de la cultura y la educación, punto de partida de cualquier plan integral de seguridad. En las aulas de la provincia de Bs As desde hace muchos años rige la ley de la selva. Se vive un clima de libertinaje, con docentes despojados de atribuciones, imposibilitados de imponer el necesario orden. Los adolescentes salen a la calle recibidos de transgresores, insolentes, desobedientes a toda norma legal. Con excepción de aquellos con padres o familias contenedoras, y que harán las correcciones a tiempo, el resto estará listo para ser arrastrado al mundo de la delincuencia.

Y no hablemos de políticas reales y efectivas para la reinserción de presos a la vida social, ni de rehabilitación eficiente para adictos. No existen. Y no preguntemos acerca de las previsiones o planes para enfrentar la llegada a nuestro país y avance de las organizaciones del narcotráfico internacional, porque la respuesta podría helarnos la sangre…

Esperemos que las autoridades provinciales asuman de una vez sus responsabilidades y hagan uso del poder que les ha conferido el pueblo bonaerense para su beneficio y no para satisfacer intereses de sectores minoritarios, a los que solo les interesa la ideología; porque de continuar en estas condiciones, el gobierno lo único que podrá prometer y asegurar, es INSEGURIDAD Y VIOLENCIA POR MUCHO TIEMPO...!

15 de Abril de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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RETIRADOS, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

RETIRADOS

 

         Al igual que las águilas, que se toman un respiro, así es para nosotros el  retiro. Apenas un descanso. Para ver desde otro lugar, qué podemos mejorar para los que están en SERVICIO y para los que vendrán a través del tiempo a surcar con el mismo valor pero con otras improntas, las calles y caminos, por donde otras generaciones harán la sociedad que esta Patria merece.

                  No hay sombras ni tinieblas en nuestras vidas, ni se ha opacado la mirada. Ni nuestra vejez nos ha quitado inteligencia. El tiempo nos ha trasmitido sabiduría y descarnados de todas ambiciones  luchamos sin temores, por los derechos que estos mercaderes rifaron en los kioscos de sus tiempos.

                   El Domingo 13 ppdo., nos encontramos nuevamente -en el Círculo de Oficiales de Mercedes-, convocados por el C.O.R. Deleg. Mercedes. Aquellos, los que dimos la batalla de otros tiempos, volvimos a mirarnos de frente, sin nada que esconder. Como los hombres, como CAMARADAS, unidos para siempre, por el azul, por la vocación, por la amistad, tan solo hasta la muerte.

Agote, 14 de Abril de 2014.

 

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)                      

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TODAVÍA NO SE SIENTE OLOR A OVEJA, nota de opinión de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

TODAVÍA NO SE SIENTE OLOR A OVEJA…!

 

En estas últimas horas hemos podido leer en la prensa gráfica, que un alto representante de nuestra Iglesia Católica, el Presidente de la Pastoral Social, Monseñor Jorge Lozano, en una nota periodística en relación con el linchamiento de personas sospechosas de delincuentes, ha manifestado que “hay cansancio en la población por inoperancia en las fuerzas de seguridad”… y que “los hechos se deben a una especie de contagio…”

En primer lugar advertimos claramente que el prelado ha justificado el linchamiento público que la gente hace de otras personas, lo cual es un grave delito aun tratándose de delincuentes.

Pero no es esto lo que nos debe sorprender. Mucha gente harta de vivir bajo el imperio de la ley de la selva, librados a su suerte por el gobierno de turno, que desde hace más de una década da prioridad a velar por los derechos de los delincuentes en desmedro de los derechos de los ciudadanos, está decidiendo hacerse cargo en forma personal de defenderse y defender a su familia y vecinos del acoso de los marginales. De la manera que puede.

Lo que sorprende y mucho, es que tan alto dignatario de mi Iglesia, diga públicamente que la actual crisis se deba a la “inoperancia de las fuerzas de seguridad”.

Semejante afirmación cuando la policía de la provincia de Bs As registra 30 efectivos muertos en cumplimiento del deber durante el año 2012 y 2013 y 2 uniformados más en lo que va del presente año, es cuanto menos una ofensa. Una bofetada inmerecida a toda la familia policial, especialmente a las viudas y huérfanos de los 32 compañeros que cayeron precisamente operando en contra de la delincuencia, defendiendo la vida, bienes y honra de los vecinos. En definitiva cumpliendo con la palabra empeñada, como lo hacen pocos en este bendito país.

En el transcurso de los primeros años del presente siglo y cuando más arreciaban las violaciones a los derechos constitucionales de los trabajadores policiales en la provincia de Buenos Aires; cuando las famosas “purgas” de trabajadores policías fueron ignominiosamente legalizadas a contramano de la Constitución, los camaradas miembros de la flamante Delegación APROPOBA de Mar del Plata, como todas las Delegaciones, inspirada por la urgente necesidad de defender los derechos conculcados de los uniformados, visitaron al máximo representante de la Iglesia Católica en aquella ciudad balnearia, el Obispo Diocesano que por entonces era Monseñor JOSÉ MARÍA ARANCEDO, actual Arzobispo de Santa Fe y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Se le anotició de la nueva entidad y de los motivos de la iniciativa, encuadrados principalmente en el atropello a los derechos ciudadanos y laborales de los integrantes de las fuerzas policiales, recibiendo del prelado un alentador empuje espiritual para seguir adelante y lograr los objetivos perseguidos.

Por lo tanto resulta una obviedad que el principal instituto colegiado de nuestra Iglesia Católica tuvo una clara exposición de las pésimas condiciones laborales de los trabajadores policías y la incidencia de ello en la difícil misión de brindar seguridad.

No obstante es evidente que Monseñor Lozano, a pesar de que la Comisión de Pastoral Social que preside forma parte de la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo titular es casualmente el Obispo José María Arancedo, no cuenta con toda la información de la realidad en su área. Debe ser que las mujeres y hombres policías, trabajadores como el que más, no están entre sus preocupaciones. Claro, nunca lo vimos a Monseñor Lozano, ni a ningún otro sacerdote, visitando las dependencias policiales, donde transcurre la vida una parte de su rebaño, con toda la problemática social que afecta al resto de los argentinos. Y la verdad es que, al menos en los últimos veinte años, no hemos comprobado que se interesaran por nuestros problemas, que son muchos y variados; no los hemos visto acompañar a las familias de nuestros caídos, o asistiendo espiritualmente a quienes todos los días y todas las noches salen a la calle a arriesgar realmente la vida, o a quienes regresan con la terrible y pesada carga de haber cobrado una vida para defender la propia. Parece que a estas ovejas han decidido abandonarlas a su suerte!

Su Santidad el Papa Francisco, nuestro líder espiritual, hace ya un año ha dicho que quiere pastores con olor a ovejas. Sería bueno entonces que hagan algo más, porque por aquí todavía no se huele nada...

07 de Abril de 2014.

 

Comisario (RA) Jesús Evaristo Scanavino

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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Viaje a Florida, crónica de un pasajero, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Viaje a Florida (República Oriental del Uruguay)

 

¡Acepte la invitación de tres púas calaveras para un viaje “de placer”! Me pasaron a buscar al mediodía de ese miércoles 29. Con Jorge al volante, con Miguel de navegante y Arturito de fotógrafo, emprendimos el recorrido.

En el trayecto recibíamos los apoyos de distintos camaradas, y llegamos al imponente puente de Internacional Fray Bentos, magnífica obra de ingeniería, sobre el Río Uruguay, donde nada nos separa de la Banda Oriental.

¡Y ahí nomás nos emplomaron con un cambio de novela! ¡Mama mía!,! como se va la moneda!

“...Heroico Paysandú yo te saludo, hermano de la patria en que nací; tus hechos y tus glorias esplendentes se cantan en mi patria como aquí”

Y al viajar por varias horas, llegamos a la Ciudad de Florida, Departamento del mismo nombre lugar donde se declara la Independencia del País hermano. Fuimos allí recibidos por la gente del SUPU (Sindicato Único de Policías del Uruguay). Su alma mater don LUIS ÁNGEL CLAVIJO, Roberto Cardozo, Alejandro Álvarez y un grupo de colaboradores maravillosos que hicieron que nos sintiéramos como en casa.

         Ejemplo de hombres humildes, de lucha firme y constante. ¡Sangre Charrúa corre por sus venas! En el brillo de sus ojos el permanente ejemplo de libertad del General don José Gervasio Artigas.

“Los bardos que tenemos en el Plata, que escalan el Olimpo en su canción, dedican a este pueblo de valientes su grande y más sublime inspiración”

Así fueron llegando otros, Venezuela, Bolivia, Chile y Adhesión formal pero ausentes Brasil, Perú, Paraguay y Colombia, y quienes componen la Federación Argentina de Sindicatos Policiales y Penitenciarios (FASIPP), Santa Fe (APROPOL), Entre Ríos, Chubut, etc. etc. Y claro URUGUAY país anfitrión.

Fue Secretario de Base, el señor Gregorio Arias Añez. Un venezolano que se ganó la simpatía de todos por la forma de ser, con una personalidad muy especial y de profundo conocimientos. Alberto Martínez, nuestro presidente de FASIPP. Nos obsequió con sus brillantes intervenciones.

La mesa de discusión quedo integrada de la siguiente forma por Bolivia Edgar Marcial Crespín Huaraschi Coordinador Nacional y Javier Quispe Quispe Presidente ANSSCLAPOL. Venezuela Gregorio Arias Añez Presidente Nacional, Carlos Raúl Michia, Chubut Secretario Gral. Sindicato Policial Chubut. Oscar Martínez Fredes de Chile, Direccional General  ANFUP, Pedro Hernández Pérez, Chile, Gendarmería Nacional. Alberto Rubén Martínez, Argentina, Secretario General FASIPP. Miguel Ángel Reynoso, Carlos Massacane, Jorge Costa y Arturo Liboratti por APROPOBA. Por Uruguay lo hicieron: Alejandro Álvarez, Secretario Gral. de Paysandú; Rooney Zurbano por el Dep. Paysandú. Por el Departamento de Florida Jorge Clavijo Scabino y Adrian Silvera Mechaca. Roberto Cardozo Presidente SUPU Uruguay. Eduardo Quiben del Departamento Montevideo. Jorge María por el Departamento de Tacuarembó. Por el Departamento de Rivera los señores José Heber Olivera y Edmundo Muñiz, y don Luis Ángel Clavijo Dos Santos Secretario General del Sindicato Único de Policías del Uruguay.

La aprobación de los documentos y actas de este congreso fueron de un trabajo responsable que incluyo horas de búsqueda y permanente asesoramiento por parte de profesionales del derecho y escribanos, ya que se tuvo que tener presente las leyes que rigen en la República Oriental del Uruguay y a su vez compatibilizarlas con las distintas situaciones de los países intervinientes.

A decir verdad las jornadas fueron extenuantes algunas de ellas llegaron a las 10 horas de duración, lo que nos trajo un profundo desgaste que pudimos recuperar al regreso en nuestros hogares.

Tal vez por desconocimiento que tenemos del país hermano de Bolivia, a pesar de la gran comunidad que se afinco acá, el asombro fue mayor a la llegada de estos dos suboficiales de la policía. La humildad natural de estos hombres nos conmovió, pues era real y no de falsa postura. Pero al intimar nos fuimos asombrando mucho más, pues la militancia de ellos en defensas de sus derechos lleva una historia ininterrumpida de 47 años, sus orígenes se remontan a 1967.

Su entidad ANSSCLAPOL –Asociación Nacional de Suboficiales, Clases y Policías-, nos regaló el decir claro y seguro de sus delegados. Quienes al concluir el Congreso, distinguieron con la condecoración del Botón de Oro y Pergamino a nuestro Secretario General Crio. Insp. (ra) Don Miguel Reynoso. Reconociéndolo en su trayectoria y por considerarlo el iniciador de la Confederación Latinoamericana de Policías. La que quedó constituida en este evento. Distinguiendo a  Nuestro Secretario en el acta fundacional formal de la Confederación como PRESIDENTE HONORARIO VITALICIO, fundamentado en reconocérselo como "organizador y motorizador" de la nueva entidad según el acta acuerdo de Mar del Plata del 2010.

Merece una atención especial los talleres de salud que nos fueron dados por cuatro profesionales; un médico cardiólogo, dos psicólogas y una licenciada en seguridad de trabajo. Todos ellos hicieron hincapié en la forma primaria y de total abandono, ante la falta de un seguimiento serio sobre las cuestiones de profilaxis laboral en que se desempeñan los policías. Esto ya lo había manifestado en su exposición del Dr. Ganen en el congreso de Mar del Plata del año 2010. Esta situación no se ha corregido y los suicidios y otros desequilibrios emocionales hacen vulnerable al personal en su tarea diaria, la que de por sí resulta de alto riesgo.

El mate y su concubina la yerba, ocuparon un espacio importantísimo, se consumieron cantidad difícil de calcular. Los bolivianos, chilenos y venezolano que no conocían de esta infusión, se fueron cada uno con su equipo de termo y mate. Manifestando que habían conocido a un compañero ideal para las horas de vigilia.

En junio del corriente año, Dios mediante el chileno don Pedro Hernández Pérez, asumirá la presidencia de esta entidad que los policías de Latinoamérica nos atrevimos a parir, ante tantas injusticias y olvidos adrede. Ya nada será igual. El señor Alberto Martínez lo hará como vicepresidente.

Siendo aproximadamente las 2200 horas, finalizo el Congreso y nos propusimos hacer honor a unos corderos que nuestros generosos hermanos nos ofrecían en la  despedida, por supuesto bien regados.

El día 23, domingo por la mañana emprendíamos el regreso a nuestros domicilios. Comentábamos animados las vivencias que la experiencia no vía dejado. Luego de un tiempo generoso de viajar, note que Jorge se mantenía en silencio, como preocupado. Paramos a cargar combustible mientras no dejaba de observarlo, cuando quedamos solos – Miguel y Arturo habían partido raudamente para los sanitarios-, me comenta muy serio; “CHE TARTA, ¿EL BOTÓN DE MIGUEL SERÁ DE ORO EN SERIO?

Se lo quería empeñar! no puede con el genio!!!

Mercedes, 29 de marzo de 2014.

 

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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NO ESTAMOS CONFORMES, nota de JESÚS SCANAVINO, Secretario de Organización de APROPOBA

 

NO ESTAMOS CONFORMES NI RESIGNADOS. ESTAMOS ESPERANDO…

 

Todas las huelgas, aun siendo legítimas y legales, son perjudiciales para la sociedad. Toda medida de fuerza que haga un sector para obtener respuesta de sus gobernantes, lleva aparejado trastornos para los demás, a veces graves como fue el caso del reclamo policial, que fue aprovechado por elementos marginales para cometer sus fechorías. O como es ahora, que nuestros chicos están perdiendo días que son preciosos para su aprendizaje, difícil de recuperar, a raíz de la justa demanda de los docentes. Siempre fue así en nuestro país. Los gobiernos llevan las negociaciones a límites exasperantes para los necesitados, casi como una provocación, desencadenan la reacción de los trabajadores hasta que se debilitan por el rechazo de la opinión pública, y finalmente les dan las migajas que se les antojan. Y es oportuno aclarar que estas exteriorizaciones, policiales y ahora docentes, no tienen como consigna las demandas de derechos. Son principalmente reclamos de alimentos, de necesidades básicas insatisfechas, consecuencia del empobrecimiento ilícito causado por la propia administración.

El conflicto policial de diciembre próximo pasado, puso en evidencia la desidia de las autoridades y políticos en general para ocuparse de un tema tan sensible y elemental para la convivencia social como es la seguridad. Una oración describe la trascendencia del asunto: “Los policías, como encargados de hacer cumplir la ley, son los funcionarios públicos más expuestos a los embates de la corrupción en sus distintas modalidades”. Va de suyo entonces que son, junto a jueces y fiscales, a quienes el Estado debe blindar con sueldos adecuados y protegerlos de los traficantes de influencias, que pululan en todas las reparticiones públicas, que casi siempre son los que producen las rendijas en la organización por donde se fuga la lealtad e imparcialidad de los policías en su accionar y se filtra la corrupción que corroe absolutamente todo.

Esto es sabido, no obstante, inexplicablemente, los gobiernos maltratan y abandonan a su policía. Años, muchos años que los policías del país, por todos los medios posibles, vienen reclamando a los gobiernos más y mejores medios logísticos, mejores condiciones de trabajo, respaldo del poder para esta difícil misión en tiempos tan complicados, y mejores salarios. Nunca fueron escuchados. Y cuando sus organizaciones, como APROPOBA en la provincia de Bs As, intentaron aproximarse a un diálogo civilizado y respetuoso, todas las puertas le fueron cerradas. Siempre miraron a la policía a través del lente ideológico, sin reparar que estaban abandonando a la población a su suerte. El ninguneo fue insoportable. Sin embargo cuando los uniformados finalmente deciden hacerse oír, aparecen las acusaciones de golpistas y desestabilizadores. ¡No es la forma de reclamar! dijeron muchos con un descaro sin par… 

En la provincia de Buenos Aires hace ya 27 años ininterrumpidos que gobierna  el mismo partido político. Y en la Nación están transcurriendo 10 años de gobierno del mismo signo que la provincia. Es inadmisible que después de tantos años de haber manejado la hacienda pública como les vino en ganas, con un presupuesto que contó con 300 mil millones de pesos más que los gobiernos de la década anterior, vengan a imponernos ahora esfuerzos para salir de la crisis, mientras el poder sigue dilapidando dinero a manos llenas. Nos piden que tomemos sopa mientras ellos se dan el gran banquete. Tenemos que conformarnos vivir en el patio trasero del tercer mundo, para que los dirigentes vivan con los placeres del primer mundo…

Gobernar se supone que es una cosa muy seria, y no es cuestión de hacer cualquier tropelía con la administración de nuestros bienes, de manera gratuita, sin pagar ni siquiera costos políticos. Y encima pretender, con total desparpajo, que los ciudadanos los banquemos con el padecimiento de nuestras familias, nada más para que sigan sus carreras cómodamente. Tan inmoral como si un jefe de familia, para seguir yendo al bingo pretendiera que sus hijos coman menos o salgan a mendigar.

La solución que dio el gobierno provincial al conflicto policial de diciembre, fue un fraude grosero, mediante un decreto tramposo concediendo un aumento ficticio y además discriminatorio porque excluyó a gran parte de los uniformados, entre ellos a los retirados, lo que pone de relieve la ignorancia de los funcionarios, que desconocen la trascendencia de los sueldos del personal retirado como elemento desalentador de la corrupción en la fuerza.

Para descomprimir el descontento, a fines de febrero, en una actitud que valoramos por cierto después de tanto ninguneo, las autoridades de gobierno provincial recibieron por fin, a las organizaciones representativas de nuestra policía, entre ellos APROPOBA, y por primera vez, con muy buena predisposición al diálogo, fueron oídos nuestros reclamos.

Que los miembros de la policía estén hoy cada uno en sus puestos trabajando, no significa que estén conformes o resignados a seguir siendo ignorados. Toda la familia policial está en una tensa calma, expectante al resultado de las gestiones que nuestras organizaciones representativas llevan a cabo y a la consideración con la que va a ser tratada las justas demandas. Mientras tanto, rumores que nos llegan hablan de contactos que se estarían haciendo entre policías y gremialistas de otros sectores para unificar el reclamo. Sería inédito por cierto, pero no debería extrañarnos que eso ocurra.

No obstante todos abrigamos la esperanza de una solución verdadera. No es deseo de los policías salir nuevamente a las calles; pero tampoco están dispuestos a seguir siendo los eternos relegados a recoger las migajas en los banquetes de otros gremios.

25 de marzo de 2014.

 

Jesús Evaristo Scanavino

Comisario (RA)

Secretario de Organización de APROPOBA

jescanav@hotmail.com

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¿QUIÉNES SOMOS?, ¿A DÓNDE VAMOS?, ¿DÓNDE QUEREMOS ESTAR?, nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿Dónde queremos estar?

 

Este crisol de razas, que ya no es tal... ha perdido su capacidad de temple! Perdimos el ser y él querer ser, cambiándolo por el ser individualista. “¡Le pasa al otro, a mí no!”

Y allí perdimos el rumbo, que es muy distinto “que equivocar el rumbo”. Cuando se pierde, no hay oportunidad de corregir. ¡Hay que empezar de nuevo!

Volver al principio; ¿quiénes somos? Volver a identificarnos. ¿Con qué? ¿O con quién? Volver a conocernos y reconocernos. Con nuestros principios filosóficos, históricos y aceptarnos tal cual somos y aceptar al otro en la discusión inteligente, constructiva.

¿A dónde vamos?

¿Quién no se ha hecho esta pregunta en estos últimos años? Si a lo largo de la historia el hombre buscó respuesta en todas las culturas, filosofías, religiones. ¿Cómo no deberíamos hacernos esta pregunta nosotros como pueblo, con trayectoria histórica tan rica en acontecimientos heroicos? Con todo nuestro pasado de cultura hispana, religiosa,  inmigración europea, etc., etc.

         Verónica Franco Lic. En Comunicación, Opinión Pública y Publicidad – UBA. Nos dice: “Así, la sociedad actual está caracterizada por varios fenómenos como ser: diferencias socioeconómicas, polarización social, individualismo, superficialidad en el contacto con el otro, sobreabundancia de la información pero una pobre comunicación. No es un tema menor, cuando la introducción de la tecnología implica una diferenciación social y económica, y más en los países en desarrollo como el nuestro, donde la mayoría de la población no tiene cubiertas sus necesidades básicas (alimentación, vestimenta, vivienda), no puede acceder a una educación de calidad, y donde la voluntad política de cada gobierno parece estar enfocada en otros temas y no en acabar con las desigualdades socioeconómicas.”

Y esto que nos comenta la Licenciada no es producto de la casualidad, sino de las causalidades de la inmigración sin control de los países hermanos como Bolivia, Paraguay, Perú, Centroamérica, Asia y Europa oriental, a partir de la década de 1980 y 1990.

Se ha visto en las últimas “tomas” de terrenos flamear banderas de otros países, y ese proceder indica en forma inequívoca que se trata de un posicionamiento de territorio por parte de esos ciudadanos. Por lo que exterioriza la pérdida por nuestra parte de la identidad que nos caracterizó a los Argentinos, “defender el territorio hasta PERDER LA VIDA”.

¿Dónde queremos estar?

La respuesta no se encontrará hasta la próxima década. Pues no veo voluntad de que esto ocurra en los políticos que se harán cargo de los destino del País en tiempos inmediatos.

Para que esto ocurra, será necesario un verdadero relevo de ciudadanos empujados por las circunstancias. Que ya se están viviendo: violencia descontrolada, pérdida de la seriedad y confianza en la justicia. Corrupción en los gobiernos, narcotráfico “conquistando territorios”. Un treinta por ciento de la población en la miseria y sin posibilidad de formación primaria.

La ausencia de la autoridad traerá un gran desorden en la sociedad: la tan temida anarquía! 

¿Es aquí donde verdaderamente  queremos estar?

Mercedes, 13 de marzo de 2014.

 

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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PARODIA DEL ESTADO AUSENTE, por CARLOS ROBERTO MASSACANE

 

PARODIA DEL ESTADO AUSENTE

 

Y caminando Febrero, transito en mi soledad la tarde de este domingo. ¡Mate amargo y tortas fritas! Bajo este viejo castaño, cuyos frutos alimentan a las ardillas.

Busco explicarme a mí  mismo, para qué sirve este rebaño que ayer sentado en sus bancas, parecían, unos, obedientes alumnos y otros niños rebeldes. Ante la señora directora, quien rígida y autoritaria repetía sin convencimiento una historia inexistente.

Percibo aquellas montoneras por los montes tucumanos, lanza y facón, coraje  y amor al suelo que se convertía en Patria. Abonado por la sangre de la raza humana.

         Los supongo ahora... defraudados ante esta corriente de farsantes y ladrones. Sus rostros desencajados, sus cabalgaduras viejas en el tiempo y un grito de ¡Patria! ¡Que nadie responde!!

¿Se  quebró la Tacuara? ¿Cayó la Bandera?... Respondan carajo! ¿Qué hicieron del pueblo?

Cambiamos el sueño sudamericano, por el narcotráfico, la trata de personas, el refugio de la casa paterna por la escolaridad de jornada completa. Compartimos el tiempo de estar con nuestros hijos (mal), de siete días lo reducimos a dos. La sociedad actual es extremadamente exigente. Y en esta carrera lo perdemos todo.

Los hechos históricos que marca  el nacimiento de la Patria, son cambiados adrede, convertidos en feriados largos, vacíos de contenidos y alegremente no se guarda respeto para los hechos desgraciados ocurridos y sufridos por nuestro pueblo. Pero eso sí, rendimos homenaje a los ridículos amigos, utilizando el culto que ayer nomás rechazábamos porque nos criticaba.

No sé si falta poco para terminar con este drama. O si solo cambiaremos los actores!

Mercedes, 7 de marzo de 2014.

 

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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NO QUIERO SER PROCAZ, correo de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

No quiero ser procaz

 

Llegamos simples, sin grandes fantasías ni anuncios rimbombantes. Veníamos a un desafío difícil, pero sin falsas expectativas. Sabíamos que la lucha sería en caminos difíciles de transitar. Era el mundo de la política que afrontábamos. Debimos posponer nuestras “broncas”, nuestras impaciencias, y fuimos aprendiendo a dar la lucha franca, explicando nuestras verdades, sin ofensas, sin gritos, sin embanderarnos.

Convencidos que la mejor arma era la palabra en la rectitud del diálogo. Jamás cortamos una calle, nunca causamos molestia alguna a nuestros conciudadanos. Y donde hubo problemas llevamos nuestra voz, apoyando y otras veces, llamando a la calma.

Esta situación que trato de describir ha resultado. El jueves estaremos allí, convocados por las autoridades. Nuestra seriedad y nuestro compromiso fueron reconocidos.

Mercedes (B) 24 de febrero de 2014.

                                                                                                          

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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Sgto. BARBARA SOLEDAD PRIETO, Q.E.P.D. por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Sgto. Barbara Soledad Prieto

                 Q. P. D.

 

Galopan por las tierras de mi Patria los Jinetes del Apocalipsis, Mi barco es La Argentina y navega en la peor de las tormentas: le llaman corrupción. La sociedad quebrada y ejecutada por los falsos garantismos.

         Una parte importante de sus habitantes están en la miseria de todas las necesidades. Sin posibilidad de recuperar la dignidad perdida. Son generaciones llevadas al máximo del abandono social haciéndoles creer que se los protegía con falsos planes sociales –sin devolver prestaciones-, y así los hundieron en el mar de las miserias del alcohol y las drogas.

Quitándoles valores tales como la libertad individual, educación, salud, formación práctica, técnica y profesional, aún cuando inventaron los secundarios acelerados e inundaron el Gran Buenos Aires con facultades de dudoso nivel universitario. Haciendo un grupo importante de analfabetos estructurales. También las Instituciones, como la nuestra terminaron de la misma manera.

Los héroes ya no se velan en los edificios oficiales, son despedidos en los clubes de Barrio, por sus familiares, amigos, compañeros… Los Jinetes están ausentes!

02/02/2014.

                                                                        

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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Los rostros de La Tablada, nota de CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

LOS ROSTROS DE LA TABLADA

 

Se cumplen veinticinco años de aquellos fatídicos días -23 y 24-, de enero de 1989. En mucho tiempo, me encontraba disfrutando de mi licencia anual en la localidad de Santa Teresita con mi familia. Cuando regresando al lugar en el cual pernoctábamos, la noticia de aquella locura escuchada por radio nos conmovió a todos los vecinos.-

La esquizofrenia de la muerte en la voluntad de unos desequilibrados, nos teñía de sangre la Democracia incipiente... A la distancia observo la galería de fotografías de aquél horror y repaso mentalmente en el recuerdo, los flashes de los canales de televisión, pasando en vivo los momentos de la acción de recuperación del Cuartel de Infantería 3, General Belgrano de La Tablada.

Veo los rostros de los caídos en aquella gesta, mis camaradas y los hombres del Ejército Argentino y me pregunto por los otros. Sí por los otros, por los olvidados, por los que nadie recuerda y tampoco conoció. Por tantos CAMARADAS que hoy caminarán entre los ciudadanos, con sus años vencidos y defraudados. Defraudados porque lo dieron todo por esa Democracia que hoy aún sigue siendo una cuenta pendiente para la República.

Mercedes, 24 de enero de 2014.

 

Carlos Roberto Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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LA UNIDAD BIEN ENTENDIDA, nota de HUGO VACCAREZZA, Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA

 

LA UNIDAD BIEN ENTENDIDA

 

He dejado pasar algún tiempo para que las pasiones decanten y poder construir racionalmente un ensayo libre de impulsos contaminantes. Con la última movilización policial, se ha pretendido poner en duda la aptitud dirigente de una Asociación que construye no necesariamente para ella, sino para beneficiarios potenciales a muchos de los cuales ni siquiera conocerá. Hace para el futuro de las generaciones, que vendrán a ocupar nuestros lugares junto a muchos que creemos que las utopías pueden transformarse en saludable realidad. No sé si lo veremos, pero en mi condición de Secretario de Relaciones Laborales de APROPOBA, me adelanto a dejar en claro que:

La unidad confiere fortaleza y poder. Crece y se perfecciona con la suma de nuevos adherentes.

Desde ésta lógica decimos que los retirados que no han accedido o no se han acercado a los grupos representativos, es porque sencillamente no les interesa; de modo que para engrosar el abanico de asociados, afiliados y/o adherentes, habrá que buscarlos en quienes hoy están en actividad y mañana serán pasivos.

Hecha la introducción, empecemos por definir qué significa UNIDAD en términos policiales; según la RAE, entre ocho acepciones elegimos la tercera que reza; “unión o conformidad”.

Con respecto a UNION, entre catorce definiciones a la que dice; “alianza, confederación, compañía”.

En cuanto a CAMARADERIA la que la define como la “amistad o relación cordial que mantienen los buenos camaradas”.

Si descomponemos la estructura de la sintaxis etimológica para buscar una aproximación al concepto de unidad, entendida como la virtud tantas veces declamada entre los agentes de la institución, coincidiremos que ésta tiene otra connotación, otro alcance, otra trascendencia y otra significación que exceden largamente las definiciones enunciadas.

Colegimos entonces que cuando hablamos de unidad policial, estamos partiendo de una premisa falsa con lo que irremediablemente llegamos a un resultado o conclusión falsa porque ninguna organización, grupo o comunidad que pretenda representar intereses comunes, puede estar fundada en la antinomia “unión o conformidad” ya que implica una flagrante contradicción entre dos principios racionales.

De aquí se desprende que es posible que haya unión con disconformidad o que haya conformidad con desunión.

La concepción clásica que reina en nuestros reductos asociativos es simplista: unión y conformidad es una misma cosa, de modo que quien se une está conforme o está conforme con la unión. Parece un juego de palabras, pero no lo es.

La prédica por la unidad debe estar sujeta a ponencias más solventes con contenidos sociológicos totalizadores que superen la media de expectativa en una oferta convincente.

Alianza, confederación y compañía es un status ajeno, o por lo menos extraño en la preexistencia de nuestras organizaciones representativas, que se rigen únicamente por un estatuto que desconoce éste estadio y un reglamento interno acotado y burocrático. Por lo menos etimológicamente, alianza y confederación, exceden largamente los límites estatutarios establecidos ex profeso, a la medida de éstas agrupaciones, devenidas obsoletas e incontinentes a pesar de algunos esfuerzos por revitalizarlas.

La idea de camaradería está fuertemente ligada a actos sociales determinados, como por ejemplo la cena anual de una promoción de egresados; pero en una corporación multifacética donde no siempre coinciden los intereses, “la amistad o relación cordial que mantienen los buenos camaradas” es celular; algunas son afines entre sí, otras no tanto y otras aparecen abiertamente enfrentadas, pues no todos sus componentes son buenos camaradas, amigos y cordiales.

Tal vez deberíamos dejar de hablar de unidad para comenzar a exaltar el COMPAÑERISMO que representa el vínculo, la armonía y la buena correspondencia entre ellos, o la SOLIDARIDAD que es la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros, aunque en éste caso el éxito en la gestión de los dirigentes estará sometido a la auditoría permanente de los representados, pues el acompañamiento será perentorio en la medida que existan causas nobles y justas, susceptibles de ser defendidas, o emprendimientos destinados al bien común. Por ello el compromiso de los directivos deberá ser mayor y el ingenio agudo para mantener viva la expectativa y la adhesión y sinceramente no sé si hay candidatos dispuestos a asumir semejante responsabilidad, es más, intuyo que no hay aptitud.

Al autismo de estas instituciones de naturaleza social, y la correlativa ausencia en las discusiones de los grandes temas que hacen a la calidad de vida de sus representados, le sigue el desengaño, el alejamiento y la falta de interés de éstos. 

Dijimos que la construcción, el funcionamiento y la estabilidad de nuestras organizaciones es precaria en términos de capacidad, representación y trascendencia institucional, sin que esto implique restar méritos a los honrosos fundadores; entre otras cosas porque no hemos sido capaces de individualizar y eliminar componentes exclusivos que han conspirado contra el crecimiento y fortalecimiento de las mismas; o por el contrario, habiéndolos advertido los toleramos en beneficio propio o de nuestra gestión.

Entre quienes compartimos el conocimiento empírico, adquirido en décadas de práctica, no nos puede pasar desapercibido que la unidad nunca fue ni es una característica en la génesis policial, porque nunca nos dedicamos a la tarea de construirla e instalarla como un valor irrenunciable. Por acción, por omisión, por ignorancia de hecho o por conveniencia, lo cierto es que desaprovechamos las oportunidades y desde nuestras posiciones actuales solo nos queda admitir las egoístas marginalidades intelectuales que caracterizaron nuestra gestión, deficitaria en éste sentido, como en otros. No estuvimos a la altura de las circunstancias, mucho menos a la altura de los supremos intereses de la institución, sobre todo de los más necesitados; los subalternos.

Construir unidad hubiera significado quizás, una hazaña transformadora, magnífica, un valor inmanente transmisible a las generaciones descendientes de policías, herederas naturales de la virtud.

Aún hoy seguimos inmersos en una gran confusión mental cuando declamamos, casi ordenando unidad, en una mixtura engañosa de compañerismo, camaradería o simplemente amistad.

En la interna policial contemporánea no existe nada de lo expresado, solo acompañamiento circunstancial, a veces forzado a bordo de algún patrullero en una emergencia; el resto se remite a la actividad unipersonal muchas veces subrepticia, siguiendo el ejemplo del personalismo que impera en la cadena de mandos. Lo que otrora fuera pura vocación allende el vil metal, mutó en interés material, siendo internalizado como el único camino por el que se alcanza la plenitud. El dinero como elemento primordial de ascenso y consagración en todos los actos de la interacción social, salvo en los hechos imprevistos que tienen un contenido espontáneamente diferente, porque no son calculados.

El sujeto Estoico del pasado vencido por el sujeto Epicúreo del momento.

La unidad es una utopía no resuelta además, por causas concurrentes que solo a título enunciativo traemos a colación:

La empecinada permanencia de algunos que han agotado su capacidad de gestión y liderazgo. El fin justifica los medios, de modo que cualquier acción es válida con tal de ser reelectos.

Las escalas jerárquicas que muchos actores se encargan de anteponer en las relaciones interinstitucionales, en la necedad de creer que así se gestiona mejor o que la unidad es tan simple como un pacto entre superiores, ignorando el concepto moderno de igualdad y horizontalidad del que surgen  nuevos y fortalecidos dirigentes.

La discriminación que deviene de lo anterior.

La conducción corporativamente centralizada, dueña del poder absoluto con el que legitima decisiones unilaterales.

La ausencia, casi patológica, de políticas asociativas en proyectos comunes, totalizadores.

La diferencia cultural y generacional con sus diversas percepciones de la realidad. Esta policía de hoy rechaza y rehúye de la de ayer y sus capitostes, a quienes consideran objeto de vergüenza y sinónimo de corrupción. 

Las reiteradas frustraciones a la fe en la carrera policial que nos ha hecho descreer de la capacidad de respaldo cierto, y lo que es peor, la sospecha de connivencia entre la organización pseudo representativa y el poder político.

La administración de la crisis con sus parches en la que se destaca el “sálvese quien pueda”, base ideal para la construcción del individualismo opuesto por antonomasia al pluralismo. En éste bastardeo se esfuma la autoridad moral, si es que en algún momento la hubo, de modo que la motivación, la ambición y los objetivos comunes serán irremediablemente incompatibles.

Construir unidad desarticulando éstas bases de impedimento es una asignatura pendiente, por ello no hemos podido superar el triste papel de socios “part time”, un nivel más próximo a la camarilla que a la camaradería y no lo digo en sentido peyorativo, lo digo en sentido literal, pues la subrepción ha estado presente en más de una ocasión con negociaciones o manipulaciones reservadas o por lo menos no debatidas suficientemente en la mesa de los consensos que no es otra que la masa societaria.

De manera inversamente proporcional al lugar que se resigna, aparecen organizaciones nunca antes imaginadas y objetivamente presentes, que aspiran a una especie de representación en la consecución de derechos negados, tal el caso de la libre agremiación. Cada una de estas empresas, lo hace a su manera y así podemos hablar de quien dio el primero paso en esa dirección, la ASOCIACION PROFESIONAL DE POLICIAS DE BUENOS AIRES (Apropoba) y más recientemente, SIPOBA y SINPOPE.  

Cabe preguntarse sin falsa modestia, sobre el fenomenal crecimiento de Apropoba:

¿Por qué tiene tantos seguidores y adherentes?

Porque es una organización de hecho multipropósito, que aún sin personería gremial puede exhibir orgullosa su independencia económica, su autonomía política, su capacidad de crítica contestataria, su concepto, ejercicio y perfeccionamiento de la democracia institucional; abierta a todas las expresiones, ámbito en el que todos se sienten iguales compartiendo una certeza unificadora; todos son o fueron policías y una verdad revelada que nadie desconoce; no administra caja alguna, no tiene asignada subvención ni acepta prebendas, se sostiene – como lo expresaran otros camaradas – con el aporte personal y voluntario de muchos socios y simpatizantes.

Solo por ello, sinónimo de honestidad, es la organización potencialmente más creíble y representativa del futuro, mientras las demás se irán extinguiendo encerradas en sus propios límites ideológicos, mezquinos y elitistas porque no han aceptado hasta ahora, que la unión más genuina y duradera es aquella que se construye de abajo hacia arriba, desde la necesidad del otro, sobre cimientos de excelsa igualdad entre el vigilante de mi época y el comisario general.

La esperanza se fortalece con la acción; la Asociación Profesional de Policías de Buenos Aires es la que finalmente capitalizará los desencuentros y las críticas malintencionadas de integrantes de otras organizaciones;  más temprano que tarde se constituirá en una corporación única de unidad y conformismo, absorbiendo de hecho a las demás, cuyos responsables se verán compelidos a consensuar en bien del interés general so riesgo de una desolada desnaturalización y la abstracción final. Y ésta diáspora se producirá de manera progresiva y sin solución de continuidad, independientemente del otorgamiento o no de la personería gremial, que – en última instancia - será solo un detalle.

Un párrafo aparte merecen personajes, improvisados mediadores, que suplicaban por un poco, solo un poco de protagonismo frente a las cámaras televisivas de noticieros que solo querían vender. Triste espectáculo circense de pseudos dirigentes sindicales que solo buscaban la foto en el tumulto ensordecedor  de los medios porque de otra manera no califican. No me refiero particularmente a los uniformados que intentaban imponer su voz, es más, los justifico; estoy hablando de la disputa por el protagonismo  de Sipoba, Sinpope y algún otro conglomerado de aventureros que – como el resto - ninguno puede  seriamente,  atribuirse representación alguna, ni siquiera en los términos de la vulgaridad con que consideran al otro y que hipócritamente dicen representar. La primera de las organizaciones enrolada en la CTA, es lo que es el Sr. Massi y la segunda en la CGT paralela de Hugo Moyano, es lo que es el Sr. Baratta. 

Apropoba, en el contexto institucional,  mantuvo un silencio prudente, equidistante inteligente y si se quiere oportunista porque supo regular los tiempos. Pudo aparecer como tibia, endeble, ausente y hasta traicionando su propia naturaleza, y en particular, tengo algunas objeciones que hacer hacia adentro; pero el escenario actual nos muestra que la asociación priorizó el profesionalismo; un profesionalismo que no abunda en otros grupos. Cuando hablamos de profesionalismo nos estamos refiriendo a la capacidad intelectual que debe primar en el profesional primero, y en el dirigente después; inteligencia que aplicada corporativamente, conduce a la ejecución de una estrategia superadora, excepcional.

En el medio un reclamo justo, legítimo y largamente postergado por la complacencia del superior, la subestimación y la miopía política hasta que la demanda estalló en sus propias narices.

Somos conscientes de nuestros límites y los primeros en respetarlos; Apropoba tampoco tiene personería gremial, solo un trámite de inscripción, de modo que si hablamos de representatividad, para la aludida también es relativa; la diferencia está en que nosotros tenemos miles de seguidores de hecho, que no andamos disputando espacios de poder ni clamando por protagonismo mediático, y lo más importante, no tenemos compromisos con nadie, solo con los policías que con el tiempo nos confíen su representación. La consagración de Apropoba se dará por simple decantación y cada vez falta menos. 

Los personalismos conducen irremediablemente a la anarquía…

8 de Enero de 2014.

 

Hugo Alberto Vaccarezza

Crio. Mayor (RA)

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METAS PARA EL FUTURO, por CARLOS MASSACANE, Secretario Adjunto de APROPOBA

 

Metas para el futuro 

 

Cuando recién tomábamos la responsabilidad de conducir los destinos de APROPOBA, había por delante una lucha a seguir, afianzada por quienes antecedíamos. Es decir existíamos!

Con la inteligencia, coherencia y conducta que nos ha caracterizado, fuimos enfrentando cada uno de los problemas que fueron aquejando a la familia policial. Y el éxito coronó la mayoría de nuestras gestiones. Además marcamos una línea de conducción, que el patrón  gobierno no pudo ignorar.

Y es en esta línea de trabajo en que nos ganamos el respeto – ¿y por qué no?-, la admiración de quienes no nos habían tenido en cuenta nunca. Más aún, nos desatendían. Hoy, ellos nos han puesto en el presente de la política.

Saben cuánto valemos y ya no desconocen nuestra capacidad gremial, sin abandonar lo sensible de nuestro servicio a la sociedad. ¡NO PUEDEN REPETIRSE LOS SUCESOS PASADOS!

Nos debemos para este año mucho por hacer. Debemos constituirnos en la mesa de negociación salarial. ¿De qué forma seremos convocados? ¿Qué hacer con nuestros SERVICIO SOCIALES?  ¿IOMA? ¡Esa gran caja negra! Que nos roba desde hace años.

Recomponer la destruida carrera de los policías en actividad, darles la seguridad de una actividad profesional y técnica con futuro cierto y no a los antojos de las componendas “políticas” de los “manda más”. Recuperar la dignidad y el prestigio social de una Institución nacida con la patria misma.

La tarea no es fácil, tampoco será para quienes nos releven en un futuro. Pero no habremos pasado en vano ayudando a construir una sociedad segura con una Policía cuidada para cuidar.

¡Sin  seguridad no habrá democracia posible!

1 de Enero de 2014.

                                                                                      

Carlos R. Massacane

Subofl. Ppal. (rav)

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